Rio de Janeiro: La unión entre retícula y la curva vernácula

Por Juan Cristobal Donoso

Rio de Janeiro se caracteriza por ser una ciudad inmersa en un paisaje único, reconociendo su imponente topografía para lograr hacer de ella, parte del paisaje cotidiano de la ciudad.

En su historia, Rio ha tenido una evolución urbanística que contempla 10 planes en total entre 1843 y 2003 con propuestas de acuerdo a las épocas en que se promulgan y las necesidades que va teniendo la sociedad en su historia. En estos, se refleja la necesidad de atender problemas relacionados con el crecimiento urbano acelerado, las epidemias, falta de control en construcción y urbanización, y deterioros en las condiciones sociales entre otros, como problemas acorde a la evolución de la ciudad y su población, como ha ocurrido en las principales ciudades del mundo.

Los primeros tres corresponden a planes del siglo XIX, los que introducen el “urbanismo carioca” de la ciudad, esa forma redondeada que convive con una trama regular, y los planes restantes corresponden a los planes del siglo XX que le dan el carácter de ciudad contemporánea que se observa hoy.

Las principales ideas de estos planes provienen de referentes europeos, lo cual se explica por la transformación de su modelo económico y social similar, siendo la ciudad de Rio un laboratorio crítico de las ideas y modelos pronunciados en el viejo continente. Así como se ha adaptado ese modelo, también ésta evolución urbanística ha buscado los elementos de “carioquización”, que hace de la ciudad una cuna de elementos propios y tradicionalistas de Brasil, buscando un urbanismo vernáculo y adaptado.

“Quizás el mejor ejemplo haya sido el de la adaptación de la geometría plana, brillante y funcional del movimiento racionalista, que en Brasil (bajo el también equivoco, visto desde Europa, nombre de modernismo) resultó en un nuevo orden más organicista, en una nueva arquitectura que, sobre los mismos principios, adoptó la curva como directriz, paraísos circulares que tipifican las arquitecturas” (1).

Todo comienza con la formación hispana de ciudades, con una ordenación de su experimentado damero fundacional que se expande como retícula dando un orden, y que hoy se observa como ciudad construida y consolidada, como ocurre en grandes ciudades desarrolladas del mundo, trayendo consigo el peso de la revolución industrial y su impacto. Pero hay algo que hace de Rio único, que es su “tropicalismo”, la curva en el paisaje, la morfología por sobre lo construido, es decir, la naturaleza, una ciudad de retícula cuadrada, sobre un paisaje circular. Este es el urbanismo carioca que nombré anteriormente, el cuál refleja un intento por aceptar la idea de reticular la ciudad, esa ciudad fundacional que se heredó, pero manteniendo la curva como directriz (como se puede ver en la arquitectura de Oscar Niemeyer y Lucio Cosa), el cuál se extiende también en sectores no planificados, como son las “favelas”, creciendo sobre la curva de los cerros, sin una malla ni directrices similares a las de las ciudades del resto de América Latina.

“Un urbanismo respuesta a los modernos paradigmas urbanos, voluntad de geometría reductiva de los planes, la idea de la ciudad reticular permanente. Pero con un urbanismo carioca que acepta, digiere, amplifica y distorsiona los modelos originales” (2).

En el siglo XIX, se desarrollan los 3 primeros planes, en donde se plasma esa idea de origen de la urbanística carioca y su paralelo con la trama urbana y los movimientos higienistas que estaban siendo necesarios en grandes ciudades del mundo producto de la sociedad y sus requisitos.

El año 1843 surge el Plan Beaurepaire desarrollado por Henrique de Beaurepaire Rohan, que busca consolidar puentes, caminos, y puertos. Se considera el primer plan de Rio, que propone intervenciones en el territorio mismo, y problemas de la ciudad enfocado en la salud e higiene pública, como dotación de agua potable para todas las casas y drenaje para aguas lluvias. La ciudad tenía en ese entonces una trama urbana colonial, con calles estrechas, y pequeñas construcciones. Se extendieron cerca de 50 calles y se abrieron nuevas plazas para consolidar la trama de manera más extendida y albergar los cerca de 137.000 habitantes de ese entonces, casi la mitad eran esclavos. Cabe destacar que es la misma grilla que se extiende, sin considerar aún la curva y carioquización de la ciudad.

El año 1875 se realiza el Plan de la Comissão de Melhoramentos que continúa con la expansión de la ciudad regularizando la trama y dotando a la ciudad de nuevos servicios, como gas y un transvía. En este plan se introducen las herramientas europeas de la urbanística contemporánea: alineaciones, orden edificatorio figurativo e infraestructuras de los nuevos servicios urbanos.

Este plan se utilizó para pensar una ciudad en explosión demográfica, que se consolidaba como potencia mercantil en la región y en donde se iniciaban migraciones que sustituían la esclavitud.

La trama urbana regular colonial ya abarcaba el área de Copacabana y el interior de Laranjeiras y también se extendía hacia el norte, acompañado por dos líneas de trenes, pero aún seguía viviendo la mayor población en el centro fundacional, en Cidade Velha con excesiva densidad.

Podemos ver que en este plan se define la estructura urbana para la expansión de la ciudad con la técnica de la alineación tal como ocurría en las ciudades de Europa. El gran acierto de este plan fueron los transvías, que revalorizaron los terrenos suburbanos y renovaron el área central desplazando clases populares hacia afuera.

La sociedad carioca cambiaba, se consolidaba una nueva clase capitalista en torno a la construcción de servicios urbanos, bancos, y sociedades de acciones dando una fase de industrialización.

En 1903 nace el Plan de Pereira Passos, basado en estrategias de recuperación de centros urbanos basado en las prácticas de ciudades norteamericanas, en la misma época que fue abierta la vía Layetana de Barcelona. Trabajos de embellecimiento, abertura de calles, y la construcción del puerto, con el concepto de City Beautiful como idea de orden y apoyo para inmobiliarias y generar plusvalía urbana; la base del plan era la extensión periférica.

Rio tenía ya un área diez veces que la de “Cidade Velha” (ciudad fundacional), pasó a una población de 811.443 habitantes y su centro mantenía la trama colonia apretada, a pesar de las aperturas de calles y plazas sobre lo existente. A este plan se le considera el “Haussmann brasileiro” por la apertura de grandes avenidas en la ciudad a partir de expropiaciones.

Estas obras transformaron Río en ciudad moderna, con un plan que continúo por más de 20 años en una sucesión de alcaldes, incorporando conceptos nuevos expresados como “cariocarización”.

Entre 1926 y 1930, se realiza el Plan Agache que busca dar coherencia a temas que ya eran un hecho: infraestructuras, la circulación, los servicios urbanos, los espacios de sutura entre los barrios, y el “zoneamiento”. Se define la estructura viaria y se incorporan las zonas de usos de suelo de la ciudad con normativas para cada edificación siguiendo la idea de ciudad jardín.

Entre 1938 y 1948 se desarrolla El Plan Piloto de Rio de Janeiro centrado en desarrollar una red vial de carreteras para la expansión urbana, y de conectar norte y sur de la ciudad; se basa en dejar de lado el embellecimiento y enfocarse en el automóvil y la industrialización para mejorar la calidad de vida.

El año 1965 se hace El Plan Dioxiadis, que sigue el modelo de una red de vías rápidas para el crecimiento multidireccional potenciando sectores urbanos autónomos de la ciudad, como se estaba utilizando en todo el mundo. Se basa en una malla vial rectangular deformado por la topografía. Con esto, se comienza a abandonar la ciudad construida, se da énfasis al rodoviarismo, y aparece la ciudad informal de las favelas.

El Plan de la Baixada de Jacarepaguá de 1969, se desarrolla cuando ya la ciudad crecía por sectores con lógica autónoma. Lo desarrolló Lucio Costa quien propone agregar 105km2 a los 300km2 de ese entonces. Esto trajo congestiones en la zona sur, pero se defendió argumentando que el plan debía traer un anillo viario para Rio y una carretera entre Lagoa hacia Barra de Tijuca. Dentro de ese anillo aparecería el “centro metropolitano” que organizaría la ciudad. Esto refleja que en Rio se estaba desarrollando un modo de hacer urbanismo y su inserción en el movimiento moderno evidente.

En 1977 se realiza el plan PUB-RIO (Plano Urbanístico Básico), que muestra un estudio de que Rio estaba creciendo por agentes inmobiliarios. Se crean los AP’s (Áreas de Planeamiento) y PEU’s (Proyectos de Estructuración Urbana) desarrollados y aprobados a partir de 1985, semejante a los Planes Especiales de Reforma Interior (PERIs) de España. Al mismo tiempo, se crea el decreto de reglamentos de edificación y usos de suelo de la ciudad.

1982, se crea el Plan Diretor da Cidade que muestra la recuperación urbanística de la ciudad construida, rellenando los vacíos urbanos para controlar la densidad y evitar la expansión desmesurada de la malla, recuperando el centro histórico al estilo del plan del centro de Boloña de 1971.

Un plan que mantiene lo tradicional y destaca el asentamiento y permanencia de las favelas.

El Plan Estratégico de 1993 es un proceso metodológico para hacer de Rio una de las ciudades más modernas del mundo. Un plan para restructurar sus principales calles, y en el que se inserta también el plan Favela-Barrio de 1994-2009 que redistribuye su renta urbana y trabaja su integración social. Muchos de estos modelos fueron influencia de modelos realizados en la ciudad de Barcelona, los cuales también sirven para comprobar instrumentos de intervención y transformación de la ciudad, con un deseo de orden y modernización.

Los planes de Rio reflejan la constante intención de hacerla una de las ciudades más modernas del mundo, a partir de soluciones e intervenciones similares a exitosos planes desarrollados en ciudades europeas como la de Barcelona principalmente, así como también estrategias de embellecimiento como en ciudades norteamericanas. Todo esto trae consigo una retícula, la ya trabajada grilla ortogonal que dio inicio a esta ciudad con el nombre de “Cidade Velha” y que fue expandiéndose como retícula hacia su periferia. En este intento por crecer, la ciudad acoge una topografía que impone las líneas de expansión y define el crecimiento de una ciudad en desarrollo, como los morros y el mar. “Un trozo de corteza utilizado por los grupos humanos para desarrollar su base material en la historia temprana llamándolo medio natural” (3). Esto es la identidad de la ciudad de Rio, Una sucesión de mallas ortogonales repartidas en un territorio, separadas e independientes entre sí construyéndose áreas autónomas, pero que se adaptan a la curva del territorio, siendo éste el principal actor de la ciudad. Todo esto, complementado con vías de desplazamiento rápido que comunican los distintos centros y la periferia, lográndose una ciudad con movimientos, con una serie de mallas ortogonales, vernácula, carioca, y que acoge los principios de la ciudad moderna.

Bibliografía

(1)Andreatta, Verena. Rio de Janeiro: Planes de Ordenación y orígenes de la urbanística carioca. Universitat Politècnica de Catalunya.

WEB: http://upcommons.upc.edu/revistes/bitstream/2099/12253/1/01_02_VerenaAndreatta.pdf, p. 16

(2)Andreatta, Verena. Ciudades cuadradas, Paraísos circulares. MAUAD X. 2006, Rio de Janeiro, Brasil, p. 13

(3)Santos, Milton; Silveira, María Laura. Brasil, Territorio y sociedad de inicios del siglo XXI. RECORD. 2001, Rio de Janeiro, Brasil, p. 28

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