Atenas: ciudadano ideal, ciudad desigual

Por Rafael Urcelay.

La ciudad contemporánea se nos presenta muchas veces como una ciudad ajena, impropia. Poco tenemos que ver en lo que ocurre en esta, sucede, que nuestra participación como habitantes es leve y a veces casi insignificante. 

Esto se debe probablemente a una falta de interés o simplemente a la falta de impacto que tiene nuestra voz inmersa en la gran cantidad de opiniones existentes. La ciudad de Atenas, particularmente la Atenas del siglo V a. C., la cual floreció y decayó en circunstancias similares. Su arquitectura se pensó y construyó con el fin de darle al ciudadano un espacio de opinión, su sistema político y social se estructuró para darle a sus habitantes la posibilidad de acción.

Sin duda la situación geográfica y climática griega no es una que favorezca el comienzo de una magnifica civilización como es la Ateniense, el paisaje, mas bien rocoso y árido dificulta en gran medida el cultivo agrícola así como también la comunicación (una característica que dificulta la comunicación de Atenas es la gran presencia de cadenas montañosas, por eso se organizaron en ciudades estados independientes entre si). El origen de Atenas, se remonta a la aldea o tribu. No es una ciudad fundada sino una espontanea, que surge sin una planificación anterior. Tal vez la única condición ventajosa que le permite a este conjunto de aldeas convertirse en lo que todos conocemos es su posición estratégica en relación al mar, ni muy cerca pero tampoco muy lejos. Una leve distancia respecto al mar representa para una ciudad en esta época una gran ventaja; le da a sus pobladores el tiempo necesario para reaccionar en caso de ataque pero sin estar muy lejos del acceso al mar y todos sus beneficios.

Atenas crece en torno a la Acrópolis, una elevación rocosa precariamente amurallada que fácilmente puede ser defendida y es recién en el año 480 a.C. cuando los Persas atacan la ciudad que esta es realmente amurallada.

 

El ciudadano ateniense y la democracia.

Pero no son sus cualidades militares las que caracterizan a esta cultura, es en realidad el perfil de su ciudadano el que nos llama la atención. El ciudadano ateniense habitante de la polis representa un estilo de vida envidiable, una sociedad abierta, cómoda en lo urbano, lo civilizado, lo culto. El origen de esta sociedad viene de la aldea, un origen modesto y austero, receloso del poder y de la riqueza; la pobreza (digna) no era un estorbo. Sobre esto, Richard Sennet nos cuenta: “Una vez al año todos los ciudadanos se reunían para decidir si determinados individuos se estaban haciendo tan poderosos que amenazaban con convertirse en tiranos; se pronunciaban discursos y se elaboraba una lista. Dos meses después los ciudadanos volvían a reunirse. […]. Cuando los ciudadanos se reunían de nuevo, si algún hombre recibía mas de 6.000 votos, pasaba los siguientes 10 años en el exilio.”1

La democracia, como bien es sabido, estaba profundamente arraigada en la mentalidad ateniense. Todo ciudadano dotaba de igualdad de derechos y privilegios, el derecho a la opinión y decisión, el privilegio de la libertad de acción. En su discurso fúnebre, Pericles dice:

“…respecto a las leyes, todos gozan de iguales derechos en la defensa de sus intereses particulares; en lo relativo a los honores, cualquiera que se distinga en algún aspecto puede acceder a los cargos públicos, pues se elige más por sus méritos que por su categoría social; tampoco al que es pobre, por su parte, su oscura posición le impide prestar sus servicios a la patria, si es que tiene la posibilidad de hacerlo.”2 Tanta era la importancia que le daban al servicio público, que si alguien no se encontraba en la situación económica para ejercerlo, el mismo estado lo financiaba con un modesto sueldo.

Las obligaciones del ciudadano abarcaban desde el servicio militar, a las políticas, participando en asambleas y tribunales, participaba en certámenes deportivos, en el teatro o el coro así como también en la procesión panateneica.

Lamentablemente esta situación no era la de todos, ya que no todos eran ciudadanos; solo se consideraba como tal al hombre adulto nacido en Atenas, los esclavos, las mujeres y niños, los extranjeros y mercaderes eran excluidos de esta privilegiada categoría.

Esta época descrita es una explosión cultural en si; en 100 años se escribieron mas de dos mil obras teatrales, se crearon y presentaron seis mil composiciones musicales. El ciudadano al colocar una gran porción de esfuerzo físico sobre el esclavo, se puede volcar a su espíritu, mediante el ideal de integridad, equilibrio y auto disciplina. Esta situación descrita solo fue posible gracias a los excedentes agrícolas producidas por la mano de obra esclava. De la población total de la época, solo un 15 a un 20 por ciento era ciudadana, porcentaje que vivía en el ocio y esparcimiento día tras días sin las obligaciones del trabajo físico.

El ciudadano ateniense no solo se eximía como terrateniente del trabajo agrícola, lo consideraba degradante. En griego, lo urbano (asteios) y la rural (agroikos), pueden traducirse como ‘ingenioso’ y ‘aburrido’ respectivamente.3

 

Los espacios para la “voz”

La sobrecargada economía sostenida por la mano de obra esclavizada y sin derechos, le permite al ciudadano típico dedicarse tiempo completo a su ciudad. Pericles, en su discurso fúnebre pronunciado el año 431 a.C., le pide a los atenienses que se conviertan en ‘erastais’ de su ciudad, termino de connotación erótica para los enamorados. Así los ciudadanos se enamoran de su ciudad, viven en esta, donde conversan unos con otros en el ágora, haciendo usos de las variada y desarrolladas infraestructura, diseñada específicamente para el encuentro social y la discusión política.

“…la oración fúnebre de Pericles, era un himno a la democracia ateniense, que se basaba en las potencialidades de la voz humana. Los atenienses intentaron diseñar espacios para la voz hablada que fortalecieran sus cualidades físicas…”4

El ágora, también tiene su origen en la aldea, constituye un espacio para discutir los problemas colectivos; es por sobre todo un lugar para hacer uso de la palabra. Es en esencia una plaza, un lugar de encuentro, en el cual diferentes edificios albergan diferentes acciones políticas o sociales. La stoa por ejemplo era un edificio sin una función en particular, tenía como propósito general dar espacio a la comida y los negocios, eran un refugio del mal tiempo en invierno y del sol mediterráneo en verano. La Helelaila, el tribunal popular más importante de la ciudad, era un inmenso espacio sin techar que podía albergar hasta mil quinientas personas. Los muros de este edificio eran bajos, así las personas que pasaban por fuera podía observar y comentar los argumentos formales. En el tholos se encontraba al comité rotativo que regía la ciudad, este se reunía todos los días y todas las noches en el edificio (siempre habían al menos 17 miembros), de esta manera siempre había un grupo de personas con autoridad listo para actuar en caso de emergencia. Existió también un edificio más apto para una experiencia continua de la voz masculina; este es, la sede del Consejo, el buleuterion, situado en el costado occidental del ágora, este edificio estaba organizado al modo de el teatro, con asientos alineados verticalmente, de manera que se produzca una predominancia de la voz del orador por sobre de la de los demás. El edificio contaba con techumbre y muros elevados, de esta manera contaba con mayor privacidad y se aislaba del alboroto proveniente de la plaza. 

En la medida en que el concepto de ciudadanía se desarrolla en Atenas, el ágora como lugar de encuentro toma terreno e importancia en la ciudad, quitándole protagonismo a la Acrópolis, que hasta entonces era el lugar mas importante, pues era el hogar de los dioses en la ciudad. El ateniense se olvida de todo lo demás, vive volcado en su polis, se olvida de su dependencia de la naturaleza, del campo; “…Al hacer de la ciudad su dios, los griegos en general, y los atenienses en particular, perdieron el control del don más grandioso de la divinidad, a saber, el de trascender de las limitaciones naturales y aspirar a objetivos situados más allá de todo logro inmediato…”5 

Se da en el siglo V a.C. en Atenas un cambio de mentalidad, una especie de secularización, se produce una eliminación, parcial, de la realeza (lo divino). La polis, Atenas, se convirtió en un símbolo de todo lo humano.

 

Un problema social

La expansión del ágora, indica un cambio producido en la economía griega, de un sistema de auto abastecimiento agrícola terrateniente se pasa a uno en base al comercio, esta expansión por lo tanto, es liderada por una nueva clase comerciante. A medida que aumentaba la actividad comercial – y con esta la clase comerciante – aumenta la brecha entre esta nueva clase y los ciudadanos, quienes, debemos recordar, no aprueban este estilo de vida. La importación y el abastecimiento comercial vienen a reemplazar el abastecimiento local. La clase comerciante, por su parte, no poseía los derechos a la educación libre ciudadana, por lo que si quisiera podría por sus propios medios recibir lecciones pagadas de los maestros sofistas. En su rechazo la ciudadanía griega, estaba fomentando el crecimiento de esta nueva clase comerciante, que poco tenía que ver con este estilo de vida “urbano” ateniense, no existía en ellos un amor por su ciudad, un interés por la política local, ya que muchos de estos comerciantes eran de origen extranjero.

De la mano al desarrollo económico viene el crecimiento demográfico y junto a este la expansión de la ciudad. Una vez superada su dependencia a la agricultura; reemplazada por el comercio y el sistema monetario, Atenas, en su paso de la aldea a la ciudad se enfrenta a numerosos problemas, tanto sociales como de higiene y sustentabilidad. Sus habitantes se encontraron con el problema de la basura y su destino, la falta de agua, un caos al interior de la ciudad difícil de controlar que aparte de propiciar un efectivo método de defensa (la complejidad de las callejuelas interiores, similares a las ciudades del medio oriente, traían la ventaja de desorientar al enemigo); facilitaba la propagación de enfermedades y pestes, no existían calles pavimentadas que impidieran la propagación de polvo en el verano o del barro en invierno.

Los griegos eran conscientes de los problemas y dificultades organizativas que surgían en la expansión desmedida de la ciudad, desde el abastecimiento del agua hasta el ejercicio de la democracia (el cual se ejerce más efectivamente en grupos pequeños que en grandes multitudes), a medida que aumentaba la población, aumentaba también la brecha entre una minoría ciudadana, amante de la polis pero ociosa versus su contraparte comerciante, sostén económico de la ciudad.

Con todo, tenemos una ciudad con fuertes contrastes entre su eje cívico; partiendo por las puertas principales de la ciudad, la Triasia, pasando a través de la calle principal, la vía Penatenaica, por el concurrido ágora, hasta la Acrópolis, entrando por sus magnificas puertas, los Propileos, donde nos encontraríamos con impresionantes templos construidos en un esfuerzo colectivo por darle un hogar a los dioses en un oasis sagrado dentro la ciudad. Esta conmovedora procesión por la vía panatenaica contrastaba fuertemente con el resto de la ciudad. Si uno se alejaba de esta calle se encontraba con una ciudad muy distinta, una menos digna, articulada por los barrios comerciales. Así nos informa Richard Sennet: “La grandeza que fue Grecia, no se apreciaba en estos distritos, que olían a orines y aceite de guisar.”6

Al parecer, no podemos rescatar mucho del hacer ciudad de Atenas. Dejando de lado el ágora, el teatro y la Acrópolis, el resto; los barrios comerciales y residenciales, dejan mucho que desear, con construcciones de nos más de dos pisos, en barro cocido, sin sistema de alcantarillado, constituyen una imagen muy diferente a lo que nos imaginamos al hablar de la ciudad helénica. Por otro lado, sí podemos aprender muchísimo del ciudadano habitante de la polis, de su concepción urbana, cívica y social (dejando de lado todos los tipos de exclusión). El ciudadano de la época de Pericles nos enseña a enamorarnos de nuestro medio urbano, a vivir en ella, a participar en su desarrollo.

“El ciudadano nacido en libertad no le debía nada al favor del príncipe o a su función económica u oficial: recuperaba el puesto que otrora tuviera en la cultura de la aldea, el de ser, ante todo, un hombre, dotado de las dimensiones humanas y para quien todas las partes de la vida estaban abiertas y eran accesibles. Este era, por lo menos, el ideal. Y por su capacidad para formular este ideal – no por su incapacidad para realizarlo – apreciamos aún hoy, como es justicia, la ciudad griega.”7 Después de todo, el gran logro de la polis griega, esta en su ciudadano y no en su ciudad.

 

Bibliografía:

  1. Sennet, Richard. Carne y piedra, El cuerpo y la ciudad en la civilización occidental. Pagina 60.
  1. Tucídides. El discurso Fúnebre de Pericles. Pagina 284.
  1. Sennet, Richard. Carne y piedra, El cuerpo y la ciudad en la civilización occidental. Pagina 39.
  1. Sennet, Richard. Carne y piedra, El cuerpo y la ciudad en la civilización occidental. Pagina 56.
  1. Mumford, Lewis. La ciudad en la historia. Pagina 211.
  1. Sennet, Richard. Carne y piedra, El cuerpo y la ciudad en la civilización occidental. Pagina 40.
  1. Mumford, Lewis. La ciudad en la historia. Pagina 199.

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Columna Ciudades. Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Atenas: ciudadano ideal, ciudad desigual

  1. Carolina Briones dijo:

    “Después de todo, el gran logro de la polis griega, esta en su ciudadano y no en su ciudad”.

    Una aclamada democracia griega que ya no tiene legado en cuanto a su urbanismo, no es más que una ciudad de rastros del pasado. Son huellas de una Acrópolis fascinante y completamente turística que recibe miles de visitantes al año para conocer el pasado glorioso de Grecia, no su presente. Una ciudad que convive y vive del pasado y por lo tanto, del turismo que este conlleva.
    En cuanto a su crecimiento, la capital griega hoy se ha seguido expandiendo a través de su geografía, de manera orgánica e inmersa en ese imperante terreno montañoso y en el resto de un país disgregado que le otorga, por lo demás, una identidad única e inigualable. Sin embargo, en cuanto a su arquitectura y planificación actual, es considerada por muchos como “chabacana”, sin contar con problemas de tráfico, contaminación y hacinamiento en gran cantidad de barrios producto de las grandes migraciones que recibe del Este.
    ¿Qué pasó con la gran polis griega y su legado? El esplendor que una vez tuvo Atenas ya no se aprecia actualmente y espero, que algun día se recupere.

  2. Felipe Faura dijo:

    Que lástima recordar a Atenas por lo que fue alguna vez y se mantiene como un pedazo de historia, que a lo que es actualmente. Su visión en un principio fue la correcta, el enamoramiento hacia una ciudad da frutos para que se desarrolle de una forma que al ciudadano le guste. Sobre todo si democráticamente se discutía con la opinión de todos los que son ciudadanos. Una postura muy similar a lo que busca el PNDU, con la toma de decisiones “de abajo hacia arriba“, que hace partícipe al ciudadano como primera persona a pensar en el desarrollo de su comuna, y en el caso de que esto no de soluciones suficientes se continúa escalando a la toma de decisiones por parte de ls autoridades más importantes. Curiosamente el inicio de Atenas es ahora lo que se busca para el desarrollo de las ciudades de Chile, la diferencia es que Atenas era una sola entidad, acá se fragmenta en comunas para esta toma de decisiones.

    También llama la atención que los conflictos sociales empiezan a surgir a partir de la llegada e instalación de comerciantes externos a la ciudad. Es ahí cuando el desarrollo de la ciudad creada por los ciudadanos se rompe y se empieza a desarrollar una ciudad totalmente diferente, a partir de los términos económicos y que no se puede dejar aparte, tiene que existir una organización entre ambas para que siga su desarrollo correctamente. Algo similar ocurre en Santiago con el boom de desarrollo inmobiliario, que crean y crean nuevos trazados de calles, sin casas, condominios cerrados, sin la menor conciencia o aprobación popular de los que viven en esos sectores. Sl igual que los comerciantes se buscó el bienestar económico a corto plazo por sobre el urbano a largo.

    Espero al igual que Carolina, que ojalá Atenas vuelva a tener esa identidad inicial y que recupere el estatus de la ciudad creada por ciudadanos, que le saquen provecho a su historia (olimpiadas siempre es un embión para nuevos desarrollos en la ciudad), para verla de nuevo en el apogeo.

    • Rafael Urcelay dijo:

      Me parece de gran interés la analogía que hace Felipe sobre los comerciantes de Atenas a una realidad de hoy,la cual parece ser universal. Los comerciantes, representando claramente el interés monetario irrumpen un cierto orden u equilibrio establecido; situación ampliamente comparable con lo que sucede en nuestras ciudades hoy en día. Las inmobiliarias construyen las torres, los enormes condominios, los malls y muchas otras tipologías de edificios que generalmente son perjudiciales para el barrio y la ciudad, esto lo hacen por que la demanda lo permite, he ahí la paradoja; somos nosotros los que permitimos que esto suceda.

      Sería extraordinario ver a Atenas cientos de años mas tarde retomar viejas actitudes y políticas urbanas. De cierta manera, como dijo Felipe, Chile poco a poco esta considerando la opinión pública en la toma de decisiones mediante la PNDU y aunque solo es a nivel de comuna (lo que no permite una buena coordinación a nivel de ciudad) si permitirá coordinar de mejor manera a los distintos actores que intervienen en la ciudad.

  3. Joaquin Cordua dijo:

    Visto desde otra arista, me parece interesante el proceso al que alude Rafael, en el que el imaginario colectivo de los ciudadanos de Atenas, se frustra con la llegada de la diversidad, con la instalación de los extranjeros, cuya visión de ciudad no hacía parte de este.

    Creo entender que estamos frente a una invasión de lo heterogéneo sobre un grupo preexistente homogéneo o dicho de otra manera, frente a un fenómeno en el que el entendimiento del espacio por parte del colectivo se vio en decadencia producto de la llegada de otras concepciones de mundo. Se trata de una complejización en la escala de diversidad de los ciudadanos, en la que Atenas no pudo imponer y resguardar sus ideales cívicos.

    No puedo evitar asemejar la antigua Atenas a una familia, cuya convivencia funciona en base a la instauración de una visión de mundo y vida trasmitida de padres a hijos, y por lo tanto, a un imaginario colectivo común que, al recibir a hijos ajenos, se ve visto a prueba, con la llegada de nuevas concepciones, de una diversidad que muchas veces, está sin ganas de empatizar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s