MÜNCHNER WEG: Tradición y Orientación hacia el futuro

Munich 1840_imagenPor María Paz Quinteros.

Múnich es una ciudad de tradición e innovación; con cerca de 1000 años de historia ha logrado convertirse en un moderno centro económico que mantiene las huellas de su pasado. Es la capital del Estado Federado de Baviera con cerca de 1.4 millones de habitantes distribuidos en un área de 310km2; está emplazada al norte de los Alpes Bávaros a las orillas del río Isar. Es la tercera ciudad más importante de Alemania y ha sido calificada en numeras ocasiones como una de las ciudades con mejor calidad de vida. Pero, ¿qué es lo que hace especial a Múnich? ¿Qué aspectos de su historia contribuyeron a su imagen actual?

La cualidad más predominante de Múnich es su preocupación por mantener la tradición y el pasado; al promover la ciudad se hace especial énfasis en este punto, se suele recalcar aspectos folklóricos apelando a la nostalgia, a pesar de que se ha convertido en un centro económico y de innovación. Pero darle importancia a su historia no es un simple capricho, sino que es el resultado de múltiples acciones a lo largo de los años que se fueron estructurando de acuerdo a una idea: preservar el pasado pero con miras hacia el futuro, esa es la “Münchner Weg” (la manera de Múnich). Es así como conociendo la historia de esta ciudad, se puede comprender este afán de mantener una “imagen tradicional y pintoresca”.

Inicios y prosperidad medieval

Los orígenes de Múnich se remontan a la Edad Media, surgió como el resultado de un conflicto entre el Obispo Otto I de Freising y el Duque Enrique el León; ambos se disputaban los derechos de cobrar impuestos en una ruta estratégica (puente sobre el río Isar) que conectaba Salzburg, Hallein, Reichenhall y Augsburg. El duque se quedó con los derechos de acuñar su propia moneda y de establecer un mercado, ambos elementos vitales para el desarrollo de una ciudad; el Emperador Federico Barbarroja validó este nuevo asentamiento el 14 de Junio de 1158 y de esta forma Múnich comenzaba a ser un lugar de intercambio comercial, que con los años se transformaría en una próspera ciudad.

Al igual que muchas ciudades medievales, Múnich tenía una configuración radioconcéntrica, la catedral y la plaza del mercado se ubicaban al centro y estaban rodeadas por calles sinuosas que conectaban distintos puntos del asentamiento. A medida que la ciudad crecía económica y físicamente, se hizo necesario protegerla, en 1173 se construyó un primer muro perimetral de 1,4 km de longitud y 5m de altura que contenía  a una población de 2.500 habitantes. La población siguió aumentando, por lo tanto, cuando la ciudad no se pudo densificar más fue necesario construir, en 1328, un segundo anillo fortificado de 4km de largo y 9m de altura, el cual contenía la ciudad en su totalidad además de terrenos vacíos, pensando en futuras expansiones.

De esta forma, Múnich se volvió una ciudad fortificada, sus murallas restringieron por siglos el crecimiento de la ciudad, y determinaron su desarrollo. Esta primera fase se puede reconocer hoy en día, en el centro histórico de la ciudad todavía se mantienen la catedral Frauenkirche y la Marienplatz como centro geográfico y social de la ciudad. También se pueden distinguir los vestigios de los dos anillos fortificados, el primero se reconoce en la forma de los edificios céntricos de Múnich, éstos siguen la curva del antiguo perímetro;   el segundo anillo se hace “visible” ya que en su lugar existen avenidas que circunvalan en centro de la ciudad. Estos elementos quedan como testimonio del pasado medieval de la ciudad, pero, como se mencionara más adelante, sin una planificación de por medio, estos podrían haber desaparecido.

De ciudad a capital real: auge constructivo

El auge económico que vivía la ciudad trajo consigo un cambio en la administración, la dinastía Wittelsbach sería la encargada de gobernar Múnich desde 1240 hasta comienzos del siglo XX. Para 1500 la ciudad ya tenía 14.000 habitantes y en 1504 se convirtió en la capital del Ducado de Baviera, otorgándole el carácter de centro administrativo de todo el país. Este nuevo estatus llevó a un auge constructivo, los edificios se erigían como monumentos que hacían visible el poder de los gobernantes. Un ejemplo de lo anterior era la iglesia renacentista Michaelskirche, se comenzó a construir en 1583 en cierta forma como una respuesta alemana a la construcción de la Basílica de San Pedro en Roma (1506). También se construyeron otros edificios de equivalente esplendor, incluyendo la Residenz de los Wittelsbach, o el Palacio Nymphenburg (1664) de arquitectura barroca, el equivalente de Múnich al Palacio de Versalles. La idea de estos edificios no era solo embellecer la ciudad, sino también ostentar poder; es así como, aunque Carlos Teodoro de Baviera haya sido despreciado como gobernante, si fue recordado favorablemente por la creación del Englishcer Garten en 1789, ya que significó un cambio en el desarrollo urbano de Múnich, era el primer gran espacio verde abierto a todos los ciudadanos, como un “parque público”; hoy es uno de los atractivos de Múnich y sigue sirviendo de modelo para otras áreas verdes de la ciudad.

Otra obra por la cual fue reconocido Carlos Teodoro de Baviera fue el haber derribado la mayoría de las fortificaciones de la ciudad el 2 de junio de 1795, anunció que Múnich no sería más una fortaleza y que su crecimiento urbano no estaría más determinado por los muros, sino que desde ese momento Múnich sería una “ciudad abierta”. Con la destrucción parcial del anillo fortificado se dio inicio a una nueva era de la ciudad, a un nuevo desarrollo urbano.

Esa nueva era de Múnich estuvo marcada por los efectos de la Revolución Francesa; Napoleón duplicó el territorio controlado por Baviera y la convirtió en reinado en 1806, coronando a Max IV Joseph como Rey Maximiliano I. Múnich pasó a ser la ciudad capital del reinado de Baviera, esto implicaba importantes funciones que cumplir; en relación a la planificación urbana, no bastaba con solo satisfacer necesidades funcionales sino que también era necesario diseñar una imagen de ciudad, la cual sería digna de los reyes. Antes de que Múnich fuera una capital real, se habían realizado intervenciones más bien aisladas o se habían construido edificios puntuales, pero con este nuevo poder adquirido se pudieron hacer grandes operaciones urbanas. Este cambio da cuenta de una nueva mentalidad barroca, las ciudades comenzaban a ser vistas como el “aspecto visible del cambio político y social que transformó la ciudad-estado en la capital de la monarquía absolutista”.[1]

Dos planes urbanos: visión de ciudad

Para 1840 Múnich tenía una población de 90.000 habitantes; el rey Luis I ordena diseñar un plan que sería la expresión de la voluntad de la monarquía, el objetivo era dar testimonio del poder del rey utilizando la forma urbana. El plan se insertó en la planta medieval de la ciudad, tomaba el eje tradicional norte-sur (Ludwigstrasse)  destacándolo a través de un serie de construcciones monumentales de estilo neoclásico; perpendicular a este eje habían tres ejes secundarios, uno en dirección oeste interrumpido por plazas (Brienner), y los otros dos en dirección este que abrían la ciudad sobre el río Isar (Prinzregentenstrasse y Maximilianstrasse). Este plan de 1840 tenía como objetivos “la apertura de la ciudad sobre el territorio, una ampliación de la planta…y el jalonamiento de los ejes principales mediante edificios públicos de carácter monumental que dibujan paisajes externos e internos de gran calidad.”[2] Estos ejes son arterias importantes de Múnich actual, por ejemplo Maximilianstrasse es una de las calles más elegantes de la ciudad.

En 1893 se llama a un concurso nacional para redactar un plan general para Múnich, el ganador fue Theodor Fischer quien pretendía  “recuperar en una arteria de tráfico moderna, las características espaciales y las secuencias de la calle antigua, a través de la curva de la calle, las rupturas o cortes, los fondos de cierre, los ensanches y los estrechamientos de la sección”[3], esta visión da cuenta de la voluntad de preservar las tradiciones del pasado y proyectar una expansión futura siguiendo la trama original. A partir de este plan se fundó una oficina de expansión urbana, a cargo de Fischer, él comenzó una tradición de “planificación minuciosa” de la ciudad basada en un intento constante de equilibrar intereses en conflicto. En el marco de esta planificación se elaboró la Staffelbauordnung de 1904 (vigente hasta 1980), ésta planteaba una ciudad con edificios más bajos y menos densos hacia la periferia del área urbana, y también proponía calles curvas e irregulares que se adaptaran a la topografía del lugar. Ésta última cualidad recuerda a cómo eran las antiguas ciudades medievales, en las que el trazado estaba dado por la geografía, en cierta medida se vuelve a los orígenes de Múnich manteniendo una imagen característica.

Secuelas Segunda Guerra Mundial: ¿cómo reconstruir Múnich?

Desde septiembre de 1942 hasta abril de 1945 ocurrieron 30 bombardeos importantes en Múnich, en los cuales 6.500 personas murieron, 300.000 quedaron sin hogar y aproximadamente el 60% de la ciudad antigua fue reducida a escombros. Después del final de la Segunda Guerra Mundial,  la ciudad había quedado en ruinas, la grandeza renacentista y neoclásica de Múnich había sido destruida; por lo tanto la ciudad se enfrentó ante la decisión de elegir entre un radical nuevo comienzo o la reconstrucción de la antigua ciudad. En agosto de 1945, el Consejo Municipal de Múnich decidió a favor de una conservadora reconstrucción, siguiendo la “Münchner Weg” combinaba la conservación de los edificios tradicionales, pero teniendo en mente una planificación orientada en el futuro. Es así como se reconstruyó el casco histórico de Múnich, se optó por conservar un paisaje familiar, así, la “nueva” ciudad estaría inspirada en los recuerdos y la memoria del pasado, tal como apuntaba Karl Meitinger (concejal de la ciudad): “Independientemente de lo que ocurra, tenemos que apuntar a salvar la apariencia y la imagen de la antigua ciudad”[4]. Esta decisión es una de las que más influencia ha tenido en cómo es la ciudad hoy en día, ya que si se hubiera optado por reconstruir desde cero la ciudad, siguiendo por ejemplo las tendencias modernistas, se habría perdido la historia de Múnich y se tendría una ciudad completamente nueva sin las huellas del pasado.

Preservar una apariencia

Luego de la guerra, vinieron años de crecimiento, aumentó la población considerablemente (en 1957 ya habían 1.000.000 de habitantes) por lo que fueron apareciendo diversos suburbios en la periferia de la ciudad, antiguos edificios fueron demolidos para hacer lugar a este auge constructivo. Pero esta obsesión de construir y modernizar a cualquier costo fue detenida cuando el alcalde de Múnich visitó la ciudad de Los Ángeles (EE.UU); se dio cuenta que el automóvil estaba dominando la sociedad, por lo tanto introdujo un nuevo énfasis en la conservación histórica.

Este pensamiento se materializó en la Städtebauförderungsgesetz (Ley de desarrollo urbano) de 1971, establecía como prioridad la renovación y modernización de áreas urbanas anteriormente olvidadas, creando nuevas bases legales y financieras para llevarlo a cabo. Se quería privilegiar la renovación urbana que buscara conservar edificios existentes, esta idea es muy coherente con las decisiones que se han tomado en el trascurso de los años, y que tiene como fin conservar la historia e imagen de Múnich.

Otra decisión que se tomó para preservar la apariencia del paisaje urbano, fue mantener el centro histórico libre de edificios en altura; la construcción que determina esta altura es la Frauenkirche, los edificios altos que se quieran construir deben estar ubicados lo suficientemente lejos de la catedral de modo que no bloqueen el paisaje, o su altura no debe exceder la altura de las torres de la misma. Esta norma evidencia la preocupación por la imagen de la ciudad y cómo se quiere mantener lo histórico sin frenar el desarrollo de la ciudad.

Múnich es una ciudad compuesta por edificios de distintas épocas, está conformada por fragmentos del pasado, presente y futuro; a lo largo de su historia, las distintas intervenciones y decisiones le han ido dando forma a la ciudad, han seguido una línea coherente de respeto por la tradición; incluso la fiesta que caracteriza a Múnich, el Oktoberfest, refuerza la nostalgia por el tiempo pasado y las tradiciones bávaras. La historia de Múnich, al igual que muchas ciudades, está marcada por decisiones políticas económicas y sociales, éstas influyeron en su desarrollo e imagen, por lo tanto la ciudad es el reflejo de las sociedades que la han habitado: “La ciudad se ha ido presentando a través de la historia en múltiples formas, recogiendo en su constante evolución la esencia de distintas concepciones y culturas que allí se desarrollan.”[5]

El hecho de que se quiera mantener una imagen tradicional no quiere decir que la ciudad se haya quedado estancada en el pasado. La “Münchner Weg” logra balancear un moderno centro económico con un resguardo por su centro histórico, la ciudad logra conservar su historia, mantiene una imagen familiar en el centro histórico, pero también se ha recreado en una imagen moderna, no se ha quedado en el pasado en el sentido literal, sino que Múnich es una ciudad de innovación. Lo que destaca a esta ciudad de las otras es esta preocupación por conservar el pasado, su búsqueda por mantener una tradición es una de las razones por la cual los habitantes de Múnich se identifican con la ella, la sienten propia y se sienten orgullosos de vivir en ella.

 

Bibliografía:

DELFANTE, Charles. Gran historia de la ciudad: de Mesopotamia a Estados Unidos. Madrid, Abada Editores, 2006. 537p.

FROMMER’S Travel Guidebooks. Munich. [en línea]. FrommerMedia LLC, 2013. [Fecha de consulta: 1 Octubre 2013] Early History. Disponible en: http://www.frommers.com/destinations/munich/0099028631.html

GRAVAGNUOLO, Benedetto. Historial del urbanismo en Europa: 1750-1960. Madrid, Akal Arquitectura, 1998. 486p.

GROSS, Gerhard. City building plan-850 years of urban development in Munich. [en línea]. Portal München Betriebs-GmbH & Co. KG, 2012. [Fecha de consulta: 2 Octubre 2013] Introduction. Disponible en: http://www.muenchen.de/rathaus/Stadtverwaltung/Referat-fuer-Stadtplanung-und-Bauordnung/Stadtentwicklung/stadt-bau-plan/city-building-plan/cbp_introduction.html

MORRIS, Anthony Edwin James. Historia de la forma urbana: desde sus origines hasta la Revolución Industrial. Barcelona, Gustavo Gili S.A, 1984. 477p.

MUNIZAGA, Gustavo. Las ciudades y su historia: una aproximación. México, Alfaomega, 1999. 243p.

SAALMAN, Howard. Medieval Cities. New York, George Braziller, 1968. 127p.

SICA, Paolo. Historia del urbanismo: el siglo XIX (Vol. 1º). Madrid, Instituto de Estudios de Administración Local, 1981. 2v.

SICA, Paolo. Historia del urbanismo: el siglo XX. Madrid, Instituto de Estudios de Administración Local, 1981. 768p


[1] MORRIS, Anthony Edwin James. Historia de la forma urbana: desde sus origines hasta la Revolución Industrial. Barcelona, Gustavo Gili S.A, 1984. p.178

[2] DELFANTE, Charles. Gran historia de la ciudad: de Mesopotamia a Estados Unidos. Madrid, Abada Editores, 2006. p. 307

[3] SICA, Paolo. Historia del urbanismo: el siglo XX. Madrid, Instituto de Estudios de Administración Local, 1981. p.48

[4] HOFFMANN, Lutz. City building plan-850 years of urban development in Munich. [en línea]. Portal München Betriebs-GmbH & Co. KG, 2012. [Fecha de consulta: 2 Octubre 2013] Rising from rubble, 1945-1960. Disponible en: http://www.muenchen.de/rathaus/Stadtverwaltung/Referat-fuer-Stadtplanung-und-Bauordnung/Stadtentwicklung/stadt-bau-plan/city-building-plan/cbp_phase_5.html

[5] MUNIZAGA, Gustavo. Las ciudades y su historia: una aproximación. México, Alfaomega, 1999. P. 43

 

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Una respuesta a MÜNCHNER WEG: Tradición y Orientación hacia el futuro

  1. Martín Vergara Contreras dijo:

    Según lo que se plantea en la columna, un mérito que tiene la ciudad de Múnich es en primer lugar que sus habitantes reconozcan toda esta larga historia, la valoren como imagen propia de su ciudad.
    Algo que me llama la atención es que en el transcurso de su historia la ciudad valora su patrimonio. Que después de la segunda guerra mundial en la ciudad de haya optado por salvar la imagen de la tradición y la ciudad antigua demuestra que se valora el patrimonio. Me sorprende que Múnich haya crecido tomando elementos de la modernidad, pero sin destruir lo ya existente.
    También el hecho de que la ciudad haya sido elegida para la realización de los juegos olímpicos de 1972 revela que la ciudad pudo recuperarse de la guerra y la importancia como ciudad global.
    Creo que los atractivos que posee Múnich como lo son la arquitectura de la ciudad medieval, sus anillos donde estaban las antiguas murallas, los palacios, los parques y los estadios favorecen a que la ciudad tenga una buena calidad de vida y una imagen propia que los mismos habitantes valoran.

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