COLUMNA: El círculo de Vespucio

Por Clemente Pérez en La Tercera, 7 de Agosto del 2013.

“El proyecto de Vespucio Oriente sin incorporar el tramo de avenida Ossa no es una solución vial efectiva. Todo indica que habrá que construir algunos pasos sobre nivel en los principales cruces.”

COLON pensaba que había llegado a las Indias. Fue Américo Vespucio quien explicó, un tiempo después, que se trataba de un continente nuevo, el que llevaría su nombre a la larga. Vespucio fue quien se dio cuenta de que el círculo aún no se cerraba.

En Santiago estamos parecidos: no hemos podido cerrar el círculo de Vespucio. El reciente llamado a licitación por la concesión de Américo Vespucio Oriente (AVO), después de reiteradas postergaciones, será licitado sin incorporar el tramo correspondiente a avenida Ossa. La presencia del Metro en el subsuelo y una fuerte oposición de los vecinos en la superficie, ha hecho más compleja la solución de este trayecto, tanto que el MOP optó por dejarlo fuera de la solución vial propuesta.

Así como está no es solución. Todo indica que habrá -al menos- que construir algunos pasos sobre nivel (ojalá tarificados, para que sean financiados por los automovilistas) en los principales cruces, a fin de evitar un cuello de botella de dimensiones siderales.

Respecto del resto, el llamado a licitación de AVO constituye un avance, pues por fin se destraba uno de los proyectos viales más necesarios para la ciudad, cuya dilación significa una fuerte pérdida social por la congestión, y su impacto en la calidad de vida. También es positivo que se haya decidido realizar la obra de manera subterránea, a fin de preservar el parque, y por la forma menos onerosa de hacerlo, mediante una trinchera cubierta.

Sin embargo, el proyecto a licitar contempla sólo dos pistas por superficie. Con tal de convencer a los alcaldes -verdaderos señores feudales- el MOP decidió reducir de tres a dos las pistas no tarificadas. Esto busca ampliar el parque actual, pero al costo de impedir la implementación de corredores segregados de transporte público.

Desarrollar un proyecto de esta magnitud sin considerar pistas para buses constituye un crimen. El parque automotor crece exponencialmente y si sólo construimos infraestructura para el automóvil, el futuro será de mayor congestión que la situación actual. Si el proyecto lograse incorporar corredores de buses, en cambio, se cumpliría con un doble propósito: ampliar la infraestructura, financiada principalmente por los automovilistas, y promover el transporte público, disminuyendo tiempos de viaje para la mayoría de la gente.

El proyecto contempla una “reserva de faja” que podría ser utilizada por un tranvía en el futuro. No queda claro quién lo va a operar, cómo, dónde estarán los talleres, ni miles de interrogantes de ese tipo. Los tranvías, por lo demás, son ineficientes, tienen altos niveles de evasión e implicaría un transbordo adicional para los usuarios de buses.

Los corredores segregados, en cambio, evitan nuevos transbordos, son más baratos y mejoran las velocidades de los buses, haciéndolos más competitivos respecto del automóvil. Al menos eso dice la teoría. En nuestra ciudad, por problemas de diseño, los corredores no han obtenido los objetivos buscados. Son invasivos, caros, y en general, sólo se han hecho por tramos.

Es el momento de darles a los corredores de buses una nueva oportunidad. La concesión de AVO no puede ser una autopista sólo para los automovilistas. Menos aún si se contempla -como será el caso- destinar recursos públicos para su construcción.

 

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5 respuestas a COLUMNA: El círculo de Vespucio

  1. Sebastián Pedrals dijo:

    El que después de cerca 3 años de espera se llegue a licitar el proyecto de Américo Vespucio Oriente es un gran avance, pero claramente se está licitando un proyecto a medias.

    Como es posible que la eficiencia de un proyecto vial de estas dimensiones, que permite producir un cambio vital en la ciudad, se vea atentado por el simple hecho de dejar conforme a un grupo muy reducido y privilegiado de la ciudad.

    A pesar de la oposición de los vecinos y la cercanía del Metro en el subsuelo, no podemos dejar un espacio ineficiente e incompleto (tramo de avenida Ossa) por el simple hecho de entregar una solución rápida a la ciudad. Se debe tener la capacidad de pensar en el desarrollo de Santiago a largo plazo. En particular resulta curioso que con oposición ciudadana, los proyectos no mejoren, sino que a veces solo logren empequeñecerse.

    Por otro lado, el desarrollo del proyecto no puede encontrarse limitado tan solo a los automóviles, sin optar por soluciones para la movilización publica (dejando de lado el tranvía debido a su ineficiencia). Un proyecto de esta escala tiene un alcance mayor al que se está limitando.

    La licitación del proyecto en su estado actual funciona como un parche para la ciudad, promoviendo políticas que favorecen a algunos en vez beneficiar a todos, dejando de lado a aquellos más desfavorecidos que viven en las periferias y que día a día cruzan Santiago en buses. Tenemos que ser capaces de mirar un poco mas allá de nuestras frentes y pensar en el bienestar de todos en la ciudad.

  2. Pensar en licitar solo una fracción del tramo AVO, que además presenta vacíos en su diseño, no es sino una solución parche y corta de mira al problema de movilidad en este trayecto. La oposición de los vecinos, así como la presencia de la linea 4 del metro, dan luces de las complejidades de trabajar en una ciudad ya consolidada. Estas más que paralizar el proyecto en el tramo de Ossa, deberían ser capaces de incentivar la búsqueda de nuevas y mejores soluciones que tomen en cuenta los reales requerimientos de la población.

    Por otro lado, aún cuando hoy en día somos consientes de los problemas que conlleva la expansión del parque automotriz, seguimos generando proyectos que potencian al transporte privado. La reducción a dos de las previstas tres pistas en superficie, sin considerar entre ellas una exclusiva para buses, atenta a la inmensa mayoría que se desplaza diariamente en medios de transportes colectivos para llegar a sus lugares de destino.

    Es momento de pensar a futuro. No es posible que sigamos gestando proyectos incompletos que solventen los problemas de un sector acotado de la población. Es sabido que Santiago necesita urgentemente mejorar su sistema de transporte colectivo. Por lo que oportunidades como estas no deben solamente cumplir con recoger la gran demanda de nueva infraestructura vial, sino que también debe privilegiar al transporte público. Con ello no solo se busca reducir paulatinamente el uso del automóvil, sino que también mejorar equitativamente los tiempos de viajes, y la calidad de vida de la población.

  3. Paulina Leyton Cvitanic dijo:

    Me parece relevante poder cuestionar el llamado a licitación de la concesión de AVO, tomando en cuenta que es un proyecto donde se han realizado importantes cambios de diseño conceptual. Resultado que proviene de la variación que se generó en el equipo de expertos que convocó el MOP en Marzo de este año.

    El proyecto inicial contemplaba tres pistas en superficie, acompañado de una vía especial para el transporte público. Se torna imposible obtener una evaluación social de un proyecto que no tiene un desarrollo de ingeniería básica de proyecto, estudios ni simulaciones de trafico o un re-estudio de la demanda por uso de la autopista, debido a las modificaciones de sus planos, que finalmente se reducen a dos pistas en superficie. Además de no contemplar un estudio de impacto ambiental terminado. Dichas problemáticas recaerán inevitablemente en un aumento de los costos y subsidios del nuevo proyecto.

    Se hace evidente, la ineficiencia de la eliminación de la pista para transporte público solo para aumentar las hectáreas de parque en la zona oriente. La eficiencia, me parece que se encuentra en entregar un corredor exclusivo de transporte público y tres pistas en superficie, donde la licitación este basada en un buen estudio que facilite la factibilidad social, económica y ambiental, cerrando el anillo de circunvalación en un periodo serio y efectivo.

  4. Veronica Sepulveda dijo:

    En una ciudad como Santiago hay que dejar de darle tanto protagonismo al automóvil, hay que devolverle al peatón, al ciclista y al transporte público su lugar en la ciudad. En la columna se mencionan los corredores segregados para el transporte público como una manera de atenuar la congestión vehicular, que se pronostica cada vez mayor. El problema es que quienes toman las decisiones poco creen en esta solución, ya que la mayoría de las veces no son entendidos en el tema por lo que se dejan llevar por experiencias conocidas. Tales no han sido bien desarrolladas en Santiago, por ejemplo en Av. Grecia, Av. Vicuña Mackenna y parte de Departamental. Estas vías segregadas son totalmente invasivas, prácticamente cortan el barrio o la comuna en 2. Además muchas veces se transforman en autopistas para los buses, lo que es un real peligro tanto para los peatones como los automóviles. Por otro lado esta misma solución bien ejecutada es un éxito, lo que se puede ver en Paris, donde hay corredores segregados principalmente para buses eléctricos. Éstos generalmente transitan en zonas de parques o donde hay muchos peatones o ciclistas, de manera de encontrar equilibrio entre estos tres medios de transporte, done el bus le avisa su paso a peatones y ciclistas con una campana en vez de un bocinazo que probablemente los deje un poco sordos.
    Entonces, si la solución de corredores segregados para el transporte público presentada a los alcaldes y habitantes de la zona a intervenir es la recién descrita, pero los ejemplo locales son los de las avenidas mencionadas, fácilmente la opinión pública se va a oponer ya que de a poco la credibilidad en los proyectos relacionados al transporte público se agota.

  5. Isidora Bauerle dijo:

    El proyecto de Americo Vespucio no esta bien resuelto, es por eso que se requieren tantas explicaciones, reevaluaciones, modificaciones y prórrogas.
    Debemos aprovechar el debate que esto ha generado para construir una obra definitiva y que funcione por un largo período de tiempo. No puede ser, que luego de tanta discusion en torno a este tramo que pretende cerrar el anillo mas importante de la capital, terminemos construyendo algo que es evidente que no esta pensado para durar. Si bien no se van a solucionar todos los problemas de trafico de Santiago si es un punto muy importante y se debe considerar el transporte público como protagonista en la solución.
    Otro problema mjuy importante que se esta dejando de lado en todo esto es el hecho de que dentro de todos estos análizis y replanteamientos del proyecto se deja la responsabilidad del aspecto ambiental al futuro concesionario, esto es peligroso para la inversión, operación, vecinos y usuarios de este tramo.

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