Helsinki, de la madera a la piedra

Helsinki_PortadaPor Max Villaseca.

              El paisaje finlandés es simple y austero. Su espacio rural revela las diferentes etapas históricas por las que la esta tierra ha pasado. Se contrasta la soledad del norte con la actividad y tecnología del sur. De inviernos fríos en que el borde costero solo es penetrado por buques rompehielos. Su capital, Helsinki, de similares condiciones sobresale entre otras ciudades por su elevada calidad de vida, sobre todo si pensamos a las duras condiciones a las que se enfrenta. ¿Cuál es el origen de este orden? ¿Dónde está la particularidad de esta ciudad?

La madera

El rey Gustavo I de Suecia en su empeño por desarrollar comercialmente la región de Finlandia comenzó a fundar ciudades pertenecientes a su reinado y se dedico exclusivamente a concentrar el comercio en ellas, enfrentándose a la gran cantidad de campesino que realizaban intercambios comerciales vía marítima con regiones extranjeras. En sus últimos años y tras reiterados fracasos en el desarrollo de estas nuevas ciudades, el rey Gustavo I, mejor conocido como Gustavo Vasa, funda en 1550 la ciudad de Helsinki situada estratégicamente en la desembocadura del río Vantaa. Ansiosos por ver el crecimiento de esta nueva ciudad antes de morir, Gustavo Vasa ordena a los habitantes de los poblados de Porvoo, Uvila, Rauma y Tammisaari a trasladarse a la nueva villa Helsinki para desarrollar el comercio internacional y competir con la fuerte Tallinn de Estonia.

El crecimiento de la ciudad fue lento puesto que quienes la habitaron con pequeñas viviendas de madera comenzaron a volver a sus tierras de origen, siguiendo las rutas comerciales medievales las cuales no incluían a la nueva villa de Helsinki como un punto de intercambio comercial. Sin embargo, las guerras en Rusia y los países bálticos condujeron la transformación de “la nueva ciudad gustaviana” a un nuevo centro de operaciones militar donde se embarcaban y refugiaban las tropas de crudo invierno nórdico. Tras cien años de guerra, las pocas construcciones de madera que daban forma a Helsinki fueron desapareciendo sin dejar rastro en la región finlandesa.

No fue hasta el reinado de Gustavo Adolfo II de Suecia entre 1611 y 1632 en que nuevamente la nobleza sueca se intereso por el potencial de Finlandia, retomando la tarea de fundar y urbanizar las antiguas villas. En 1628 Anders Bure “recibió el encargo de medir todas las ciudades del reino, para que el soberano tuviese una idea de la situación. Fueron fundadas nuevas villas, y reordenadas las viejas en función de las instrucciones  reales. Los agrimensores delimitaban con estacas las calles, manzanas y parcelas de las áreas urbanizadas antes de que se iniciara la construcción.[i] Al cuantificar la magnitud del reino, el rey solicito un gobernador local para Finlandia el cual debía procurar la urbanización de las villas y reubicarlas en caso de que fuese necesario. Las primeras gobernaciones se preocuparon del desarrollo de ciudades como Turku, fundando una serie de instituciones que reforzaran la el poder de esta sobre las demás villas finlandesas. Helsinki debió esperar a la gobernación de Per Brahe en 1637, quien “traslado la Helsinki que languidecía sobre el rio Vantaa a su actual emplazamiento, en la península de Vironniemi” [ii] hoy en día conocida como Kruununhaka, cerca del centro de la ciudad actual.

Las tareas de ordenación urbana exigidas por el gobernador Per Brahe fueron encabezadas por los agrimensores Anders Torstenson y Claes Claesson quiene trazaban ciudades con calles del mismo ancho, delimitando manzanas cuadradas o rectangulares. La topografía no era tomada en cuenta, “las colinas debían ser aplanadas, y las hondadas, rellenadas. Los planes urbanísticos ignoraban la línea del litoral fluvial o marítimo; la costa solo tenía importancia como fondeadero”[iii] como si se tratase de un trazado hipodámico en Mileto. Las ciudades de Per Brahe se construían con viviendas de madera de una sola planta con techo a dos aguas y la fachada lateral enfrentada a la calle, entre dos casa se construía un cerco de madera que funcionaba como antejardín, limitando la vida pública del espacio privado.

Helsinki_1

Plan Urbanístico de Kaskinen

La piedra

El siglo XVIII en Finlandia está fuertemente marcado por las guerras y reconstrucción de ciudades arrasadas por los diferentes enfrentamientos bélicos entre Suecia y Rusia, quienes recién fundaban San Petersburgo como nueva capital del Imperio Ruso, amenazando con invadir la Finlandia sueca del siglo XVII. La gran guerra nórdica liberada entre 1700 y 1721, y la ocupación rusa en Helsinki concretada entre 1713 a 1721 (periodo denominado Odio Mayor) terminaron con una Finlandia completamente destruida y deshabitada. En su ocupación, los rusos borraron todo registro de viviendas y trazado urbano en las ciudades de la costa los cuales estaban principalmente construidos en madera del bosque finlandés. Al recuperar el poder de Helsinki en 1721, los suecos utilizaron gran parte de sus recursos en la construcción de fortificaciones poco exitosas marcadas por una nueva derrota bélica frente al Imperio Ruso en el periodo de Odio Menor.

Al perder la mayor parte del territorio finlandés, pero con Helsinki aún en poder el reino de Suecia, se iniciaría en 1748 la mayor inversión pública de Suecia para la región de Finlandia y que finalizaría su construcción en 1791. Se trata de la fortificación de Suomenlinna en el litoral marítimo de Helsinki, construida sobre seis islas conformando una tosca fortaleza con elevados terraplenes con murallas  de granito. Esta construcción mas allá de significar una inmensa inversión evidencia un cambio clave en la concepción de Helsinki; no es hasta las ocupaciones rusas en las que se dejo en evidencia lo expuesta que estaba la ciudad a un ataque o invasión extranjera. Las fortificaciones además de crear cordones defensivos para la ciudad, traen consigo el uso de la piedra como elemento esencial en la construcción, material que le da firmeza y perdurabilidad a la arquitectura de la ciudad gustaviana. Si bien, el caso de Helsinki es anacrónico a la situación de otras ciudades finlandesas que en esos años ya desarrollaban arquitectura en piedra e incluso albañilería, el hecho que la ciudad se haya fortificado y concebido en un nuevo material resistente y durable en tiempo plantea la idea que la ciudad comienza a tomar un nuevo valor para el reino sueco. Sin embargo, al interior de la ciudad las casas y edificios públicos aún no abandonarían la tradición de la madera que seguiría siendo el material mas accesible en la época.

Helsinki_2

Fortificación de Suomenlinna, Helsinki

En el llamado “periodo del lucro” posterior al Odio Menor Helsinki se desarrollo ampliamente mediante una cuadricula algo mas articulada con calles principales mas anchas, bulevares y paseos costaneros concebidos como un espacio de acceso público al mar. La aún pequeña ciudad gustaviana de Helsinki sufriría “un último incendio en 1808: una tercera parte de sus 4.000 habitantes habría perdido su vivienda”. [iv]

Capital de Finlandia.

En 1809 Finlandia fue definitivamente anexada al imperio ruso, transformándose en un gran ducado autónomo dependiente del zar Alejandro I. El gran cambio se evidencio en que “las distintas regiones y tribus de Finlandia comenzaban a crecer juntas, no ya mirando y pidiendo permiso a Estocolmo, sino unidas alrededor de un nuevo centro, Helsinki”.[v] Con la ciudad en cenizas y el nuevo poder ruso, se constituye un comité de reconstrucción el que se encargó de un nuevo plan urbanístico con el teniente Anders Kocke a la cabeza el proyecto fue aprobado hasta que el zar nombra a Helsinki como nueva capital de Finlandia necesitando un nuevo proyecto a cargo de Johan Albrekt Ehrenstrom quien resolvió un marco monumental para el crecimiento de la ciudad, expandiendo la antigua plaza Mayor para transformarla en la plaza del Senado como el nuevo y majestuoso centro del Helsinki. Las calles principales que llegaban a la plaza eran mas anchas que el resto, siendo Unionikatu la principal vía norte-sur de la ciudad. Se creó un parque entre las explanadas norte y sur para separar la ciudad antigua de la ampliación que se proyectaba hacia el sur. El Bulevar se convirtió en la calle principal entre las explanadas y la bahía de Hietalahti. En el centro solo se podía construir casas en piedra o en obra, la construcción en madera fue permitida solo en la periferia para erradicar de una vez los incendios que continuamente destruían las ciudades nórdicas.

Plano Urbano Helsinki, Anders Kocke, 1812

Plano Urbano Helsinki, Anders Kocke, 1812

Hasta fines del siglo XIX, las casas de obra de mas de dos plantas eran raras fuera de las principales ciudades como Helsinki, Turku y Tampere. El resto de las ciudades tenía perfiles bajos construidos en madera a excepción de alguna iglesia o ayuntamiento representativa de la arquitectura monumental historicista. Pero en la segunda mitad del siglo la arquitectura de las casas de madera se libero de los estilos imperiales en Helsinki. La tradición de la madera es traída de los pequeños pueblos que continuaron cultivandola y se comienza a trabajar la madera en todas sus formas, combinando revestimientos horizontales y verticales, aserrar las tablas con distintos perfiles, ornamentaciones talladas en madera por artesanos.

El valor de lo natural y la identidad de una ciudad.

Las tradiciones constructivas finlandesas con sus robustas fortificaciones de piedra y modestas construcciones de madera formaron una identidad propia que distinguió la arquitectura y desarrollo urbano de la región, estrechamente ligado al paisaje. Y es pues que hasta el día de hoy Helsinki trabaja para proteger y mantener medio natural como parte esencial de sus tradiciones, y lograr que la población participe y haga uso de este medio natural. Estos valores naturales son protegidos y desarrollados sosteniblemente desde muchas áreas de administración, políticas públicas, arquitectura y planificación urbana, los cuales en conjunto generan una buena calidad de vida.

Si bien, hay condiciones naturales como el clima o la geografía propia del lugar que no permiten que la población metropolitana de Helsinki supere los 800.000 habitantes, y que en cierto modo permite una mejor planificación dada cantidad de la población, hay principios y cualidades de los habitantes de Helsinki que fomentan el desarrollo sostenible y que queda reflejado en las ideas de ciudad-bosque planteadas por Otto Meurman para Helsinki son particularmente importantes para el desarrollo de parques y espacio públicos en donde la ciudad funciona como un diagrama ramificado como un árbol, subrayando una ideología orgánica integral que descentraliza las ciudades. Las unidades residenciales debían estar separadas por bosques, cultivos o parques, cada cual con diferentes barrios autónomos pero interdependientes. Para Meurman, una buena calidad de vida se podría construir organizando sensatamente las necesidades básicas cotidianas, si bien sus teorías y proyectos fueron bastante criticados, en el Plan General de Helsinki del año 1992 se logran ver ciertas luces de las ideas de Meurman. Dicho plan plantea un pulmón verde de 1.000 Ha y 11 km de largo además de un desarrollo sistemático de áreas verdes intercalado con áreas residenciales conectados mediantes pasillos ecológicos. La estrategia principal está enfocada en el desarrollo de áreas verdes dentro de la ciudad y el aprovechamiento de los espacios públicos, los cuales además de proteger el medio ambiente, desarrollan el contacto social en el espacio urbano generando en los habitantes una identidad de su ciudad; en una ciudad que presenta condiciones climáticas bastante difíciles, es una necesidad imperante “sacar” a la gente de sus casas y incentivar el uso del espacio público.

Actualmente siguen existiendo críticas a gran parte del borde costero de Helsinki, el cual es su punto central se muestra en relación con el mar, dejando el resto del borde con un descuido que no está a la altura de la ciudad. Muchos proyectos se han planteado para renovar gran parte de este borde que da la impresión de no haber superados las murallas y fortificaciones de otra época.  Buenos y malos proyectos, lo que ha hecho la arquitectura en Finlandia ha sido poner en constante valor los materiales vernáculos del país, mientras que la planificación urbana Helsinki se ha erguido como una opción para dar un lugar preciso y ordenado para que esta se desarrolle en conjunto; equilibrando la arquitectura de las tradiciones y la planificación urbana con un desarrollo sostenible a la ciudad.


[i] Lilius, Hernrik: Suomalainen puukaupunki. Trastaden i Finland. The Finnish Wooden Town, Anders Nyborg A/S, 1985.

[ii] Nikula, Riitta: Construir con el paisaje: breve historia de la arquitectura finlandesa. Otava, Helsinki. 1998.

Pag. 43.

[iii] Nikula, Riitta: Construir con el paisaje: breve historia de la arquitectura finlandesa. Otava, Helsinki. 1998.

Pag. 43.

[iv] Nikula, Riitta: Construir con el paisaje: breve historia de la arquitectura finlandesa. Otava, Helsinki. 1998. Pag. 68.

[v] Klinge, Matti: Breve historia de Finlandia. Otava, Helsinki. 1997.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Columna Ciudades. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Helsinki, de la madera a la piedra

  1. Catalina Alcalde dijo:

    El hecho de que más de la mitad de la población mundial sea urbana, incentiva la inversión en diseño para posicionar a las ciudades como atractivas e innovadoras. Un buen diseño de nuestro entorno es esencial para mejorar nuestra calidad de vida. Las ciudades mejor diseñadas suplen mayores necesidades de habitabilidad y del modo en que las personas ahí se relacionan. Helsinki fue la capital del diseño mundial en el 2012.
    Con respecto a lo dicho en la columna, Helsinki, a pesar de estar inmersa en un proceso de cambio con un alto estándar de vida y bienestar, la relación entre la ciudad y el mar es actualmente deficiente. Es por esto que se propuso un proyecto para el frente marítimo que recuperaría la conexión de la ciudad con el mar. Este proyecto pensado desde el buen diseño, permitirá revitalizar la comunidad local y le dará a la ciudad un símbolo arquitectónico que represente su estatus como capital cultural.
    Con numerosos proyectos que buscan influir en espacio público, en economía y en sus ciudadanos, Helsinki le demostró al mundo la importancia de volver accesible el buen diseño, con valores de estrategia, estética y eficiencia. Es por esto que invertir en él es fundamental para obtener una mayor calidad de vida y un desarrollo integrado y equitativo dentro de las ciudades. Todos tienen el derecho a un buen diseño que les permita acceder a mayores oportunidades, y bajo esta idea, la ciudad es el territorio perfecto para diseñar.

  2. Muy buena columna. Me parece sumamente interesante el cómo Helsinki ha logrado equilibrar la arquitectura vernácular con la planificación urbana, naturaleza y espacio construido, bajo una mirada de desarrollo sostenible en la ciudad.

    Pero así como mencionas, una de las principales problemáticas y criticas a Helsinki es la falta de relación entre la ciudad y el mar. Me parece fundamental, sobretodo para una ciudad que se la juega por establecer un constante vínculo con el medio natural, recuperar esta conexión con el mar. Las ventajas son múltiples y conocidas: Económicas, dado que esto trae implícito un interés por transformar y hacer más atractiva la ciudad para el extranjero, aumentar la plusvalía de los terrenos, extender el mercado inmobiliario, zonas de consumo y espacios recreativos; cultural, con el fin de mejorar la calidad de vida de los residentes locales; estéticos y ambientales. Sin duda, Helsinki también lo entendió de esta manera, dado que durante los últimos años son variados y múltiples los proyectos que apuntan a potenciar el ya existente sistema de parques y entorno construido con el borde costero.

    Una de las propuestas gestadas busca activar la costa y hacerla participe de un escenario urbano dinámico y fluido con los espacios públicos y parques existentes en la ciudad. Junto a ello, el proyecto busca mantener activo este nuevo espacio público durante todo el año, aprovechando el comportamiento natural y las ventajas climáticas otorgadas por el agua, generando así un escenario dinámico y flexible, capaz de generar variados momentos y experiencias urbanas. Por ejemplo, en verano, los espacios comerciales se pueden abrir y extender hacia el agua. Además, los espacios de agua a lo largo del mercado se proyectan como zonas seguras y aptas para nadar, con la capacidad de convertirse en pistas de patinaje sobre hielo durante el invierno.

  3. Veronica Sepulveda dijo:

    Creo que Helsinki es otro de tantos ejemplos donde la buena planificación urbana puede lograr que las condiciones climáticas y topografía del lugar pasen a segundo plano, y sea una ciudad confortable para vivir. Donde los espacios públicos y áreas verdes son protagonistas, y la sociedad tiene internalizada la importancia y valor tanto de estos espacios como bosques y cultivos asociados a zonas residenciales. Obteniendo como resultado una ciudad donde parece evidente el encuentro entre edificaciones pesadas, espacios públicos, aéreas verdes y zonas residenciales. A pesar de estar en deuda con el borde costero, Helsinki parece ser un reflejo de sus habitantes y viceversa.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s