Jerusalén: Ciudad de sueños, ciudad de arrepentimientos

JerusalénPor Pedro Barros.

Una ciudad cuya historia se extiende por más de tres mil años y que todavía se encuentra en las noticias de hoy dia en el mundo más que cualquier otra ciudad. Esta ciudad es espiritualmente significativa para más personas en la tierra hoy en día que cualquier otra ciudad en el mundo, agita no sólo las emociones y las creencias de judios y árabes más profundas en el medio oriente, como también tiene un efecto sobre los seguidores de las enseñanzas del judaísmo, el cristianismo y el Islam.

Situada en los montes de Judea, entre el mar Mediterráneo y la ribera norte del mar Muerto. Un punto de pasaje obligatório entre los caminos este-oeste y norte-sur, siendo un punto principal de la ligación de Jericó a Tel-a-Viv. Jerusalén se ha extendido bastante más allá de los límites de la Ciudad Vieja. Ya en el año 3000 aC, la ciudad vieja era una entidad orgánica y se concentró en su carácter religioso y sagrado convirtiéndose en el tiempo tanto en una peregrinación como en un centro de mercado. Desde mediados del siglo XIX, Jerusalén empezó a crecer fuera de su ciudad vieja hacia una nueva ciudad después del establecimiento del Estado judío de Israel en 1948 y los posteriores acuerdos de cerrar fuego con Egipto, Jordania, Líbano y Siria en febrero de 1949.

 

Los inicios y la ciudad de David

Hace unos 6.000 años, los pueblos antiguos se establecieron en las colinas que rodean el manantial de Guijón, ubicado al este de la muralla de la Ciudad Vieja de Jerusalén. La ciudad que se fundó se mantuvo como estaba desde hace siglos, como un remanso agrícola en una colina, en la periferia del poderoso imperio egipcio. La invasión alrededor de hace 3.500 años de los “Pueblos del Mar” los filisteos desestabilizó la región y Egipto.

En algún momento a principios del primer milenio aC, un pequeño reino llamado Judea fue establecido, por el rey David, según la Biblia, con Jerusalén como su capital.

Con una nueva forma de gobierno centralizada tomó forma y los habitantes de Jerusalén se convirtieron gradualmente al henoteísmo, es decir, adoraban formalmente un dios, mientras que en la práctica siguen creyendo en una multitud de otras divindades. El primer gran templo fue erigido (ver figura 1), y los pueblos de las zonas periféricas del reino se hicieron poco a poco al abandonar sus viejos rituales y practicar la religión, entre otros aspectos, al hacer peregrinaciones a Jerusalén. Durante el resto de la historia de la ciudad, la afluencia de peregrinos religiosos y asuntos administrativos constituiría su principal eje económico.

 

Conquista asiria

En 733 aC, el rey de Judea desenvolvía batallas con Israel, con el auxilio de los asirios. Sin embargo los asirios fueron conquistados por los babilonios en el año 605 aC. Jerusalén quedó destruida su primer templo, sus líderes locales fueron capturados y llevados a Babilonia. Después que el goberandor elegido por el babilónico Gedalías fuera asesinado, Jerusalén fue abandonado y quedó desolado durante varias décadas. En 538 aC, el rey Ciro II de Persia invadió Babilonia y asumió el control de su vasto imperio.

Tratando de hacer que los exiliados judíos sus aliados, el rey decretó ese mismo año que podían regresar a Jerusalén y reconstruir su templo. Para ello, Cyrus incluso aportó fondos y restauró los tesoros saqueados del Primer Templo.

 

Una visión de ciudad y una vida Helenística

El Segundo Templo (ver figura 2) fue terminado en el año 516 aC, y Jerusalén se convirtió en el centro del pueblo de Judea ahora monoteístas, así como el centro administrativo de la provincia persa de Judea. Pero una vez más, los acontecimientos más allá de Jerusalén alterarían su destino, y hacia 333 aC Alejandro Magno de Macedonia invadió el Imperio Persa y lo puso bajo su poder. Después de la muerte de Alejandro, llegó un período de crecimiento en Jerusalén que tomó cada vez más la forma de una polis helenística, un proceso que continuó después de que el imperio seléucida que sucedió a Alejandro magno, tomara el control de Judea al Imperio Ptolemaico en 198 BC y con el passar del tiempo, los estratos sociales superiores de los habitantes de Jerusalén aprobaran más y más elementos de la forma de vida griega, lo que constituye la cultura internacional predominante durante esa época y presente en las alteraciones hechas en la ciudad. Herodes es elegido en el año 37 aC como su gobernante vasallo sobre el Reino de Judea por los romanos. Este prometió, proyectos sin precedentes a gran escala de construcción de su reino, incluyendo, y lo más importante, la reconstrucción del Segundo Templo en Jerusalén. Después de la muerte de Herodes, Jerusalén y Judea fueron colocados bajo el control de los gobernadores romanos.

Fue durante este tiempo que un galileo de nombre Jesús comenzó a predicar a sus compañeros judios. Se cree que fue crucificado después de la Pascua, posiblemente en 33 dC quando sus seguidores empezaron a difundir su mensaje después de su muerte, formando pequeñas sectas judías de las que el cristianismo iba a surgir, varias décadas después.

En el año 66 dC, los Judios de Judea se rebelaron contra sus amos romanos. Mientras Vespasiano estaba luchando contra los rebeldes, Nero descendía cada vez más en la locura violenta, en última instancia, se pronunció “el enemigo del pueblo de Roma” por el Senado romano. Se escapó de la ciudad y se suicidó en el año 68 dC. Miles de refugiados se dirigieron a Jerusalén a la medida que las legiones romanas marcharon en hacerse cargo de la ciudad santa.

Después de un asedio, los romanos violaran las paredes y masacraron a miles de hombres, mujeres y niños. El Segundo Templo fue saqueado y destruido. Durante décadas, la ciudad quedó en los residuos, y a los Judios se les prohibió visitar.

Las modificaciones hechas en la ciudad en el periodo de ocupación romana aún son notables hoy en día, la existencia de una orientación que recuerda a los ejes cardos-decumanos es notoria en la división de los barrios de diferentes religiones. Cada uno de eses barrios quedó como un conjunto, con puertas que permitían la entrada directa desde el exterior a los barrios particulares, esa misma división llega a implicar en el futuro la expansión de la ciudad hacia fuera de los muros.

 

Una ciudad santa cristiana

Fue el emperador Adriano que rescató a Jerusalén de su situación humilde cuando, en el año 135, la visitó y ordenó de ser reconstruida como una ciudad pagana. Su nombre se cambió por Aelia Capitolia (ver figura 3), y así permaneció durante 150 años, un pequeño remanso pagano poco importante en la parte oriental del imperio romano.

Pero después que el emperador Constantino determinara que el cristianismo sería la religión oficial del imperio romano, ordenó a Jerusalén para ser reinstalado como una ciudad santa cristiana en la primera parte del siglo cuarto, y erigió la iglesia del Santo Sepulcro en el lugar donde la tradición dice que Jesús fue crucificado y enterrado. 

Jerusalén permaneció cristiana durante siglos, con los peregrinos llegando de todo el mundo cristiano. Judios fueron por lo general proibidos de visitar la ciudad, aunque en el aniversario de la destrucción del Segundo Templo fueron autorizados a visitar su antiguo emplazamiento en el Monte del Templo, que los cristianos usaban como basurero.

 

El oriente avasallador y las cruzadas

Mientras tanto, en los desiertos de Arabia, un pastor y comerciante llamado Mohammed estaba predicando una nueva religión basada en las tradiciones cristianas y judías. Aunque el Corán no menciona específicamente a Jerusalén.

Después de que el profeta Mahoma muriera en el año 632, sus seguidores llevaron a cabo una serie de conquistas que con el tiempo se extendieron por un área que incluye la India en el este y España, en el oeste. Jerusalén sería una de las primeras ciudades capturadas (ver figura 4). Uno de los sucesores de Umar, erigió el Domo de la Roca en el Monte del Templo en el año 691 y construyo también la mezquita de Al-Aqsa que se encuentra cercana. En 1009, fue ordenado que todas las iglesias de Jerusalén fueran destruidas y perseguidos todos los cristianos y fieles judíos. 

Esto llevó a la Europa cristiana a movilizarse y despachar sus guerreros, los cruzados, para arrebatar el control de la ciudad santa, una vez más. En 1099, conquistaron Jerusalén y mataron a casi todos sus habitantes judíos y musulmanes. Los cruzados establecieron la ciudad como la capital de un reino cristiano, el Reino de Jerusalén. Los sitios sagrados musulmanes fueron adaptados para servir a los propósitos cristianos, y la Iglesia del Santo Sepulcro fue reconstruida. (ver figura 5)

Hoy en día en Jerusalén están presentes las tres religiones, pero es el Dumo de la roca que tiene mas presencia en el conjunto general consecuencia directa de la ocupación musulmana y otomana. Apenas para el judaísmo Jerusalén es una “ciudad sagrada” mientras que para el cristianismo y el islam apenas contiene locales sagrados. Existen en la ciudad vieja hoy en día, 13 mezquitas, 40 iglesias y 24 sinagogas y escuelas judias.

El Reino de Jerusalén no duró mucho tiempo: En 1187, Saladino, fundador de la dinastía musulmana, reconquistó Jerusalén, aunque el control islámico de la ciudad tendria una vida relativamente corta. En 1229, un tratado entregó la mayor parte de Jerusalén a manos cristianas. El Monte del Templo, sin embargo, permaneció bajo control musulmán. Este arreglo no duró mucho tiempo, tampoco. En 1244 suníes turcos musulmanes conquistaron Jerusalén y Jerusalén quedó casi completamente destruido. Su control de la ciudad fue de corta duración, también, sin embargo, en 1250, Egipto, y con él Jerusalén, fue conquistado por los mamelucos.[1]

Bajo el régimen mameluco, Jerusalén sufrió un ligero renacimiento, con alguna construcción importante, tuvieron lugar peregrinaciones por musulmanes, cristianos y judíos creyentes fueron revividos. (ver figura 6)

 

Conquista Otomana 

Cuando el Imperio Otomano conquistó toda la región, hacia 1516, terminó con el régimen mameluco, y obtuvo el control de la ciudad. Bajo turcos dictaminó, Jerusalén regresión y se convirtió en un pequeño remanso, perdiendo su condición de capital de la provincia y su masiva afluencia de peregrinos. Sin embargo, gracias a Suleiman el Magnífico, las murallas de la ciudad que fueron derribadas durante el tumultuoso siglo XIII, fueron reconstruidas. Por otra parte, los otomanos fueron gobernantes tolerantes, permitiendo que las tres religiones convivieran lado a lado dentro de la ciudad (ver figura 7). Hacia el final de la época otomana, una serie de asentamientos comenzaron a brotar alrededor de la amurallada Ciudad Vieja de Jerusalén.

Todas las ocupaciones anteriores hechas en Jerusalén definieron sus sistemas de calles, conectados a un sistema antiguo de abastecimiento de água (ver figura 8), buscaron establecer relaciones con las puertas de la ciudad vieja, sin embargo el monte donde se situa el domo de la roca permaneció durante el tiempo como una estructura de origen islámica, su presencia en la ciudad es enorme y alberga en un de sus muros el muro de las lamentaciones de la religión judaica afirmado por un eje orientado por la puerta de David pasando por la iglesia del Santo sepulcro, uniendo así las tres religiones. La única puerta que permite aceder desde el exterior al monte del domo de la roca fue cerrada por motivos de superstición islámica, esa puerta queda orientada al monte de las olivos, donde Cristo falleció.

 

Florecimiento del centro Urbano de Jerusalem

Los otomanos gobernaron Jerusalén casi ininterrumpidamente durante 400 años, hasta la Primera Guerra Mundial, cuando el general Edmund Allenby conquistó Palestina en nombre del gobierno del Mandato Británico, entraron en Jerusalén como vencedores en 1917. Los británicos restablecieron la ciudad como capital administrativa importante en la región. Sin embargo, el hecho de que ellos prometiean Jerusalén y Palestina a ambos judios y árabes avivó la hostilidad entre los dos pueblos que vivían en la tierra. Esta hostilidad continuó creciendo durante y después de la Segunda Guerra Mundial, con un gran número de refugiados judíos de la Europa desgarrada por la guerra que comenzaron a inundar Palestina. Después de la guerra Jerusalén fue dividida en dos. La mitad oriental se convirtió en parte del Reino Hachemita de Jordania, mientras que la mitad occidental fue capital del Estado judío de Israel. Así, la situación se mantuvo hasta 1967, cuando Israel lanzó la preventiva Guerra de los Seis Días contra Egipto, Siria y Jordania. Con eso a partir de 1967, el área metropolitana de Jerusalén se extendió considerablemente, particularmente en el noreste y sureste de la ciudad. 35 % de las tierras anexionadas de Jerusalén Este fueron oficialmente confiscadas para la construcción de asentamientos o colonias judías, tierras que son consideradas como tierras fiscales por el gobierno de Israel. En el mismo tiempo, 13% de estas tierras fueron concedidas a los habitantes palestinos. Hasta 2011 se construyeron 15 nuevas ciudades judías en el área metropolitana de Jerusalén Este, dotadas de las necesarias infrastructuras y conectadas con el centro y el oeste de Jerusalén por carreteras reservadas a los colonos, o por el nuevo tranvía de Jerusalén, inaugurado en 2011.[2]

 

Una barrera de separación masiva corta lo suburbios del este y Jordania, después de casi 2000 años de un Jerusalén unido y una ciudad vieja nuevamente como la capital, esa reestructuración de Jerusalem como capital de Israel aconteció 2800 años después de que el rei David la alzara como capital. Hoy en día, Jerusalén es próspera y más grande que nunca, pero todavía dividida en lugares habitados por musulmanes y cristianos en el este, y los Judios en su oeste. A pesar de que las políticas israelitas hayan encaminado a una gentrificacción, evacuación y de hecho asesinar a la civilización y al patrimonio, la presencia palestina en Jerusalén sigue creciendo y resistiendo. Su presencia en la Ciudad Vieja es la base de un proceso de revitalización del centro urbano. La planificación y metodología de proyectos de intervención debe inspirarse en su entorno, planificando sus consecuencias y buscando una mejor integración de sus gentes. La ciudad de Jerusalén, la Ciudad Santa, tiene su propio carácter y distinción. Por lo tanto requiere herramientas, políticas y estrategias que entiendan y protejan su singularidad. La continuación del conflicto palestino-israelita está asesinando lentamente el espacio de Jerusalén, a pesar de las promesas humanitarias, religiosas y organizaciones nacionalistas que luchan para protegerla.

 

Para ver las figuras y las imágenes pincha abajo:

JERUSALEM SCANEOS

 

Bibliografia

Jerusalem :The Old City – The Urban Fabric and Geopolitical Implications, Rassem Khamaisi

Early History of Jerusalem, AD

The New Jerusalem, planning and politics, Arthur Kutcher, Thames and Hudson

Jerusalem: City at the Crossroads of History , Doug Wakefield with Ben Hill

Planning Jerusalem: The old city and its environments, Arieh Sharon

Policy and politics in Jerusalem –

http://www.aipac.org/~/media/Publications/Policy%20and%20Politics/AIPAC%20Analyses/Issue%20Memos/2009/08/Jerusalem_memo_8_12_09.pdf

Jerusalem city of dreams –

http://www.frontiersjournal.com/documents/T-RICKS-FrontiersPaperJerusalemFINALREVISIONS.pdf

Jerusalem : One nation’s capital throughout history –

http://www.mythsandfacts.org/conflict/3/jerusalem.pdf

 

[1] “Early History of Jerusalem” AD pg.45

[2] “Jerusalem :The Old City – The Urban Fabric and Geopolitical Implications” Rassem Khamaisi pg.12

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Una respuesta a Jerusalén: Ciudad de sueños, ciudad de arrepentimientos

  1. Joaquin Cordua dijo:

    Este último tiempo hemos sido testigos del conflicto palestino-israelí y cómo este persiste a través de los años.
    La identidad y la historia de las culturas están directamente ligadas al lugar en donde se encuentran, generando un apego a las costumbres que vivimos y que vivieron nuestros antepasados. Este sentimiento de arraigo se hace más complejo cuando varias culturas y religiones comparten este significativo territorio, dándole cada uno una importancia particular, lo que genera roce y conflicto con “los otros”.
    Es por esto que podemos decir que Jerusalén tiene una gran carga cultural y multi-religiosa, lo que provoca una división entre sus habitantes.
    Las construcciones pre existentes se han convertido en construcciones simbólicas para las distintas culturas, ya que son la representación de su religión e historia.
    El estudio de la arquitectura histórica en Jerusalén es un análisis de la continuidad y supervivencia provocada por el tiempo, las guerras y los cismas.
    La arquitectura local es también un reflejo de la influencia de las costumbres y tradiciones. El edificio se convierte en algo más que una construcción, es un lugar histórico, de recuerdo y en donde vivo mi religión.
    Por lo tanto y como Pedro indica, es de suma importancia que todo proyecto de intervención que se realice sobre esta pre existencia, debe ser consciente de la problemática cultural y debe buscar planificaciones que velen por la mejor integración entre las personas que ahí conviven, palestinos e israelitas. Es un gran desafío hacer que esta “Ciudad Santa” pueda ser vivida y compartida por todos.

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