Desafío Ciudad

Departamentos en Santa IsabelPor Juan Pablo De la Maza Greene.

Hoy en día uno de los debates que se están desarrollando en el mundo económico del país es de si existe o no una “burbuja inmobiliaria”. El ex presidente del Banco Central, José de Gregorio, dijo a principios de año que el sector inmobiliario chileno no presenta riesgos de estar viviendo una burbuja, que lo que existe es un boom. Este desarrollo se ha sostenido en el gran dinamismo que manifestado nuestra economía en los último años, ya que se ha mantenido un crecimiento en torno al 6% y un desempleo del 5,2% (plano empleo). Por eso, existen incentivos para que los chilenos adquieran propiedades, pues además de cumplir el sueño de la casa propia se entiende como una muy buena inversión. Así, al aumentar la demanda, las constructoras e inmobiliarias estiman que es conveniente aumentar la oferta, es decir, construir en mayor medida, lo que vuelve a incentivar a los compradores. Esto es el boom inmobiliario.

De esta manera, lo que nos interesa es que en los últimos años se ha experimentado un desenfrenado desarrollo inmobiliario y, por lo tanto, un cambio en la forma de nuestras ciudades, especialmente Santiago.

No es difícil pensar en el caso del repoblamiento de Santiago Centro, que en su origen, surgió como una alternativa residencial heterogénea. El sentido del plan era entregar ofertas residenciales tanto a vecinos de la comuna, como así también, se buscaba generar una demanda de residentes de diferentes ingresos socioeconómicos y orígenes residenciales, con el fin de generar un proceso de gentrificación constructivo. Finalmente, lo que era una buena idea terminó siendo mal ejecutada, ya que se destruyeron y demolieron algunas residencias de los barrios Yungay, Brasil y Lira-Almagro para la construcción de edificios en altura que no forjaron barrio, no dialogaron con el entorno y no aportaron a la ciudad.

¿De quién es la culpa? Sí claro, podríamos decir que de las “inescrupulosas inmobiliarias” que lo único que les interesa es su rentabilidad (LUCRO), sin importar el medio. Pero y ¿por qué lo pudieron hacer? Lo pudieron hacer porque se lo permitió la municipalidad, a través de un plan regulador permisivo y de una dirección de obras “apurete”.

Felizmente, en este último tiempo, digamos desde las elecciones municipales, que se ha empezado a ver y sentir el empoderamiento de la gente y sus ganas de participar en las decisiones que se toman con respecto a los temas de ciudad y desarrollo sostenible, para evitar que pase lo que se hizo en Santiago Centro. Esto se ha visto reflejado durante este último mes en dos casos parecidos, en los que se ha modificado el plan regulador debido a la presión y participación ciudadana: Barrio Matta Sur en Santiago y Barrio Las Flores en Providencia.

En el sector ubicado en la comuna de Santiago, se hicieron diversos encuentros con las unidades vecinales, audiencias públicas y consultas en el área de Asesoría Urbana del municipio, que permitieron definir las nuevas características del actual instrumento de planificación. Estas áreas van a tener construcciones con alturas más mesuradas, con un desarrollo inmobiliario respetuoso y 286 inmuebles que se encontraban totalmente desprotegidos van a quedar ahora declarados de valor patrimonial.

Por otra parte, en la comuna de Providencia, la modificación al Plan Regulador parte de la iniciativa de los vecinos del barrio Las Flores que plantearon a la municipalidad, en Junio de 2012, su preocupación por los proyectos inmobiliarios que buscaban instalarse en el sector porque aumentarían la densidad poblacional y congestionarían el tránsito en el vecindario. Ahora, la altura de construcción permitida en el sector será de tres pisos de edificación aislada en el interior, tres pisos también aislados en la acera poniente de Jorge Matte Gormaz, cinco pisos con adosamiento en la acera sur de Pocuro e iguales condiciones en Bilbao entre Jorge Matte y Los Pensamientos y en Tobalaba entre Bilbao y Pocuro.

Estas modificaciones, que hoy parecen obvias dentro del concepto de desarrollo sostenible de la ciudad, significa en realidad el comienzo de una nueva etapa en nuestra ideología, en que dejemos de echarle la culpa a las inmobiliarias del caos urbano y asumamos también nosotros, los ciudadanos e instituciones, nuestra responsabilidad democrática y mejoremos las herramientas que existen para regular el mercado, para generar competencia que produzca calidad, donde la participación de la comunidad sea determinante en la perduración de la identidad barrial, en el bienestar social y en la construcción de nuestra ciudad.

Bibliografía web

La Tercera (latercera.com)

– “Concejo Municipal de Santiago aprobó modificación a Plan Regulador para proteger Barrio Matta Sur”. (15/08/2013)

– “Concejo Municipal de Providencia aprobó bajar alturas de edificación en Barrio Las Flores”. (27/08/2013)

– “De Gregorio asegura que no hay burbuja pero sí un boom inmobiliario”. (14/03/2013)

Plataforma Urbana (plataformaurbana.cl)

– Columna: “Los nuevos desafíos de la industria inmobiliaria”. (18/01/2013)

Revista Planeo

– Entrevista a Yasna Contreras: el Plan de Repoblamiento en Santiago y los desafíos futuros. (Junio 2013)

Pyme Sur

– Boom inmobiliario en Chile: ¿Existen motivaciones para creer que se está gestando una burbuja inmobiliaria? (26/12/2012)

 

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5 respuestas a Desafío Ciudad

  1. Catalina Alcalde dijo:

    Concuerdo con lo que dices. Alguien que se tiene que hacer cargo de que la ciudad no siga creciendo en manos del mercado, y es de esperar que ese alguien sea la comunidad. Pero, yo me pregunto, ¿qué pasa cuando a la comunidad no le importa conservar la identidad del lugar porque el beneficio social que ofrece el mercado es mayor? Este fue el caso del mall de Castro, dónde los habitantes de la isla argumentaban que la isla estaba en desventaja con respecto a otras comunas de la región y que necesitaban los bienes y servicios que ofrecía el mall a pesar de no encajar en la ciudad y de faltar a muchas normas. Lo ideal es que exista una norma general para este tipo de construcciones y que se respeten y fiscalicen las existentes. De este modo la comunidad o los arquitectos, o los urbanistas, o las autoridades municipales o los políticos, no tienen que levantarse y protestar en cada caso similar a los presentados anteriormente.

  2. Sebastián Pedrals dijo:

    La regularización de éste tipo de casos es de suma importancia como también la participación de la ciudadanía a la hora de hacer ciudad. El problema al momento de construir no es de las inmobiliarias sino de aquellas herramientas que regulan la construcción. Es necesario que estos proyectos sean sostenibles tanto a nivel de edificio, barrio como también a una escala de ciudad, aportando y enriqueciendo el lugar que los rodea. El problema se encuentra en que muchos de estos proyectos buscan satisfacer tan solo las necesidades del propietario y con un sistema regulador débil se pueden permitir olvidar el entorno en donde se encuentran inmersos. Es necesario generar un ente regulador sólido, como también informar a la gente y fomentar la participación y el dialogo entre los diferentes actores (municipalidades, inmobiliarias, ciudadanía, etc), haciendo que en el momento de hacer ciudad ésta represente las necesidades los diferentes actores y no de algunos pocos que se vean privilegiados.

  3. Rosario Tocornal dijo:

    Creo que la columna toca un punto muy interesante del desarrollo cultural que esta viviendo nuestra sociedad. Cuantas veces hemos escuchado que las culpables de los grandes edificios, la congestión que estos traen, del derrumbe de otros que daban identidad a un barrio, etc.. son las inmobiliarias y su mercado capitalista que las hace destruir un barrio con tal de hacer su negocio rentable.

    Como se dijo muy acertadamente en un comentario previo, lo que hacen, lo hacen porque se les permite, son las autoridades las que deben empezar a poner mano firme y a demorarse un poco más en los proyectos pero asegurando la mantención de la calidad de vida de un determinado barrio y de la ciudad en general.

    Pero el principal hecho al que hago referencia en un principio, es a la inclusión de la sociedad, al interés de ésta por preservar sus barrios, su escala, su congestión, su funcionamiento, por participar de políticas públicas que la afectan. Creo que esto habla muy bien de la sociedad chilena, que estamos dando un paso adelante y colaborando con el hacer ciudad, estamos entendiendo que la ciudad es de todos y por ende, todos debemos interesarnos en que esta se construya de la mejor manera posible. Ojala estas prácticas no se pierdan, por el contrario, se motiven y se facilite la participación ciudadana en los proyectos que la afectan directamente, ya que son los usuarios los que saben mejor que nadie como funciona su barrio, y pueden colaborar de gran manera para evitar su decaimiento.

  4. Begona Uribe dijo:

    Para la problemática aquí planteada, la participación ciudadana, gubernamental y de arquitectos el panorama está claro: faltan recursos legales por los cuales las opiniones puedan ser escuchadas.
    En el caso mencionado anteriormente del mall de Castro donde los vecinos apoyaban el proyecto y faltó una herramienta para hacer que el edificio siguiera las leyes estéticas de la ciudad y no se impusiera frente a la Iglesia patrimonial de Castro. El caso análogo ocurre mucho mas seguido, cuando los vecinos quieren proteger algo (inmueble, calidad de vida, identidad, etc) sin embargo no hay leyes que se los permitan. Hace cuatro años se derribó el Cine las Lilas para construir un edificio de vivienda. Los ciudadanos juntaron firmas e incluso quisieron declarar el cine inmueble de conservación histórica. Con todos los esfuerzos no se pudo parar la obra.
    No podemos impedir que la ciudad se siga densificando, porque el crecimiento es un hecho. Debemos contar con un organismo legal que proteja a los vecinos de las inmobiliarias y a la vez uno que proteja un inmueble patrimonial de las propias leyes.
    El problema está claro las inmobiliarias siempre van a querer construir mas y por menos plata, eso ya es cuento repetido. Sabiendo esto, las Municipalidades, solo tienen que legislar para que ese tipo de construcción este acorde a la idea de ciudad que se tiene. Ahora la idea de ciudad es un tema amplio y el diálogo entre municipalidad y vecinos es fundamental para llegar a un acuerdo.

  5. Isidora Bauerle dijo:

    Creo que los resultados obtenidos en este último tiempo en materia de legislación gracias a la participación ciudadana en el Barrio Matta Sur y Las flores en Providencia son ejemplares. Pero me preocupa que sea justamente en épocas de elecciones municipales como menciona Juan Pablo en su columna. Mas aún si agregamos ejemplos como el del Cine Las Lilas que explica Begoña, como este caso hay mucho más donde la población o vecinos que se han visto afectados por proyectos inmobiliarios y no han sido escuchados.
    Las instancias para que los ciudadanos manifiesten su opinión y puedan influir en el desarrollo urbano de su comuna y por ende de toda la cuidad deben existir siempre, no creo que sea mera casualidad que se logren cambios importantes en vísperas de eleciones. Estamos cayendo en una suerte de populismo que no podemos permitir.
    Así como las autoridades deben dar el espacio para recoger nuestros intereses nosotros como ciudadanos debemos hacernos escuchar pero de manera responsable y constante, no solo aparecer para criticar cuando nos espantamos por proyectos inmobiliarios. La cuidad es mucho mas que eso, debemos proponer para lograr construir cuidad en conjunto.

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