El Bagdad fracturado del siglo XXI

BagdadPor Carolina Briones.

La ciudad de las mil y una noches ya dejó de existir. Hoy, poco se recuerda de su pasado glorioso o de las grandes civilizaciones que una vez exisiteron; pues lo que había, se ha saqueado o destruído.

Un Bagdad de casi 9 millones de habitantes que hoy está fracturado, en ruinas y devastado no sólo por las últimas décadas de guerra sino que porque hoy sufre conflictos internos que la han convertido en una ciudad insegura y hostil. La capital de Irak constituye una de las ciudades menos hospitalarias y con la peor calidad de vida para vivir, de acuerdo al índice de calidad de vida de Mercer (2012) además de que actualmente, se ha convertido en el octavo país más corrupto del mundo, según el índice que elabora anualmente Transparency International.

Para entender como se ha convertido en lo que es hoy y como han sido sus transformaciones devastadoras a lo largo de su historia, es necesario remitirnos a su pasado y configuración urbana desde sus inicios hasta hoy, centrándonos específicamente en las últimas décadas que son aquellas que configuran su presente y explican su decadencia.

Fue en el año 762 d.C que el Victorioso califa Al-Mansur fundó Bagdad. A orillas del río Tigris y a unos 90 km de la antigua ciudad de Babilonia, se erigió -en sólo cuatro años- la ciudad que reinaría la civilización islámica bajo la dinastía Abasí. Esta se diseña bajo una planificación urbana de ciudad circular, de 2,6 km de diámetro y múltiples capas de muro macizo, es decir, una fortaleza que contenía y organizaba funciones de vivienda, defensa y comunicación y que en su centro albergaba el palacio del califa y la mezquita principal. Una ciudad de tres caminos circulares, cuatro puertas hacia el exterior y cinco muros fortificados que de a poco fue prosperando hasta convertirse a principios del siglo IX en una de las mayores urbes de ese entonces con un gran carácter político, económico y cultural. Además su ubicación era estratégica, ya que, constituía la confluencia entre el mundo comercial europeo, asiático y en parte, africano. Era, en ese entonces, el Bagdad de las mil y una noches, de las mezquitas, los mercados y los grandes palacios árabes.

Sin embargo, nada de esto actualmente existe. No hay rastros arqueológicos de esta gloriosa ciudad ya que, a partir del 814 Bagdad comienza de a poco a ser devastada. En un principio por guerras civiles para luego ser conquistadas por nuevas dinastías islámicas. A partir del siglo X, la ciudad ya está en decadencia. La disgregación del Imperio Islámico en diversos califatos la hace propensa a ser invadida ya que en el año 1258 es masacrada y arrasada completamente por los mongoles. De acuerdo a los historiadores, la ciudad nunca se levantó nuevamente.

Bajo el imperio de los mongoles, la ciudad fue nuevamente saqueada en el año 1401 bajo el ejército del conquistador turco Timur. Lo poco que se había logrado reconstruir ya había sido destruido. La ciudad cayó en decadencia y en 1534 es conquistada por los turcos otomanos. El reinado de los turcos otomanos duró hasta el año 1917. Durante esta época se advierte un período de declinación de la ciudad debido a la dificultosa relación entre turcos e iraquíes. La urbe continuó creciendo pero lentamente, por necesidad y de una manera orgánica.

Para el año 1917, Bagdad se convirtió en la capital de Irak bajo el mandato de los británicos hasta obtener su independencia definitiva como país el año 1932. Durante esta nueva época, la población de la ciudad crece demográficamente de 145,000 en 1900 a 580,000 en 1950.

Hasta ese entonces, se observa una ciudad tradicional islámica, y que ha crecido a través de un urbanismo que se basa en la unidad y quizás homogeneidad de la arquitectura y, que persigue la integración total de la vida humana, es decir una urbanización a una escala humana. Se aprecia por lo tanto, una simetría y continuidad del espacio en todas direcciones sin un método uniforme ni una disciplina geométrica de crecimiento sino mas bien a través un carácter orgánico.

Una arquitectura que se basa en los principios de su doctrina religiosa fervientemente y que se refleja a la hora del crecimiento – y no planeamiento – de la ciudad. A través de cualquier multiplicidad de la ciudad se refleja la unidad –que se basa en el pensamiento de “todos somos iguales ante Dios” y el exceso no está permitido; se privilegia la humildad y simplicidad, es decir, como no existe ninguna distinción entre lo sagrado y lo profano, la arquitectura de la ciudad esta relacionada a la de la casa, la municipalidad e incluso a la mezquita de barrio. Una unidad no sólo en aspecto exterior sino que también en cuando a actividades cotidianas. Todo está unido e interconectado.

Se afirma, que luego de su independencia la capital iraquí renació hacia mediados del siglo XX, con la llegada de Faisal II. Luego, durante la década de 1970 Bagdad vive un período de prosperidad y gran crecimiento debido a la fuerte alza del precio del petróleo. Es en esta época en dónde la ciudad comienza a ser planificada, influenciada por la modernidad occidental y desarrollando nuevas infraestructuras como el agua, el alcantarillado y las autopistas. Una capital con una breve época de esplendor que atrajo a arquitectos como Frank Lloyd Wright, Le Corbusier, Alvar Aalto, Walter Gropius, Ricardo Bofill o Robert Venturi, entre otros, pero que nuevamente se vio interrumpida por dos revoluciones y tres guerras (Irán-Irak, Golfo y la de Irak) que han terminado por enterrar y no concretar muchos de estos proyectos maestros que pretendían modernizarla por completo.

Hoy, resulta difícil admirar esta ciudad que todavía sigue desangrándose luego de la última ocupación militar de USA, que dio por finalizado el régimen autoritario de Saddam Hussein. Cicatrices y fracturas de una guerra civil que aun no termina y que se ve reflejada en macizos bloques de hormigón que intentan proteger a los edificios de los ya comunes coches bombas, además de un sinnúmero de rejas de alambres púas y una ciudad con destartalados excesos de puntos de control en un ambiente completamente en ruinas y bombardeado. Una capital en dónde la palabra “reconstrucción” está muy alejada de ser prioridad, es decir, primero se deben solucionar los conflictos políticos y sociales que aunque se asume que ya están controlados, la prensa afirma que la realidad es otra. Rivalidad entre chiitas, suníes y kurdas sigue latente e inestable.

Es por eso, que Bagdad, actualmente está en estado deplorable. Una capital insegura, con barrios prácticamente deshabitados o destruidos, mientras que otros completamente hacinados. Una capital en dónde antes convivían chiitas y suníes juntos pero ahora se segregan, mientras que las minorías se esconden. Una ciudad con una ausencia de áreas verdes, acumulaciones desmesuradas de basura y alcantarillado al aire libre pero que aun así estos y otros problemas urbanos dejan de ser importantes. Se trata de privilegiar la solución de los conflictos que hacen de esta una de las ciudades menos hospitalarias y con peor calidad de vida en el mundo, es decir, que la han convertido en un Bagdad inseguro, decadente y fracturado.

Y por último, con respecto a su trama urbana, como establece el filósofo iraní Seyyed Hossein Nasr en una conferencia sobre el urbanismo islámico en 1978, la pérdida de esta unidad tan característica del mundo islámico es una de las razones porque miles de ciudades islámicas estén en decadencia y específicamente Bagdad. Más allá que la ciudad haya sido bombardeada y completamente destruida en estas últimas décadas, ahora que comienza a recuperarse sus nuevas planificaciones a nivel externo le juegan un rol en contra. En dónde, como afirma Hossein la pérdida de unidad y similitud constructiva desde un nivel externo y en cuanto a planificación de ciudad ha convertido a las ciudades en territorios segregados en dónde se dividen las actividades y se engrandece la escala y por lo tanto, no se adecúa a la doctrina islámica; esa sabiduría divina de los musulmanes que les ha permitido crear ciudades deslumbrantes a lo largo de nuestra historia.

Imagen: Sopp, Timothy. Agosto, 2003. Baghdad, Irak. En <https://www.flickr.com/photos/un_photo/4993633796/&gt;

Toward an Architecture in the Spirit of Islam. Proceedings of Seminar One in the series of Architectural Transformatons in the Islamic World.1978, USA. 

Inocencio, Ramy. What city has the most best quality´s of life?http://edition.cnn.com/2012/12/04/business/global-city-quality-life/index.html

Espinosa, Angeles. El paraíso roto de Bagdad. Diario El País. Barcelona, 5 abril 2008. En: http://elpais.com/diario/2008/04/05/babelia/1207350375_850215.html

Munir, Siray. Bagdad En < http://www.musulmanesandaluces.org/hemeroteca/36/Bagdad.htm>

Arce, Alberto. Irak: Postguerra. [documental] En: <http://irak-posguerra.periodismohumano.com/2010/05/25/viii-acceso-a-khadamiye/&gt;

 

Boix Pons, Antonio. Irak: la situación actual. 17 enero 2014. En: <http://iessonferrerdgh1e07.blogspot.com/2014/01/irak-la-situacion-actual.html>

Bagdad, En:

<http://en.wikipedia.org/wiki/Baghdad#Centre_of_learning_.288th_to_13th_centuries.29

Tattara, Martino. Las Mil y una Bagdad de Al-Mansur. ARQ, n.80 Representaciones, Santiago, abril 2012, p. 16-21. En: <http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-69962012000100003&gt;

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Una respuesta a El Bagdad fracturado del siglo XXI

  1. Las ciudades que por razones sociopolíticas y bélicas ven su manera de vida interrumpida, y su infraestructura destruida, siempre presentan un desafío para los arquitectos y urbanistas. En el siglo pasado se observaron fenómenos de reconstrucción y repoblamiento de ciudades en Europa como Londres o Desdre, con los que se aprendió bastante al respecto. En el momento en que ciudades como Bagdad, Damasco, o incluso Pionyang se vuelvan a abrir al mundo y a restablecer un estilo de vida más o menos normal para su población, cosa que en este momento parece difícil pero que debido a la naturaleza cíclica de la historia definitivamente pasará en algún momento, será interesante ver como se ofrecerán nuevas soluciones a estos problemas en economías considerablemente menos pudientes, y donde muchos de los patrimonios culturales como museos y construcciones antiguas se han visto comprometidos y saqueados hace ya mucho.
    En el caso puntual de Bagdad me parece importante destacar primero el gran problema de seguridad que presenta. En los últimos años se han construido centros comerciales, mercados y clubs para el sector más acomodado de la población, pero como bien dice esta columna existe un problema subyacente de seguridad que aún no se ha solucionado y que influye en gran manera en la calidad de vida de la gente. Además de esto, se ve una interrupción en las tradiciones urbanísticas asociadas con la tradición islámica, muy distinta a la manera de planificar ciudades en Occidente. ¿Acaso esta tradición está destinada a desaparecer, en la medida en que estas ciudades adoptan métodos de planificación occidentales? Entre el siglo VIII y el XIII Bagdad fue una ciudad llena de vida, donde ocurrían grandes avances científicos, matemáticos y donde se hacían descubrimientos científicos que tardarían siglos en llegar a Europa. Durante este periodo, también era una ciudad llena de celebraciones y gente, pero en una manera que las ciudades occidentales nunca han experimentado. ¿Es posible volver a restituir el urbanismo islámico al momento de reconstruir estas metrópolis?
    También vale la pena mencionar que a pesar de que se tiende a pensar en Bagdad como una ciudad llena de ruinas de la antigüedad, también existen obras de arquitectura moderna importante que fueron realizadas durante el siglo pasado por líderes que contaban con el dinero para ello, y de las que aún no se sabe mucho debido a que los arquitectos occidentales nunca han sido capaces de estudiarlas con atención. El ejemplo más evidente es el Centro deportivo y estadio que Le Corbusier diseñó para Bagdad, del que sólo se construyó una parte y que suele ser olvidado en compilaciones de su obra: durante mucho tiempo incluso se le consideró una copia del estilo moderno hecha por un arquitecto iraní. A medida que Bagdad se recupere, deberíamos poner atención a obras como estas que aportan al estudio de arquitectura no solo asiática.

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