¿Por qué Santiago es aburrido?

Samanta SchnakePor Samanta Schnake.

Puede que nos duela admitirlo, pero Santiago es una ciudad aburrida. Podemos decir que es una metrópolis moderna, sobre todo si insistimos en compararla con otras ciudades de Latinamerica (y siempre insistimos); tenemos flameantes autopistas, torres de vidrio –incluyendo por supuesto la más alta del continente- y malls, malls en todas partes. Pero esta “modernidad” no implica que sea una ciudad interesante, mucho menos atractiva. ¿Qué ofrece Santiago que no tiene ninguna otra ciudad en el mundo?

La mejor cosa que un turista puede decir de nuestra ciudad es que es “casi” una ciudad estadounidense: segura, limpia y ordenada (“para Latinoamerica”). Estos cualificativos son discutibles, en particular en los sectores que los turistas no tienden a visitar, pero incluso si solo tomamos en cuenta el sector oriente este no resulta suficiente para hacer de Santiago una ciudad destino. Virtualmente todos sus visitantes extranjeros la usan como puerta de entrada al país; sus verdaderos intereses recaen mayoritariamente parques naturales, Valparaíso y Rapa Nui. Su incapacidad de generar interés en turistas no es la razón por la que es aburrida, por supuesto, es solo uno de los síntomas. Pero es un síntoma que revela mucho: a pesar del buen posicionamiento económico del país, y los relativamente altos índices de calidad de vida, estos no logran materializarse en nuestra ciudad de manera efectiva.

Debido a los atractivos naturales de Chile existe una oportunidad de hacer de Santiago algo más que el aeropuerto de acceso, pero hasta ahora no ha sido aprovechada. Si hoy en día ya se cuenta con suficiente cantidad de hoteles (entre ellos múltiples “hotel-boutiques”) y una oferta gastronómica en crecimiento, el poco interés que Santiago genera se puede explicar con otros factores que influyen de gran manera en la vida de la gente que vive en la ciudad.

Resulta evidente para cualquiera que el gran problema de la sociedad chilena es la segregación económica, sin necesidad de leer nuestro índice Gini. Santiago mismo evidencia esto, y todos concordamos en que es un detrimento para las vidas de las personas que se ven obligadas a vivir en los sectores menos favorecidos, comunas dormitorios que funcionan en torno al sector centro-oriente. Pero es hora de pensar en cómo también afecta negativamente a este último sector de la ciudad, el sector “bueno”: este lentamente se está transformando en un no-lugar, que podría ubicarse en cualquier parte del mundo. Santiago tiene lugares potentes, atractivos, de los que podemos estar orgullosos –desde La Vega al GAM– pero a nivel de ciudad nunca se logra llegar a un nivel de intensidad e interés coherente y uniforme.

El problema de identidad urbana de Santiago –la causa de su monotonía– no será solucionado construyendo un par de centros de eventos, una gran biblioteca o un salón de conciertos de nivel mundial. Se necesita cambiar la dirección en la planificación de la ciudad a gran escala, ya sea con una figura de Alcalde Mayor o con otra alternativa. Todos los malls son iguales, todas las torres de vidrio se parecen, y al ser estos elementos en lo que se está enfocando el desarrollo inmobiliario de la parte más visible de nuestra ciudad, todo lo que nos queda de identidad es la vista a la cordillera después de un día de lluvia.

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13 respuestas a ¿Por qué Santiago es aburrido?

  1. Rafael Urcelay dijo:

    Es cierto que la segregación económica en Santiago es alta y que los efectos urbanos de estas diferencias sociales son penosas. La calidad de vida en el sector sur de Santiago va empeorando en la medida que se distancia de la zona oriente. La contaminación en la ciudad es un tema preocupante, los altos niveles de smog generan problemas de salud en los habitantes además de una postal no muy atractiva para el turismo en la ciudad.

    Sin embargo creo que existe una diferencia importante entre identidad y entretención. Puede que sean pocas las comunas con una identidad clara, la identidad es un concepto abstracto, muy cotizado y que generalmente está directamente relacionado con una historia.

    Por otro lado, lo entretenido (opuesto a aburrido) se consigue de varias maneras, no siempre mediante una infraestructura apta. No creo que Santiago sea una ciudad aburrida, son innumerables los panoramas culturales, deportivos y gastronómicos disponibles para hacer cualquier fin de semana en la capital.

  2. Macarena Aspillaga dijo:

    Al igual que Rafael, tengo mis dudas acerca de la relación entre “identidad única” y “atractivo turístico”. Es bien sabido que los destinos chilenos preferidos por los extranjeros son los que poseen algún valor natural, y no precisamente nuestras urbes. Esta tendencia no es puntual, sino que se amplia a todo nuestro país y a la región Latinoamericana en general, y me parece que ahí está nuestra identidad, nuestro atractivo.

    Ni Lima, ni Santiago ni La Paz son destinos especialmente cotizados, pero me parece algo acotado etiquetarlas de “ciudades aburridas”. A diferencia de las grandes capitales europeas, las nuestras son metrópolis con pocos años de historia que exponer, y su interés no radica en su belleza armónica ni en su identidad constructiva unitaria, sino precisamente en lo contrario; en el caos.

    La diversidad de nuestras ciudades es un valor, no un defecto, basta aprender a apreciar sus posibilidades. Santiago de Chile ofrece una gran variedad de barrios para distintos gustos (tanto para habitarlos como para visitarlos), acceso a la alta montaña a menos de una hora, parques urbanos de gran calidad, ajetreados mercados populares, centros comerciales, una amplia oferta cultural, en fin.

    Dudo mucho que una ciudad que atrae a 7,2 millones de personas sea “aburrida”, ahora, en cuanto a su atractivo turístico, sería necesario reunir sus atributos y exponerlos al visitante de una manera más clara, ya que por alguna razón siguen siendo bastante desconocidos a nivel internacional.

  3. Manola Ogalde dijo:

    Concuerdo contigo cuando señalas que no es posible reconocer hoy una imagen urbana clara de Santiago. Lamentable resulta recordar que esto no ha sido siempre así. En el período fundacional, se trazó una estricta cuadrícula que determinó una forma específica de ordenar y proyectarla ciudad. En el Centenario, un ambicioso plan de grandes obras de envergadura, ideado por Vicuña Mackenna, buscó asemejarnos a la sociedad europea. Karl Brunner, décadas más tarde, formuló un plan para el centro de Santiago que también definió el carácter de la ciudad por muchos años.
    En este contexto, cabe preguntarnos: ¿es posible hoy identificar un modelo de ciudad propio o, al menos, algo a que aspirar?
    Tenemos la torre más alta de Latinoamérica, pero uno de los niveles más altos de segregación. Tenemos kilómetros y kilómetros de autopistas urbanas, pero muy pocas ciclovías y áreas verdes por habitante. Tenemos vastas áreas urbanas de desarrollo y actividad comercial, pero extensos barrios de pobreza desprovistos de oportunidades. Evidentemente, somos una ciudad llena de contradicciones y poco coherente en varios ámbitos. Esto se ve reflejado en la imagen de nuestra ciudad.
    Sin embargo, me gustaría recoger algo que mencionas en la parte final de tu columna que podría ser clave. Considero que para imaginar el Santiago del futuro, para aspirar a la construcción de una imagen real de Santiago, clara y reconocible, es imprescindible entender lo fundamental: su geografía. La cordillera, el río Mapocho, el cerro San Cristóbal, el canal San Carlos, son todos elementos esenciales y únicos de nuestro territorio. En la medida que nuestra ciudad sea, en líneas generales, capaz de ordenarse en torno a sus “accidentes” geográficos, por medio de proyectos urbanos y espacios públicos notables capaces de ponerlos en valor, creo que poco a poco seremos capaces de configurar una identidad esencialmente propia.

  4. Considero interesante mencionar el concepto de “ciudad dormitorio”, porque expresa la problemática de la mixtura de actividades a nivel local, que impide la generación de barrios con identidad, que posteriormente configuren un patrimonio urbano. Todo patrimonio parte por una apropiación.Toda apropiación parte por un sentido de identidad. Hoy, todo parece ser pasajero, desechable, limitado a lo nuevo; la permanencia de un producto se limita a ser reemplazado por uno más nuevo. Algo parecido pasa con las ciudades y el tema de la vivienda, construcciones sin un usuario específico, moduladas en base a una vivienda arbitraria contemporánea, en la que en realidad nadie encaja. Son viviendas desechables, la gente las usa hasta que encuentra una que se acomode un poco más a sus actividades diarias. ¿Será que hemos perdido nuestra identidad urbana? Es posible. Creo que hay que volver a mirar al pasado y cuestionarse qué tenían esos barrios del siglo pasado en los cuales la gente se sentía identificada y gustosamente formaba parte de ellos. Esa comunidad de barrio en la que la gente se conocía y luchaba por la mantención y conservación de lo que podríamos llamar su patrimonio. La respuesta a este hecho urbano de segregación va de la mano con la necesidad de crear barrios que integren en ellos las actividades necesarias para que funcionando de manera autónoma pueda integrarse a la red urbana configurando un todo planificado y no un conjunto de ingredientes segregados que no logran alimentar y hacer crecer una ciudad. Debemos evitar las ciudades dormitorio y reemplazarlas por ciudades íntegras, en la mixtura esta el gusto!

    (Recomiendo ver la historia de la Población León XIII y su configuración como patrimonio urbano).

  5. Constanza Domínguez dijo:

    Interesante la discusión que se ha generado en torno a esta columna, ya que indirectamente todos tenemos una opinión acerca de la ciudad en la cual vivimos actualmente. Cada uno tiene su propia forma de vivirla, sus recorridos diarios, sus lugares más visitados, sus paseos preferidos y un sin fin de gustos personales. Ser un habitante de Santiago es muy diferente a ser un visitante de Santiago.

    Nuestra geografía es la razón de ser de todas nuestras ciudades y formas de habitar nuestro país. No es casualidad que Santiago esté ubicada al centro de Chile, y dentro de un valle rodeado de montañas. Esta razón “natural” determina lo que pasa dentro y fuera de nuestra capital.

    Uno de los grandes problemas que tenemos es la “Centralización” que se da en una escala de país, al ser Santiago el principal foco, y a una escala local, al tener un solo “centro fundacional” al cual la ciudad se enfoca, generando una fuerte segregación social y económica.

    Esta es una realidad que vivimos, y que está principalmente determinada por nuestro contexto natural, sumado a todos los planes urbanos, cambios y mejoras que ha sufrido la ciudad y seguirá experimentando.
    Pero siempre es bueno, mirar el vaso casi lleno, y sacarle provecho a esta característica única que posee nuestra ciudad y que se refleja en la cantidad de actividades que ofrece, tanto deportivas en sus alrededores y culturales, gastronómicas, históricas, comerciales, entre otras, en su interior.

    Este “caos geográfico y urbano” es lo que hace que Santiago no sea una ciudad aburrida, si no más que nada una ciudad interesante para recorrerla en todos sus puntos cardinales, con esa contradicción y naturalidad que lo identifica.

  6. Juan Pablo Aguirre dijo:

    Es muy difícil determinar una ciudad como Santiago entretenida o aburrida para un turista. En relación a su turismo, habría que entender Santiago como dos ciudades, me atrevería a decir que la línea fronteriza sería el cerro San Cristóbal. Por un lado tenemos un Santiago moderno, con 10 m2 de áreas verdes por habitantes, con diversidad de servicios y paseos, seguro y con proyección al futuro. Por otro lado, una ciudad con 2 m2 de áreas verdes por habitante, que con suerte suple los servicios básicos y sin mucho más que hacer un sábado en la tarde.
    Más que pensar en una ciudad entretenida, comenzaría por proyectar una ciudad solidaria. Donde los servicios y especialmente los programas culturales estén subvencionados para todos sus habitantes. Creo que el desarrollo artístico y cultural de cada persona es fundamental para su desarrollo humano. Por lo tanto, más que desarrollar el turismo en un lado de la ciudad, me preocuparía por desarrollar espacios culturales para el otro lado de la ciudad, y así algún día Santiago podría tal vez ser una ciudad interesante de visitar y ejemplo para el resto de grandes metrópolis de Latino américa.

  7. Vicente Ebner dijo:

    Se expone a Santiago como una ciudad aburrida para el turista. Muy distante de la realidad a mi parecer. No es un misterio que la segregación es un gran problema en Santiago, pero para el turística incluso puede resultar algo atractivo a la hora de conocer. El problema no es que sea aburrida, ya que existe un millón de actividades para hacer. El problema es como hacer accesibles estas actividades para todos. Una ciudad entretenida para todos.

  8. Felipe Faura dijo:

    Concuerdo con lo que dice Vicente, que la ciudad puede ser aburrida para el turista, pero no por la ciudad misma, si no por como hacer accesibles estas actividades para todos. Siendo habitante de la ciudad creo que si hay identidad dentro de esta. Hay que pensar en la diferencia histórica que tienen los distintos lugares con los que se compara, sobre todo europeos desarrollados que nos sacan miles de años. En esos se ve claramente la identidad de la ciudad y sus sectores a partir del desarrollo de los años. Pero si uno empieza a hacer recuento de los distintos lugares que se les llama barrio, existen claras identidades y menos aburrimiento. Por poner tu mismo ejemplo, la vega, el mercado central, el mercado Tirso de Molina ya hay un eje claro de un barrio con su identidad de mercado, que además se le añade lo que es patronato. También existe Bellavista, San Diego, Lastarria, Italia etc. Quizás son ejemplos comerciales pero se les ha ido dando una identidad a cada uno de ellos. También hay atractivos e identidad en lo que puede significar un partido de fútbol de la selección chilena, y creo que para un turista el hecho de ir camino al estadio y salir de este ya es una experiencia inolvidable por como congenian las distintas clases sociales de una ciudad además de cuanto personaje de vendedor ambulante se encuentra, y para que mencionar el himno nacional dentro del estadio que no ocurre en ningún lugar como ocurre en Santiago.

    Pero si es en tema de identidad y entretención para el turista, encuentro que está correcto que Santiago no sea foco, quizás lo único realmente sean los centros de esquís, pero hay que ponerse de parte del turista y pensar por que se conoce Chile. La fruta y el vino, a menos de 1 hora de la capital hay valle con viñas, norte, sur y oeste. Pescados y mariscos, a 120 kilómetros está Valparaíso que además es otro mundo de identidad propia. Y el listado continúa hacia el sur y el norte, ya sea en agricultura, ganadería, rodeos, industria maderera, surf, pisco, flora y fauna, desierto, volcanes, lagos, minas y los renombrados hitos geográficos. Por esto mismo y creo que está correcto que Santiago no sea foco turístico y de entretención, es por que se les da mayor atracción a estos lugares con el fin de desarrollar los establecimientos urbanos fuera de la capital y de esa manera empezar al menos por alguna parte a descentralizarla.

  9. Isidora Mujica dijo:

    Muy interesante discusión ya que, como decía Constanza, todos los que vivimos en esta ciudad tenemos nuestra propia forma de vivirla. Y si es entretenida o aburrida para el visitante de paso tiene que ver con sus expectativas y gustos personales. Y ahí coincido con lo que decía Juan Pablo acerca de que una ciudad debe ser más bien solidaria que entretenida para el turista. En la medida de que sea más integradora para sus habitantes, indirectamente será una ciudad más “vivible” para la mayoría de ellos, y no sólo unos pocos, lo que también la hará más atractiva.

    También coincido con la importancia del desarrollo cultural como algo esencial en el desarrollo de cada persona ya que le da una instancia de reflexión de cada uno frente a su contexto al mostrar realidades diversas a las del espectador, y también es una oportunidad de disfrutar del arte en todas sus formas.

    Como lo mencionaba Rafael, identidad tiene relación con identificación con un pasado, con una historia en común que establece un nexo entre sus habitantes. Pero esta historia se hace cada vez más difícil de encontrar ya que la constante expansión urbana borra y saca violentamente del escenario de la ciudad a múltiples construcciones, casas o edificios, so pretexto de que el nuevo uso será más rentable que el anterior.

    Y por último, esta ciudad, nuestra ciudad, debemos hacerla interesante y entretenida para nosotros mismos en primera instancia; para nosotros que la habitamos y recorremos a diario, descubriendo y re descubriendo sus múltiples bondades de cercanías con la montaña, sus cerros urbanos tan cerca y aprovechables, su buen clima a pesar de su contaminación, sus pendientes poco pronunciadas, muchas de las cuales pueden ser recorridas en bicicleta y sus áreas verdes, que aunque escasas en muchas zonas, cada vez son más utilizadas.

  10. Antonia Sánchez dijo:

    Me gustaría hacer una acotación antes de determinar si Santiago es o no una ciudad aburrida. Creo que lo primero es determinar cuáles son los parámetros de algo aburrido o no, porque considero que es cosa de gustos personales lo que entretiene o no a una persona. Si bien es cierto, tal como mencionan en el artículo y los comentarios previos, que Chile concentra sus atractivos turísticos en recursos naturales, las ciudades y especialmente Santiago también tiene puntos y zonas de mucha historia e intereses múltiples como el cerro Santa Lucía, el mercado central, el museo precolombino, entre otros.
    La otra parte de la acotación que quiero mencionar es que creo que más que Santiago como ciudad en sí sea aburrida, los habitantes de ésta son los aburridos. La rutina del santiaguino tipo es siempre igual, e incluso en sus tiempos de fin de semana o esparcimiento donde podrían realizar actividades divertidas y diferentes la mayoría opta por lo clásico: el cine, comer algo por ahí, ir de compras o algún panorama (seguramente repetido) con su entorno cercano. Si esto envuelve el espiritú de los habitantes de Santiago, evidentemente no se puede esperar que la ciudad sea entretenida si la misma gente que la habita no participa, o no propone, o no demanda, porque al igual que todo las actividades, eventos o espacios que podrían hacer de Santiago entretenido se rigen por la ley de oferta y demanda.
    Por último me gustaría opinar que claro, si comparamos Santiago con una ciudad como Londres o Nueva York que podrían decirse entretenidas, efectivamente vivimos en una ciudad aburrida, pero no es mas que porqué pocos demandan y se atreven a ofertar iniciativas diferentes, nuevas y entretenidas. Londres es una ciudad de 9,7 millones de habitantes con más de 25 obras teatrales puestas en escena cada mes, con más de 30 museos de diversas temáticas y áreas de interés, más de 11 grandes mercados donde pasear y comprar cosas para todo tipo de necesidades, recorridos turísticos, recorridos deportivos, paseos por el río y un sin fin de posibilidades para elegir a la hora de preguntarse el que hacer. Me parece que es un ejemplo de Ciudad entretenida a la que Santiago debiese observar y aprender de como lograr satisfacer al turista y al santiaguino.

  11. Pedro Coutinho dijo:

    Creo que la discusión generada en esta columna propone una cuestión interesante; cuando compara la ciudad de Santiago, dónde me encuentro en intercambio, y mi ciudad, Oporto, u otra ciudad de origen medieval de la Europa: ¿una ciudad ordenada y moderna se vuelve más aburrida que la sinuosidad de una ciudad medieval?

    No creo que una condición implique la otra, pero es interesante como cada una de las realidades desea siempre un poco de la otra. Es decir, una ciudad como Santiago desea la identidad de la historia y de la espontaneidad de los cascos viejos de algunas ciudades europeas; y Oporto desea alcanzar un poco de orden en su casco histórico. Al final, parece que los conceptos del dibujo de la grilla y la espontaneidad del crecimiento de la ciudad son incompatibles y es difícil alcanzar un punto medio entre esas dos condiciones.

    Esa “…estricta cuadrícula que determinó una forma específica de ordenar…”, como dijo Manola Ogalde en su comentario, es quizá lo que impide la espontaneidad en la ciudad de Santiago, dónde a pesar de todo encuentro una identidad percibida por varios puntos distintivos en ella, como por ejemplo la Alameda O’Higgins o los varios cerros islas que emergen del suelo de esta y rompen con la grilla ortogonal. Así se quedará la imagen del centro de Santiago de Chile en la memoria: una ciudad ortogonalmente ordenada dónde surgen pequeñas excepciones.

  12. Pedro Barros dijo:

    ¿Qué ofrece Santiago que no tiene ninguna otra ciudad en el mundo? A esa cuestión deben ser los propios santiaguinos a contestarla, porque el interés viene de ellos, yo des de mi situación de turista puedo confirmar que si santiago sufre de facto de ese mal patológico que es una pérdida de identidad. No existe un interés por parte de los santiaguinos de cambiar eso, durante el fin de semana el centro de la ciudad, lease La moneda está tan desértico como el día después de una batalla, no se ve a nadie y aún menos se encuentran tiendas abiertas, o sea las personas no tienen una voluntad económica de cambiar o arriesgar en abrir su tienda en un domingo por la tarde. Existen los espacios públicos, existen algunos de los ingredientes para que santiago no sea aburrido pero nadie toma la iniciativa. Ya perdí la cuenta del número de veces en que salgo al final de la tarde de un domingo esperando tomar un café, una cerveza o quizá un helado, y despues de casi una hora caminando vuelvo a casa derrotado. ¿No hay demanda, y es por eso que no hay oferta? ¿Son las leyes económicas las que dictaminan porque santiago se haya tornado aburrido?
    Olvidemos las cuestiones económicas, por que como he dicho uno de estos días un compañero mío dijo: quizá los santiaguinos necesiten una crisis económica para que su espiritu empreendedor despierte y aparezca.

    Mi punto de partida es que santiago tiene buenos espacios públicos para que no sea así tan aburrido, pero un espacio sin vida es un espacio muerto. ¿Que hacer con eso? Bien, los grandes espacios públicos que encuentro en santiago están casi todos en el sector oriente como bien refiere el artículo, pero esa división hace con que los turistas a partida no visiten los otros puntos de Santiago. En mi opinión, porque es eso lo que se recoje en un blog, opiniones, Santiago necessita aún encontrar sus factores identitários que identifiquen su identidad como metrópoli, y que lo caracterizan, pero no pienso que el camino sea adaptar identidades de otros países o la identidad europea, con un instinto de atraer más turistas, porque miro hacia la grand “ciudad europea” Argentina y no me atrae en nada. Los turistas quieren mirar lo que és típico, quieren que se les muestre, ¿dónde estan esos sítios en Santiago?

    No me arrepiento de ninguna manera de haber venido a Santiago pero confeso que hecho en falta un buen café en una buena plaza al final de la tarde de un Domingo.

  13. Joaquin Cordua dijo:

    Catalogar a Santiago como ciudad aburrida es irse por la crítica fácil y liviana. Por supuesto no se puede comparar Santiago con las grandes capitales europeas, llenas de cultura e historia, ni con Nueva York, que en la práctica sigue siendo la capital del mundo. Pero Santiago tiene grandes atractivos y lugares entretenidos para vivirla. Para mi es más importante que sea atractiva y entretenida para los chilenos y para los propios santiaguinos, que para los turistas extranjeros. Aun así, es visitada por muchos turistas, que por supuesto no cruzan medio mundo sólo para conocer Santiago. Lo hacen por el paquete completo, que además de Santiago, incluye el ski, el vino y sus rutas, San Pedro de Atacama, Rapa Nui, Torres del Paine y la oportunidad de recorrer con seguridad parajes naturales increíbles. Pero volviendo a Santiago, tiene barrios muy atractivos y con identidad, como son el entorno al cerro Santa Lucía, los barrios Lastarria, Avda Italia, Bellavista, Patronato, Yungay, el eje del parque Forestal que culmina en el mercado central, la vega monumental, la estación Mapocho y el parque Los Reyes, la Quinta Normal y Matucana. El parque del cerro San Cristóbal es uno de los parques urbanos más grandes. Todos estos barrios son vividos a diario y hasta altas horas de la noche, tienen oferta gastronómica, de teatro y de otras actividades y permiten que convivan personas de grupos muy diferentes. Por supuesto que Santiago tiene muchos problemas, tiene una gran segregación, tiene barrios de extrema pobreza, tiene mucha contaminación y tiene carencias serias de infraestructura, pero esos problemas son de otra índole, no tienen relación con lo atractiva o entretenida que puede ser una ciudad.

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