Copenhague: Ciudad para las personas

Copenaguen_imagenPor Begoña Uribe.

Copenhague es hoy la ciudad con mejor calidad de vida en el mundo, lo cual nos resulta muy difícil de creer ya que hasta hace quince años poco se sabia de ella. Es difícil ver que tan especial puede ser esta ciudad. No tiene la arquitectura de Italia, ni las grandes revoluciones de Francia, o un potente centro financiero como el de Nueva York. Pero es justo esto lo que la ha hecho especial, al estar al margen de los macro eventos y de las tendencias de la cultura global ha logrado concentrarse en hacer una gran ciudad. Su clave no está en las grandes intervenciones sino en una sucesión de procesos urbanos naturales y planeados que supieron llevarse a cabo sin despreocupar la escala humana. Está en haber entendido la ciudad como un organismo que debe hacerse para las personas.

Por fortuna o descuido en Copenhague no hubo ninguna operación de construcción a gran escala. Las circunstancias los obligaron a preocuparse de planificaciones mas sutiles como el trazado más que una gran urbanización.

El planificador urbano Jahn Gehl en su libro “Cities for People” explica que la escala humana no es un invento, es sentido común. A lo largo de la historia se ha demostrado que los asentamientos mas primitivos se desarrollaron a lo largo de caminos, trenes y mercados. Porque es lógico querer vivir cerca de donde vas todos los días.  La modernidad si fue un invento, hacer ciudades para el auto, separar funciones y hacer composiciones de ciudad que en vista aérea se vieran bien.

La ciudad de Copenhague no sufrió los cambios que venían con la modernidad por tres razones. La primera fue la participación de los ciudadanos en el proceso urbano los cuales rechazaban los postulados modernos. La segunda un mero acto de suerte y es que en el minuto adecuado no hubo financiamiento para un proyecto modernista, llevándolos a preocuparse por intervenciones menores. Y la tercera el sentido común que se usó en la planificación a gran escala, siempre pensando que existe una escala menor.

Con los intentos fallidos de modernización el gobierno se dio cuenta que tenia un modelo innovador entre manos. Un modelo basado en la lógica de habitar la ciudad desde las personas.

¿Cuáles son las claves y procesos que llegan a hacer de Copenhague una ciudad hecha para la gente?

  1. Ciudad Homogénea

            Lo que mas llama la atención de la imagen aérea de la ciudad es la homogeneidad que existe en su altura. Es como haber pasado una cortadora de pasto que dejó toda la ciudad a un la misma cota. Sólo sobresalen dos edificios modernos y diez altillos y cúpulas de Iglesias que datan desde el año 1000DC.

La historia de Copenhague se remonta a los asentamientos vikingos de los años 800DC desde donde proviene su monarquía actual. Cerca del año 1000DC se consolidó el pueblo llamado Havn (puerto) el cual se sustentaba por la pesca y la actividad mercantil con el norte de Europa que eran facilitadas por su geografía.

El Obispo de Røskilde, quien si vio potencial en la ubicación del pueblo se preocupó de trazar las primeras líneas para que la ciudad proliferara. Con sólo con construir un castillo en la isla del frente, una catedral y murallas la población aumentó 10 veces su tamaño en 200 años y la economía se hizo mas fuerte.

Gracias a estas reformas que transformaron al pueblo Havn (puerto) en una ciudad mercantil, el Rey Danés cobra interés en la ciudad portuaria.  En 1416 la toma por la fuerza y la nombra capital del reinado, dándole el nombre de Kømandshavn que significa puerto de mercader. En la imagen de la izquierda vemos el trazado de la ciudad medieval con su muralla y calles curvas que se extendió hacia 1600 cuando el Rey Cristian IV toma el poder y decide hacer cambios.

El nuevo rey tenía grandes planes para la ciudad, planeaba convertirla en una potencia nórdico-escandinava. Para esto expandió la ciudad hacia el sur del canal como se ve en la imagen de la derecha, reforzó sus murallas y les dio la forma de punta que hasta hoy en día se conserva, además de construir importantes edificios como iglesias, castillo y el mercado. En la imagen el nuevo trazado regular renacentista se mezcla con el original dentro de las murallas.

            Desde 1700 hasta 1850 no hubo grandes cambios en la estructura de la ciudad, sólo que se fue densificando sin remedio dentro de las paredes por causa de la migración campo ciudad hasta que en 1850 se abrió la muralla. El gobierno planificó la ciudad influenciado por el modelo de Haussman para París. Se construyeron amplios boulevards y edificios de 6 pisos con techo a dos aguas inspirados en la arquitectura francesa de la época. Desde este entonces en trazado y la altura tuvieron intentos de variar pero no fue posible.

            Cerca de 1940 la ciudad que ya se expandía lejos de la antigua muralla y la situación era deplorable. Impulsados por los ideales de renovación de la modernidad, en 1938, se instauran las primeras políticas urbanas. Estas evaluaban las viviendas en mal estado, las llamadas “conventillos” y daban prestamos para reconstruirlas en departamentos de 7 a 9 pisos. Jamás cambiando el trazado y solamente densificando la ciudad hasta homogenizarla. Esto tuvo muchas críticas de los ciudadanos por atentar contra la tradición de la ciudad y querer borrar el pasado.

Diez años mas tarde se da a conocer el Fingerplan o Plan de dedos que fue la medida de expansión que tomó Copenhague. En 1947 la ciudad se había armado en tres capas concéntricas (ver imagen 4). La primera de la ciudad medieval, la segunda se debe a la expansión de la ultima mitad del siglo 19 cuando se abrió la muralla y la tercera corresponde a la expansión hasta 1930 antes de la segunda guerra mundial.

El fingerplan consistía en parar el crecimiento concéntrico de la ciudad y desarrollar corredores urbanos, los llamados dedos. Lo innovador de este sistema es que primero se construiría la línea de tren y luego la urbanización. Además de esto el terreno urbano se extiende solo hasta un kilómetro de distancia del tren y los servicios no pueden estar a mas de 600 metros. El terreno del medio se transforma en un corredor verde intocable.

Este plan muestra la sensibilidad que se tuvo a la hora de planificar, se priorizó el transporte publico y las áreas verdes antes que la construcción desmedida.

Aunque el plan no se implementó legalmente, quedó en la mente de los planificadores y fue justamente así como Copenhague se expandió y evitó la densificación de zonas centrales mas allá de los nueve pisos. 

            En  1958 se presentó el plan mas audaz que Copenhague no tuvo jamás el cual rompía con la línea de edificación que se había estado llevando hasta el minuto (ver imagen 5) . Este proponía un conjunto de veinte torres de oficinas en sintonía con una red de autopistas. El plan tuvo muchas criticas y cuando logró pasar al congreso, el ministro de obras publicas lo rechazó por falta de financiamiento ya que estaban en plena crisis de petróleo de 1973.

            Luego en 1980 el gobierno de Copenhague se declaró en quiebra por la incapacidad que tuvieron los inversionistas de pagar los prestamos entregados por la reconstrucción de la ciudad. Desde 1983 en adelante los prestamos que se entregaron fueron solamente para restauración y a partir de ese momento la ciudad existente quedó intacta.

Gracias a las críticas de los ciudadanos y a la oportuna falta de recursos la ciudad pudo conservar su altura. Esto la hizo abarcable desde el nivel del ojo de una persona.

  1. Transporte Publico

La intuición de los Daneses de crear líneas de tren que articularan la ciudad en vez de carreteras fue innovadora. Desde ese minuto hay un deseo por erradicar el transporte de cuatro ruedas.

El caso de la calle Stroget fue decisivo. En 1962 el aumento de los automóviles había colapsado el centro de la ciudad. Ese era el momento de los automóviles en el mundo; Le Corbusier exponía sus maquetas de Marsella y Oscar Niemeyer ya estaba construyendo la ciudad de Brasilia. Así y todo se decide peatonalizar la calle. Un año mas tarde era la calle con mas comercio de Copenhague y se había convertido en un éxito. Hoy en día es la calle peatonal mas grande del mundo.  

Teniendo experiencias como estas y viendo el fracaso de la planificación moderna en el resto del mundo los Daneses se dieron cuenta de que activar la ciudad era lo mas importante, hacerla un lugar habitable. Desde ahí comenzó la peatonalización de la ciudad y se creó la cultura del espacio publico por excelencia. Cada municipalidad debía preocuparse de la activación de sus áreas y del crecimiento de estas.

Un segundo hecho mas tardío pero igual de importante fue cuando en 1990 se presentó un proyecto de Shopping center dentro de uno de los corredores verdes, a mas de un km de la estación de trenes. Con una mentalidad mas madura la negativa fue obvia. En Copenhague nadie te va a obligar a tomar un auto para llegar a donde quieres ir, la alternativa de trasporte publico está ahí, y debe funcionar siempre.

Para lograr esto se estableció el organismo legislador del Gran Copenhague, el cual se preocupaba de entablar diálogos entre los distintos distritos para formar un desarrollo conjunto.

Gracias a esto el sistema de transporte público, autopistas y ciclovías de Copenhague es hoy uno de los mas eficientes del mundo.  Las grandes extensiones de parque que tiene la ciudad son también utilizadas para la movilización de la gente.

Un ejemplo de esta organización es la inclusión de bicicletas a todos los sistemas de transporte. En el 2000 se comenzó a incluir estacionamientos de bicicletas dentro de los vagones del metro. Luego de esto los taxis también tuvieron que adaptarse al sistema. (ver imagen 6). 

El diseño de la ciudad consecuente con el del transporte público fue la segunda medida que ha hecho que Copenhague llegue hasta la cima. Poner el bienestar común por sobre la oportunidad de inversión es difícil pero en esta ciudad es solo sentido común.

            Si logras que la gente se mueva caminando o en bicicleta, lo demás viene por añadidura. Habrá mas gente en las calles, por lo que se activan los bordes de los edificios. Como las distancias a recorrer a diario son relativamente cortas, te obliga a una descentralización de los servicios y por ende de la ciudad. Surgiendo así subcentros dentro del esquema de fingerplan.

  1. Espacio Público y Áreas Verdes

Desde el fingerplan se le dio una radical importancia a las áreas verdes y espacios de recreación. En esta ciudad hubo un entendimiento adelantado del parque. Este nunca se entendió como un espacio libre sino que como área de recreación que es vital para la vida en la ciudad.

No importa cuantos metros cuadrados de área verde haya por habitante. Lo importante es cómo se distribuyen y que cada ciudadano tenga acceso a un parque o playa a no menos de 15 min de recorrido a pie (Meta para el 2025) . Los números dicen poco pero si lo comparamos con la foto aérea de Santiago a la misma escala comprendemos su magnitud.

Las áreas verdes están presentes tanto en el centro de la cuidad como en la periferia y se usan como espacio de recreación para conciertos, pic-nic, pesca, deportes, además de ser parte importante de las ciclovías que conectan la ciudad.

Los espacios públicos están aun mas pensados. No existe vereda en Copenhague donde no haya una banca o pliegue en el suelo para sentarse, un café, o una tienda. Aunque el clima es adverso, cada vez que se puede las calles se repletan de gente, sólo se puede soñar lo que seria aplicar este modelo en donde el clima no sea una variante en contra.

Mas allá de tener áreas verdes y espacio publico, es que todos puedan llegar a ellas caminando. Que no sean inabarcables sino que usables en el día a día.

La ciudad de Copenhague es ejemplar y es por la simple razón de que al ser planificada se preocupó mas por sus habitantes, de crear espacios para ellos que de la posición y composición que formaran los edificios. El escape de la planificación moderna fue en parte fortuito y en parte conciente. Pero al fin y al cabo esta ciudad se armó desde el suelo, desde  el espacio habitado y no desde el aire, desde el sentido común. Consecuentemente tiene una altura de edificación que no trata de tocar el cielo, sino que en su mayor parte no necesita ascensores. Además esta altura, junto con la fachada continua permite bloquear los vientos fríos que vienen desde el mar y hacer que la vida dentro de la ciudad sea un poco mas agradable. Cuenta con un sistema de transporte que prioriza al peatón y con áreas verdes que entregan calidad de vida a todos sus habitantes.

Es bajo este esquema que se expandió la ciudad preocupándose primero de la vida en la ciudad, luego de cómo hacer un espacio acorde a ella y finamente de los edificios, no al revés.

Bibliografía: 

  1. S/a, History of Copenhaguen: 1160- today. En: https://subsite.kk.dk/sitecore/content/Subsites/CityOfCopenhagen/SubsiteFrontpage/LivingInCopenhagen/CultureAndLeisure/~/media/B41A385F819F42CBBC31D1BAAFF9EDD1.ashx
  2. Alyse,N. Livable Copenhaguen: The Design for a bicicle city. En: http://greenfutures.washington.edu/pdf/Livable_Copenhagen_reduced.pdf
  3. Buhl, Kristian. Modernism and Urban Renewal in Denmark 1939-1983. En: http://www.byhistorie.dk/filer/Modernism-and-Urban-Renewal-in-Denmark-1939-1983.pdf
  4. Gehl, Jan. Cities For People: Copenhaguen 2010.
  5. Jorgensen, John. Copenhaguen: Evolution of the Fingerplan Structure. En: http://urbamet.documentation.equipement.gouv.fr/documents/EQUTEX00010090/EQUTEX00010090_5.pdf
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4 respuestas a Copenhague: Ciudad para las personas

  1. Javiera Díaz dijo:

    Copenhague es el claro ejemplo de cómo una ciudad pequeña, tranquila, sin planes ambiciosos, sino sensatos y coherentes con sus principios, da catedra a las principales ciudades del mundo sobre cómo hacer ciudad.
    Los principales males de una ciudad surgen de su conectividad (o falta de ella). El crecimiento demográfico que toda ciudad es inevitable, por lo tanto debe responder ya sea a través de densificación o expansión. La mala implementación de estas estrategias deriva a hacinamiento, congestión y segregación.
    Santiago sufre de estos males, y la raíz del problema es la poco planificada red de conectividad que tiene la ciudad. La falta de coordinación entre el crecimiento de la ciudad y su infraestructura vial, genera segregación y congestión.
    Los planificadores de Copenhague fueron visionarios y comprendieron que para evitar todos estos males que sufren actualmente a las principales ciudades del mundo, se debía hacer ciudad a la escala del usuario, con un sistema de transporte público que fuera la columna vertebral alrededor de la cual luego se hizo la ciudad, tan simple como eso.
    Además está la cultura del espacio público, entendiéndolo no solo como “áreas verdes o espacios de recreación” sino como componente esencial en el funcionamiento de la ciudad, conteniendo ciclo vías y los principales ejes de conexión dentro de la ciudad.
    Sería interesante ver las posibilidades de aplicación de este plan para Santiago, aunque estemos hablando de ciudades de distintas escalas, y que Copenhague también tuvo uno seria de hechos fortuitos que ayudo a formar lo que es hoy en día, sin embargo, nos entrega una lección sobre la importancia de considerar al usuario a la hora de planificar.

  2. Carmen Luz Belmar dijo:

    Las estrategias y decisiones de privilegiar el espacio público (áreas verdes y calles), desarrollar vías de transporte que ordenen los flujos y de mantener todo apto para la escala humana (sin grandes rascacielos, densificaciones, etc) fueron claves para poder determinar la forma en que se debe habitar ese territorio y con ello la creación de una cultura e identidad propia para Copenhague.

    Es interesante este concepto de “ciudad para las personas”, porque es asociable a que existe una interacción entre la ciudad y las personas. Efectivamente hubo y sigue habiendo una fuerte influencia y participación de los ciudadanos de Copenhague por construir de manera mesurada la ciudad ideal en la que ellos quieren vivir.

    Finalmente me es inevitable pensar ¿será bueno que esta ciudad se mantenga homogénea? ¿Podrá la “sensibilidad espacial” competir y/o vencer a la tecnología, crecimientos demográficos o a las mismas aspiraciones y necesidades de sus habitantes en el futuro? Si Copenhague puede, me gustaría vivir ahí.

  3. Martín Vergara Contreras dijo:

    Es interesante que en Copenhague la ciudad se haya pensado para las personas y que esto se haya podido mantener en el tiempo, siendo esto relevante en la calidad de vida.
    Sin duda los méritos que tiene esta ciudad es mantener la densidad y darle un orden, imagen y homogeneidad a la ciudad que los habitantes valoran. Priorizar el transporte público y movilización peatonal por sobre los automóviles y la creación de espacios públicos y áreas verdes para las personas.
    Esta ciudad es un ejemplo en la planificación de ciudades para crear espacios tomando en cuenta la escala del usuario. Quizás en ciudades como Santiago que ya presenta una gran extensión, diferentes alturas en edificaciones y falta de planificación es más difícil de aplicar pero se debe considerar la escala de las personas.
    Sería interesante que se tomen lecciones de Copenhague también en ciudades regionales de Chile donde la extensión de la ciudad permite todavía el desplazamiento peatonal o en bicicleta, todavía existe espacio para la creación de espacios públicos y parques. Es importante que ciudades capitales de región o provincia puedan desarrollar planes de transporte público, movilización peatonal, densidad homogénea con una mirada al crecimiento futuro, donde la escala de las personas sea lo más importante.

  4. Paula Andrade dijo:

    No tenía la más mínima idea de que Copenhague se fue construyendo de una forma tan participativa entre las personas. Me parece que se puede calificar de una ciudad “ejemplar”, y digo esto porque muchos tienen un concepto de que una “ciudad ejemplar” es aquella que construye más edificios, que tiene más comercio, que tiene una economía monstruosa, pero no. Una ciudad ejemplar es aquella que se preocupa de sus habitantes, de que estos sean felices.
    Lo curioso es que gracias al problema financiero que hubo para modernizar Copenhague, esta ciudad no terminó siendo una más con gigantescas construcciones, sino que terminó como un lugar más “acogedor”. Esto es el claro ejemplo de que el dinero, los lujos y los grandes centros comerciales no logran hacer la felicidad en las personas. Esta felicidad la podemos encontrar en las cosas simples, el simple hecho de caminar por un lugar tranquilo y armónico, o hacer el trayecto diario en bicicleta, el no depender de un automóvil y el valorar los espacios verdes me hace pensar que aquello está tan lejos de lo que vivimos en Santiago, incluso al leerlo me llega a dar una sana envidia de tomar mis cosas y vivir en ese paraíso.

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