Prohibido detenerse

Macarena Solari imagenPor Macarena Solari.

Hace algunas semanas el actual alcalde de la comuna de Las Condes, Francisco De la Masa se refirió a una ya olvidada ordenanza redactada en el año 1984, la cual prohíbe “detenerse, transitar y ocupar de cualquier modo los espacios no destinados al paso del público, ubicados en plazas y parques, tales como prados, bandejones y jardines.”

Particularmente se refirió a que no se podía practicar slakline, jugar partidos de futbol ni hacer picnics sin autorización de la municipalidad.

Frente a esto, yo me pregunto:

¿Qué sentido tiene que Las Condes sea una de las comunas con más m2 de áreas verdes por habitantes sí no podemos ni “detenernos” sobre el pasto?

¿Es realmente un acto de vandalismo amarrar cuerdas a los árboles?

¿Cómo es posible que esto signifique un daño para los vecinos sí ni siquiera daña a los mismos árboles?

¿De qué sirven los espacios públicos de nuestra ciudad sí no los podemos usar?

 

Sí aspiramos que la calidad de vida en nuestras ciudades sea mejor, debiésemos tomar como ejemplos a seguir capitales mundiales como Nueva York. Ciudad poseedora de uno de los parques más conocidos en el mundo, el “central park”, parque metropolitano en el cual la gente no solo puede detenerse en el pasto, sino que además jugar cualquier deporte, tomar sol, celebrar cumpleaños, entre otras muchas actividades.

 

¿Qué tipo de ciudad pretendemos construir? Una ciudad para personas que aprovechen los espacios de esparcimiento que esta les entrega, que practiquen un sinfín de deportes al aire libre, que compartan con el resto de sus vecinos, que en definitiva den un buen uso a los lugares públicos.

 

Prohibir el uso de los espacios públicos de ninguna manera mejora los barrios sino que los hace más peligrosos. Al no haber personas dando un buen uso a nuestros plazas y parques, aparecen personajes indeseables que se apropian de ellas como delincuentes y otros.

 

A mi parecer, ordenanzas anticuadas y represivas como la existente en la comuna de Las Condes en vez de volver a implementarse, debieran eliminarse, ya que ningún sentido tiene incentivar la creación de plazas y parques en nuestras ciudades si lo único que podremos hacer con ellos es observarlos desde una distancia prudente para ni siquiera doblar una hebra de pasto.

 

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6 respuestas a Prohibido detenerse

  1. Matías Puelma Maturana dijo:

    No tiene sentido que se prohíba el uso de los parques para los propios ciudadanos. No sirve tener áreas verdes que sean como museo, donde solo se pueden recorrer y apreciar lo verde que son.

    Muchos de los parques hoy existentes son los patios de algunos ciudadanos. El lugar donde se lleva a tu mascota a pasear porque en la casa tiene poco espacio. El lugar donde te juntas con amigos en verano porque vives en departamento. El lugar donde vas a leer y caminar para tener un poco de aire libre. ¿Por qué, además de lo anterior, no podemos hacer actividades deportivas? Sobretodo si el parque cumple con las condiciones para esto y no se molesta el espacio de otros individuos.

    Creo que en ciertas áreas verdes si se debería cumplir la normativa existente, tales como los bandejones centrales, ya que por estar rodeados de automóviles y de tener poca extensión de área verde, es por la seguridad de los propios ciudadanos la prohibición de su uso.

  2. Carmen Luz Belmar dijo:

    Es la primera vez que escucho que hace algunos años se haya prohibido el desarrollo de cualquier tipo de actividad en los espacios públicos de paso. Sin embargo, lo que realmente me impresionó fue el título de la columna, en donde se hace notorio un deseo, a mi juicio, injustificado de querer privarnos de “habitar” nuestros espacios.

    Habitar implica hacer un lugar propio. La búsqueda de una buena calidad de vida requiere que existan espacios exteriores donde podamos interactuar, descansar, etc. Sin importar si es para hacer deportes, picnics o pasear con la mascota, el deseo de recreación está innato en cada uno de nosotros, por lo que realizar políticas que nos impidan hacerlo en determinados espacios, nos impiden ser nosotros mismos.

    Finalmente, creo que es importante recalcar que nosotros tenemos el deber “libre” de apropiarnos del espacio de manera organizada, atractiva y equitativa.
    Los espacios públicos nos reúnen, nos acogen y nos conectan. De nosotros depende que el uso que le demos los activen, y que lo que construyamos (como edificios, casas, etc.) los delimiten. Ya que somos los encargados de darles una identidad positiva y pro activa a estos espacios, partamos por mantener las virtudes de estos lugares con actividades que las beneficien y, en el futuro, desarrollemos “buenas políticas” que los protejan de agentes externos, pero no de nosotros mismos.

  3. Andrés Ortiz dijo:

    Concuerdo con que las áreas verdes son para utilizarlas y no solo para mirarlas, ¿pero como utilizamos los parques? ¿ que conductas habrán llevado al alcalde a citar esta ley? recordemos las piletas de nuestra capital que durante el verano se convierten en verdaderas piscinas públicas o aquellas plazas que se convirtieron en “el lugar del carrete” sobretodo para las llamadas tribus urbanas. mirando nuestra conducta la ley puede haber sido útil en años anteriores sin dejar de lado que es una ley absurda y que va en contra de lo que queremos como parque público.
    Sin duda que se ha avanzado en estos temas, el parque quinta normal diseñado por el arquitecto Teodoro Fernandez es un buen ejemplo, ahí se incluyen juegos de agua, esta se desprende desde el suelo y evita los problemas de higiene y salud de nadar en piletas. de esta manera se responde desde la arquitectura a una situación real de nuestra sociedad pero proyectando una imagen mas “elegante” evitando los balnearios que generan las piletas de la ciudad.
    Hay que reconocer que en nuestra ciudad hay situaciones que se generan en parques públicos y que a nadie le gustaría tener frente a su casa, la ley mencionada en la columna esta lejos de ser una solución a nuestra conducta, mas bien hay que responder con diseño y equipamiento urbano que evite situaciones no deseadas, con cambios sutiles se puede mejorar o camuflar conductas que generan malestar entre los habitantes de la ciudad.

  4. Rosario Tocornal dijo:

    Me parece muy interesante la visión que se le da a columna en el comentario anterior. Si bien la ordenanza a primera vista parece totalmente absurda, es verdad que muchas veces las actividades realizadas en los parques no son agradables para quienes pasean por el lugar o son sus vecinos y que los usuarios no cuidan estas áreas, que finalmente son de todos, como se debe.

    En ciudades densas y donde el patio privado es un bien escaso, se genera un uso activo y constante de los parques. Sin embargo, el hecho de que todos se beneficien de estos parques y que los consideren como sus patios, se traduce en un cuidado y mantención colectiva de los mismos. Todo lo contrario a lo que sucede en Chile, donde, aunque la utilización sea adecuada, generalmente los usuarios no los cuidan, lo que me recuerda la idea de que “lo que es de todos finalmente no es de nadie”. Es por esto que los municipios han debido contratar a personal especialmente para labores tan básicas como recolectar la basura que los usuarios dejan en los parques. Un ejemplo extremo de esto, fueron las condiciones en que quedó el parque forestal después del concierto de Los Jaivas a medidos de este año, lo que llevó a la alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá, a restringir tales eventos en el lugar.

    En este sentido, la ordenanza tiene una lógica, evitar parques sucios y mal mantenidos, pero creo que no es la manera de solucionar el problema. Las áreas verdes están para utilizarlas y no para mirarlas, pero también creo que falta conciencia de que es un bien de todos y por lo tanto debemos cuidarlo e intentar preservarlo en las mejores condiciones.

  5. Andrea Urbina dijo:

    Concuerdo con la columna, se debe cambiar este tipo de ordenanza porque sin duda que no son apropiadas para nuestras ciudades, ya que la ciudadanía está pidiendo más áreas verdes y espacios públicos para poder desarrollar actividades al aire libre.

    Por otro lado creo que esta ordenanza en la cual se prohíbe “detenerse, transitar y ocupar de cualquier modo los espacios no destinados al paso del público, ubicados en plazas y parques, tales como prados, bandejones y jardines.” Es una ordenanza obsoleta porque fue redactada en dictadura en el año 1984, cuando probablemente se quería restringir el uso de estos espacios. Pero hoy después de 25 años de democracia, se necesita que los espacios públicos puedan ser habitados como corresponde por sus habitantes, permitiéndoles jugar, hacer deporte, picnics entre tantas otras actividades. Este tipo de espacios están para usarlos. No todos los habitantes de Santiago cuentan con un patio privado o una terraza en la cual realizar ciertas actividades, por los que sus patios son estos espacios públicos, y de todas formas aunque tengamos patios creo que como ciudadanos e debemos apropiarnos de los espacios públicos porque es allí donde se puede generar: encuentro, entretención y finalmente parte de la calidad de vida.

    Si aspiramos a construir ciudades más democráticas e integradoras, creo que no podemos permitir que ordenanzas como estas sigan vigentes, los espacios públicos son de todos y debemos exigir que así sea.

  6. No me llama mucho la atención que una norma de este tipo se haya establecido en 1984, pensando en una época en que todo lo que promoviera la reunión pública era impensable. Lo que no logro comprender es qué pretende la Municipalidad de Las Condes con mantenerla y, considerando el auge que tiene la vida de parques en Santiago, el Alcalde De la Maza esté francamente más fuera de sitio y de tendencia que nunca.

    Si la norma, en términos legales, aun sigue vigente, me pregunto: “están los otros alcaldes operando fuera de la ley”. Alegamos sobre la obesidad de los niños, la falta de espacios para la vida familiar producto de la tecnología que atenta contra los pocos momentos de conversación y juego. El parque debe ser el espacio para el relajo, para los sentidos, para vivir de cerca de la naturaleza y para reunirnos con los demás ciudadanos.

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