La ley de la selva neoliberal limeña

LimaPor Macarena Aspillaga.

Lima representa, sin duda alguna, al emblemático estereotipo de la ciudad segregada latinoamericana; la ciudad de la “barriada” (o asentamiento informal peruano) y la pobreza extrema. Sin embargo, esta urbe de 8,5 millones de habitantes supone, a su vez, un caso bastante particular de una desorganización urbana absoluta basada en el triunfo indiscutido del modelo capitalista. Comprenderla requerirá ahondar en su historia.

La Fundación Colonial.

En 1535, los españoles deciden instaurar la capital del virreinato del Perú sobre un valle donde ya habitaban 40 mil personas, sobre el que ya era un centro político, religioso y de control productivo. La gran ciudad colonial se instala sobre la trama preexistente de forma literal y violenta. “El centro de Taulichusco sería el centro de Pizarro. La parcela de la dacha nativa sería reemplazada por la catedral católica. La cancha por la plaza ortogonal hispánica. Una refundación simbólica de trágicas consecuencias en la identificación de la sociedad nativa con su centro social y existencial.” [1]

La República Aristocrática.

Al caer los muros delimitadores de la Lima fundacional, en 1870, aparecería la nueva ciudad periférica. Perú se encuentra en un auge económico-productivo, que favorece la construcción de grandes ejes, del borde del mar y de nuevos barrios suburbanos que comienzan a producir una tendencia centrífuga a migrar del centro. La elite limeña comenzará a preferir balnearios como La Punta, Miraflores o Barranco, y abandonará su vieja casa colonial del centro a constantes procesos de subdivisión y alquiler a las clases medias. El centro fundacional queda en manos de la especulación, y la ciudad se convierte en un objeto de estudio y planificación por parte de los gobiernos de la época, que deben hacerse cargo de temas urbanos como la formalización y urbanización de los suburbios. “La ciudad dejaba de estar en manos del jefe de gobierno para abrirse, en el marco del discurso librecambista del siglo XIX, a la iniciativa conjunta del sector privado y el estatal.” [2]

La Lima moderna.

Hacia 1949 se funda la Oficina del Plan Regulador de Lima, con la esperanza de mejorar las condiciones de una ciudad diagnosticada de “insufrible”; dispersa, congestionada, carente de áreas verdes y malas condiciones de habitación. Sin embargo, las soluciones, lejos de revertir la creciente segregación e informalidad que se habían generado en el período anterior, no hacen más que consolidar las estrategias capitalistas utilizadas en ese entonces. Ya hacia los años 90 un 40 porciento de los limeños habita una Lima informal y miserable. “La Lima de los noventa fue una cita literal en versión corregida y aumentada del discurso liberal iniciático de mitad del siglo diecinueve.” [3]

Lo más llamativo del proceso de consolidación de la ciudad de Lima es que se haya entregado tan absoluta y tempranamente al modelo capitalista al punto de teñir al propio Estado del mismo afán, dejando al libremercado temas tan públicos como el transporte o las áreas verdes para la ciudadanía.

 

Conocido es el caso del transporte público limeño, que en el año 1995 deja de ser estatal, para pasar a manos de privados, al igual que la telefonía y la electricidad, con el argumento de que el libre mercado favorecería su calidad y cobertura.

“Durante esos años de apertura económica, lo privado adquirió una connotación superior a lo público. Surgió una nueva mentalidad en el ciudadano, en la que el bien público no es de todos, sino de nadie. La deficiente administración pública de los servicios en la década de los ochenta hizo que lo privado fuera percibido como una opción más eficiente en todos los ámbitos de la vida cotidiana. Lima pasó a ser la ciudad de la hiperliberalización.” [4]

El fenómeno que se generó a partir de los despidos de miles de transportistas estatales detonó en que un millar de ellos invirtió la indemnización recibida en “combis” o pequeños microbuses que comenzaron a operar de forma libre y desarticulada en la ciudad. Esto marcó fuertemente el sistema de transportes de Lima, donde existen actualmente cerca de 1150 empresas privadas de transporte que operan sin una lógica conjunta.

Otra tendencia preocupante hace relación con los espacios públicos de esta urbe. Los limeños, dueños de una sensación de inseguridad innegable, han ido marcando su territorio privado, de forma literal, encerrándose en calles y complejos habitacionales protegidos del resto, de los barriales, de la delincuencia. Incluso los parques se han construido dentro de enormes muros perimetrales, configurando una ciudad desarticulada, sin consciencia de lo colectivo.

Lima es, finalmente, la materialización de sus conflictos sociales, de desigualdad e inseguridad, una ciudad que se ha construido a partir de lógicas de oferta y demanda, donde la elite ha dibujado indiscriminadamente la ciudad formal, y a su vez, los sectores más vulnerables se han encargado de la informal. Una ciudad donde las escasas políticas urbanas han favorecido el despliegue libre tanto de unos como de otros, dando paso a la consolidación de la ley de la selva.

“Desde la mismísima independencia, el Perú ha sido un país estructuralmente fragmentado, de mercado permanentemente desregulado, de ciudades duales, con un imaginario colectivo sin referentes estables. En suma: el Perú ha sido siempre una sociedad y un sistema de ciudades instintiva e irracionalmente liberales. No por programa ni discurso racional, sino por instinto de supervivencia, abandono e incapacidad de construir una alternativa distinta.” [5]

 

(referencias imagen) Vista Google Earth de la Calle Petit Thouars, Centro de Lima a la altura de los accesos a los Parques de Cervantes y La Reserva.

 

[1] LUDEÑA, W. “Lima: Poder, centro y centralidad. Del centro nativo al centro neoliberal”. EURE Vol. XXVIII, nº 83. Santiago de Chile, 2002.

[2] Ibid.

[3] Ibid.

[4] SOLANO, A.+ LEDGARD, R. “Lima: Transformaciones en la estructura e imagen de la metrópoli. Situación actual y perspectivas.” Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima, 2011.

[5] LUDEÑA, W. “Lima: Transformaciones urbanas y reestructuración morfológica. Urbanismo, vivienda y Centro Histórico entre 1990 y 2007.” Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima, 2011.

 

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