Arquitectura tras las rejas

Javiera DiazPor Javiera Díaz.

Día a día somos testigos en los medios de comunicación de la realidad penitencial de nuestro país. Cómo viven los reos, el hacinamiento, motines, fugas, incendios, violencia, incluso, muerte. A estas malas condiciones de vida se suman severos problemas de infraestructura derivados del 27F que deben ser atendidos, principalmente, en los recintos penales de la séptima y octava región.

Otro lamentable caso de la problemática carcelaria, fue el Incendio de la Cárcel de San Miguel el 2010, con la muerte de 81 reos. Fatídico desenlace resultado de una seria de negligencias por parte de distintas autoridades. Y así los casos siguen sumando.

Son variados los actores, de distintas ramas, que deben actuar sobre los Recintos Penitenciarios, Ministerio de Justifica, Concesionarias, Gendarmería, incluso, nosotros como arquitectos también debemos aportar.

La arquitectura carcelaria es un factor importante dentro esta temática. La inexistencia de espacios adecuados incrementa los problemas de hacinamiento y la privación de libertad lleva a problemas de convivencia y violencia entre reos.

Chile es el país con más presos por habitante de Latinoamérica. Tiene una tasa de 318 presos por cada 100.000 habitantes según el estudio del Instituto Latinoamericano para la Prevención del Delito y el Tratamiento del Delincuente. A raíz de este alto índice, la capacidad espacial de la gran mayoría los centros penitenciarios del país se encuentran sobrepasados.

Es deber de los arquitectos diseñar Cárceles que permitan su correcto funcionamiento y desarrollo. Estas acogen cientos de reos durante años, incluso, por el resto de su vida.

La falta de un sistema judicial eficiente de estos lugares es parte importante del problema. Por un lado, los políticos tienen otras prioridades, y por otro, está el debate ciudadano ¿se deben asignar más recursos para la arquitectura penitenciaria? ¿Por qué el Estado debe invertir dinero de todos los chilenos en los presos? ¿Por qué no utilizar esos recursos en infraestructura para hospitales o colegios?

Luego aparecen más interrogantes ¿dónde es adecuado instalar las cárceles? Porque querámoslo o no debemos hacernos cargo del problema carcelario y otorgar a los reclusos espacios donde puedan rehabilitarse.

Albert Camus afirma “Una sociedad se juzga por el estado de sus prisiones”. La respuesta a las interrogantes está relacionada con la reinserción de los reos y los beneficios que esto trae a la ciudadanía.

Actualmente, un centro penitenciario es sinónimo de externalidades negativas para el lugar donde se establece. Tiende a transformar zonas en ghettos urbanos, generando inseguridad y afectando la calidad de vida de los vecinos. Es por esto que las cárceles se han ido alejando del centro de la ciudad, siendo las personas de la periferia las afectadas.

Con una mejora en la gestión de cárceles, incluida la infraestructura, todas estas externalidades podrían ser eliminadas. De modo que una Cárcel no quite valor a su emplazamiento, y además, el Estado debería generar compensaciones para las comunidades donde estén ubicadas.

Es el caso de los vecinos de Panguilemo, sector rural ubicado en Talca, quienes al enterarse de la construcción de un centro penitenciario, comenzaron a reclamar por obras de mejoramiento y adelanto para el sector. Pavimentación, alcantarillado y mejoras en el sistema de transportes.

Tema aparte es que, durante su estadía tras las rejas, los reos se dedican a talleres u oficios de reinserción social voluntarios. La mayoría no los hace, por lo que la falta de actividades y el ocio genera situación de conflicto en el interior.

Si el Estado invirtiera en Infraestructura, los reos podrían trabajar para retribuir el gasto, habría mejor convivencia y se sentirían útiles (todo esto en pos de la reinserción).

La historia refleja que la arquitectura ha buscado distintas soluciones para recintos penitenciarios. Si bien, en un principio la sociedad castigaba y torturaba a todo aquel fuera contra el sistema, pensadores como Bentham, propusieron distintos modelos, como el Panóptico que planteaba la cárcel perfecta (un vigilante que observa a todos los prisioneros sin que estos sepan) y más adelante Foucault, en “Vigilar y Castigar” retoma el sistema, incluso extrapolándolo al Ejercito, Educación y Fabricas.

La Arquitectura contemporánea entrega referentes de Centros Penitenciarios más sofisticados. Un ejemplo de la Prisión de Leoben, Austria, del arquitecto Josef Hohensinn. El cuidadoso manejo de espacios interiores, espacios verdes y luz natural ha traído como resultados una mejor convivencia entre reos, disminución del porcentaje de violencia y mejor reinserción social.

Infraestructura, convivencia, reos, reinserción, sociedad, son conceptos de una misma problemática. La Cárcel se ha transformado en un espacio habitable que ya no puede ser ignorado por las autoridades. Espacio que con un poco de voluntad política y recursos, aportaría a construir mejor ciudad.

 

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6 respuestas a Arquitectura tras las rejas

  1. Fernando Guerrero dijo:

    Si bien es un tema país, debido a la mala calidad de los recintos, discrepo en la importancia de replantear los espacios de las cárceles.
    En Chile, las cárceles que se han construido en los últimos años, como cárceles de Alta Seguridad, vienen con un tema de diseño bastante contemporáneo y me atrevo a opinar que bastante exitoso, con buenos recintos, espacios, y temas asociados a la re inserción social. Entonces, ¿cuál sería el problema?, ¿lo son las cárceles viejas?, ¿es la falta de nuevos recintos?
    Me atrevo a decir, que tal como planteas, existe una sobre-población penitenciaria en el país, más que en cualquier parte de todo latinoamérica, y no olvidemos que van desde asesinos/violadores, a deudores de créditos o gente que debe pensiones alimenticias, todo tipo de delincuente (según el código penal chileno, es delincuente).
    Y si en Holanda (se que es un caso pésimo, es como comparar charqui con filete) se están cerrando las cárceles porque ya no tienen como llenarlas, ¿es hacia la creación de estas, a lo que debemos apuntar como país? Solo dejo planteada la interrogante 🙂

  2. Matías Puelma Maturana dijo:

    Me parece que es un tema importante el que se toca en esta columna, un tema que es muy poco hablado y dejado de lado por las razones antes mencionadas (política y civiles). Creo que el tema aquí propuesto va muy de la mano de la sociedad, del comportamiento de las personas y cómo es que la arquitectura puede influir en gran medida en esto. La arquitectura otorga las posibilidades para que las personas conviva de una u otra forma y está claro que si algunos individuos permanecen encerrados en un mismo edificio por años o de por vida, los problemas de convivencia y de comportamiento social se pueden ver afectados negativamente.

    Visto esto creo que es de gran importancia intervenir estos espacios, buscar soluciones que ayuden a la integración de los reos a la sociedad. Esto va de la mano de los tipos de actividades que se pueden ofrecer para que esto se lleve a cabo, pero sin lugar a dudas que la arquitectura debe ser capaz de resguardar estas actividades y permitir el correcto funcionamiento.

    No creo que el dejar las cosas como están sea una forma de avanzar para llegar a lo que es las cárceles (o la inexistencia de ellas) de Holanda hoy en día. Creo que hay que hacer cambios constantemente para que los presos se puedan reintegrar a la sociedad.

  3. Carmen Luz Belmar dijo:

    Me parece muy interesante la columna ya que es un tema que uno ve comúnmente en la televisión, donde la gente que tiene familiares en las cárceles se queja de las malas condiciones a las que están sometidos los reos. Sin embargo, esto no se ve muy seguido por escrito.
    Es verdad que en Chile las condiciones estructurales y ambientales de las cárceles dejan mucho que desear. No existe el “confort” para quienes han infringido la ley y eso se refleja en estos lugares inhóspitos, donde hay poca salubridad, mucha humedad, celdas pequeñas y espacios recreativos de mala calidad.

    ¿Será todo parte del castigo?

    Miremos el caso de Alcatraz, que por años fue un fuerte militar y luego se convirtió en la prisión federal más conocida y temida por los reos de EEUU. El edificio se construyó en una pequeña isla ubicada en el centro de la bahía de San Francisco, el cual sigue en pie actualmente. Con capacidad para más de 200 presos, la cárcel se divide (en su interior) en distintos tipos de celdas, cada una equipada con cama, baño y un pequeño escritorio. Hay una gran biblioteca, una zona de comedor-cocina, oficinas y un gran patio exterior pavimentado para la recreación. Aquí venían los reos a cumplir sus condenas, en donde a pesar de obligarlos a trabajar duro, se les mantenía la vista hacia la ciudad de San Francisco, para que realmente valorasen su libertad y lograr reformarse.
    He aquí un buen ejemplo de cómo un edificio literalmente aislado de todo, con un buen manejo de espacios interiores, con algunas instalaciones y servicios básicos de buena calidad, logró realmente mejorar a quienes se les privó de su libertad, con la añoranza de recuperarla.

    Estoy completamente de acuerdo con que las cárceles, prisiones, reformatorios, etc., deben ser lugares de aislación y trabajo duro, pero tal como lo estipula la columna, “la arquitectura carcelaria es un factor importante dentro de esta temática. La inexistencia de espacios adecuados incrementa los problemas de hacinamiento y la privación de libertad lleva a problemas de convivencia y violencia entre reos”.

    Es por esto que debemos crear espacios y ambientes óptimos que logren la verdadera reforma de los delincuentes, ya que más allá de privarlos de la buena calidad de objetos, servicios o espacios, debemos poder ser capaces de crear un modelo arquitectónico que sea capaz que generar el deseo de cambio.

  4. Andrés Ortiz dijo:

    ¿Pero como justificar una mayor inversión en cárceles cuando urge en nuestro país inversiones en infraestructura para educación, salud y espacio público?
    El sistema penitenciario de nuestro país, a mi juicio no hace mas que fomentar la flojera humana. a pesar de ya ser un sistema muy malo, cada reo significa un gasto mayor al de un sueldo mínimo en Chile para el estado. creo fundamental que se generen talleres de carpintería, jardinería, mecánica o pintura que mantengan activos a los reos al mismo tiempo que aportan al gasto que significan para el estado y mejoran su situación al interior de la cárcel. ¡¡nadie vive gratis!! si lo que buscamos es la reinserción, el trabajo es un método para lograrlo.

    Ademas las cárceles son un vecino no deseado, a través de los talleres estas pueden convertirse en lugares útiles para el sector que las acoja, de esta manera los vecinos podrían, por ejemplo; mandar a arreglar sus autos, muebles o adquirir productos de calidad generados a partir del trabajo de los reos. de esta manera todos ganan, mientras los reos adquieren el habito del trabajo a través de los talleres, el sector adquiere un modelo que presta servicios y el estado disminuye el gasto que el sistema penitenciario significa en la actualidad.

  5. Begona Uribe dijo:

    Para las elecciones del pasado fin de semana ambas candidatas que pasaron a segunda vuelta tenían en su programa el aumento de recintos carcelarios como medida para atacar la delincuencia. El gobierno anterior también lo propuso en su agenda pero al tratar de cumplirlo se encontraron con el problema obvio ya antes mencionado: nadie quiere ser vecino de una cárcel.
    El problema de la delincuencia es evidente, cada vez hay mas reos y no hay lugar en donde ponerlos sin mencionar el costo que significa para la sociedad ponerlos ahí. Creo que la meta de resolver el problema de reinserción social y dar fin a la puerta giratoria por medio de la arquitectura es muy ambiciosa, aun así sí puede ser parte de una cadena para lograr este objetivo.
    En los próximos años veremos un aumento de las cárceles y creo que sería muy atractivo comenzar el debate sobre como deben funcionar por dentro y que imagen deben proyectar por fuera. Trabajado en conjunto con sicólogos, sociólogos y expertos en vigilancia podrían crearse espacios mas adecuados para incentivar el trabajo, la seguridad y la reinserción.

  6. Lorena Fernández dijo:

    También creo que el problema central con las cárceles en nuestro país pasa por un sobre poblamiento más que un problema de diseño, que creo no se ha podido medir debido al abuso que se realiza en el espacio que fue diseñado para albergar a 2 o 3 personas y en la actualidad deben convivir de 5 a 6 personas.
    Estamos de acuerdo que deben cumplir un castigo, pero la idea es que logren reinsertarse en la sociedad, y si los dejamos en las peores condiciones de habitabilidad, el resentimiento y el vandalismo que existe dentro de la cárcel va a mellar más fuerte que cualquier curso de capacitación al que se haya inscrito.
    Como bien dice Carmen en un comentario anterior, debemos lograr diseñar un modelo arquitectónico que sea capaz que generar el deseo de cambio.

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