BERLÍN-CÖLLN: entre la Liga Hanseática y el Sacro Imperio Romano Germánico

Por Hans Besser K.

La actual capital germana aparece en un territorio y un momento histórico de múltiples cambios y yuxtaposiciones culturales cuando comienzan a asentarse las ciudades bajo el apogeo del gobierno del Sacro imperio Romano Germánico. En una época en que el cristianismo se está expandiendo en detrimento de culturas paganas aún existentes entre los pueblos germánicos. Un territorio donde constantemente se habían juntado poblaciones provenientes del nordeste (pueblos eslavos) y donde históricamente se había situado una frontera en constante movimiento entre el imperio romano y los pueblos barbaros como los Vándalos.

Berlín (tierra pantanosa, tierra no cultivable), como su nombre lo indica se emplaza en un páramo de ciénagas, donde la agricultura es una actividad dificultosa. La razón de su existencia por lo tanto debe deberse a otros factores.

A esta altura de la edad media debe comprenderse que el establecimiento de las vías y redes comerciales era tal, que el surgimiento de una ciudad no era un proceso espontaneo sino uno más bien premeditado, en consideración de las posibilidades del mercado, en un territorio todavía no lo suficientemente afianzado bajo de control del imperio. El transporte de mercancías se hacía por lo general a través de vías fluviales puesto que no existían caminos terrestres expeditos. El territorio germano sobre todo era un área geográfica plana y pantanosa por lo que el transporte fluvial era preferible. A partir de estas vías se podían conectar las ciudades de la Hansa con las ciudades italianas vinculando los mercados de manufactura del norte y los de mercados de especias de oriente. El transporte fluvial solo se efectuaba durante el día por lo cual cada tramos regulares debían aparecer estaciones intermedias que sirvieran de fortalezas para los navíos. Esta era la función de Berlín-Cölln que abrazaba el río donde este se ensanchaba y se podía generar un puerto protegido. En este contexto la fundación de Berlín fue un proyecto de inversión privada de mercaderes que vieron la posibilidad de generar un mercado de paso en el recorrido de los navíos mercantes. Entre los primeros pobladores estaban los mercaderes judíos quienes poseían vastas relaciones comerciales y estaban involucrados en los negocios de cambios y prestamos de moneda.

La ciudad comienza con la fundación de dos poblados alrededor del año 1200 en torno al río Spree. Estos poblados eran Cölln (establecido en lo que hoy se conoce como Fisherinsel) y Berlín (en la ribera oriente del río, conocido como Nikolaiviertel). Ambos poblados, si bien colindantes, establecen por primera vez una unión en el año 1307 formando una sola ciudad de 7000 habitantes, pero manteniendo autonomía política. Hacia 1230, tan solo luego de dos generaciones, el poblado consiguió el estatus oficial de ciudad lo cual le otorgo a los habitantes una serie de libertades que ayudarían a su crecimiento. La tierra estaba asegurada y podría ser vendida, la ciudad podía tener sus propias leyes y sobre todo podrían eximirse de una serie de impuestos. Luego de establecerse como ciudad se produce un rápido crecimiento en la construcción, producto de la confianza que se generaba entre inversionistas. Además comienzan obras civiles como la construcción de una represa que uniría Berlín y Cölln y que accionaría una serie de molinos. Paralelamente se llevaba a cabo la construcción de la primera iglesia de piedra y los distintos grupos facticos de la ciudad comenzaban a adjudicarse un lugar dentro de la urbe. La ciudad había encontrado un nicho adecuado y comenzaba a configurarse.

En la medida en que Berlín y Cölln van cobrando importancia, comienzan a aunar el comercio del área geográfica de los pantanos del nordeste, ofreciendo servicios a otras comunidades menores como la molienda de grano y un lugar para intercambio comercial con los grandes mercaderes. Debido a que los poblados por lo general funcionaban como ciudades estado, se genera constantemente un sistema de alianzas territoriales para asegurar la paz y la continuidad de las relaciones comerciales. Así se comienzan a conformar confederaciones entre las ciudades del área y Berlín pasa a convertirse en la capital de facto de lo que más tarde sería Brandenburgo.

Durante este periodo (segunda mitad del siglo XII y comienzos del siglo XIII) se fundan numerosas ciudades al norte de Alemania, entre ellas Lübeck, donde se fundaría en 1158 La liga Hanseática. Esta Liga constituía una federación comercial y defensiva entre las ciudades que participaban en el mercado del Báltico, llegando a incluir hasta 170 ciudades en su red de alianzas. La confederación era una organización no jerárquica pero que rápidamente creció y se convirtió en una fuerza preponderante en todo el norte de Europa. Berlín paso a formar parte de la liga y si bien no fue una ciudad protagónica en la ella, es una ciudad que nace sobre la base de una fuerte organización territorial de mercado marítimo por lo que su posición intermedia entre los mercados terrestres de oriente y el mar Báltico resultaría estratégica para su desarrollo.

En el comienzo Berlín fue una ciudad más entre las muchas ciudades que florecían con el crecimiento de los mercados. Sin embargo, detrás del fuerte crecimiento que generó la Liga Hanseática venía el crecimiento político del imperio. En el momento en que el emperador Federico I (Barbarroja) llega al poder comienza a fortalecer y afianzar el poder del imperio sobre las ciudades estado que producto de su crecimiento económico se habrían vuelto independientes en la práctica. Ante esta situación la liga Hanseática constituía una potencia importante que competía con el imperio al agrupar los intereses de muchas ciudades importantes. Por ello cuando Berlín pasa a constituirse como capital del electorado de Brandenburgo, en el año 1415, debe dejar su participación en la Hansa. A partir de este punto Berlín sería sucesivamente capital del electorado de Brandenburgo, del reino de Prusia, de la República de Weimar, del tercer Reich y hasta el día de hoy la capital de la República Federal De Alemania.

La historia de Alemania y la historia de Berlín van de la mano. Se trata de una ciudad que crece y se desarrolla haciéndose participe de manera inteligente de los mercados del continente, aportando a una comunidad comercial independientemente de las fronteras políticas. Pero por otro lado es una ciudad que luego se vuelve la capital de un imperio autoritario, el cual pretende homogeneizar a los distintos pueblos germanos bajo una visión nacionalista, en desmedro del intercambio cultural y comercial. Berlín fue uno de los tantos escenarios donde se daría la pugna entre los burgueses y la monarquía. Pero la particularidad de Berlín radicó quizás en su localización y constante influjo de inmigrantes y distintas culturas desde oriente y desde el norte. Esta diferencia comparativa es la que hoy en día ha generado una ciudad con amplia diversidad y heterogeneidad; una ciudad que el nazismo no quiso reconocer. El nazismo más bien quería revivir la imagen de Barbarroja, del imperio unificado.

La pluralidad y cohesión entre los distintos pueblos de la Hansa quizás fue lo que permitió la generación de un territorio tan rico en conocimientos y tan dispuesto a organizarse como lo son las regiones del mar Báltico. Finalmente la construcción del territorio (y de las ciudades como actores de ese territorio) puede tomar diversas guías ya sea por medio de la identidad cultural, por la organización política o por las alianzas comerciales.

 

BIBLIOGRAFÍA

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http://en.wikipedia.org/wiki/Cölln

http://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Berlin

http://en.wikipedia.org/wiki/Berlin#History

http://es.wikipedia.org/wiki/Sacro_Imperio_Romano_Germánico

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http://es.wikipedia.org/wiki/Margraviato_de_Brandeburgo

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http://books.google.co.uk/books?id=UOlQuaYvBu8C&pg=PR44#v=onepage&q&f=false

http://www.berlin.de/775/en/city-in-the-middle-ages/2724-3740-berlin-eine-stadt-entsteht.en.html

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2 respuestas a BERLÍN-CÖLLN: entre la Liga Hanseática y el Sacro Imperio Romano Germánico

  1. Carolina Briones dijo:

    Me imagino un Berlín medieval y comercial fascinante. Pero que hoy no existe en rastro alguno. Hoy, ha sido reinventado y reconstruído. Lo que demuestra que desde siempre los Alemanes son una sociedad resiliente a un grado asombroso. ¿Qué se percibe hoy en la capital alemana? Una ciudad fracturada al máximo, con heridas de guerra y una sociedad marcada y que hoy se advierte. A través de un gran muro, museos, cúpulas transparentes e iglesias destruídas. Ciudad divida, disgregada en arquitectura contrapuesta por un lado, y vanguardista por otro. Con infraestructura de nuevos tiempos y grandes avenidas que rematan en monumentos antiguos de un imperio victorioso y todavía nos recuerdan un pasado que vivió en guerras. ¿Es esa su identidad actual? Es esa, la que hoy se percIbe. La de parques, con incipientes árboles, la de una ciudad que se ha creado y se ha sometido a su historia, a sus trágicos eventos y sucesos que hoy, la han llevado a una ser una capital moderna, asombrosa, pluralista y cohesionada, como una vez fue, con los pueblos del Hansa.

  2. Mercedes Patthey dijo:

    “Esta diferencia comparativa es la que hoy en día ha generado una ciudad con amplia diversidad y heterogeneidad; una ciudad que el nazismo no quiso reconocer. El nazismo más bien quería revivir la imagen de Barbarroja, del imperio unificado.”

    El Berlín de hoy es una ciudad marcada por las grandes pugnas del siglo XX, principalmente surgimiento del Movimiento Nacionalista y posteriormente la construcción del Muro de Berlín. Sin embargo, como lo plantea Hans, la formación original de este asentamiento poco tiene que ver con pretensiones políticas, sino que más bien es el fruto de una cooperación entre ciudades-estado diversas y autónomas. El rol de esta ciudad como protagonista de un “imperio unificado” o de una nación, es un relato que se superpone a una organización preexistente, de orden más bien regionalista. Ésta última, que busca afianzar el sustento económico mediante alianzas respetuosas de la pluralidad de las partes, se encuentra al opuesto del llamado a “unificarse” bajo una misma bandera, que cae en la instrumentalización política y en la lucha de poderes. Ese interesante entender que cada una de estas miradas repercuta en un urbanismo totalmente diferente. Es en el segundo caso, el de la “ciudad capital”, que el urbanismo surge ya no como una consecuencia de las actividades del lugar, sino que aparece como una herramienta de poder y como la materialización intencionada de un ideal. Es entonces que el urbanismo de Berlín queda marcado hoy no tanto por su historia lejana de aglomeraciones cooperativas, sino más bien por las consecuencias bélicas de irreconciliables diferencias políticas.

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