Berlín, una ciudad en constante reconstrucción

Berlin-SkylinePor Sebastián Pedrals.

Berlín presenta una historia de más de 800 años, sufriendo diversos cambios a nivel de ciudad, como también de su población. Durante su existencia se presentó en múltiples ocasiones como la capital de diferentes estados alemanes (del Magriavato, Electorado de Brandeburgo, Reino de Prusia y del Imperio Alemán) siendo desde 1990 la capital de Alemania. Actualmente es la segunda ciudad más poblada de Europa, con alrededor de 3,5 millones de habitantes (después de Londres con 7,5 millones) contando con una superficie de 892 kilómetros cuadrados.

La historia de la ciudad comienza el siglo XII, cuando ésta era el asentamiento de pueblos navegantes mercaderes que formaban dos pequeños pueblos a orillas del río Spree. Por un lado se encontraba Cölln y por el otro lado Berlín, cada uno en una isla, encontrándose limitados espacialmente por el río que los rodeaba. Ambos pueblos presentaban una grilla que se adecuaba a la forma de la isla, sin la capacidad de expandirse fuera de ella.

Posteriormente, en el siglo XVII bajo el reinado Prusiano ambos pueblos son unificados y nombrados capital del reino. La ciudad a fines del siglo XVIII debido a un crecimiento económico comienza un proceso de expansión el cual se caracteriza por ser uniforme y en todas direcciones.

En 1910 con el “Concurso para el Gran Berlín”  se realiza la primera planificación para la ciudad. El “Jensen Plan” (propuesta ganadora) no solo abordaba la edificación en la ciudad, sino que contaba con un plan sobre los espacios libres al interior de la ciudad. El proyecto creaba 2 anillos que contaban con pasillos verdes radiales que los conectaban. Este proyecto requirió comprar bienes urbanos y bosques de las afueras de Berlín generando una expansión de la ciudad, además de la creación de parques públicos y jardines. El Jensen Plan posteriormente en 1929 sería desarrollado por Martín Wagner, quien formula las “exigencias mínimas de abastecimiento de espacios libres”, generando un anillo de parques en la ciudad como también en las zonas forestales y agrícolas de las afueras de la ciudad.

Con la llegada de Hitler en 1933 al poder, se buscó transformar Berlín en el centro de poder de todo el país. Buscaban hacer de Berlín una de las capitales más importantes del mundo, nombrándola Welthauptstadt Germania (‘Capital mundial Germana’). Se consideraba que la ciudad no se encontraba al nivel de lo que sería el imperio nazi.  Se proyectaron monumentales edificios y un trazado principal (La Avenida de la Victoria), reemplazando la estructura existente en esa época. Debido a la guerra tan solo se pudieron construir algunos edificios sin poder llevar a cabo el proyecto total (de hecho la avenida principal no se construyó). El paso de la guerra por Berlín dejó daños estimados en alrededor de un 75% de la ciudad quedando algunos de los edificios previos a ésta y otros construidos por la Alemania nazi.

Durante el periodo del muro de Berlín se comenzaron a gestar dos ciudades (Berlín oriental y occidental) que crecían en paralelo. Por un lado, el centro de Berlín occidental se encontraba cerca de la Iglesia conmemorativa del Kaiser Guillermo, formando un centro comercial y moderno. Por otro lado, Berlín Oriental se situaba en la “Isla de los Museos”, un lugar histórico y monumental. Ambas ciudades a pesar de encontrarse limitadas por un muro crecieron según sus propias reglas que con la caída del muro finalmente tendrían que volver a juntarse.

Posteriormente con la caída del muro se plantearon principalmente dos objetivos: permitir la unificación de toda la ciudad y la ocupación de la franja que era ocupada por el muro. Se buscaba entregarle una unidad al Berlín fragmentado por la Segunda Guerra Mundial y posterior Guerra Fría. Se esperaba un crecimiento en la población berlinesa (de 1.500.000 a 1.800.000 de personas) por lo tanto también se planificó una expansión de la ciudad (550ha adicionales a las existentes).

La reunificación de Berlín seria de un alto costo para el país, por lo tanto se incluyó la intervención de privados a ésta. La regeneración y unión de dos ciudades separadas durante casi 30 años, se construiría siguiendo los intereses de mercado.

Durante la reconstrucción de Berlín se potenciaron calles instalando edificios notables, generando ejes principales en la ciudad. Se utilizaron grandes espacios vacíos devastados por la guerra o partes del muro para parques. Por otro lado, para poder reconectar la ciudad que durante años se encontraba dividida – se construyeron y reconectaron vías antiguas por medio de calles, túneles vehiculares y férreos. Hubo una sensación colectiva que la reconstrucción de Postdamer Platz (espacio histórico de la ciudad que había pasado a formar parte de la Franja de La Muerte del muro de Berlín) era una pieza clave debido tanto a su localización como su significado histórico y simbólico. Debido a que la construcción de Postdamer Platz requería grandes sumas de dinero, el proyecto paso a manos de privados terminando en un conjunto de 19 edificios en altura.

“El crítico urbano Wolf Jobst Siedler dijo alguna vez que cada nueva época de la ciudad de Berlín parecía consumir a su predecesora; cada treinta años la ciudad volvía a dibujar un nuevo panorama para si misma.”[1]

Berlín se ha caracterizado por ser una ciudad dividida y fragmentada, haciendo que los diferentes agentes que la modifican busquen como unificarla. Desde sus inicios dividida por el río Spree (Cölln  y Berlín), como también después de la II Guerra Mundial cuando se transformó en una ciudad devastada y separada por un muro.

La historia de la ciudad se ha caracterizado por que al final de cada periodo vivido termina devastada, dando espacio para que sus diferentes actores entren a modificarla. Pero sus agentes al momento de construir no crean una imitación del pasado, como tampoco en su diseño tienen en consideración una memoria sobre lo que la ciudad fue en el pasado. La ciudad se renueva dejando todo el pasado atrás, pensando en una ciudad para el futuro.

A medida que avanza la historia de Berlín a pesar de la destrucción, de guerras o de su crecimiento, ésta se va borrando a si misma. Podemos ver que Berlín esta construida a partir de fragmentos, en donde cada uno sigue su propia regla teniendo como resultante una ciudad sin orden. La resultante es un Berlín como un mosaico policéntrico, en donde cada uno de sus centros es un experimento urbanístico planteando una nueva forma de hacer ciudad.

Bibliografía:

BRAVO; FLORES; GONZÁLEZ; LOBOS; PALMA. “Reconstrucción de Berlín: Master Plan Postdamerplatz”. Paper de Urbanismo PUC. Segundo semestre 2004. (www.plataformaurbana.cl)

FARIAS, IGNACIO. “A la búsqueda del Urbanismo Europeo: un reporte desde Berlín”. Revista EURE, vol. 31, nº 94, pp 119-127. Santiago de Chile, diciembre 2005.

Berry Reames & McGreal Stanley. “European Cities and Property Markets”. London  E & FN Spon,  1995

Departamento de Urbanismo de Berlín.


[1] Berry Reames & McGreal Stanley. “European Cities and Property Markets”. London  E & FN Spon,  1995

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6 respuestas a Berlín, una ciudad en constante reconstrucción

  1. Creo que en la conclusión del artículo existe una idea clave que describe la situación actual y el desarrollo urbano de Berlín: se trata de una ciudad mosaico, construida a partir de fragmentos independientes a la manera de una tabula raza, que ignoro su contexto tanto físico como histórico.

    Es destacable como Berlín ha logrado entender los diferentes inconvenientes y desastres que la han afectado como una oportunidad de desarrollo, unión y modernización, que corrijan los errores del pasado y anticipen a las necesidades futuras. Ciudades como la nuestro país pueden aprender Berlín, entendiendo que calamidades como el pasado terremoto del 2010 no solo se traducen en la necesidad de reconstrucción, sino que también en la posibilidad -y la posible necesidad- de planear nuevos planes urbanos acordes a la presente y, lo más importante, a las futuras demandas de la población.

    Pero en el caso de Berlín, el cómo y en que medida se llevaron estos planes y proyectos a cabo, es cuestionable. No podemos, ni debemos, construir en la ciudad sin consideración de su historia y memoria, ni mucho menos “por partes”. Ello, como bien expresa esta columna, no solo tiene como resultado una ciudad fragmentada y sin orden, sino que también sin identidad cultural y patrimonial.

  2. Antonia Medina dijo:

    A pesar del hecho de que Berlín se ha construido últimamente “sin consideración de su historia y memoria” como señala Francisca, tengo que decir que quizás la situación límite que ha vivido esta ciudad en el último siglo es la causa de este punto de vista en su planificación. Se acusa a los berlineses de no asumir la totalidad de su historia, y sin embargo, es la historia que ojalá no hubiese sucedido. Los fragmentos que constituyen Berlín son, en su mayor parte, un recordatorio suficiente para todos. Basta tomar el metro para advertir la diferencia entre la parte oriental y la occidental de la ciudad, situación que se replica sobre la superficie. La manera de tratar la historia habla sobre los valores de una nación, y en el caso de Alemania creo que indica la fuerte decisión de mirar hacia el futuro. Después de todo, Berlín ha sido el gran escenario de las acciones políticas que llevaron a las guerras más atroces de la humanidad. Siendo esta la situación, considero válido el enfoque hacia el futuro. No todo el pasado debe guardarse, a veces estos recordatorios impiden seguir avanzando.

    En Chile hemos tenido situaciones similares, aunque de una escala y trascendencia mucho menor. El año 2006 se remodeló el Altar de la Patria, ubicado en el Barrio Cívico al sur de la Alameda, recuperando la plaza y construyendo bajo ella la cripta de O’Higgins y un museo. Este hecho transformó lo que había sido por años uno de los altares del Ejército, y para muchos, símbolo de desunión. El proyecto de Undurraga Devés hizo con este espacio algo nuevo, borrando un poco de su pasado y enfocándose en el futuro.

  3. Matías Puelma Maturana dijo:

    El mirar el pasado para construir el futuro es una opción válida en muchos sentidos, en donde se mantiene una memoria y una historia que la propia ciudad va relatando. Pero hay casos, tal como dice Antonia, en que esa historia no merece o no quiere ser recordada y, es más, prefieren molerla y esparcirla por terrenos en vez de mantener un poco de su esencia. Sin lugar a dudas es un tema a discutir, pero más que este tema en particular creo que este artículo habla sobre la capacidad que ha tenido Berlín para adaptarse y levantarse una y otra vez ante factores que no dejan de ser pequeños. Esta ciudad se ha reconstruido y desarrollado según lo que va necesitando en el momento y es por esta razón que se va creando una ciudad mosaico, en donde existen varios “sub-centros” que diversifican la ciudad, haciéndola incluso más atractiva para algunos, en donde la identidad de la ciudad está en no poseer una como tal.

  4. Andrea Urbina dijo:

    A diferencia de lo planteado en la conclusión de la columna, creo que es precisamente de esa fragmentación lo que ha hecho que Berlín hoy sea una ciudad ordenada. Si bien sus procesos históricos han producido divisiones en el territorio creo que en la ciudad Berlín ha sabido plantear propuestas para reunificarse, y precisamente actos como la reconstrucción de Postdamer Platz hablan de que Berlín es una ciudad que se ha regenerado con un cierto orden de sus fragmentos buscando unirlos en ciertos puntos. Además a diferencia de lo que plantea Francisca creo que Berlín ha sabido reconocer su historia y memoria, dejando iconos de este pasado en su ciudad como signo de un pasado que saben que existió y que nunca más quieren volver a vivir. Dejar huellas del muro de Berlín, la reconstrucción de Postdamer Platz, plaza que fue dividida por el muro o la creación de un Memorial del Holocausto realizado por Peter Eisenman creo que hablan de una ciudad con la suficiente memoria para recordar y hacer de Berlín una ciudad reconstruida a partir de su pasado.

    Por otro lado destaco que Berlín después de la Segunda Guerra mundial genero políticas de inmigración, haciendo que más de 400.000 turcos obtuvieran la nacionalidad alemana entre 1972 y el 2005. Por lo que se ha convertido en una ciudad multicultural en la que se aprecian no solo diversidad sociocultural sino también religiosa, lo que le entrega a Berlín un carácter de ciudad cosmopolita e integradora. Creo que la regeneración de Berlín a partir de su diversidad tanto urbana como la diversidad de sus habitantes le entrega un componente único a su historia para que siga siendo una de las mejores ciudades en las que vivir.

  5. Juan Pablo De la Maza dijo:

    Estoy de acuerdo con Andrea, en que lo notable de Berlín es que pese a su historia, ha sido una de las pocas ciudades europeas que se ha ido desarrollando por partes y le ha dado resultado, sin haber alcanzado desarrollar un arrasador plan barroco, lo que la hace muy interesante en su recorrido.

    Es una ciudad que, como bien dice el nombre de la columna, está “en constante reconstrucción”, lo que en contraste con su casco histórico y sumado a su constante renovación migratoria la hace muy dinámica y viva, pero siempre en equilibrio. En ese sentido, Berlín es un referente en cuanto a proyectos urbanos que sostienen la ciudad, unifican sus fragmentos y los relacionan, y fomentan la calidad de vida en ella, que la tienen posicionada dentro de las 20 mejores ciudades donde vivir.

  6. Paula Andrade dijo:

    Es difícil imaginar lograr hacer una ciudad unificada, si desde sus orígenes Berlín ya ha estado dividida geográficamente y más aún con todos los acontecimientos que esta ciudad tuvo que soportar después de las guerras.
    Una ciudad con un pasado tan devastador difícilmente va a querer mantener sus huellas del pasado, y por el contrario va a buscar mirar hacia un futuro prometedor.
    Lamentablemente el ejercicio de construir sin tomar en cuenta la historia anterior de la ciudad no tiene muy buenos resultados y resulta en la mayoría de los casos, una ciudad fragmentada y sin relación entre sus partes y menos con su historia. En el caso de Berlín, que ha sido reconstruida una y otra vez a partir de fragmentos, creo que esto, a diferencia de otras ciudades, es lo que mejor la representa con su pasado, mostrando una ciudad que por muchos años estuvo dividida y fragmentada. Berlín hoy en día refleja su historia a través de este mosaico que va cambiando constantemente pero sin perder su relación y su esencia, lo que la hace tan característica y atractiva de las demás ciudades.

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