Privatización en los parques

Martin vergaraPor Martín Vergara.

En los últimos años, la construcción de áreas verdes dentro de las ciudades chilenas ha ido tomando cada vez una mayor importancia en las agendas de las autoridades. Se han construido plazas y parques con el fin de mejorar la calidad de vida en las comunas y estos espacios son cada vez más requeridos por los habitantes para fines recreativos y deportivos.

La construcción de parques como el de la Aguada, Renato Poblete, la Hondonada y cientos de plazas reafirman el interés que se tiene por contar con espacios públicos verdes ya que en la población se tiene en cuenta los beneficios como lo son la salud, plusvalía e identidad con los barrios. Los parques además sirven de soporte para un gran número de actividades y programas que encuentran en ellos superficies que permiten estas instalaciones que muchas veces van a beneficio de los habitantes.

Todo este aumento en las áreas verdes se ve contrastado con disminución de la superficie de parques ya existentes debido a la privatización producto de concesiones otorgadas por las municipalidades para establecer en un área de carácter público alguna entidad privada.

El problema principal radica no en el hecho de utilizar los parques con fines privados, sino que estas licitaciones no consideran las opiniones ni necesidades de vecinos que utilizan estas áreas verdes y terminan aislando los espacios privados del resto del parque, todo esto sin una regulación adecuada.

Ejemplos de este tipo de privatización existen en casos tradicionales como el Parque O’Higgins en donde la superficie del original del parque Cousiño se ha visto invadida por universidades, parques de diversiones y clubes deportivos que fragmentan el parque debido a rejas divisorias.

En la Quinta Normal donde también se ha disminuido la superficie original por la instalación de universidades, clubes de tenis y otras instituciones. Todas estas actividades si bien son a beneficio de los ciudadanos, en su diseño no se contempla la correcta relación con el parque original.

Entre los ejemplos más recientes se encuentran el del parque Araucano y la construcción del proyecto vida-parque licitado en el 2007 donde se ubica Kidzania, restaurantes y gimnasio. Generando gran polémica por el uso de suelo del parque y por la superficie del complejo (2600 metros cuadrados en la superficie y cinco pisos subterráneos).

Todos estos ejemplos demuestran que los parques han ido privatizándose sin la correcta regulación por parte de las autoridades. Ni la correcta consulta a los ciudadanos, por lo general estos se enteran cuando ya se han dado los permisos de edificación o mediante la prensa.

La instalación de programas y actividades de carácter privado dentro de los parques en sí puede ser beneficioso para la comuna ya que atrae visitantes y activa áreas del parque. Pero el problema principal es que no existe una regulación clara que norme la instalación de estos programas en los parques. Tampoco que regule el diseño arquitectónico para que se genere una adecuada relación entre el área verde y los programas.

Desde el inicio se debe fijar normativas que regulen que tipo de programas se pueden ubicar en el parque. Además en el diseño del mismo debe ser capaz de absorber las distintas actividades que seguramente van a realizarse en estas áreas verdes en el futuro.

Si las municipalidades destinan recursos en la creación de nuevas áreas verdes para la comuna, también deben conservar las áreas verdes existentes, manteniendo su carácter de parques y plazas con acceso público. Deben otorgar los permisos de acuerdo a consultas ciudadanas, diseños adecuados y la superficie a utilizar dentro del parque.

Una herramienta posible para el correcto diseño de estos programas es que se realicen mediante concursos de arquitectura, en donde se den las bases claras para que el parque no se convierta en una especie de soporte de actividades sin relaciones entre sí, además de que se realice con la publicidad adecuada y el conocimiento de los ciudadanos. Todo esto sumado a un plan general que posea el parque en su diseño.

 

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6 respuestas a Privatización en los parques

  1. Matías Puelma Maturana dijo:

    Definitivamente los parques existentes se han ido transformando a medida que pasan los años y cambiando su carácter de parque a “gran plaza”, en donde se interviene el parque con ciertos elementos y programas para que las personas puedan ir a disfrutar de esos programas, más que ir a visitar al parque.

    Bajo mi punto de vista no me parece que sea incorrecto incorporar ciertos programas. Lo que si creo es que hay que tener mucho cuidado en analizar que tipo de programas son los apropiados para las necesidades de cada parque y, por lo tanto, de cada barrio. Creo que una ley que generalice todos los parques no ayudaría mucho y los volvería todos un poco monótonos. Se necesita de la intervención personalizada en cada uno.

    Me parece que si los programas ayudan a que las personas se mantengan más tiempo en el parque y puedan disfrutar de éste con variedad de actividades se podría lograr una armonía que intensificaría las cualidades de un parque.

  2. Maria de los Angeles Silva dijo:

    En el interior de la ciudad, las áreas verdes son indispensables para complementar el pavimento y el movimiento, con naturaleza y paseo.
    El problema se genera cuando una intervención privada invade la actividad de parque y hace que este pierda su identidad.
    No es mala idea dar espacio a nuevos programas que complementen la actividad de parque, pero cuando el propósito de estas actividades está lejos del paseo y la recreación, se genera un cambio en el ambiente del área verde.
    Creo que la participación ciudadana es una buena estrategia de discutir los proyectos a realizar en los parques, además de un adecuado criterio de parte del equipo municipal.
    Los grandes proyectos privados pueden buscar otro lugar en la ciudad para situarse, mientras las áreas verdes se potencian como espacios de esparcimiento.

  3. Andrés Ortiz dijo:

    Creo que todos estaríamos de acuerdo a que es mejor tener parques con intervención privada antes que un sitio eriazo . y es que existe una oportunidad en la privatización de los parques tanto para su construcción como para su mantenimiento.
    En Vitacura, una de las comunas mas ricas de Santiago, se puede encontrar publicidad en espacio público a cambio del mantenimiento de áreas verdes que caracteriza a la comuna. ese principio esta escrito en cada cartel que se utiliza para este fin, por lo que no seria extraño y es mas bien lógico pensar que la privatización de parques traiga una serie de beneficios para el mismo. sin duda debe haber una coherencia entre el parque y el programa privado, gimnasio, kidzania y restaurantes me parecen programas coherentes a un parque. sin duda es necesario que tales programas se incorporen por medio de un plan general y diseño a cargo de arquitectos. depende de nosotros “proponer” y argumentar desde la arquitectura como es la mejor manera de hacer convivir los distintos programas y convertirnos en actores en procesos que ya se están llevando a cabo en santiago y a los cuales nos hemos concentrado solo en criticar. .

  4. Ciertamente que la economía de mercado actual e intereses de actores privados, junto a la necesidad municipal de asegurar la construcción y manutención de los espacios públicos, han generado un irrefrenable proceso de privatización que ciertamente afectan al parque urbano a través de la tematización y fragmentación.

    Pero, así como a Matías, no creo incorrecto que los parques puedan incorporar ciertos programas en su interior. Es más, creo que ello puede llegar a beneficiar y cubrir algunas de las necesidades de los barrios que lo circundan, y a su vez atraer visitantes de otros sectores de la ciudad. Pero también concuerdo con que debemos tener sumo cuidado con que tipo de programa es adecuado para cada parque, teniendo en cuenta su emplazamiento, las necesidades del barrio y posibles modificaciones futuras.

    Es por ello que creo que este tipo de proyectos han de plantearse siempre como un compromiso urbano, de mejora ambiental, integración cultural, y principalmente con miras al debate ciudadano. En este sentido, el diseño de un parque urbano debe incorporar diferentes propuestas e intereses. Esto, junto a la debida participación de las comunidades, aportaría al proyecto una visión más amplia y certera de las problemáticas y necesidades del sector. Si hemos de incorporar programas en los parques, entonces estos deben fundarse en su contexto tanto físico como social, además de generar un diseño coherente y armónico entre el parque y programa privado.

  5. Javiera Díaz dijo:

    La crítica planteada en esta columna es clara. Si consideramos el “Parque” como el espacio público por excelencia, la privatización de este es una contradicción en sí misma.
    Concuerdo con que, hasta cierto punto, la privatización de estos Parques pueden traer múltiples beneficios a sus usuarios, sin embargo, el problema se encuentra en la delgada línea que se establece entre lo que sigue siendo público y lo que pasa a ser privado ¿Pueden convivir ambos programas en un espacio común?¿una reja es capaz de cambiar nuestra calidad de “usuario” a “cliente”?
    Lo cierto es que nada es gratis y se están cambiando espacios verdes de uso libre por espacios verdes con nuevos programas pero limitados por rejas y para cierto tipo de usuario (o cliente).
    Por otro lado, si surgen estos nuevos programas es porque existe la demanda que hace que estos sean sostenibles, responden a nuevas necesidades de la ciudadanía.
    La convivencia armoniosa de lo público y lo privado en un espacio común va a depender de la comunicación y trabajo coordinado de sus 3 actores principales: municipalidad, privado y ciudadanía. El éxito de un proyecto de tal envergadura tiene varias aristas, muchas veces una mala gestión es producto de la falta de voluntad política por parte de la municipalidad y/o privados, poca promoción del dialogo o la falta de interés por parte de la ciudadanía, que critica pero no actúa, es un trabajo en conjunto. El 3er actor es el más importante, pues, está demostrado que cuando no se toma en cuenta la opinión pública para un proyecto, este no se utiliza tanto ya que no lo sienten suyo.
    Entonces ¿es posible combinar lo público con lo privado? Yo creo que sí pero en su justa medida, mientras sigan existiendo espacios sin rejas y los programas privados sean coherentes con lo preexistente. Todo esto se logra con un proceso de planificación previa, donde los representantes de lo público y lo privado lleguen a consenso.

  6. Isidora Bauerle dijo:

    La incorporación de programas dentro de parques es positivo en dos sentidos; primero por que se da un lugar para responder a una necesidad de la comunidad local y segundo por que atraen gente y activan los parques.
    Pero es verdad que estos nuevos elementos dentro del parque no pueden ir en contra el principal objetivo de un espacio de esparcimiento para la comunidad. Estos programa deberían ser de libre acceso y su lenguaje arquitectónico estar en armonía con el entorno.
    Un buen ejemplo de esto es el memorial 9 de Gonzalo Mardonez en el parque Bicentenario, iniciativa desarrollada por las familias de alumnas del colegio Cumbres fallecidas en su viaje de estudios. Se regala a la municipalidad un lugar de oración y recogimiento este es un lugar público al aire libre, que a pesar de construirse por iniciativas privadas, sirve a toda la comunidad, no invade el lugar y solo se vincula a las familias a travez de símbolos en la obra.

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