Concierto de los Jaivas en el Parque Forestal: Lo que queda después…

Foto Columna MP LasoPor María Paz Laso.

El panorama: la celebración de los 50 años de los Jaivas , en el Parque Forestal, con un concierto gratuito al aire libre; la colección privada de Juan Yarur, en el MAC, con obras de connotados artistas Nacionales e Internacionales. Ambos eventos creaban un escenario cultural idílico en una ciudad que no siempre dispone de este tipo de privilegios. El desenlace de esta prometedora historia ya fue noticia y dejó un sabor amargo luego de la esperada fiesta popular. Por una parte, finalizado el concierto algunos de los asistentes comenzaron a tirar objetos al escenario y a hacer barricadas, lo que obligó a la intervención de Carabineros. Por otra parte, el Parque y sus alrededores quedaron cubiertos de toneladas de botellas, papeles y bolsas. Y, para rematar la jornada, dos obras de la colección de Juan Yarur fueron robadas. ¿Qué falló? ¿Es que no estamos preparados culturalmente para el uso de los espacios públicos en este tipo de eventos? ¿Cómo es que en otros países del mundo los conciertos en espacios abiertos son pan de cada día, sin provocar este tipo de desenlaces?

Existen tres tipos de opiniones frente a lo acontecido. La primera reacción es culpar a los ciudadanos y recurrir a la falta de cultura para justificar nuestro comportamiento en espacios públicos. La solución sería evitar en un futuro cualquier tipo de actividad masiva en lugares de estas características. La segunda reacción es la de culpar a los organizadores por la falta de infraestructura sanitaria y basureros, atribuyendo el fracaso de este tipo de eventos a los productores. Y, finalmente, la tercera reacción es considerar que un lugar, como el Parque Forestal, no es apropiado para hacer este tipo de eventos. Creo que la gran interrogante es: ¿dónde está la fuente del problema?.

No hay duda de que la falta de organización y el lugar son factores que influyen de manera importante en este tipo de situaciones pero estos son problemas de carácter práctico y fáciles de solucionar basándose en las experiencias anteriores. Sin embargo, creo que el verdadero tema es cómo los chilenos nos relacionamos con el espacio público. Este es un problema cuyas raíces son más profundas y que no se soluciona simplemente con dejar de hacer este tipo de eventos. Este episodio evidencia que, como arquitectos, educadores y país, tenemos un gran desafío de lograr que el espacio que es de todos sea habitado como corresponde.

Los funcionarios municipales recogieron 70 toneladas de basura luego de la actuación de los Jaivas. Las imágenes son impactantes: cantidades de desechos tapizando por completo el parque y sus alrededores. Sin embargo, aunque no lo notamos tan brutalmente, esto ocurre de manera pasiva todos los días en nuestra ciudad. No nos sorprende ver a alguien tirando un chicle por la ventana del auto, apagando un cigarro en la vereda o “abandonando” una lata de bebida en el banco de la plaza. La última Encuesta Nacional de Basura en los Espacios Públicos arrojó que las personas encuestadas creen que un 80% de la gente bota basura y, sin embargo, sólo un 33% admite hacerlo. Por lo tanto, hay conciencia de que estamos contaminado el ambiente pero nos cuesta reconocer que lo hacemos. Según psicólogos que participaron de esta encuesta, una razón importante por la que las personas botan basura en el suelo es porque están influidas por normas sociales negativas y que la existencia de normas sociales positivas podría influir positivamente en esta conducta. Estas normas sociales debieran establecerse en el colegio, en la casa, en los eventos sociales, entre otros.

El problema, como podemos ver, trasciende a esta noticia. Y la verdadera solución no está en dejar de realizar conciertos gratuitos en espacios abiertos sino en educar , generar conciencia ambiental y penalizar o multar actos que dañen los espacios que compartimos. Así, en un futuro podremos disfrutar de conciertos en parques sin huellas vergonzosas que dejen en nuestra memoria un sabor amargo.

 

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8 respuestas a Concierto de los Jaivas en el Parque Forestal: Lo que queda después…

  1. Maria de los Angeles Silva dijo:

    Creo que el problema es independiente del lugar donde se realice el evento, este tipo de conmemoraciones o festivales al aire libre se debieran poder hacer en cualquier lugar de la ciudad. Y tanto los productores del evento, como el público deben colaborar para no tener este tipo de resultados. Considerando lo masivo que sería el concierto se debió elaborar un plan para recolectar las basuras, y de la misma manera a la gente le falta la actitud de cooperar con el orden y la limpieza del lugar.
    Principalmente creo que es la falta de conciencia del chileno, la costumbre de que alguien se va a hacer cargo en un lugar que no es propio, pero el pensamiento debiera ser el de hacerse cargo del espacio compartido, por lo menos con los desechos propios.
    Quizás la única manera de obtener resultados rápidos es con multas o castigos que obliguen a generar conciencia por mantener la limpieza en el espacio público, y que esta conciencia se transmita a las siguientes generaciones. Es generar un cambio en las personas, sabemos que en otros lugares del mundo es un tema ya trabajado.
    El desorden que observamos tras el concierto de Los Jaivas es inaceptable.

  2. Martín Vergara Contreras dijo:

    Estoy de acuerdo con la columna en el sentido de que como ciudadanos debemos cuidar nuestro espacio público y que los efectos de realizar un evento de esta magnitud puede ser culpa de los organizadores, de los asistentes y del diseño del espacio público.
    Creo que los organizadores de eventos de esta magnitud deben hacerse cargo de los efectos, como es el caso de la basura, creo que se deben disponer de contenedores adecuados para las toneladas de basura que generan eventos de este tipo.
    Concuerdo con el hecho de que existe una falta de conciencia de los chilenos en cuanto al cuidado del espacio público, pero se puede educar. Quizás en eventos de esta magnitud se debe generar conciencia desde antes con la producción de basura, disponiendo puntos de reciclaje, entregando información al respecto, etc. Hay eventos que sí velan por el cuidado del medio ambiente y del lugar donde se realizan.
    El diseño de los lugares es fundamental si es que reciben este tipo de eventos. Deben existir lugares apropiados para dejar la basura, que estén correctamente indicados. Basureros a distancias adecuadas para evitar que la basura sea arrojada en cualquier lugar.

  3. Andrés Ortiz dijo:

    ¿ No pediríamos al menos una explicación si sorprendemos a alguien rallando la reja de nuestra casa, botando basura en nuestra calle o utilizando como baño las plantas de nuestro antejardin?
    lo natural seria molestarse y hacer ver el error cometido. todo cambia si se trata de “mi” calle o “mi casa” pero desde una perspectiva mas amplia también es “mi” barrio y “mi” ciudad. como sociedad hay que empoderarse del espacio que nos rodea en nuestro lugar de vivienda, trabajo, educación y esparcimiento, pero estamos acostumbrados a cuidar solo lo que nos cuesta de “nuestro” bolsillo. en la practica todos pagamos a través de impuestos o contribuciones el cuidado o mantención de la ciudad, pero no es un gasto directo que lo sintamos como tal.

    ¿acaso no deberíamos exigir respeto por cualquier espacio de la ciudad si al final nos corresponde y cuesta a todos?
    El problema es que no hemos tomado conciencia que la ciudad es de todos, la conformamos todos, la pagamos todos y la CUIDAMOS todos. debemos empoderarnos de nuestro espacio público y exigir respeto y cuidado por el entorno, la misma sociedad debe educar a la sociedad haciendo ver que las malas practicas nos perjudican a todos. pareciera que nos da vergüenza pedir explicaciones a alguien que ensucia el espacio público, raya un muro o rompe la señaletica.
    ¿pero quien es realmente el que debería avergonzarse?

  4. María Paz Quinteros Pomar dijo:

    Lo ocurrido en el concierto de Los Jaivas deja en evidencia lo que se ha mencionado en los comentarios anteriores: no sabemos cómo relacionarnos con el espacio público, lo utilizamos día a día pero no lo sentimos como propio, no lo cuidamos como si fuera nuestro teniendo como consecuencia situaciones como la del concierto o el deterioro de estos espacios.

    En relación específicamente con la basura, por lo general no somos conscientes de los efectos que tienen los desechos que botamos; los paros de los recolectores de basura en Santiago y en Valparaíso (actualmente), hicieron evidente el tema de la basura, hicieron visible y tangible los efectos que pueden ocurrir en nuestras calles y espacios públicos. Las personas están acostumbradas a arrojar basura en la calle o plazas, pero luego se van a sus casas sin tener que lidiar con las consecuencias, creo que de a poco estamos siendo conscientes que la ciudad es nuestra y que debemos cuidarla; pero claramente se tiene que reforzar una educación en la población para no tener que recurrir a medidas “que afecten nuestro bolsillo”, lo ideal es que el cambio venga desde las mismas personas.

    Están surgiendo iniciativas que apuntan a cambiar esta situación, como Martín señalaba existen eventos de convocatoria masiva que están inculcando la importancia del reciclaje y el cuidado de nuestro entorno. Un ejemplo es el Rock & Recicle del Lollapalooza, en este festival se genera mucha basura, por lo tanto para minimizar su impacto, una serie de voluntarios recogen la basura que se acumula en los contenedores e incentivan a los asistentes a botarlas en puntos verdes para su reciclaje. En este tipo de eventos todavía se necesitan estas iniciativas, ya que no es un tema que tengamos internalizado, pero vamos para allá.

  5. Juan Pablo De la Maza dijo:

    Creo que la tercera opción es consecuencia de las dos primeras y ese es el problema. El Parque Forestal, tanto como la mayoría de los parques, no es apropiado para este tipo de eventos porque el santiaguino está “seteado” para preocuparse de sí mismo y por lo tanto el espacio público queda afuera de su responsabilidad. Por otro lado los organizadores no tomaron en cuenta este problema o no se anticiparon debidamente.
    Estoy de acuerdo en lo que se ha comentado de que es necesario recurrir a políticas sociales que inculquen el cuidado del espacio público tanto como lo propio. Es tan importante que sea a partir de la cultura y la conciencia como que exista una correcta penalización, cosa que exista el repudio social que remplace la “ley del vidrio roto” o el “efecto metro” que obligan a gastar muchos recursos en arreglar o reemplazar cosas que deberían ser cuidadas por todos. Esa es la única forma de eliminar esas anárquicas actitudes arraigadas como el graffiti, el botar la colilla del cigarro o el chicle a la calle, las cuales no tienen ningún sentido más que la inconsciencia y “choreza” de algunos personajes antisociales.
    Finalmente creo que es muy bueno que se estén dando las instancias positivistas que fomenten el reciclaje en estos eventos masivos que envían el mensaje que el bienestar de nuestra ciudad y la de nuestros hijos es responsabilidad de todos.

  6. Begona Uribe dijo:

    Luego del concierto y las reiteradas quejas de los vecinos, la alcaldesa de Santiago Carolina Tohá reconoció que había habido un error de calculo en las predicciones de cuanta gente asistiría al concierto. Ellos esperaban a unas 15mil y llegaron alrededor de 70 mil. Por tal motivo, dijo que a partir de ahora se planificarán estos eventos no solo en base al cálculo del organizador, sino también de una opinión experta (el mercurio 17/08/2013).

    Creo que la educación es primordial en cuanto al cuidado del espacio público y privado, si cada uno se preocupase de recoger su propia basura el problema estaría resuelto. Siempre y cuando la producción contase con los dispositivos de recolección de basura necesarios y a la vista. Sin embargo en este caso particular no se le tomó el peso al evento y la ausencia de un cálculo profesional se notó.

    En cuanto al tema lanzar objetos, hacer barricadas y destruir el espacio publico eso es completamente un problema de educación y va muy de la mano con los destrozos que quedan en la ciudad luego de una marcha o protesta. Este problema ya es mayor y debe trabajarse desde la casa y el colegio, saber que los problemas no se arreglan así. La falta de educación en estos temas le está constando al gobierno miles de millones de pesos que deben gastar en recolectar basura o reconstruir lo destrozado en vez de gastarlo en mejorar el país.

  7. Lorena Fernández dijo:

    Creo que han dado en el punto quienes comentan que el problema real detrás de este incidente es la nula conciencia y responsabilidad que tiene el ciudadano con el cuidado del espacio público. El punto es, ¿cómo lograr cambiar la percepción que se tiene de un parque, de entenderlo como un bien público y no uno privado?
    Si bien en el Lollapallooza se crea una cierta consciencia de la basura que generamos y como reciclarla, también esta acción está siendo “premiada” por la organización, es decir, que tampoco se logra crear la conciencia de decir: ok, esto es mi basura, me hago cargo de ella, o este es nuestro parque, me hago cargo de él.
    Como bien decía Andrés, creo que es necesario hacerse cargo de que “los” parques también son NUESTROS parques, de que “la” ciudad también es MI ciudad.

  8. Veronica Sepulveda dijo:

    El lugar escogido para este evento no fue el adecuado, sufrieron las consecuencias tanto los vecinos como el parque mismo, su flora fue claramente afectada. Pero estoy de acuerdo con lo planteado en la columna, no puede ser que la solución o el castigo sea privar a todos de un evento cultural de tal magnitud. En caso de existir la posibilidad de realizar un evento del tipo que sea, deberían existir incentivos tanto para la municipalidad, como para los organizadores y los espectadores de mantener limpio el lugar. Esto acompañado de un castigo (multa) para quien ensucie. Además creo que estos eventos se deberían realizar con mayor frecuencia, para que en algún punto los percibamos como “naturales” y los tengamos internalizados en nuestra cultura cívica. De esta forma la euforia disminuiría y las personas controlarían mejor sus actos, y las conductas sociales se normalizarían, evitando así episodios vergonzosos.

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