Tokio, de las cenizas a potencia mundial

Tokio 1888Por Javiera Diaz.

Catalogada como la cuarta ciudad del mundo con mejor calidad de vida por la revista británica Monocle, la cuarta ciudad más globalizada por el Foreign Policy, A.T. Kearney y el Chicago Council on Global Affairs, y la ciudad más cara de Asia por la consultora Mercer. Es difícil creer que una ciudad con tales atributos haya  sido víctima, a lo largo de su historia, de importantes terremotos, incendios, bombardeos guerra, y aun así haya logrado reconstruirse hasta llegar a ser la tercera potencia económica del mundo.

Tokio, capital y ciudad más grande de Japón, es centro de la política, economía, cultura, deportes y comunicaciones del país.

La ciudad engloba tres niveles de urbanización: Área metropolitana, compuesta por el centro de Tokio (23 barrios), 27 ciudades, 3 pueblos, 1 aldea y extensas áreas no urbanizadas. Región Metropolitana,  compuesta por el Área Metropolitana y las prefecturas colindantes (Chiba, Kanagawa y Saitama). Y finalmente la Región de la Capital Nacional, compuesta por la Región Metropolitana de Tokio y las prefecturas colindantes de Gunna, Ibaraki, Tochigi y Yamanashi. Solo en el centro viven 8 millones de habitantes, y si se considera toda la región de la Capital Nacional, son 36 millones, siendo la mayor aglomeración urbana del mundo.

Este modelo de ciudad, en el cual conviven el mundo occidental del comercio y finanzas, con otro de tradiciones legendarias de tipo residencial, responde a una larga historia de altos y bajos.

Es lógico cuestionarse ¿Cómo ha logrado prosperar ante terremotos, incendios, guerras? ¿Cómo influye en su trama urbana todas las veces que hubo que reconstruir la ciudad? ¿Cómo es posible organizar a 36 millones de personas? ¿Cómo es que la ciudad está mejor dotada de servicios y sea una ciudad más agradable que otras con menor población?

Necesario es conocer su historia para comprender la fórmula del éxito de la capital nipona. No siempre fue la ciudad en ascenso que se ve actualmente.

Los primeros indicios de la historia de Tokio datan del siglo III a.C. Sin embargo, su formación como ciudad medieval se registra a finales del siglo XI, situada en una llanura baja inundable por la marea en la desembocadura del río Sumida.

Siglos más tarde, en 1457 el samurái Ota Dokuan, construyó  en esta llanura un recinto fortificado dotado de un castillo que llamó Edo en torno al cual se concentró la población de la marisma.  La fortaleza fue ocupada por un vasallo de la familia Uyesugui y luego por Hozio Uzitsuma que unificó la provincia y creó un estado propio con la capital en Odawara.

A comienzos siglo XVI Japón era un conglomerado de feudos. El Emperador, en la corte de Kioto (capital en ese entonces) representaba la unidad nacional pero Japón se encontraba sumergido en luchas internas de la época conocida como “Estados Guerreros”.

En 1542 llegaron los primeros occidentales, comerciantes y misioneros, y así el comercio comenzó a convivir y crecer en esta ciudad con los aldeanos.

Las batallas por el poder entre los señores feudales siguieron durante  los siguientes cuarenta años. Hacia el 1600, en la batalla de Sekigahara, Tokugawa Ieyasu logra la victoria y asume el poder como suprema autoridad militar, dando inicio a los 300 años de dominio y esplendor  de la dinastía Tokugawa.

Durante este periodo, la fortaleza de Edo es conquistada por Yyeyasu Tokugawa y reemplaza a Kioto como capital de gobierno. Como primera medida, se obligó tanto a señores feudales como samuráis junto a sus familias a fijar su residencia en la nueva capital al menos seis meses al año, lo que aseguró un gran desarrollo urbano. La ciudad fue construida para beneficiarse de los canales de agua naturales que servían para transportación y comercio.

Bajo el dominio del clan Tokugawa, Edo y todo el país entra en un periodo de reclusión. Se prohíbe el contacto con los extranjeros y sólo se permite el comercio controlado con los holandeses, portugueses y chinos bajo estricta supervisión en zonas geográficas determinadas.

La seguridad y paz propiciaron el florecimiento de las artes y las letras.  Edo había aumentado notablemente en población y riqueza, tenía una población de 1.2 millones de personas mientras que Londres y Paris apenas pasaban el medio millón. Sin embargo,  el  aislamiento exterior convertía a la ciudad y a Japón en general  en un país atrasado tecnológicamente y subdesarrollado.

El subdesarrollo, el  empobrecimiento de los señores feudales y  malas condiciones de vida de las clases populares hizo la situación insostenible.  Además, en 1855 hubo gran incendio que destruyó la ciudad, por lo que tuvo que ser reconstruida. El 9 de noviembre de 1867 el último Tokugawa al mando  entrego su poder al emperador Meji, dando paso a la “Revolución Meji” que significó la transformación del país.

El emperador se mudó a Edo y cambió el nombre de la ciudad por Tokio, que significa “Capital del Este”. Se abolieron los privilegios feudales y comenzó la modernización económica y administrativa. Se abren las puertas  al comercio exterior, con lo que llegan los avances tecnológicos y la occidentalización de la ciudad. Administrativamente se crean las prefecturas, entre ellas la prefectura de Tokio. Al año siguiente, la ciudad  expande su área ocupada por los 23 barrios que tiene actualmente.

En 1872 otro incendio de gran magnitud destruyó los distritos de Ginza y Marunouchi. Estos fueron reconstruidos posteriormente según modelos arquitectónicos occidentales a cargo del arquitecto inglés Thomas Water. La ciudad se vio entonces poblada con edificios de dos y tres pisos y paseos comerciales. Comenzó la construcción de  la primera línea de ferrocarril, que antecede a la Línea Yamanote, la línea de ferrocarril urbano más importante de Tokio en la actualidad.

La tecnología e implementación de los medios de transporte facilitan la expansión de la ciudad y el año 1893 los distritos de Tama se suman a la prefectura de Tokio.

Hacia los años 20, el crecimiento de la ciudad generó que las zonas residenciales sobrepasaran los límites de la ciudad original y colisionaran con las industrias ubicadas en la periferia. Es por esto que el gobierno local adopta medidas y crea la denominada Ordenanza de Mejoramiento del Distrito “Ciudad de Tokio”. La iniciativa buscaba controlar y prevenir  los desarrollos suburbanos no planificados y descontrolados a través de un sistema de zonificación según usos (residencial, industrial, comercial).

Todo era progreso hasta que en  1923 el Gran Terremoto de Kanto destruyó casi la mitad de la ciudad matando unas 140.000 personas. La reconstrucción de Tokio fue muy costosa y se prolongó durante siete años, levantándose una nueva ciudad siguiendo el modelo de ciudad occidental, con redes de modernas carreteras, trenes y servicios públicos. Se crearon parques en toda la ciudad y edificios públicos como lugares de refugio.

Así es como después de una intensa modernización, Tokio logra recuperarse y  alcanzar una población de 7.4 millones. Sin embargo, llega la Segunda Guerra mundial  y el año 1945 la ciudad nipona nuevamente se ve reducida a escombros por los bombardeos de la aviación estadounidense. La guerra y el abandono de la ciudad por falta de alimentos reducen la población a la mitad. Tokio es ocupado militarmente y pasó a ser gobernado por las Fuerzas Aliadas hasta 1952.

Cuando todo se veía perdido, hacia la década del  50-60 se vive el famoso “Milagro Japonés”. Gracias a la conocida eficiencia japonesa y la ayuda de EEUU, la reconstrucción tras la guerra fue posible. Tanto así, que en 1964 se le encarga a la ciudad la organización de los Juegos Olímpicos. El gobierno aprobó un crédito de 1.800 millones de dólares para acondicionamiento de la ciudad, lo que significó una transformación radical en su arquitectura e infraestructura urbana.

En los años 70-80 Tokio experimenta una migración masiva del campo a la ciudad y  la población se duplico a 16.5 millones. Hacia los años 90 se estima que la población del área urbana era de 26.8 millones y hoy es la ciudad más poblada con alrededor de 36 millones de habitantes.

Al conocer todos los antecedentes, se puede concluir que Tokio ha sido moldeado por su historia. Su trama orgánica resulta de la combinación de  una fuerte tradición local con edificios e infraestructura moderna.

Debido a los constantes movimientos telúricos, durante años la tendencia de la ciudad fue crecer por extensión y en forma radial. Sin embargo, la escasez de suelo urbanizable ha llevado a los tokiotas a construir en altura. Los avances tecnológicos lo han permitido, y hoy en día, edificios de 40 y 50 pisos de altura dominan la ciudad.

Guillermo Tella, Doctor en Urbanismo, afirma “La enorme capacidad para reconstruirse a sí misma condujo a la ciudad de Tokio a instalar un proceso conducido de renovación urbana del tejido edilicio, incentivando la densificación y la cesión de espacio público de libre acceso y fortaleciendo una estructura urbana polinuclear mediante la densificación de las áreas central y subcentrales en torno a las estaciones ferroviarias. Desde el planeamiento, entonces, se impulsaron proyectos de redesarrollo urbano en distritos de uso intensivo del suelo, cualificando el territorio con espacio público de calidad”.

Es difícil imaginar las posibilidades de crecimiento que podría tener  una ciudad sobrepoblada como Tokio, y que estas vayan de la mano con seguridad, calidad de vida y progreso, sin embargo, ellos lo lograron. Sin duda es una ciudad que ha aprendido de su historia y eso se refleja en la madurez y conciencia, tanto del pasado como del  futuro, que se tiene a la hora de proyectar y hacer ciudad. Tal como un ave fénix, Tokio revivió de las cenizas (más de una vez)  para posicionarse como una de las ciudades más importantes del mundo. Es admirable y digno de imitar como esta ciudad logró prosperar  ante la adversidad, reestructurarse y crecer.

Fuentes:

Ainstein, Luis: Estructuración urbana, institucionalidad y sustentabilidad de ciudades metropolitanas y regiones difusas. Miradas comparadas sobre Buenos Aires, Londres, Los Ángeles, París, Tokio y Toronto. Eudeba,  Buenos Aires 2012

Gostelow, Martin: Citypack Tokyo. Ediciones El País-Aguilar. Madrid, 1997

Hall, Peter: Ciudades del mañana. Historia del urbanismo del Siglo XX. Ediciones del Serbal, Barcelona 1996

Itô, Teiji: La Arquitectura Japonesa. The Japan Foundation, 1983

Naciones Unidas. Departamento de Asuntos Económicos y Sociales: Planificación de zonas metropolitanas y nuevas ciudades. Naciones Unidas, Nueva York  1969.

Miradas sobre Tokyo: Estrategias para el redesarrollo urbano. http://www.plataformaurbana.cl/archive/2013/03/27/miradas-sobre-tokyo-estrategias-para-el-redesarrollo-urbano/ [citado el 9de octubre del 2013]

Ranking: Las 10 ciudades más globalizadas del mundo. http://www.plataformaurbana.cl/archive/2010/10/14/ranking-las-10-ciudades-mas-globalizadas-del-mundo/ [citado el 9 de octubre del 2013]

Ranking: Las 9 ciudades más caras del mundo. http://www.plataformaurbana.cl/archive/2011/07/17/ranking-las-10-ciudades-mas-caras-del-mundo/ [citado el 10 de octubre del 2013]

Historia de Tokio. http://www.disfrutatokio.com/historia [citado el 10 de octubre del 2013]

Breve Historia de Tokio. http://www.dainihonshi.com/2013/03/breve-historia-de-tokio.html [citado el 10 de octubre del 2013]

Un poco de historia: Edo. http://www.yes-tokio.es/historiaedo.php [citado el 10 de octubre del 2013]

Tokio, Japón. http://www.un.org/cyberschoolbus/spanish/cities/etokyo.htm [citado el 12 de octubre del 2013]

Los orígenes de Tokyo. http://tokio.sobre-japon.com/2012/09/28/los-origenes-de-tokyo/ [citado el 12 de octubre del 2013]

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4 respuestas a Tokio, de las cenizas a potencia mundial

  1. Fernando Guerrero dijo:

    Concuerdo con la idea del artículo en que lo más destacable de la sociedad nipona y en particular los ciudadanos de Tokyo es permitir que una ciudad que ha sido destruida por tantos eventos a lo largo de su historia, se haya convertido en el área más poblada del mundo, y digo área porque Tokyo ya mutó para convertirse en Kanto, que es la verdadera denominación que debería recibir este centro poblado de más de 45 millones de habitantes.
    Existiendo muchas otras grandes aglomeraciones como Ciudad de México, Seoul, Bombay, Shangai o Jakarta, que superan los 20 millones de habitantes, estas distan mucho de llegar a ser consideradas ciudades con una buena calidad de vida, sin embargo el artículo me produce suspicacia cuando plantea la interrogante: “¿cómo es que la ciudad está mejor dotada de servicios y sea una ciudad más agradable que otras con menor población?”
    Tokyo es considerada la ciudad más cara del mundo, en donde el metro cuadrado puede costar hasta 5 veces más caro que Manhattan, por lo que hoy a decantado en viviendas muy caras, de escasos metros cuadrados en los sectores céntricos, una sobrepoblación de los sectores más acomodados, redes de infraestructura de transporte muy extensas que comunican hasta en 200 kilómetros de distancia, lo que se traduce en muchas horas de viaje, pero aun así es la 4ta ciudad con mejor calidad de vida, ¿a qué se deberá esto?
    Es importante recurrir al contexto urbano del Tokyo de hoy, una ciudad donde todos quieren vivir, ya que es la 3era economía más pujante del orbe, también se convierte en un centro superpoblado pero con muchas opciones de oferta y demanda, prácticamente el mercado manda, y eso implica que en la calle y en el espacio público es donde se evidencia esto, y no en el interior de la vida privada.
    Los ciudadanos tienen un estilo de vida en donde la ciudad se vive de acuerdo a su interacción con el resto, comer en la calle, vivir en la calle, consumir la calle, en el fondo la calidad de vida de la ciudad se mide bajo la idea de cómo los ciudadanos viven su espacio público, ya que sus vidas privadas solo se traducen en el lugar a donde se llega a dormir. Tokyo vendría siendo la ciudad por excelencia para la vida en comunidad, la vida del ciudadano que tiene toda una oferta de muy buena calidad, fuera del hogar, y en el fondo un habitante que vive su vida cotidiana en la interacción con el resto, propiciado por un buen espacio público, el cual también ha sido detonado y otorgado con la oportunidad que Tokyo ha tomado después de cada desastre, el de reinventarse y de manera tal que sea pensando la ciudad para el ciudadano.

  2. Rosario Tocornal dijo:

    Muchas veces se ha hablado de la relevancia en la toma de decisiones con visión y futuro, pero el caso de Tokio es relativamente distinto, ya que supo reinventarse cada vez que fue destruida. Así en cada una de estas oportunidades, se planeó y construyó, a pesar de significar un alto costo monetario, supieron hacer frente a este, en pos de una ciudad con altas posibilidades de desarrollo futuro. Todo esto la hacen hoy capaz de ser una de las ciudades más pobladas del mundo y al mismo tiempo proveer una de las mejores calidades de vida del mundo.

    Concuerdo con la idea desarrollada en el comentario anterior, que declara, dentro de otras cosas, que el gran generador de calidad de vida en Tokio es el espacio público que se ha desarrollado en ese país. Con el nivel de sobrepoblación que tiene, la calidad de vida esta dada en la calle, en los espacios fuera de las grandes torres contenedoras de vivienda, y es en este ámbito donde esta ciudad ha puesto especial énfasis, generando espacios públicos de calidad.

    Creo que es ejemplar la manera en que esta ciudad supo tomar las cosas con calma y visión, y a pesar de haber estado destruida múltiples veces, analizaron la situación y planificaron las cosas, esto requirió tiempo y gastos económicos, pero construyeron una ciudad funcional y que supo hacer frente a la gran población que hoy alberga.

  3. msolari1 dijo:

    Si bien, la calidad de vida en Tokio es una de las mejores del mundo, ¿a que costo se logró esto?
    Es una ciudad cosmopolita que ha crecido en desmedro de sus barrios fundacionales y de cómo es su cultura ancestral, las postales que hoy podemos apreciar de la ciudad distan mucho de lo que fue en algún momento Japón.
    Sus casas de madera con grandes jardines y fuentes de agua dieron paso a pequeños departamentos, que como Fernando dice solo sirven para dormir, porque el espacio no permite muchas más actividades en su interior.
    La vida ha mejorado para muchas personas que habitan esta ciudad, pero ¿qué pasó con la identidad cultural que esta poseía?
    Claramente los distintos desastres que dejaron la ciudad prácticamente en el suelo han sido fundamentales en el proceso de occidentalización que ha experimentado la ciudad, pero quizás la reconstrucción de esta debió seguir patrones de diseño similares a su cultura ancestral.
    Una ciudad que a lo largo de los años había forjado su propia cultura y estilo de vida fue arrasada por distintas catástrofes y sobre esta se construyo una nueva con reglas extraídas de una cultura completamente distinta.

  4. Paula Andrade dijo:

    Tokio hoy en día es considerada una de las ciudades más globalizadas en el mundo y de las que cuenta con el mayor desarrollo tecnológico propio de las ciudades occidentales. Es un claro ejemplo para cualquiera de éstas, pero sin embargo nadie pensaría lo que esta ciudad tuvo que pasar para ser la ciudad más cara de Asia. Y es que después de dos incendios, terremotos y una guerra mundial encima, no cualquier ciudad sale en pie de la manera que lo hizo Tokio, reconstrucción tras reconstrucción, adecuándose cada vez más al mundo exterior, al cual rechazaron y se aislaron por tanto tiempo. El hecho de haberse abierto al “nuevo mundo” tras la Restauración Meiji trajo sus consecuencias, en donde la competencia, los adelantos tecnológicos y el estilo de vida muy distinto al cual ellos acostumbraban lo traspasaron rápidamente sin darse cuenta que estaban pasando a llevar su propia cultura.

    A pesar de esto los japoneses fueron capaces de mantener sus tradiciones pero al ver la ciudad de Tokio cuesta ver una ciudad oriental, hubo una pérdida de las antiguas construcciones al querer modernizarse tan rápidamente, construyendo sobre el trazado sin importarles la historia que hubo alguna vez detrás de la ciudad.

    La cultura japonesa se caracteriza por gran desarrollo que tuvo en torno a las artes y las letras, siendo esta faceta muchas veces incompatible con el nuevo estilo de vida ahora implementado, basado en el occidentalismo con actividades propias de una gran ciudad en donde reina el ruido y no la paz que alguna vez fue característico de este lugar.

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