COLUMNA: Agua que no has de beber

Por Pablo Allard en La Tercera, 12 de Agosto del 2013

“Se inaugurará la primera etapa del Parque La Aguada, que entregará a las comunas del pericentro sur de la capital un equipamiento similar al sistema de parques del río Mapocho.”

LA “COSTANERA de los Pobres”, o en palabras de Pedro Lemebel, “ese piojal de la pobreza chilena” en unos días dejará el estigma y se convertirá en uno de los principales parques urbanos de Santiago. Me refiero al Zanjón de La Aguada, esa cloaca abierta a la que confluían las aguas lluvia así como los desechos, riles y descargas de la cuenca de Santiago. Ese curso de agua, insignificante comparado con la presencia urbana del Mapocho o majestuosidad del Maipo, desde tiempos de Vicuña Mackenna se convirtió en el patio trasero de la ciudad.

Durante el siglo XX, a lo largo de su lecho se ubicaron aquellos usos no deseados de nuestra ciudad tales como las maestranzas de ferrocarriles de San Eugenio y San Diego, los Mataderos de Franklin y Lo Valledor, Industrias como Machasa o Yarur Sumar, la Penitenciaría y las primeras tomas de pobladores que migraron del campo a la ciudad en los años 50.

El tiempo y el supuesto desarrollo desbordaron esta parte de la ciudad. Al sur del Zanjón se consolidaron barrios residenciales y nuevos centros urbanos en San Miguel, La Florida y Puente Alto, quedando latente este vacío urbano de eriazos posindustriales y pobreza.

Hacia finales de los 90, un grupo de estudiantes y arquitectos de la UC llamaron la atención de las autoridades y finalmente el Presidente Lagos instala como Proyecto Bicentenario la recuperación del entonces denominado “Anillo Interior Metropolitano”, que además del Zanjón, proponía la recuperación del patio trasero de Estación Central, el eje Matucana hasta Yungay y avenida Vicuña Mackenna.

En ese contexto tuve el privilegio de liderar -entre el 2003 y 2006- el equipo interdisciplinario que propondría un plan de recuperación urbana del Zanjón de la Aguada. Revertir el estigma de la zona era un desafío mayúsculo, ya que el caudal estaba entubado por más de cuatro kilómetros desde Carmen hasta Club Hípico, lo que producía que ante lluvias de cierta magnitud superara su capacidad, anegándose el entorno. Lo que parecía un problema se transformó en oportunidad cuando nos enteramos de que la Dirección de Obras Hidráulicas del MOP estaba planeando construir un segundo ducto para conducir el excedente de agua. Una solución millonaria que evitaría el daño de futuras crecidas, pero no generaría mayores beneficios en la superficie y comunidades aledañas.

Gracias a la concurrencia de arquitectos, paisajistas, ingenieros hidráulicos y un sinnúmero de talentos, se logró proponer una solución sin precedentes: en lugar de gastar todo el dinero en un ducto que sólo funcionaría cinco días al año, por qué no hacer un parque que funcione 360 días y que esté diseñado para conducir en forma segura las aguas en caso de crecidas.

En los próximos días el Presidente Piñera inaugurará la primera etapa del Parque La Aguada. Las primeras cinco hectáreas de un parque que tendrá más de 40, y que entregará a las comunas más necesitadas del pericentro sur de la capital un sistema de parques, áreas verdes y equipamiento equivalente al sistema de parques del río Mapocho. La perseverancia, la innovación y la suma de voluntades de cientos de técnicos y profesionales devolvieron la esperanza por una mejor ciudad para todos.

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9 respuestas a COLUMNA: Agua que no has de beber

  1. Carmen Luz Belmar dijo:

    Estos 27 km de canal que recorren la ciudad por su lado sur, fueron dejados de lado por muchos años, sin importar que hayan sido el espacio que acogió antiguamente una serie de recintos y actividades muy relevantes de la vida de esta. Es increíble que el cauce de esas aguas haya llegado a conformarse dentro de nuestra ciudad y en nuestra propia conciencia e identidad como “la costanera de los pobres”, término duro y despectivo pero al mismo tiempo realista de lo que ha sido históricamente el Zanjón de la Aguada.
    Me parece muy bueno que finalmente se comience con el desarrollo del proyecto, el cual se verá beneficiado paisajísticamente con el Parque de la Aguada y en el área inmobiliaria con la futura Línea 6 del metro, para cambiar su imagen y la de nuestra ciudad.
    Pero lo que más me llamó la atención de lo escrito por Allard (párrafo 6) y que de cierta forma me dejó impresionada, es que la simple propuesta de hacer un parque fuese la solución más integral y adecuada a todos los problemas. Sí, es un parque que se diseñó de tal forma que resolviese, y abaratase, los problemas de la conducción del agua, pero que mejor aún permite mejorar la calidad de vida de centenares de miles de personas de esa zona de la ciudad. Me gusta que todavía seamos capaces de volver a lo sencillo, atractivo y natural que es un área verde. En este caso estamos privilegiando el río y pasto a un sistema de conductores industriales de agua, decisión que me mantiene optimista respecto de un buen presente y futuro para el desarrollo urbano de nuestra ciudad.

  2. María Paz Quinteros Pomar dijo:

    El proyecto Parque La Aguada es un ejemplo de que a la hora de intervenir en la ciudad no se puede pensar desde un solo punto de vista; las ciudades son sistemas complejos y cualquier cambio que se les haga tiene un impacto en cómo vivimos. Es así como un problema técnico relacionado con la canalización de este curso de agua pasó de ser solo un ducto a ser un parque inundable que cumple la misma función pero siendo más amigable con el entorno.

    Es necesario tener un equipo interdisciplinario que trabaje para tener una mejor ciudad, los problemas que la afectan no son de una sola dimensión, sino que se necesitan distintas visiones que complementen las ideas y lleguen a mejores soluciones. Un ejemplo de un proyecto implementando en Santiago y que fue planeado desde “el papel”, es el Transantiago; en su diseño se hace evidente que se privilegiaron aspectos relacionados con la ingeniería del transporte (distancias y kilómetros), se nota un descalce con la realidad; dejando más bien de lado que somos las personas quienes lo utilizamos. Quizás haber incorporado un sociólogo o haber estado más “en terreno” podría haber resultado en un proyecto más ajustado a las necesidades de los usuarios. Es mejor desde un inicio incluir estas múltiples variables, en vez que implementar soluciones incompletas y luego parcharlas esperando que funcionen bien.

    Este tipo de soluciones es recurrente en las ciudades, se tiene en mente una arista (por lo general la más técnica) sin tener en cuenta que somos las personas quienes las habitamos; es como si se le diera preferencia a obras de infraestructuras (pensadas en el automóvil, en el curso del agua, etc.) en vez de pensar alternativas que tengan dentro de sus variables a los habitantes de la ciudad.

    En este nuevo parque, se tomó la oportunidad de generar un espacio que beneficiaría a una gran cantidad de población generalmente olvidada, aprovechando el lugar mejorando los alrededores y revitalizando económicamente el sector, incorporándole un valor agregado; no solo se solucionó un problema hidráulico sino también “de ciudad”. Es un ejemplo a seguir de cómo debemos proceder en las intervenciones en nuestras ciudades.

  3. Como expuso María, el proyecto Parque de la Aguada es un ejemplo actual de lo necesario que es actuar frente a las problemáticas de la ciudad bajo una mirada integral y multidisciplinar. A través de este tipo de proyectos podemos dar solución no solo a los aspectos técnicos que aquejan a nuestra capital, como lo es la construcción de un ducto conductor de aguas lluvias, sino que también otorgar beneficios en un contexto socialmente vulnerable y deficitario en espacios públicos, como lo son los alrededores del Zanjón de la Aguada.

    Pero un proyecto del tal magnitud, que en su longitud abarca una suma no menor de cinco comunas, significó un desafío extra: fue necesario idear un plan de gestión urbana capaz de involucrar las distintas normativas comunales, sin afectar o alterar la unidad y la claridad en el diseño. También es destacable la participación tanto de actores públicos como privados, siendo este último fundamental en un proyecto que propone la reactivación de una zona altamente deteriorada de Santiago a través del desarrollo inmobiliario en el futuro.

    Las distintas disciplinas junto a actores tanto públicos como privados, e incluso con los habitantes del sector, son fundamentales para generar un proyecto que realmente entienda las problemáticas del lugar y visualice las distintas posibilidades. Espero que la experiencia en el Parque de la Aguada sea un ejemplo de gestión para el desarrollo de proyectos futuros. De esta manera podremos intervenir de manera más sustentable y efectiva, enfrentando las múltiples variables y complejidades propias de las grandes ciudades en la actualidad.

  4. Fernando Guerrero dijo:

    El Parque del Zanjón de la agua es el primer paso para pensar en aquellas áreas residuales de Santiago en donde por presencia de humedad y variaciones de agua durante el año se han convertido en el patio trasero de la ciudad, además de ser áreas que dividen en vez de congregar, como por ejemplo Lo Errázuriz en Cerrillos-Estación Central, el mismo Mapocho entre Renca y Cerro Navia, la Quebrada en La Reina, o la Quebrada de Macul en Peñalolén.
    Creo que es una gran iniciativa, que además viene a concretar la falta de áreas verdes que existen en la ciudad, iniciativas como ésta, de llegar a ser exitosa, podría marcar un presendente de como se intervienen los cauces en áreas urbanas, no solo en Santiago si no que además en las olvidadas ciudades de regiones como en Copiapó, La Serena, Temuco u Osorno, que además de dividir la ciudad del centro a las áreas periféricas y pobres, se convierten en el patio trasero que nadie quiere mirar.

  5. La Organización Mundial de la Salud recomienda 9 metros cuadrados de áreas verdes por habitante en las ciudades y según el último informe de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico muchas de las comunas que atraviesa el Zanjón de la Aguada tiene menos de 6 metros cuadrados de áreas verdes por habitante.

    Luego de observar estas cifras, me parece más que notable el destino que tendrán estos terrenos y sus aguas porque enriquecerán a la ciudad. Es un beneficio enorme para quienes habitan esas zonas ya que en muchos casos los habitantes de aquellas comunas viven en terrenos pequeños donde pocas veces tienen patio.

    Sin dejar de aplaudir esta iniciativa y lo que significará para la mejor calidad de vida de sus usuarios, considero muy importante crear espacios de educación sobre nuestras riveras. Tenemos, tal como lo dice la columna, una historia que sella las orillas de las aguas de la capital como sinónimo de pobreza, desperdicio y desecho. Debemos enseñar el cuidado y respeto de estos espacios a las nuevas generaciones y así por lo menos pensar que en 50 años más, se hablará de otra forma.

  6. Catalina Alcalde dijo:

    Creo que lo más notable del proyecto es como un equipo multidisciplinar fue capaz de trabajar en conjunto y presentar una contrapropuesta a la del MOP. De esta manera propusieron una solución alternativa al ducto que beneficiara a la comunidad y solucionara varios problemas existentes en el sector.
    Algo parecido pasó con el nudo de Estoril, para el cual la concesionaria Costanera Norte contemplaba un proyecto vial que generó preocupación en los ciudadanos por sus efectos urbanísticos y paisajísticos sobre el entorno urbano. El proyecto no permitía el cruce peatonal, los buses pasaban por rampas bajo la superficie generando un peligro para la comunidad, entre muchos otros problemas. A esto, reaccionaron un grupo de arquitectos, y junto con un equipo de profesionales (urbanistas, paisajistas, ingenieros) y con participación ciudadana, se propuso una solución que hoy en día permite la continuidad peatonal y del transporte público por la superficie, y dos explanadas que ligan ambos costados del cruce.
    Creo que estos casos (como muchos otros existentes) nos debiesen servir como ejemplo para saber que como arquitectos o como simples habitantes de nuestra ciudad, tenemos la capacidad de cuestionar los proyectos urbanos del gobierno que muchas veces nadie les ha dado una segunda vuelta y por lo general no son la mejor solución. También rescato la importancia del trabajo multidisciplinar en estos casos que gracias a los distintos puntos de vista se llegó a una solución más integral.

  7. Veronica Sepulveda dijo:

    Creo que el proyecto mencionado en la columna es un gran ejemplo de cómo es posible entregar áreas verdes y espacio público de buena calidad en comunas que no son las más ricas de la ciudad, pero si las que más lo necesitan. Esto se condice plenamente con lo mencionado por ELEMENTAL en la siguiente cita “Las ciudades se miden por lo que se puede hacer gratis y en un país tan desigual como Chile esto es particularmente relevante. Contar con espacios públicos de calidad no es una demanda propia de quien ya ha resuelto problemas básicos sino una herramienta redistributiva fundamental. La ciudad, y especialmente el espacio de uso público, es un mecanismo de compensación para todos quienes no pueden acceder a una mejor de calidad de vida de manera privada”1. Esto evidencia lo importante que es proporcionar espacio público en la ciudad, el cual no siempre es fácil de lograr ya sea por falta de un equipo multidisciplinar que lo diseñe, o bien por falta de espacio. En este caso hay que recalcar lo que menciona Allard en su columna, un problema puede ser transformado en una oportunidad. Teniendo en cuenta esto, es necesario que aprovechemos lo que la ciudad proporciona para poder generar la mayor cantidad de m2 de espacio público de buena calidad posible, aprovechar tanto las orillas de los ríos como los cerros. En Santiago, por ejemplo, hay muchos cerros que están al margen de lo que pasa con el resto de la ciudad o bien están siendo destruidos con basura o siendo urbanizados. Santiago Cerros Isla plantea una manera de rescatarlos, esta iniciativa y ejemplos como el del Parque la Aguada o el Paseo Zócalo Metropolitano (ELEMENTAL) debiesen ser ejemplos para desarrollar tanto en la ciudad de Santiago como en el resto del país.

    1. ARQ, n. 81 Espacios para la cultura, Santiago, agosto 2012, p. 20-27.

  8. Lorena Fernández dijo:

    El proyecto de recuperación del denominado “Anillo Interior Metropolitano” y el proyecto del Parque La Aguada nos dejan, a mi parecer, dos grandes precedentes que no debiésemos olvidar, tanto durante la formación del arquitectura como durante la práctica de la arquitectura.
    La primera, es entender que los proyectos o iniciativas que se trabajan en la época de formación pueden y tienen todo el potencial de llegar a realizarse en la realidad; eso ha pasado con el proyecto de recuperación del Anillo Interior Metropolitano, y también sucedió con el origen del Mapocho 42k. Ambos proyectos nacieron de actividades académicas regulares y han logrado situarse como proyectos urbanos en desarrollo, sobrellevando todas las dificultades que se les han presentado y exigiendo una definición concreta del problema y la solución que proponen.
    La segunda moraleja, es que el proyecto del Parque de La Aguada no sólo ha marcado precedentes a nivel nacional, sino que también es un referente a nivel internacional, y esto es sin duda gracias a que es un equipo de trabajo multidisciplinar, donde se han debido conjugar tanto los intereses paisajísticos, sociales, hidráulicos, de transporte, etc, en beneficio de un proyecto que, en definitiva, es un obra tanto para el barrio al que atañe directamente, como para la ciudad y su cambio en la valoración histórica que ha tenido acerca del Zanjón de la Aguada.

  9. Isidora Bauerle dijo:

    Primero quiero aplaudir la suspicacia de los profesionales involucrados en el Parque de la Aguada y la insistendia en dar una segunda vuelta a un proyecto existente que además de solucionar el tema de las inundaciones tiene el valor agregado de mejor la calidad de vida de los habitantes.
    Creo que algo muy importante para la ciudad relacionado a este proyecto es que por fin nos estamos haciendo cargo de los bordes de nuestros ríos, por año Santiago a dado la espalda a sus causes principales. Un tiempo atrás al ver una imagen aerea de la cuidad se podía apreciar una serie de vacíos asociados a estos cursos de agua lo que de a poco con esfuerzo e inversiones se han convertido en una serie de cordones verdes que reconocen la presencia del agua, como el parque de las esculturas, el parque bustamante, forestal y de los reyes a lo largo del Río Mapocho.
    Si bien el zanjón de la aguada no es natural ha vivido este fenómeno. Tenemos que encargarnos de dignificar estos elementos y que la cuidad se haga cargo de ellos, hay cuidades en donde los ríos son parte de la memoria colectiva e incluso hitos turísticos como son el Sena en París o el río Támesis en Londres. Santiago puede aspirar a eso y no hay que pensar en un Mapocho navegable para convertirlo en un elemento turístico, iniciativas mas asertivas como la del zanjón de la aguada son un buen punto de partida. Esta obra ingenieril se extiende por 27 kilómetros de la ciudad y son varias comunas las que se ven segregadas por los vacios urbanos en cada uno de sus bordes, lo importante ahora es que esto tenga una continuidad y no se quede en el Parque de la Aguada.

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