Sydney: Ciudad Cosmopolita

Sydney_imagenPor Catalina Alcalde.

Sydney es la ciudad más antigua y más grande de Australia. Los primeros colonos provenientes de Gran Bretaña llegaron a Australia en 1788. El capitán Arthur Phillip (1788-1792) con 778 prisioneros funda una colonia penitenciaria en la bahía de Port Jackson. Eligieron el terreno de la actual Sydney por su fácil acceso al mar y por tener un afluente de agua potable. Este lugar probaba ser también un buen lugar para el desarrollo de un centro urbano, con espacio para expandirse en la mayoría de las direcciones. El puerto no solo proporcionaba las comunicaciones con el resto del mundo, si no que también facilitaba el acceso en bote a muchas bahías y ensenadas, la mayoría de éstas en la costa del sur, las cuales eran apropiadas para viviendas. Una de las desventajas era que el suelo cercano al puerto era relativamente infértil: Al este y sureste habían dunas y áreas rocosas cerca de la costa, para el sur pantanos, y para el norte la meseta de piedra arsénica. Más hacia el oeste las tierras las tierras eran más fértiles dónde muy luego los colonos se establecieron en un segundo asentamiento en Parramatta.

Recién llegado los ingleses, se estima que habitaban 8000 aborígenes en las regiones aledañas a la actual ciudad. Un año después un aparente brote de viruela sumado a los violentos enfrentamientos contra colonos, acabaron con la vida de la mayoría de los aborígenes. Los pocos que quedaron fueron civilizados y cristianizados.

Planificación

En 1809, Lachlan Macquarie (1809-1822), fue enviado de Gran Bretaña a reformar el asentamiento. Durante su tiempo como gobernador, envió exploradores desde Sydney y empleó a un planificador para diseñar el trazado de las calles de dicha ciudad. A pesar de los esfuerzos de los gobernadores por mejorar las condiciones funcionales de la ciudad, la topografía accidentada hizo que la ciudad comenzara a crecer alrededor de las instalaciones portuarias conforme a un trazado de calles casual, desordenado y confuso, en lugar de una grilla. Macquarie también encargó la construcción de carreteras, muelles, iglesias y edificios públicos, Poco a poco se le va aplicando a la ciudad la pluralidad estilística de Gran Bretaña: la sede del gobernador en estilo de castillo ingles, el edificio de correos y el ayuntamiento de aspecto renacentista, el mercado estilo bizantino y las iglesias góticas.

Ciudad 

Durante 1830 y 1840 se comenzó con el desarrollo urbanístico de la ciudad y es porque durante esa época Sydney creció rápidamente debido a que empezaron a llegar buques procedentes de Inglaterra cargados, no de presos, sino de inmigrantes que buscaban una nueva vida en Australia. En 1842, Sydney fue declarada una ciudad, la primera de Australia, siendo Charles Windeyer el primer alcalde.

En 1857 se descubre oro en la región (Gold Strike de Nueva Gales del Sur). Esto repercute beneficiosamente para la ciudad ya que se desarrolla la industria minera y se realizan enormes inversiones en obras públicas: carreteras, canales y ferrocarriles. También se practica la ganadería a gran escala, y como consecuencia, Australia se transforma en el mayor exportador de lana del mercado mundial, siendo el edificio Royal Exchange en Sydney, el mercado mundial más importante para el comercio lanero. Durante el último cuarto de siglo XIX Sydney empezó a tener los primeros barrios en los suburbios de la ciudad debido a la incorporación de los ferrocarriles y tranvías.

En los próximos 20 años, las autoridades se fueron desalentando por sus intentos frustrados de regular el desarrollo de la ciudad. Esto debido a la insuficiencia de instrumentos legislativos y a una desinteresada administración colonial. A finales de 1870, una década de crecimiento económico importante y complejo, y de  crecientes problemas sociales, nadie podía dudar la necesidad de una legislación sobre este tema. Los problemas de salud, los servicios de saneamiento, abastecimiento de agua, el alcantarillado y la contaminación, se convirtieron en las principales preocupaciones.

Legislación.

Los brotes de enfermedades mortales, la acumulación de edificios estructuralmente peligrosos o insalubres, y una infraestructura urbana cada vez más incapaz de enfrentar las presiones de crecimiento urbano, impulsaron a la Corporación de la Ciudad de redactar una ley para la mejora de la ciudad. En 1879 se promulga la Ley de Mejora de la ciudad de Sydney, la cual fue fundamental para el control de edificios, y para promover la demolición de decenas de edificios en ruinas.

En 1880 el gobierno colonial aprobó la Ley de Adquisición de Tierras para fines públicos, lo que llevó a la formación de un parque público en Sydney. Como respuesta a la preocupación por la formación en desorden de las calles, en 1881 se promulga la Ley del ancho de las calles y callejuelas. Ésta influyó en la morfología de los suburbios y el anillo central. Sin embargo, una concepción integral y sistémica de las necesidades de planificación metropolitana tardó en desarrollarse.

Crecimiento.

La llegada de la Revolución Industrial significó la industrialización de la ciudad. Aunque la Gran Depresión afectó a Sydney, esto no impidió que se terminara de construir el puente del puerto (Harbour Bridge) en 1932. El norte del área metropolitana de Sydney experimentó un desarrollo más lento debido a su topografía, caracterizada por la presencia de colinas y por su inconexión con el otro lado del puerto. Sydney creció mucho más rápido hacia el sur, hasta que se inaugura el puente, de casi 500 metros de luz, el cual conecta la costa norte con el resto de la ciudad.

La Gran Depresión redujo la velocidad del desarrollo suburbano y éste se mantuvo lento hasta la década de 1950. A lo largo de este tiempo el crecimiento de Sydney se basó en gran medida en la construcción de ferrocarriles y tranvías desde y hacia los suburbios. En 1932 Sydney tuvo el mayor tranvía urbano del mundo. Después de la guerra se reanudó el crecimiento de los suburbios.

En 1950 el crecimiento de Sydney fue rápido debido a la producción en serie de automóviles, al aumento de la migración y el “baby boom” de la posguerra. A finales de 1960 los tranvías ya no estaban operativos y los suburbios eran mucho menos dependientes del ferrocarril. Los automóviles dieron la oportunidad de establecerse más lejos de las líneas de ferrocarril.

La congestión vehicular empeoró y un viernes en Diciembre de 1956 se denominó ‘Viernes Negro’ después de que el tráfico se detuvo durante 40 minutos en algunos puntos de la ciudad. Para este entonces, ya estaba en marcha la construcción de la autopista de Cahill y el gobierno ya había frenado el sistema metropolitano de tranvías.

Renovación del centro.

La Autoridad de Redesarrollo de Sydney fue fundada a finales de 1960 en el centro de la  ciudad. Esta corporación de desarrollo urbano, sin pasar por la Ley de Gobierno Local, aumentó el valor de las tierras del Estado frente al puerto, en Las Rocas, a través de remodelación de edificios de oficinas de gran altura, hoteles y edificios de departamentos.

En 1970, con las crisis del petróleo, las críticas al modernismo, el auge del ecologismo, el feminismo y la conservación del patrimonio, llegó el final de la larga expansión. Esta fue la época de las protestas, grupos de acción y activistas. El resultado fue una renovación en el sistema de planificación de Nueva Gales del Sur: se aprueba Ley del Patrimonio de Nueva Gales del Sur  (1977) y la creación del Tribunal de la Tierra y Medio Ambiente (1979).

Durante la década de 1980, la ciudad experimentó un nuevo auge de construcción impulsado por el gobierno estatal. Los desarrolladores fueron atraídos al centro de la ciudad, y es así como antiguas zonas industriales y del puerto dejaron su uso comercial y fueron cada vez más valiosas como suelo de uso residencial.

Década del 90.

La década de 1990 fue la década en la que la equidad intergeneracional, la conservación de recursos y la sostenibilidad fueron los temas principales de la planificación en todos los niveles.

Esta década también estuvo marcada por el surgimiento de un consenso político neo-liberal, que implicó por parte del Estado, una disminución de los gastos y del control del bienestar social, en pos de la privatización y la desregulación. El signo más visible fueron las asociaciones público-privadas que financiaron nuevas infraestructuras, en particular, ferrocarriles y autopistas. El túnel del puerto de Sydney (1992) estableció el patrón, y las nuevas autopistas fueron reunidas progresivamente en una carretera de circunvalación metropolitana llamada Sydney Orbital (2007).

La planificación del centro de la ciudad y de las zonas suburbanas estratégicas, también fue parte de la producción de una ciudad competitiva a nivel mundial. Sydney se convirtió en una metrópolis de proyectos, en gran parte impulsados por el capital privado.

Otro nuevo plan metropolitano apareció en 1995, Ciudades por el Siglo 21, haciendo hincapié en cuatro objetivos principales: equidad, eficiencia, calidad ambiental y habitabilidad, así como la introducción del concepto de “Región Metropolitana”.

El clímax de la década fue la reurbanización de Homebush Bay para la puesta en escena de los Juegos Olímpicos en el 2000, el mayor premio para las ciudades globales. Durante la década de 1990, el gobierno estatal también institucionalizó su participación en el desarrollo del gran centro financiero a través del Comité de Planificación de Sydney (1989), llevando a cabo una intensa participación en materias de diseño detallado. Sydney se convertía en una ciudad amigable para los peatones las 24 horas, con una población residencial permanente, oportunidades para el ocio y las artes, y con espacio público de calidad. Esto puso en marcha en una serie de proyectos de diseño. La excelencia en el diseño para los nuevos edificios se promovía a través de requisitos legales.

Ciudad multicultural

Al ser un punto de escala marítima favorable y con la actividad económica de la ciudad, la inmigración aumenta constantemente, y entre los años 1961 y 1971, Sydney pasa de los 56.000 a los 134.000 habitantes. Entre los años 60 y 90 llegan casi 750.000 personas solo de Gran Bretaña.

A principios de la década de 1960, un poco más del 20% de la población de Australia vivía en los suburbios. Además de la migración de la posguerra, Sydney se transforma en una ciudad multicultural: de la población total, el 40,1% nacieron en el extranjero. Los 5 países más comunes de nacimiento, excepto Australia, fueron Inglaterra, con el 3,5% de la población, China con 3,4%, India con el 2% de Nueva Zelanda, con 1,9% y, Vietnam con el 1,6%. Esto se dio en parte porque determinados barrios se convirtieron en el foco de migración de ciertas partes del mundo, como por ejemplo Chinatown.

Hacia 1965, la población de Sydney llegó a 2,5 millones de habitantes, y hasta 1980 aumenta a 3,2 millones. En los últimos años Australia ha admitido gente de países de todo el mundo. Con la llegada de asiáticos y árabes, Sydney se ha convertido en una ciudad cosmopolita.

La primera década del siglo XXI estuvo marcada por otro plan metropolitano, La Ciudad de las Ciudades (2005). Esto estableció una serie de objetivos de calidad ambiental, el nivel de empleo, el transporte, el espacio abierto regional, y la densidad y accesibilidad de viviendas. El plan refleja los temas de las últimas estrategias metropolitanas a nivel nacional: ciudad compacta, centros de actividades sub-regionales, la integración del uso del transporte-terrestre, la importancia de las infraestructuras, el diseño urbano, la preocupación por la dependencia del automóvil y todas las implementaciones del gobierno. La visión de la ciudad era la de una metrópolis multicéntrica y conectada.

Actualmente Sydney es el centro de servicios financieros y de negocios de Australia. También tiene una concentra las industrias de multimedia y comunicaciones, el turismo y las industrias culturales. Al igual que la economía mundial, la economía de Sydney ha cambiado estructuralmente a lo largo del tiempo: de la distribución agrícola y de recursos pasó a la fabricación, y luego a los servicios.

El futuro de Sydney.

De una ciudad accidental sin un plan, Sydney se ha convertido en una ciudad con muchos planes. Se podría pensar que incluso muchos, y han habido interminables rondas de reforma del sistema de planificación desde 1980. La ciudad central y los suburbios ya no crecen desordenadamente, sin embargo, el área metropolitana cada vez mayor, sigue siendo impulsada por las fuerzas del mercado hacia una población de siete millones de habitantes para a mediados del siglo XXI, y es por esto que existen nuevas preocupaciones sobre los antiguos problemas: desarrollo versus medio ambiente, tensiones locales versus estatales, congestión; y otras nuevas: accesibilidad, polarización social, e impactos del cambio climático. Estos problemas ineludibles constituyen un nuevo desafío para Sydney, la primera ciudad australiana y actualmente, la más conectada con la economía global.

Bibliografía y fuentes:

–       SICA, Paolo. Historia del Urbanismo. El siglo XIX. Ed. Institutos de Estudios de Administración Local. Madrid, 1981. Paginas 762-773

–       NORWICH, John Julius. Las Setenta Grandes Ciudades de la Historia. Ed. Blume. Barcelona, 2010

–       NEUTZE, Max. Urban Development in Australia. Ed. Rev. Sydney, 1981. Páginas 16-17

–       http://www.dictionaryofsydney.org/entry/planning

–       http://www.uws.edu.au/__data/assets/pdf_file/0003/7167/Meyer_Final.pdf

–       http://www.cityofsydney.nsw.gov.au/learn/about-sydney/metropolitan-sydney

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3 respuestas a Sydney: Ciudad Cosmopolita

  1. Martín Vergara Contreras dijo:

    En la ciudad de Sídney, como se señala en la columna, la historia ha tenido relevancia en la conformación de lo que es la ciudad hoy en día, a pesar de que la historia es relativamente reciente en comparación a otras ciudades del ranking.
    Su diversidad cultural, poder económico en el transcurso de su historia, sus planes y eventos como las olimpiadas conforman la ciudad de hoy.
    Sin duda el hecho de que los Europeos se hayan establecido a fines del siglo XVIII en Australia, y que esta haya sido la primera ciudad del país implica que el hecho de ser una ciudad puerto, de contar con una bahía resguardada era de suma importancia para mantener la conexión con el resto del mundo ya que este territorio fue habitado por occidentales más recientemente.
    Esta bahía es de gran relevancia en la imagen de Sídney, al igual que otros símbolos como la ópera o el puente. Creo que la geografía de la ciudad, con la extensa bahía, sus playas y algunos aspectos urbanos como el jardín botánico tienen gran importancia en aportar a la calidad de vida de sus habitantes.

  2. Sebastián Pedrals dijo:

    Hablar de Sidney está siempre relacionado con una ciudad multicultural, alta calidad de vida, centro de negocios, emplazada en una gran extensión y compuesta por muchos suburbios. Cabe recalcar su condición de ciudad puerto y ubicación encontrándose como un puente de Asia con America realzando su condición multicultural y económica actual. Su historia es joven, si lo asociamos con la llegada de los ingleses, presentándose como una ciudad que creció a una velocidad mayor que su planificación y que en su historia reciente permitió estabilizar su crecimiento con su planificación.
    El boom económico que sufre Sydney en la década de 1980 marca un antes y un después, siendo los privados los que impulsan el crecimiento de la ciudad generando la densificación en su centro y expansión de la ciudad, encontrándose ante la necesidad de una planificación urbana fuerte y estratégica sobre el territorio de la ciudad. Esto genero un alto nivel de calidad en la ciudad que podemos ver en sus espacios públicos, transporte, viviendas y densidad.
    La proyección mediática que Sydney le entrega al mundo permite su actual desarrollo, presentándose como una ciudad asociada a la modernidad, sustentabilidad, vitalidad y en constante desarrollo.

  3. Max Villaseca dijo:

    Muy buena columna. Es interesante como una ciudad que padece muchos enfermedades aun sigue siendo un lugar donde la gente quiere vivir. Como es el caso de muchas ciudades australianas y en general, de las grande ciudades en el mundo, Sydney esta promoviendo políticas publicas para hacer competir el auto con el transporte público o transportes “limpios”. Bajo el concepto de “slow city” lo que pretende hacer Sydney es, eliminando autopistas urbanas y quitándole derechos a los autos, el peatón comienza a competir a la par con el auto. Slow city, se lleva a cabo poniendo limites de velocidad a los autos, al punto que en sectores determinados este tiene una velocidad máxima de 10 km/h.

    Si bien esta es una política pensada para ciertos barrios céntricos para promover el comercio y relación humana, la idea es que esto de a poco se vaya erradicando, dejando fuera al automóvil fuera de este problema e integrando líneas de tranvía para promover también el transporte publico.

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