Mall muelle Barón: ¿Un espacio para la persona?

Por Juan Pablo Aguirre.

Desde la llegada del Mall a Chile en los 80`s con el Apumanque, estos se han ido multiplicando a lo largo del país. Para muchos son las nuevas plazas públicas como para otros la fiel representación de una sociedad de consumo desenfrenado.

La manera en que Chile ha ido interpretando el Mall se aleja bastante de la idea original de centro comercial planteada por Victor Gruen (1) en los 50’s, donde localizaba estas cajas herméticas en zonas suburbanas como la continuación de las calles comerciales americanas, las cuales no debían interferir en el comercio ni en la vida del centro de las ciudades.

Actualmente en Chile el Mall se a transformado en un problema para muchas ciudades, las cuales han ido perdiendo progresivamente su identidad. Cada vez más las costaneras y centros comerciales se asemejan a calles comerciales de Miami, con grandes palmeras y muchos estacionamientos.

Es el caso de Valparaíso, donde Mall Plaza ya ha empezado las excavaciones para un nuevo mall en el muelle Barón. Con este proyecto en curso se nos viene a la memoria el mall de Castro y el de San Antonio, los cuales irrumpieron en zonas típicas de una manera grotesca, pasando por alto la tipología, tradiciones, negocios y patrimonio de la zona.

Para que la película no se repita es necesaria una reacción por parte de las comunidades, las cuales deben crear conciencia de la ciudad en la que viven y su identidad. Para ello el mundo académico debe hacerse presente en las decisiones de estado como en las comunidades locales. En esto ultimo se pueden ver casos como Medellin, donde se hace un constante trabajo con las comunidades, incluyéndolas y empoderándolas en diferentes proyectos urbanos.

Gracias a que la UNESCO en junio pasado haya expuesto su preocupación por el estado actual y futuro de Valparaíso, en especial del muelle Barón, las autoridades locales llamarón a darle una segunda vuelta al mall. Es así como se llamó a distintas entidades académicas que propusieran propuestas para el nuevo centro comercial. Solo proponer, ya que el terreno es de Mall Plaza y ellos tienen la última palabra. Esto último llega hacer un hecho absurdo que suele pasar en Chile, donde el privado tiene más poder que el estado en decisiones que afectan a todo un país.

El problema no se encuentra en el programa que se quiere hacer en el muelle Barón, sino en la forma. Teniendo en cuenta además que el mall, es un concepto que va en decadencia, donde por ejemplo en EEUU ya se han dado de baja varios malls, no cubre la verdadera necesidad del habitante. El problema de Mall Plaza no es el centro comercial sino en que este va dirigido al consumo y no a la persona. Sí comparamos el mall a la antigua plaza, entonces demos verdaderos espacios de encuentro, donde la eficiencia y la utilidad no sean la primera prioridad, sino el bien estar del ciudadano y la interacción. Que se les ofrezcan los productos pero no se sientan “obligados” a comprar.

Volvamos a la continuación de la calle de Victor Gruen, démosle a la ciudad un espacio seguro, controlado pero libre, donde los niños puedan jugar, los estudiantes leer y las madres conversar. Entreguémosle a Valparaíso el único acceso que le queda al mar de una manera digna y cuerda, donde el privado sea capaz de rentar y el ciudadano de desarrollarse.

(1) Victor Gruen From urban Shop to New City, Alex Wall, editorial Actar, 2005.

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10 respuestas a Mall muelle Barón: ¿Un espacio para la persona?

  1. Rafael Urcelay dijo:

    Creo que se tocan varios temas/problemas claves en esta columna. El problema de la identidad de una ciudad difícilmente podría ser solucionado mediante un mall y la manera en que se inserta en su entorno. ¿Cual es la identidad de San Antonio, Castro o Valparaíso? Me parece difícil dar con una imagen propia de San Antonio y en cuanto a Valparaíso no creo que se viable construir un centro comercial al estilo “porteño”. Probablemente el problema del mall sea su escala. Un solo edificio que pretende albergar una gran cantidad (y variedad) de comercios y estacionamientos difícilmente va a encontrar el espacio adecuado dentro de una ciudad como Valparaíso.

    En cuanto a la opinión de las comunidades creo que es clave la inclusión de estas en las tomas de decisiones de carácter local, sin embargo, ¿que hubiese pasado si la decisión de la construcción del mall de Castro hubiese dependido de su propia comunidad? Tengo entendido que una gran mayoría favorecía su construcción para no depender del mall de Puerto Montt a cuatro horas de viaje. Así mismo el sitio web de Mall Plaza: Muelle Barón (http://www.proyectopuertobaron.cl/) se jacta de un 70% de aprobación por parte de la comunidad de Valparaíso, cifra que me parece bastante dudosa, sin embargo no logré encontrar la cifra opositora.

    El daño producido por un mall a su entorno es indudable pero lamentablemente se siguen construyendo porque nosotros lo permitimos, lo hacemos viable mediante el consumo.

    • Juan Pablo Aguirre dijo:

      Rafael,
      Primero; con respecto a la participación de las comunidades locales no me refiero a que si dan aprobación o no al mall propuesto por Mall plaza. Sino que me refiero a un trabajo en conjunto entre Mall plaza y la comunidad de Valparaíso, la cual pueda presentar sus necesidades, tradiciones y ambiciones. De esta manera se involucraría a la comunidad y se le haría parte del proyecto, el mall pasaría a ser parte de cada ciudadano y seria cuidado como tal.
      Teniendo en cuenta también que la comunidad no tiene las herramientas suficientes como para decidir si el mall es apto o no para el progreso de Valparaíso, se hace necesario una participación activa de entidades externas y expertas que trabajen en conjunto a la comunidad y a los dueños del proyecto.

      Segundo; con respecto al daño que puede hacer este mall a la ciudad, no me refiero al hecho de que sea un mall. Por el contrario creo que el concepto “mall” está viciado, y que en realidad no tiene nada de malo si lo entendemos como una plaza pública pero controlada por privados que entregue espacios para compartir y desarrollarse como persona, pero que a la vez sea rentable para los dueños mediante locales comerciales. A este punto quiero hacer referencia con el título de la publicación, ya que mi crítica va a la forma en que Mall plaza plantea el mall, dirigido directamente al consumo y no al ciudadano. El proyecto le da la espalda a la ciudad con calles de servicio y bodegas, bloquea física y visualmente el único acceso que le queda a Valparaíso al mar mediante esta gran masa poco controlada de hormigón, no se hace responsable de lo que pasa con el Muelle Barón y por ultimo daña profundamente el galpón Simon Bolivar, que por cierto es el edificio más largo de Chile.

  2. Manola Ogalde dijo:

    En tu columna indicas que el problema no se encuentra en el programa que se quiere hacer en el muelle Barón, sino en la forma. Asimismo señalas que el proyecto no considera espacios de encuentro y que considera al usuario sólo como un consumidor y no como un ciudad. Sin embargo, no profundizas en el modo en que estas desventajas se formalizan de manera concreta en el proyecto, desde un punto de vista arquitectónico.
    A estas alturas, la crítica infundada al mall per-se se ha vuelto un lugar común para los arquitectos y, por tanto, considero necesario afinar la mirada y definir de manera más exacta de qué estamos hablando.
    De acuerdo a la información publicada la página oficial del proyecto, el proyecto del Mall Puerto Barón considera un área de intervención de 12 hectáreas, de las cuales 7 serán destinadas a espacios de uso público, abiertos a la comunidad las 24 horas del día. Igualmente, considera 840 metros de nuevo paseo peatonal consolidado , de aproximadamente 40 metros de ancho. Al mismo tiempo, construirá dos nuevas plazas, Plaza Barón de 11.000 m2 y Plaza Francia de 5.000 m2, ambas con extensas áreas verdes. Además, contará con una sede de Biblioteca Viva, un teatro y un museo. En definitiva, será un espacio multifuncional con espacios públicos integrados que considera gran riqueza de usos, concentrando actividades comerciales, recreativas y de servicios. Finalmente, es importante destacar que generará 1500 empleos durante su construcción y 2500 empleos durante su operación, además de contribuir a la economía de la ciudad a través de los pagos asociados a la concesión, las contribuciones y las patentes comerciales.
    ¿Es que acaso estas características corresponden a un espacio netamente comercial, pensado únicamente a partir de su eficiencia y utilidad que, en tus palabras, “obliga” a los ciudadanos a comprar y configura verdaderos espacios de encuentro?

  3. Manola Ogalde dijo:

    En tu columna indicas que el problema no se encuentra en el programa que se quiere hacer en el muelle Barón, sino en la forma. Asimismo señalas que el proyecto no considera espacios de encuentro y que considera al usuario sólo como un consumidor y no como un ciudadano. Sin embargo, no profundizas en el modo en que estas desventajas se formalizan de manera concreta en el proyecto, desde un punto de vista arquitectónico.
    A estas alturas, la crítica infundada al mall per-se se ha vuelto un lugar común para los arquitectos y, por tanto, considero necesario afinar la mirada y definir de manera más exacta de qué estamos hablando.
    De acuerdo a la información publicada la página oficial del proyecto, el proyecto del Mall Puerto Barón considera un área de intervención de 12 hectáreas, de las cuales 7 serán destinadas a espacios de uso público, abiertos a la comunidad las 24 horas del día. Igualmente, considera 840 metros de nuevo paseo peatonal consolidado , de aproximadamente 40 metros de ancho. Al mismo tiempo, construirá dos nuevas plazas, Plaza Barón de 11.000 m2 y Plaza Francia de 5.000 m2, ambas con extensas áreas verdes. Además, contará con una sede de Biblioteca Viva, un teatro y un museo. En definitiva, será un espacio multifuncional con espacios públicos integrados que considera gran riqueza de usos, concentrando actividades comerciales, recreativas y de servicios. Finalmente, es importante destacar que generará 1500 empleos durante su construcción y 2500 empleos durante su operación, además de contribuir a la economía de la ciudad a través de los pagos asociados a la concesión, las contribuciones y las patentes comerciales.
    ¿Es que acaso estas características corresponden a un espacio netamente comercial, pensado únicamente a partir de su eficiencia y utilidad que, en tus palabras, “obliga” a los ciudadanos a comprar y no configura verdaderos espacios de encuentro?

    • Juan Pablo Aguirre dijo:

      La información publicada en la página oficial del proyecto es una “bonita” y deformada forma de ver las cosas. No existe otro proyecto de este tamaño (12 hectáreas) frente al mar en una ciudad de Chile, la responsabilidad que tiene Mall plaza con la ciudad de Valparaiso es gigantesca. Es cierto que destina 7 hectáreas de espacio público, ¿Pero de que manera?
      -Los únicos dos accesos peatonales al recinto se encuentran en los extremos los cuales se tratan de dos túneles de 7 metros de ancho por 3 de alto, que no se si dan ganas de cruzar a las 12 de la noche. Lo anterior lo digo por la posibilidad que tenía Mall plaza de utilizar un frente de 700 metros de largo hacia la ciudad para conectar el borde costero. ¿Pero porque no lo utilizo? Muy simple, vieron en ese frente una manera muy fácil de conectar la calle de servicio con la carretera. Por lo que en vez de potenciar y conectar visual o físicamente la ciudad con mar, van a dividir aún más con una linda postal de camiones descargando y cargando productos de retail y un Autoplaza de 2.500 mt2 (que por cierto no se si es el mejor programa que la costa de Valparaiso debiera tener). Hoy en día existe una plaza que los porteños utilizan como costanera para el deporte y la vida al aire libre. En un futuro esa plaza va a hacer el acceso vehicular al mall.
      -Con respecto a los 40 metros de paseo peatonal, en realidad no supera los 25, exceptuando los 3 ejes que conectan el interior del mall con el paseo de 40 metros de ancho.
      -Las plazas Barón y Francia en realidad son la manera mas “atractiva” de solucionar o de parchar el gran deficit que van a dejar ambos túneles de acceso en temas de espacio público. Pero en la practica no son mas que espacios de transito hacia el mall.
      – Con respecto a la biblioteca Viva, Museo y teatro (zona cultural). Mall plaza le está destinando 500 mt2 en el primer pisos versus los 10.000 mt2 que se le destinan a las tiendas aledañas (Falabella y Homecenter)
      – Con respecto a los 2500 empleos, Mall plaza no hizo ningún estudio donde se muestre el real impacto en la ciudad y sus habitantes. ¿Que va a pasar con el negocio local?

      Finalmente quisiera agregar que dentro del proyecto no se contempla el Muelle Barón, ya que es concesión de otra empresa. Me pregunto; ¿que tan interesante puede ser un paseo peatonal en el famoso y legendario muelle Barón sin el muelle Barón?

  4. Son muy interesantes los temas que aquí se plantean.
    Un mall, es inevitablemente, por su necesidad de albergar la mayor cantidad de tiendas en los menores metros cuadrados, una gran mole que se posa sobre el territorio. Si bien, ha existido una transición de tipologías de mall, desde la caja cerrada al boulevard, no ha mejorado la aceptación en la cuidad del concepto mall. Siempre causa polémica la idea de construcción de un nuevo mall, pero más aún en las ciudades relativamente pequeñas mencionadas en esta columna. ¿Cuál es el verdadero problema? Si les preguntamos a la gente si quieren un mall, la respuesta será en su mayoría afirmativa. Es lógico esta respuesta, ya que un mall concentra muchas actividades en un mismo lugar y posibilita una mixtura de servicios básicos y secundarios que todo usuario quiere tener al alcance en un mismo lugar, para evitar los viajes a distintos puntos de la ciudad para encontrar lo que se busca. Sin embargo, si completamos la respuesta esta sería: si quiero un mall, pero no al frente de mi casa. Creo que aquí esta el punto clave, todo queremos un mall pero no al lado de nuestras casas. ¿Por qué ocurre esto? Esta posición del usuario hace referencia a un aspecto del diseño del proyecto. Hace alusión precisamente al contexto en el que se encuentra y si afinamos más la mirada hace referencia a la integración del proyecto en su contexto, su emplazamiento y disposición frente al terreno y a sus vecinos. Un mall que contenga todas las actividades que permitan satisfacer las necesidades, pero que sea un muro cerrado en su relación con el exterior, de nada sirve. El diálogo entre edificio y contexto no sólo es importante, sino que es indispensable en el momento de diseñar un proyecto, pero más aún cuando hablamos de uno de esta envergadura, como lo es un mall. Creo finalmente que ahí esta el problema. Más allá de la escala, es el dónde y cómo ponerlo.

  5. A nivel general, el mall como tipología presenta problemas que han hecho que lentamente, como tú dices, se haya dejado de usar: hoy en día es posible encontrar gran cantidad de malls abandonados en EE.UU, debido a que en la última década se han vuelto a potenciar los centros de grandes ciudades por sobre los centros comerciales de suburbios.

    Esto no significa que en Chile vaya a ocurrir este mismo problema de malls abandonados, debido precisamente a su ubicación central. En cambio, lo que está comenzando a ocurrir es que los malls están degradando su entorno urbano. En el caso puntual del mall Barón existe un problema formal gravísimo: se está instalando esta tipología que esencialmente es un cajón cerrado con estacionamientos, en un lugar que tiene gran importancia visual a nivel de ciudad. Independientemente de si tengamos problemas o no con su programa, que siempre tiene como primera prioridad fomentar el consumo por sobre ser un lugar de encuentro comunitario, y que en mi opinión por poco noble que sea refleja las necesidades y deseos de la sociedad chilena actual, queda claro que la ubicación de este mall deja mucho que desear, y que debería ser posible evitar la compra de terrenos tan importantes por privados. Existe también un problema grave por parte de nuestra profesión, que en todos los casos que mencionaste ha sido incapaz de articular un discurso coherente para explicarles a los habitantes de estas ciudades porque a largo plazo resulta negativo construir un mal en ubicaciones como estas, a pesar de que en Santiago todos usamos los malls y se siguen construyendo.

  6. Pedro Coutinho dijo:

    Para un ciudadano externo como yo, que presencié una continua deserción del comercio de calle y de los mercados en mi ciudad, Oporto, me considero un poco aprensivo con la idea de plantear un Mall en una ciudad como Valparaíso, dónde encuentro un comercio de calle tan fuerte y típico de las ciudades de Chile. En verdad, el concepto del Mall se vuelve tan atractivo por su vasta oferta que las personas naturalmente lo van a elegir para sus compras, en lugar de lo hacer en la calle.

    Se de la perspectiva de la oferta un Mall resulta mas cómodo para los clientes, en otra mirada, su concepto actual se ha tornado en una estructura cerrada a la ciudad. En verdad, los Mall se declaran como un microcosmos dónde las personas se olvidan de su ubicación y las atenciones se vuelven para un sólo objetivo, el consumismo.

    Interpreto lo que Juan Pablo Aguirre declara en su columna como un deseo que esas estructuras se expongan más a la ciudad, quizá recuperando la esencia de la estructura de un Mall de los 50’s, tal como se puede leer en la columna. Al final, es una voluntad de convertir esa estructura cerrada en un espacio publico dónde, además del consumo, se puede conjugar los recorridos en la bonita costa de Valparaíso y los espacios recreativos, formando una estructura libre y perfectamente incluida en su identidad.

    Aún que se hable de otros espacios públicos adyacentes a la estructura comercial propuesta para Valparaíso, es infrecuente como un edificio tan cerrado hacia el exterior, como es un Mall en su esencia, se relacione con plazas o paseos públicos. Pero es posible, y quizá resultaría, fundar un nuevo concepto de “centro cívico”, como parece ser la intención de ese nuevo proyecto para Valparaíso.

  7. Plantear que los Mall en Chile se han “transformado en un problema para muchas ciudades, las cuales han ido perdiendo progresivamente su identidad”, es una visión cargada de sesgo.
    Es muy cierto que éstos han irrumpido en nuestro país de manera importante, sin embargo esto se encuentra basado en la necesidad de romper con los problemas de accesibilidad, debido a que hoy en día el Mall representa no solo un lugar destinado al consumismo, si no que se han transformado en verdaderos centros urbanos, que acercan servicios, espacios de encuentro, de recreación y cultura, precisamente en lugares carente de todas estas cosas. Tanto para Valparaíso, como para San Antonio y Castro, el Mall no es más que un símbolo de desarrollo, y centralidad que les facilita su diario vivir, por lo mismo, la respuesta a que si el Mall Barón es un espacio para las personas, dependerá del prisma con que se mire.

    Entiendo que según se plantea, el problema no esta en el fondo, sino que en la forma, pero considero (y con esto concuerdo con el comentario anterior) que la verdadera problemática se encuentra en su relación con el contexto, en el emplazamiento que un proyecto de esta envergadura pueda llegar a tener, en su forma de hacer ciudad.

    No podemos culpar al sector privado de maximizar sus ganancias y minimizar sus costos, de querer construir de la manera que les genere mayores beneficios y de no pensar en el impacto que sus obras generan en la ciudad, pues su fin no es responder al bien común. El único actor capaz de velar por el bien mayor es el sector público que corresponde en estos casos, a la municipalidad. Por ende, la solución a estas polémicas no pasa por la participación ciudadana (la que no tiene carácter vinculante), si no por responsabilizar de manera efectiva al sector público. No es casual, que en las comunas mencionadas, no existan planes reguladores actualizados que exijan al privado la construcción de obras armónicas con su entrono, que respondan a la escala y la tan mencionada identidad. En la medida que el aparato público tome real relevancia, es cuando este tipo de proyectos dejarán de transformarse en polémicos, para convertirse en un aporte a la vida urbana.

  8. Isidora Mujica dijo:

    Concuerdo en parte con lo que plantea María Jesús, en el sentido de que los usuarios de los malls, en general, opinarían que “sí los quieren pero lejos de sus casas”. Esto último no me queda tan claro. Creo que mucha gente, sobre todo la que se moviliza a pie preferiría que estuviera a distancia “caminable”. Pienso en el mall de Castro, donde la mayoría de los vecinos probablemente no cuenta con movilización propia y considerando los factores climáticos de Chiloé, seguramente preferirán que les quede más cerca que lejos.

    Por lo tanto no creo que una consulta ciudadana reflejaría el parecer de los que estamos a favor de construcciones armoniosas con el entorno y respetuosas de sus tradiciones y de su historia.
    Creo que hay que favorecer e incentivar la “educación” de la población; del propio usuario, hacia temas relacionados con su entorno, con el urbanismo, al fin y al cabo. A través de columnas de opinión como estas, publicaciones en los medios, foros y debates, se va creando cierta conciencia del tema y se va escuchando la opinión de los expertos, para así darle argumentos válidos e informados al usuario y no se quede solo con la visión del inversionista.

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