Suelos penquistas

Hans BesserPor Hans Besser.

La gestión urbana en la ciudad de Concepción, en aras del desarrollo inmobiliario, ha vuelto a olvidar un aspecto esencial en su proceder; el entendimiento del soporte geográfico de la ciudad.

La mayoría del territorio del llano que se extiende desde el centro de Concepción hasta Talcahuano, conformando la conurbación de Hualpen e Higueras se funda sobre el antiguo delta del rio Biobío. Abundan cuerpos de agua y sectores donde la composición del suelo es inestable. Asimismo todo el sector de San Pedro de la Paz y Coronel presenta una serie de humedales y lagunas que generan un corredor biológico importante a lo largo de la costa. Por otro lado los cerros que rodean la ciudad son conocidos por estar compuestos por una arcilla naranja que poco o nada resiste a procesos de erosión cuando se ve comprometido el soporte vegetal.

Los problemas más acuciantes a mi parecer se están desarrollando en dos sectores; San Pedro de la Paz y Pedro de Valdivia. Los dos son sectores que están albergando el crecimiento inmobiliario habitacional de los sectores socio-económicos más acomodados, que están más dispuestos a costear una implantación más invasiva a cambio de una localización privilegiada. En San Pedro de la Paz, urbanizaciones de muy baja densidad como San Pedro del Valle se han construido enteramente mediante el relleno de áreas de humedal (A pesar de la adhesión de Chile al convenio de RAMSAR). En reiteradas ocasiones estas actividades de relleno han sido ilegales. La urbanización se está expandiendo y está consumiendo en primer lugar aquellos elementos que serían primordiales para la constitución de un sistema de áreas verdes. Parece existir la falsa ilusión de que el eterno desierto verde (bosque monocultivo de pino radiata) que se extiende por la cordillera de la costa va a resguardar la integridad de los ecosistemas locales y eventualmente de áreas verdes.

Al otro lado del río, en el sector de Pedro de Valdivia, los proyectos inmobiliarios han optado por colonizar los cerros. Para ello se han eliminado amplias áreas de cobertura vegetal y se han intervenido grotescamente los cerros, ejecutando sendos cortes para conseguir terrenos. Todo esto en un sector que históricamente sufre las consecuencias de deslizamientos de tierra comprometiendo la conectividad entre Concepción y Chiguayante. Además esto eventualmente podría tener repercusiones sobre el río; cabe recordar que el río Biobío dejó de ser navegable por causa de intervenciones antrópicas río arriba.

En definitiva, en una ciudad como Concepción que se encuentra inserta en una encrucijada de eventos geográficos distintos, donde la actividad antrópica continuamente cambia el perfil de los entornos tanto urbanos como rurales, el entendimiento integrado de los procesos paisajísticos resulta indispensable para coordinar esfuerzos en el largo plazo. En específico la forma de lidiar con la colonización del suelo parece ser en este caso extremadamente desinformada e irresponsable. La planificación urbana a estas alturas debiese incorporar las variables ambientales y geográficas no solo dentro de los parámetros morales de turno sino como costos muy reales para la inversión pública.

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5 respuestas a Suelos penquistas

  1. Es claro que hay un modo de interpretar la ciudad que no es igual entre los habitantes del lugar, las autoridades y el sector inmobiliario. Concepción ha aumentado considerablemente su población en las últimas décadas, lo que ha diversificado su trama urbana. Teniendo que construir nuevas vía s de transporte, nuevas comunas con infraestructuras y viviendas. En esta expansión de la ciudad, ha habido acciones que más que beneficiar han dificultado la vida de los penquistas, como lo es el caso de la población La Aurora y Pedro de Valdivia Bajo. El estado, los inmobiliarios y los pobladores han entrado en conflicto sobre la construcción del llamado “Puente Bicentenario”, ya que la vía que debiera seguir, según el proyecto, pasaría por sobre las casas del lugar. Lo ilógico aquí es que se ha olvidado la historia del lugar. Estos terrenos, que hoy tienen alta plusvalía, fueron rellenados varios años atrás por los mismos pobladores sin ayuda alguna de las autoridades, que aún mantienen ahí un basural con grandes cantidades de escombros del terremoto.
    Esta situación en la ribera norte del río Bio-Bio, demuestra la despreocupación de las autoridades sobre las políticas públicas del lugar, que interfieren en la condición geográfica de Concepción y que además permiten colonizar cerros y eliminar espacios verdes en favor del sector inmobiliario. Cuando el desarrollo de la ciudad se hace de forma desordenada, construyendo antes que custodiar los intereses de los pobladores y la topografía que le da el carácter a Concepción, los resultados siempre son nocivos para la ciudad.

  2. Vicente Ebner dijo:

    Especial cuidado se debiese tener con lugares como Concepción -que como el autor dice- “donde la actividad antrópica continuamente cambia el perfil de los entornos tanto urbanos como rurales”. Hace varios años se ha ido tomando conciencia de la importancia del cuidado al medio ambiente, se hace necesario que las iniciativas medio ambientales pasen a ser leyes que deban ser cumplidas y no sólo queden en acciones de buena voluntad. Muchas de las columnas que se escriben sobre urbanismo tratan de los problemas actuales de Santiago que no fueron bien resueltos cuando se pudo y los acarreamos hasta hoy. Quizá Concepción aún esta a tiempo de estructurar un buen plan y evitar un daño masivo irreversible, incorporando en su planificación variables ambientales como dice el autor.

  3. Manola Ogalde dijo:

    Tal como señala Hans, es indiscutible que la ciudad está lejos de ser un sistema de engranajes aislados controlados por el hombre y que esta indiferencia ante la geografía natural y la destrucción de los sistemas ecológicos es insostenible en el tiempo. Sin embargo, hay ciertas observaciones a la columna que creo es necesario hacer.

    Por un lado, se afirma que los sectores de desarrollo más invasivos “están albergando el crecimiento inmobiliario habitacional de los sectores socio-económicos más acomodados, que están más dispuestos a costear una implantación más invasiva a cambio de una localización privilegiada.” Si bien esto es cierto en los movimientos de tierra en los cerros, no lo es del todo en el relleno de humedales en torno al río Bío-Bío. En la mayoría de los casos, las urbanizaciones residenciales en terrenos inundables de riesgo son dirigidas a sectores socioeconómicos más vulnerables (como Pedro de Valdivia Bajo y otros sectores de Chiguayante), lo cual vuelve aún más discutible el sentido ético de estas dramáticas intervenciones en el territorio.
    Además, se afirma que el relleno de humedales se ha efectuado de manera ilegal. Lo cierto es que los únicos terrenos protegidos son aquellos definidos como Áreas de Protección de Recursos de Valor Natural en el Plan Regulador de Concepción. Lamentablemente, ninguna de las áreas en cuestión está dentro de esta categoría, por lo que a pesar de su relevancia ecológica no se encuentran resguardados. Por otro lado, efectivamente, Chile ha suscrito el Convenio de RAMSAR (Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas) que protege humedales de valor natural. Sin embargo, esta figura no es aplicable a todos los humedales sino que sólo protege a 12 en Chile, ya que para ello deben ser efectuados costosos estudios que demuestren su importancia a nivel internacional. Básicamente el instrumento no es suficiente para proteger todos los humedales de importancia ecológica en nuestro país.

    Finalmente, considero que el principal problema es la falta de instrumentos legales que reconozcan y protejan rigurosamente el valor de los ecosistemas naturales, evitando el daño ecológico irreversible que ciertas intervenciones de urbanización pueden llegar a hacer. El desafío entonces es entender lo construido y lo natural como un solo sistema donde se interrelacionan múltiples procesos y dinámicas, para así asegurar un crecimiento sustentable de los asentamientos humanos. En este sentido, la sustentabilidad comienza por una concepción holística del territorio, comprendiendo el soporte geográfico como la unidad básica funcional y operacional.

  4. Pedro Coutinho dijo:

    La busca desenfrenada por la idea de obtener rendimientos del suelo emerge el ser humano en acciones gananciosas que no representan más que un medio para lograr la mayor cuantidad de lucros posibles.

    En este caso, el hombre es capaz de dañificar el suelo dónde vive y poner las suyas condiciones de habitabilidad en peligro evidente. Lo hecho más raro es la aceptación de este tipo de exploración de los suelos por parte de las autoridades que regulan el urbanismo de las ciudades. Cierto es que muchas intervenciones son hechas olvidando integralmente lo respecto por la naturaleza y la identidad geográfica del lugar.

    En la Isla de Madera, en Portugal, el año de 201o demarcó una catástrofe , causada por un intenso aluvión (1), que destruyó grande parte de las construcciones de la isla. Ese fenómeno resultó de una acumulación de aguas, proveniente del cerro y de la fuerte lluvia que ocurrió en la ciudad, que no se drenaran lo suficiente gracias a las construcciones que emergieran en el curso de agua, impermeabilizando el suelo y interrumpiendo el libre camino de la agua.

    ¿Por que razón se desean hacer esas inversiones, sabiendo que, en el futuro la probabilidad de peligro es grande? ¿Vale más el interese inmobiliario que la seguridad y integridad de los ciudadanos?

    (1) http://www.rtp.pt/arquivo/index.php?article=714&tm=32&visual=4

  5. Hans Besser dijo:

    Si bien es cierto que hasta el día de hoy existen muchas urbanizaciones de sectores socioeconómicos bajos que se han implantado en la orilla oriente del rio Bío-Bío, en el sector de Pedro de Valdivia Bajo y Chiguayante, estas urbanizaciones son de larga data (si alguna vez fueron sectores de humedales, ya no lo son). Mi interés es especialmente señalar aquellos procesos de urbanización que se están llevando a cabo actualmente sobre espacios que podrían tener mucho más valor como áreas verdes que como urbanizaciones. Reitero, en San Pedro de la Paz y en el sectores camino a Coronel ha habido efectivamente casos de relleno de humedales por parte de constructoras de proyectos inmobiliarios sobre sectores que efectivamente se encontraban protegidos por el plan regulador (hechos que fueron registrados por la prensa). En cuanto al convenio de RAMSAR, creo que es más importante como lineamiento que como instrumento burocrático y además existe la Estrategia Nacional de Biodiversidad y regulaciones municipales que pueden y deberían establecer prohibición sobre áreas de valor natural y áreas de alto riesgo. Además se trata de áreas que claramente son humedales activos y ricos en biodiversidad. Basta con sentarse un rato para escuchar la orgía de animales que viven entre la totora. Si bien no manejo datos al respecto, me parecería extraño que fuese más costoso hacer un estudio de evaluación ambiental que un estudio de cálculo para rellenar y habilitar suelos pantanosos para la construcción.

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