El conflicto de clases reflejado en la ciudad: San Petersburgo

sAN PetesburgoPor Samanta Schnake.

La segunda ciudad más grande de Rusia, y alguna vez su capital, San Petersburgo es considerada “la ventana a Europa” por su ubicación al noroeste del país: política y comercialmente aventajada, pero con un clima y calidad de suelos poco apropiados para vivir y construir. Es relativamente joven para estándares europeos, pero a pesar de esto ha tenido que sobrevivir a gran cantidad de revoluciones sociales (y por ende también arquitectónicas): del zarismo absolutista a la Revolución de Octubre, pasando luego por el Estalinismo y la posterior reconstrucción del periodo de post Guerra, para finalmente llegar al boom económico que vive hoy bajo el control de oligarcas rusos. Durante todos estos eventos ha sido capaz de mantener su posición como un centro cultural importante a nivel mundial, con grandes palacios, bellos jardines y museos de primer nivel, siempre organizados en torno a un plan urbano que también ha logrado mantener coherente a través de los años.

El territorio donde San Petersburgo se ubica hoy en día fue inicialmente un fuerte sueco, construido durante el Renacimiento al borde del rio Neva. En 1703 Pedro I de Rusia lo conquista, y decide remplazarlo por otro fuerte: la Fortaleza de Pedro y Pablo, una ciudadela que aún existe hoy en día. Al estar terminado el fuerte, decide aprovechar la gran conectividad del lugar y construir su capital: un monumento a la grandeza de la Rusia Imperial y la gloria de los zares, inspirado en ciudades que había visitado anteriormente como Amsterdam y Paris.

Al momento en que se comienza a construir el fuerte se da inicio a la compleja relación entre arquitectura y clases social que se presenta a lo largo de la historia de la ciudad: para que fuese construida se debió utilizar a ciervos que eran forzados a emigrar desde el resto de Rusia, en un ambiente de autocracia, ortodoxia y nacionalismo sin libertad alguna. Decenas de miles murieron debido a las condiciones inhumanas de trabajo; muchos la consideran una ciudad “construida sobre huesos”.

En 1703 gran parte de Europa ya construía siguiendo el barroco, pero debido a su posición más al este y a su poca avanzada industria Rusia estaba atrasada en múltiples campos, incluyendo la arquitectura. San Petersburgo es por lo tanto considerada la única gran ciudad construida siguiendo principios de urbanismo renacentista, pero no es un renacentismo completamente puro sino con influencias del barroco. “La ciudad aparece como un artefacto, donde la organización urbana se presenta como directa consecuencia de la vida social” (1): una sociedad altamente jerarquizada, donde todo gira en torno al deleite de la clase reinante. Múltiples arquitectos europeos de gran importancia realizan plantas para posibles configuraciones de la ciudad, tomando en cuenta las construcciones-hito que ya se encontraban finalizadas, entre ellos el Trezzini y Léblond. Finalmente se construye una planta por la Academia Imperial de las Ciencias y las Artes, que parte de los palacios a orillas del rio formando un “muelle aristocrático”. Desde aquí nacen tres avenidas principales, que cruzan las distintas islas que conforman la ciudad, y que a su vez son cruzadas por calles secundarias concéntricas.

Después de implementar el plan de la ciudad, se consolida el estilo arquitectónico barroco por medio de la construcción de grandes palacios como el Palacio de Invierno, y se establece a este como la altura máxima de manera de preservar distintos monumentos en la ciudad. A mediados del siglo XVIII el barroco da paso al neoclásico, que luego pasa a ser eclecticismo: el sector pudiente de la ciudad ya se encuentra completamente establecido. Con la revolución industrial, gran cantidad de antiguos campesinos llegan y establecen zonas de viviendas pobres a las afuera de la ciudad: la “buena arquitectura” era solo para minorías de la sociedad. San Petersburgo es la primera gran ciudad planificada y construida desde cero, pero la calidad de la planificación entre las zonas a los bordes del Neva, dedicadas a la realeza, y las zonas donde el resto de la población vivía difería mucho. En cierta manera es como las ciudades modernas, como Brasilia y Chandigarh: tiene ejes principales que fueron planeados en su totalidad, y el resto de la ciudad tiende al caos tal como las ciudades no planificadas. Con esta manera de planificar la ciudad, la forma urbana pasa a ser un reflejo de la estratificación económica imperante.

A comienzos de siglo XX Rusia aún era un país rural: en 1913 solo 15% de la población es rural. San Petersburgo es en esta época una ciudad de grandes vías y repetición de ritmos -casi militar- pero existe un trasfondo de revolución política y social que finalmente culmina con la Revolución de 1905, periodo de gran agitación y revuelta social. En 1914 la ciudad pasa a llamarse Petrogrado para eliminar referencias a palabras alemanas: la ciudad sufrirá múltiples cambios de nombre durante el siglo XX que revelan su inestabilidad política.

Después de la Revolución de Octubre la capital es trasladada a Moscú, y la ciudad pierde importancia a nivel de país. El periodo de entreguerras se caracteriza por la construcción de gran cantidad de vivienda social a las afuera de la ciudad, en lo que antes eran asentamientos informales. Debido a la necesidad de viviendas, gran cantidad de apartamentos burgueses del siglo anterior fueron expropiados y subdivididos: hacia los años 30 más de la mitad de la población vivía de esta manera.

En Junio de 1941 la ciudad es apropiada por los alemanes en el llamado “Sitio de Leningrado”. La ciudad es completamente aislada, haciendo imposible la entrada y salida de provisiones para los más de 3.000.000 de habitantes que tenían. En tres años, 1.000.000 de civiles mueren, la mayoría de frio y de hambre. Gran cantidad de edificios son saqueados y destruidos, y la ciudad pierde gran cantidad de su infraestructura debido a falta de mantenimiento. A pesar de esto, la población (altamente educada) realiza grandes esfuerzos para proteger el patrimonio cultural de la ciudad: obras de arte fueron escondidas y voluntarios realizaron croquis de los edificios importantes para facilitar su restauración después de la guerra. Al fin de esta Leningrado entra en un periodo de reconstrucción, después del cual existe un boom de construcción. Durante esta época se construye gran cantidad de vivienda social funcionalista.

Durante los años 90 San Petersburgo es opacada una crisis económica, y la que una vez fue una ciudad concebida para experimentar con la arquitectura deja de construir. En los 2000, la “era Putin”, vuelve a adquirir importancia y lentamente adopta las técnicas de renovación urbana que Moscú usó la década anterior. Aparecen gran cantidad de construcciones de baja calidad que no preservan de ninguna manera el plan inicial de la ciudad: estacionamientos en lugares poco apropiados, torres demasiado altas que además ponen en peligro edificios vecinos debido a la inestabilidad del suelo pantanoso de Moscú, y comienzan a proponerse megaproyectos de gran escala como estadios y torres de edificios. En un intento de las autoridades por modernizar la ciudad, se está destruyendo la ciudad antigua.

Inesperadamente, la gente comienza a rebelarse en contra de este tipo de renovación urbana. A lo largo del siglo XX esta población nunca disfruto de grandes libertades democráticas, y generalmente no sienten la necesidad de protestar, pero por alguna razón durante el siglo XXI el futuro de su ciudad ha logrado politizarlos. Gracias a esto, algunos de los proyectos propuestos ya han sido rechazados por el alcalde y el mismo Putin, por ejemplo la torre Gazprom: una torre de vidrio de 320 m. que habría destruido completamente la silueta de Petersburgo.

A lo largo de su historia, San Petersburgo ha sufrido grandes cambios sociopolíticos, pero el plan inicial ha logrado mantenerse principalmente debido a reglas acertadas y una población dispuesta a proteger su ciudad. En forma paralela, la planificación urbana constantemente ha revelado la inequidad social presente; inicialmente es una ciudad concebida como “la expresión más cruda de un poder absoluto que, en el ámbito de un ambicioso programa político, se empeña con todas sus fuerzas en una labor de recuperación técnica, científica y artística respecto al Occidente.” (2), pero que no hace ningún esfuerzo por acoger a los siervos que la construyen. Hoy en día, este mismo dilema se presenta de otra manera: existe una oligarquía con gran poder político y económico que tiene interés en modernizar la ciudad para evidenciarlo a otros países, y otro segmento de la población cuyo interés está en mantener la ciudad histórica, y que se toma esto lo suficientemente en serio para ofrecer una resistencia política que lentamente está adquiriendo más importancia. El conflicto de clases que siempre ha estado presente en la historia de San Petersburgo, ahora toma la forma de visiones opuestas de renovación y conservación urbana.

 

Fuentes

  • Las ciudades y su Historia: Una Aproximación, Gustavo Munizaga Vigil
  • La Historia del Urbanismo, Paolo Sica

 

St. Petersburg: Paris of the North or City of Bones? (14 de Octubre de 2014)
http://www.independent.co.uk/news/world/europe/st-petersburg-paris-of-the-north-or-city-of-bones-407069.html

The Gazprom Tower (14 de Octubre de 2014)
http://chtodelat.org/b8-newspapers/12-43/dmitry-vorobyev-a-thomas-campbell-the-gazprom-tower-everything-changes-for-the-better-1/

Kupchino A City Within a City (14 de Octubre de 2014)
http://myplacefp7.wordpress.com/2012/04/07/kupchino-a-city-within-a-city/

Ciudad Rusa y Ciudad Sovietica, Vieri Quillici
Historia de la forma Urbana, A.E.J. Morris
Gran Historia de la Ciudad, Charles Delfante

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3 respuestas a El conflicto de clases reflejado en la ciudad: San Petersburgo

  1. Rafael Urcelay dijo:

    Creo que tenemos mucho que aprender de la actitud ciudadana de San Petersburgo; Una ciudad que nace a partir del ejemplo de Versalles, ciudad palacio, construida por una mayoría para una minoría dominante. A lo largo de su historia esta injusticia se ha repetido numerosas veces pero aun así su población la continua reclamando de diferentes maneras; ya sea mediante su preservación y registro realizados durante la ocupación alemana así como la protesta actual en contra de su inconsciente modernización. Una población que continua, a pesar de todo, apropiándose de su ciudad, cuidándola y protegiéndola.
    El caso santiaguino poco tiene que ver en cuanto a historia pero mucho que aprender. Una ciudad que hoy es nuestra que nos ha sido otorgada pero aún así somos (gran parte de las veces) espectadores de los sucesos diarios que la acontecen.

    • Hay que tener cuidado al momento de construir un discurso que divida a la población en una dicotomía entre ¨buenos-pobres¨ y ¨malos-ricos¨, en particular en el caso de ciudades como San Petersburgo donde a fin de cuentas todos han sufrido debido a su compleja historia: el pueblo muere de hambre y se revela, y en el proceso brutalmente asesina a niños aristócratas completamente inocentes. Es una ciudad que siempre ha atraído a segmentos cultos y relativamente bien posicionados en sociedad, y al final son estos mismo personajes los que durante la ocupación se dedican a realizar tareas de preservación cultural que son importantes, como proteger el patrimonio histórico de la ciudad, lo que a fin de cuentas también revela mucho sobre sus prioridades y manera de concebir el mundo. El verdadero pueblo oprimido estaba demasiado ocupado tratando de sobrevivir para dedicarse a realizar croquis del interior del Palacio de Invierno.
      Si concuerdo contigo respecto a las lecciones que pueden ser aprendidas de una población que no se resigna a ver a su ciudad desaparecer a manos del desarrollo inmobiliario. Si en Chile los estratos sociales medio-altos bien educados protestasen en la escala en que los están haciendo los petersburgueses estoy segura de que veríamos grandes cambios en la manera en que se trata la ciudad.

  2. Antonia Sánchez dijo:

    Un muy buen ejemplo a seguir me parece la cultura rusa en su afán de preservación y protección de su patrimonio arquitectónico que finalmente relata y representa gran parte de la historia de su país. Muy valorable me parece la apertura de mente de entender la importancia de lo propio y mantener marcadas esas diferencias que les otorgan su identidad nacional como parte del patrimonio y su legado al resto del mundo. Gran incidencia tienen los cambios socio políticos de la historia en la forma que van adquiriendo los desarrollos en las ciudades y el poder evidenciarlo y conservarlo significa una gran ventaja ya que no solo enriquece la cultura de un país si no que además atrae el interés del resto del mundo. Si todo el mundo se dejase llevar por la presión global que existe en cuánto a las modas, la globalización y el estilo internacional se traduce en fenómenos indeseados de homogeneización cultural que al contrario de ir ampliando avances y desarrollos va conduciendo a todos y todo lo que se crea a un mismo estilo reduciendo cada vez más la belleza de la diversidad.

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