Si baila mal es por los tacos

Por Max Villaseca L.

Sobre el Costanera Center y sus pecados, todos hemos escuchado. Lo que Horst Paulmann llamo “la Torre Eiffel de Santiago” no ha sido indiferente para nadie en los últimos cinco años (¡¿quién podría con esa declaración?!). Se engrandece con los sentimientos de progreso y se derrumba con juicios estéticos. Si pudiésemos dejar al cerebro de OMA recitar unos versos sobre la nueva basílica del empresario alemán, seguramente continuaría hablando sin puntos sobre el “explosivo encuentro entre la escalera mecánica y el aire acondicionado en su incubadora de Pladur”[1]. Pero, no odiamos al Costanera Center por ser lo que es, ni por no poder dejar de verlo. No nos importa si tiene 70 o 140 pisos, uno o treinta ascensores. Lo odiamos por que encarna nuestra deficiente capacidad de armar una ciudad o la increíble velocidad para desarmarla.

Más que presentar una idea de progreso, el Costanera Center no hace mas que recordarnos los mismos errores de hace unas décadas: un centro comercial hermético, absolutamente desconectado de la ciudad, olvidándose del transporte público, cambiando los plátanos orientales del río por palmeras y cascadas fluorescentes. Es la llegada al suelo, el contacto con el peatón y lo existente lo que está en deuda, la calidad de una propuesta capaz de aumentar la intensidad y calidad de un barrio, simplemente se olvida en un proyecto de “progreso”.

Pero el Costanera Center es solo uno más dentro de la gran variedad de edificios en altura que mas se preocupan en crecer y crecer hacia arriba, que de intentar reactivar los barrios en su llegada al suelo. En Santiago Centro los edificios nuevos prácticamente no tienen interés alguno con lo que sucede fuera de los muros, siendo que son elemento constituyente de los barrios. Con la implementación de muros ciegos que dan hacia la calle, desaparece todo tipo de vida de barrio, no hay lugar para las comunidades de vecinos ni almacenes, transformando las calles en un mero lugar de tránsito, abandonado y peligroso como los muros de una cárcel.

Esta es, sin duda una de las razones por la cual existe una pérdida de población en la comuna de Santiago, a pesar de los esfuerzos hechos por el Programa de Repoblamiento desde 1992 y que ha localizado mas de 40.000 nuevos departamentos dándole incentivos a las inmobiliarias que responden con edificios estampilla que se pegan indistintamente en las manzanas de Santiago. Se están perdiendo los barrios. La gente no elige vivir solo en una comuna central sino también considera elementos como seguridad, cercanía al trabajo, colegios y servicio, pero lo que sucede es que con este tipo de proyecto estamos alejando aún mas todas estas oportunidades de barrio.

El caso del nuevo edificio construido sobre el ex Teatro Las Lilas es muy similar, y no se escapa en lo absoluto de la discusión. Tras la larga polémica por la demolición del histórico teatro, se le exigió a la inmobiliaria Penta recrear en el primer nivel una placa comercial que torpemente mitigue las pérdidas del teatro y los almacenes de barrio. Una vez finalizado el proyecto, la Municipalidad a cargo de habilitar estos espacios para el comercio o actividad pública nunca tomó el control del situación, liberando estos espacio para una empresa privada.

Regenerar Santiago Centro (o cualquier lugar de Santiago) significa entender y satisfacer la natural necesidad de un individuo de sentirse parte de un lugar. Las externalidades negativas que generan “los Costanera” en Santiago son un problema difícil de revertir pero es el precio que debemos pagar por olvidarnos de los barrios y volver a despreciar las construcciones de gran impacto sin mayores consideraciones por el entorno del barrio. No basta con traer gente a mi comuna, con subsidios de 200 UF ni que mi edificio tenga piscina, gimnasio y lavandería. Por muy peinado, maquillado y bien vestido que sea un edificio, si baila mal es por los tacos.

[1] Rem Koolhas, Espacio Basura. (Editorial Gustavo Castro; Barcelona, 2008).

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Columna Contingencia. Guarda el enlace permanente.

7 respuestas a Si baila mal es por los tacos

  1. Fernando Guerrero dijo:

    Me parece interesante destacar este mal que estás planteando, el que últimamente ha mutado de tumor a cáncer, sobretodo en lo que es el centro de la ciudad. Plantear que es malo la forma, el diseño, y la gestión de la construcción de grandes torres habitacionales, también plantea otro gran problema: ¿es este el rostro que queremos dejar para Santiago, la puerta de entrada al país, para aquellos que nos visitan?
    Me parece preocupante que si bien los esfuerzos de los municipios son de reactivar las calles y los barrios con minúsculas gestiones hacia el ciudadano, a la vez sean los mismos que aprueban estos edificios que rompen con esas mismas intenciones. Claramente los municipios no están velando por la creación de barrios ni de estimular al ciudadano “vivir la ciudad”.
    Es de esperar que este futuro poco prometedor, cambie, pero pronto!.

  2. Matías Puelma Maturana dijo:

    El tema de la llegada de los edificios al espacio público es de una significativa latente hoy en día, dónde la ciudad es la que está cambiando abruptamente con soluciones que privilegian la rapidez de las transformaciones por sobre las soluciones a favor de los ciudadanos.
    Es bien sabido que las técnicas para “maquillar, peinar y vestir” un departamento y/u oficina han mejorado considerablemente, y el abanico de posibilidades ha aumentado, lo que ayuda aún más a tapar los errores con soluciones parches. Estas soluciones son egoístas; responden a interés del individuo, quieren vender un producto para que UNA persona, o un grupo pequeño de personas (familia, oficina) permanezcan bien y estén satisfechos con lo que acaban de comprar. No se dan cuenta que al centrar su pensamiento en el individuo están dejando afuera a la sociedad, a los ciudadanos, los que al fin y al cabo, como hay varias maneras de hacer o dejar de hacer lo que los decretos dicen, somos los que salimos perdiendo con cada “progreso” que se hace.
    Nosotros como peatones de esta ciudad necesitamos el contacto directo a escala humana. Al fin y al cabo no importa mucho si el Costanera Center es o no uno de los hitos de Santiago como nos gustaría que fuese, da igual si es o no nuestra Torre Eiffel. Lo que realmente importa es como funciona nuestra ciudad, nuestras calles y veredas, y cómo nos apropiamos de los espacios y vivimos cada rincón de nuestra ciudad.

  3. Juan Pablo De la Maza dijo:

    En el caso de Santiago Centro es importantísimo que se deje de pensar el predio como el terreno a construir. Esta lógica es la que ha hecho que se llene de edificios aislados sin ninguna relación entre ellos y la calle, que rompen con lo que Jose Rosas llamó el “canon republicano” de la manzana.
    Es una lástima ver como se destruye la tradición y se agregan monolitos herméticos que desprecian las características que Brüner le dio a nuestro querido centro, aquel que no sobrepasaba la cota del cerro Santa Lucía, que mantenía una escala y que consolidaba la manzana.
    No es por ser conservador ni romántico, si no que creo que hay que ser inteligentes y saber cuidar la identidad y funcionalidad de nuestra ciudad. Es de esperar que las autoridades se den cuenta de esto y si no que hay que hacerles ver que todavía se puede salvar lo que nos queda y por qué no mejorar lo que está dañado.

  4. Rosario Tocornal dijo:

    El tema de la repoblación de las comunas y el problema del diseño de los nuevos edificios parece tener, a mi parecer, una doble cara.
    Por una parte estan las inmobiliarias, que como todo negocio, se centra en sacarle el mayor provecho posible al terreno, disponiendo la mayor cantidad de oficinas y/o departamentos posible por edificio. Esto genera los edificios que vemos hoy, generalmente con un modelo probado y funcional que se repite uno al lado de otro, dejando de lado su entorno, la relación con los vecinos y la calle.
    Sin embargo, en mi opinión, el principal responsable de este problema es la municipalidad, ya que todos conocemos el mecanismo de las inmobiliarias, que por lo demás es bastante lógico, nada romántico y totalmente capitalista, y a pesar de ello, las busca y las incentiva a construir los proyectos en sus comunas, contradiciendo el objetivo principal, reactivar la vida de barrio, por los medios utilizados, disponiendo estos grandes bloques, funcionales hacia el interior, herméticos hacia el exterior.
    La solución no esta en prescindir de las inmobiliarias, ya que son los grandes inversionistas y quienes permiten la densificación de manera efectiva, pero creo que los parámetros deben estar más definidos y las municipalidades deben poner condiciones y exigencias a los proyectos, logrando, idealmente, una complementación de las partes, de tal forma que todos salgamos beneficiados.

  5. Lorena Fernández dijo:

    Además de estar de acuerdo con lo que mencionas en esta columna, una preocupación me nace a partir del Costanera Center y su valoración por parte del gobierno y sus instituciones, y particularmente sobre el Consejo de Monumentos Nacionales. En la última versión del Día del Patrimonio Cultural, la infografía que representaba a Chile destacaba ciertos edificios a lo largo del país, uno de ellos era el Costanera Center, otro era el Mall de Castro.
    ¿Patrimonio cultural un edificio que no responde a la cultura del lugar donde se ubica? ¿Patrimonio cultural una torre de oficinas que causará el caos vehicular, no sólo en su radio más cercano, sino que traspasando varios límites comunales? ¿Patrimonio cultural un edificio que no se relaciona con los habitantes que circulan alrededor de éste?
    Debemos, como ciudadanos y arquitectos, preocuparnos y hacernos cargo de la ciudad que construimos, y también de cómo desean mostrarla quienes están en los cargos públicos, que debiesen reflejar nuestro sentir.

  6. msolari1 dijo:

    Concuerdo con Rosario, la responsabilidad no debe recaer sobre las inmobiliarias, sino sobre las municipalidades, son ellas quienes han de proteger la calidad de vida y el patrimonio que existe en sus comunas.

    Sobre esto me gustaría comentar otro caso en el que la fiscalización por parte de esta institución ha sido escueto. El nuevo mall plaza Egaña, ubicado en la esquina de av. Ossa con Larraín se emplaza en un terreno que colinda con la ex sede de la cruz roja, un edificio de estilo italiano clásico construido en 1920.

    Los propietarios del mall decidieron comprar esta construcción histórica y conservarla, pero ¿de que forma lo hicieron?
    En todos los artículos donde aparece mencionada esta nueva mega construcción hablan del buen trabajo realizado para restaurar la ex cruz roja, pero nunca hacen mención a la forma invasiva en que esta mole de cemento se distancia a solo 4 metros de los muros de el edificio histórico, justificando esta proximidad con la intensión de, por medio del contraste entre lo moderno y lo antiguo, resaltar la belleza de la casona.

    No existe ningún respeto por parte de los privados sobre el patrimonio que posee nuestra ciudad, y al parecer las municipalidades tampoco están dispuestas a pelear por los edificios históricos que aún quedan en Santiago.

    ¿cuántos más casos como estos tendremos que ver hasta que se tomen cartas en el asunto y las normativas se vuelvan más estrictas?

  7. Isidora Bauerle dijo:

    Debemos considerar la relación entre espacio público y desarrollo de privados, ambos se pueden pontenciar y lograr grandes resultados. El problema está en que no hay un plan de desarrollo integral para cada lugar y por eso se está perdiendo la identidad de los barrios.
    El conocido Sanhattan es un centro financiero de gran importancia a nivel nacional por lo que un terreno de este tamaño era una oportunidad que se da pocas veces en la capital, pero se tomó el camino mas fácil y dejamos que manos privadas hicieran todo lo que la lay explícitamente no prohibía.
    No puede ser que nuestras leyes exijan medidas de mitigación, los beneficios para la comunidad deben estar presentes desde la concepción del proyecto y no aparecer para solucionar los problemas que este puede generar.
    El mercado inmobiliaro tiene sus objetivos claros y sus reglas no van a cambiar, debemos legislar intentando llenar esos vacíos para que en un futuro sepamos reconocer las oportunidades de un proyecto de este tipo, sin dejar de lado la calidad de vida que como ciudadanos merecemos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s