La capital de EEUU se olvidó de ser ciudad

Por María Teresa Echaurren

La Capital Federal de la mayor potencia mundial se olvidó que era una ciudad. Con más de 600.000 habitantes, Washington, D.C. tiene una historia corta, compleja y contradictoria, sobrepasando los ámbitos sociales, económicos y culturales de la ciudad misma, mostrándose independiente a ello y en su escala grandiosa al mundo. Una paradoja entre poder y la representación de democracia, y problemas locales de empobrecimiento, inseguridad y crimen.

Necesaria su historia para la comprensión de su forma y desarrollo, contexto y actualidad. Washington, D.C. se crea con la independencia de EEUU en 1776, en el Gobierno de George Washington, separando la Capital de los 50 Estados, en el Distrito de Columbia, un diamante de 10 por 10 millas, al este de la ciudad de Georgetown , que concentraría los poderes ejecutivo, legislativo y judicial del país.

Washington llama al ingeniero francés Pierre Charles L’Enfant, que en 1791 diseña la ciudad capital que aún hoy se ve , con sus largas avenidas de parque, monumentos y las edificaciones homogéneas de 7 pisos de altura , que dan un aire parisino junto con los grandes jardines y diagonales sobre la grilla ortogonal radial, conectando a través de grandes espacios arbolados y monumentos, la topografía, los parques y los grandes espacios de la ciudad de las casa de gobierno –Casa Blanca- y del Congreso –Capitolio-.

 

Dibujo del Capitolio del arquitecto William Thornton, 1793.

Un plan que para su centenario sufrió de cambios que acentuarían aún más las intenciones de L’Enfant de continuidad del verde –expandiéndolo-, a través del Plan McMillan, que desarrollaría un sistema de parques para la ciudad con la refacción del National Mall, la Avenida verde que une a manera de L, el Capitolio y la Casa Blanca, a través de 3 kms. de monumentos, memoriales y museos . Uniéndoseles la American Institute of Architects (AIA) con la expresión de los ideales del movimiento City Beautiful diseñando así grandes y ordenados espacios cívicos. Obteniendo un plan simbólico e innovador para el país, que enfatiza los espacios abiertos, vistas, la infraestructura y edificios públicos.

Plan McMillan: Parque Capital Nacional

Esta puede ser la cara que muestra al mundo y al turista, con los miles de intereses turísticos de la ciudad de los monumentos; sin embargo, al conocer su historia, el plan urbano de L’Enfant, la baja demográfica según sus censos , en que la población de Washington, D.C., ha caído desde su máximo histórico de 802.178 en 1950 a 554.000 en 1996; siendo la principal razón la inseguridad, y tal vez la poca autonomía y participación del ciudadano, además de una concientización de esto, con blogs llenos de opiniones parciales, positivas y negativas que llevan a ver con ojos, tal vez lejanos pero imparciales, una ciudad, capital del país, que alberga desde la casa de gobierno y el congreso, a 300.000 viviendas y 300.0000 estudiantes universitarios, inmigrantes, diplomáticos y una gran diversidad social y cultural.

Hay una contradicción entre, por una parte, el potencial económico y tecnológico ilimitado, y por otra, las inequidades sociales que amenazan la convivencia e incluso la vivencia de la metrópolis, como en ninguna otra ciudad. (Subirós, 1997: 1)

 

En su tesis , el historiador catalán Josep Subirós relata los problemas de la ciudad como gran ciudad, frente al real poder simbólico de Washington, D.C. como capital federal, que es finalmente la misma causa de estos problemas locales, así como son el desempleo, el mal estado de las instituciones educacionales, los números de asaltos, la inseguridad, la segregación y la pobreza.

Cómo es posible que la capital del mundo moderno, la sede del gobierno federal de EEUU, y el corazón de la Región Metropolitana con mayor promedio de ingresos per-cápita en América, se muestre en muchos aspectos, con una tabla similar a muchas ciudades de países subdesarrollados.

A pesar de que hay un gobierno municipal y un alcalde, el Congreso tiene la autoridad suprema sobre la ciudad y el distrito, lo que resulta en que los ciudadanos tengan menos autogobierno que los residentes de los estados. El Distrito tiene un representante en el Congreso, pero ni tiene derecho a voto .

 

Metro de Washignton, D.C. conecta el área metropolitana y suburbios al Centro de la ciudad

La población del Distrito de Columbia es de 600.000 habitantes (Zona Sombreada imagen superior). El área metropolitana de Washington es la séptima más grande de Estados Unidos, con 5,8 millones de residentes (Censo 2010). El crecimiento y desarrollo de las áreas metropolitanas es un fenómeno de alcance mundial; en los Estados Unidos aproximadamente el 1% de la superficie corresponde a estas áreas donde reside el 75% de la población. (Neyra, 1992) Y es en esta realidad donde detectamos otro gran problema de la ciudad.

El sistema federal del país hace que el gobierno de la ciudad no pueda cobrar impuestos al movimiento de los miles trabajadores que consumen de sus bienes y servicios, usan su infraestructura y seguridad, y sin embargo habitan en el área metropolitana, entre Virginia, West Virginia o Maryland. Y sumado al 44% del sector inmobiliario de Washington, D.C. que aporta en impuestos a la ciudad, pues el resto exento de este deber, son propiedades federales, diplomáticos o ONGs, que corresponden al 56% del Real State. Aquí, la gente que pertenece, no participa, y los que no pertenecen al D.C. tienen mayor participación. Además, existiendo una estabilidad económica, y de empleo; si noesta realidad no se combina con una visión, o una estrategia a gran escala de cohesión y convivencia social, la distribución desigual de bienes podrían convertirse incluso en otra fuente de conflicto.

La pregunta podría ser, la ciudad vs. el área metropolitana, o la ciudad vs. el Gobierno Federal, no en contra sino a modo de buscar el punto de quiebre de la estructura urbana. Porque, más que económico, es un problema de apropiación de la ciudad. Si Washington, D.C. se ha olvidado de ser ciudad sería por su ausencia de autonomía, pues por si sola, hoy no se sostiene. Si bien no es el Distrito de Columbia, un Estado más del país, la falta de participación ciudadana la lleva a ser escenario para el mundo pero la vida urbana se enferma entre bambalinas.

En su evaluación de la planificación de Washington, D.C., Subirós se lamenta de que “el Congreso y el gobierno federal siempre han visto y siguen viendo a Washington, D.C., y no como una ciudad real y compleja, sino maleable como la sede de instituciones federales, y como representación simbólica y monumental de la unidad nacional “(Subirós, 1997:15). “Farrar y Gillette han presentado críticas similares, y han demostrado que, desde su creación, las iniciativas de planificación de Washington se han centrado más en la estética que en la justicia, y se han organizado en torno a la mejora de la capacidad de la ciudad para llevar a cabo las funciones federales, tanto prácticas como simbólicas ”. (Brown, 2011: 31)

“Washington solo existe por el país en tu totalidad; sus problemas locales independientes de las funciones nacionales, son en efecto, nada.” (Frederick Law Olmsted Jr., 1902)

A menos que se quiera una ciudad con más monumentos y grandes espacios y edificios, turistas y gente de los suburbios yendo todos los días a trabajar al centro, el gobierno del distrito debe poner en sinergia la contradicción que la acontece. Washington, D.C., tiene lo mejor de dos caras. Ser capital y el centro de una próspera área metropolitana.

Según Urban Land Institute, que diseña estrategias locales para la revitalización de barrios, más que resolver problemas puntuales, debe existir una comprensión entre los diferentes departamentos a cargo de gestionar la ciudad, como planificación, economía, servicios sociales y educación, tienen que tener un plan común y participar juntos en los esfuerzos de revitalización. Así, ya no a escala de barrio, sino municipal; debe poner atención no a la ciudad que pertenece el barrio, sino al contexto metropolitano, y a su integración social. Así, residentes no solo vean un lugar habitable, sino razones para quedarse, sin buscar en el suburbio seguridad, mejores colegios, tiendas, calidad de vida.

Esta situación, tomándola políticamente, podría establecerse como llave para promover la interacción entre los dos aspectos de esta entidad urbana, logrando que la ciudad trabaje eficientemente siendo la capital del país, y eficientemente como ciudad convencional, compleja y vital.

BIBLIOGRAFÍA

PUBLICACIONES

Brown, Jessica M. 2011. “Narrating Washington, D.C. from the Margins: Urban Space and Cultural Identity in ‘Lost in the City’ and ‘The Beautiful Things that Heaven Bears’.” UC Berkeley: Berkeley Undergraduate Journal, Office of Undergraduate Research. California.

Artículo Permamente [http://escholarship.org/uc/item/9kw5m22b]

Neyra, Elena. 1992. “Análisis del Crecimiento, Urbano a través del Landsat 4 Y 5 en el Área Metropolitana de Washington D.C.” Ingeniera de Caminos, Canales y Puerto, Revista de Obras Publicas. No 3.328. Año 141. Enero 1994, Argentina.

Savage, Kirk. 2009. “Monument Wars. Washington, D.C., the National Mall, and the transformation of the Memorial Landscape.” University of California Press, Londres, Inglaterra.

Subiros, Josep. 1997. “Space and Culture in Washington, D.C.: A Capital in Search of a City.” Comparative Urban Studies Project Occasional Paper, No. 9. Woodrow Wilson Center for International Scholars.

Friedman, Samantha; Singer, Audrey; Price, Marie; Cheung, Ivan. Abril 2005. “Race, Immigrants, and Residence: A New Racial Geography of Washington, D.C.” Geographical Review , Vol. 95, No. 2, New Geographies of U.S. Immigrants, pp. 210-230, Publicado por la American Geographical Society.

Link Permanente [http://www.jstor.org/stable/30033988]

Knox, Paul L. Junio 1991. “The Restless Urban Landscape: Economic and Sociocultural Change and the Transformation of Metropolitan Washington, DC.” Annals of the Association of American Geographers , Vol. 81, No. 2 (Jun., 1991), pp. 181-209, Publicado por la Association of American Geographers.

Artículo Permanente [http://www.jstor.org/stable/2563300]

DATABASE

Wrenn, Tony P. Marzo 2009. “The American Institute of Architects Convention of 1900:

Its Influence On The Senate Park Commission Plan.” Designing the Nation’s Capital: The 1901 Plan For Washington, D.C., Commision of Fine Arts (U.S. CFA), Link: [http://www.nps.gov/history/history/online_books/ncr/designing-capital/sec2.html#top]

Mapas Historicos. Link Permanente [http://www.dcvote.org/trellis/character/historicalmaps.cfm]

District of Columbia, One City, http://www.dc.gov/

National Parks Service_ District of Columbia, http://www.nps.gov/history/history/online_books/ncr/designing-capital/sec4.html

Catálogo Online de Impresiones y Fotografía, Biblioteca del Congreso, http://www.loc.gov/rr/print/catalogue.html

 

REFERENTES

Farrar, Margaret, E. 2008. Building the Body Politic: Power and Urban Space in Washington, D.C. Chicago: University of Illinois Press, 2008.

Gillette, Howard Jr. Between Justice and Beauty: Race, Planning and the Failure of Urban Policy in Washington, D.C. (2006). Baltimore: The Johns Hopkins University Press.

 

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3 respuestas a La capital de EEUU se olvidó de ser ciudad

  1. María José Arellano Vargas dijo:

    Es irónico pensar que el principal problema de Washington, es la falta de recaudación de impuestos. ¿Cómo un país, potencia mundial, puede tener un déficit así de fuerte para solventar las necesidades urbanas de su capital? La verdad es que, EEUU está ahora en crisis económica, pero esto demuestra más que la falta de dinero: la falta de visión urbana y de voluntad política.
    Cuesta ponerse en los zapatos de Washington, porque en Chile ocurre todo lo contrario. Todos los dineros pasan, en mayor o menor medida, por Santiago y Santiago percibe ese dinero. Hay comunas más pobres que otras, pero el dinero llega. En cambio en D.C no. A EEUU entonces, le falta regulación que le permita a D.C percibir el dinero suficiente para generar políticas urbanas coherentes y que beneficien a la capital.
    Mi pregunta es ¿no serán nuestras ciudades regionales son algo así como pequeños Washingtons? Ciudades como Calama, Talca u otras, que generan dinero, pero no se lo quedan y así se van degradando y despoblando centros que son foco de trabajo. Todo ello nos obliga a pensar en el forzado centralismo que agobia a las pequeñas ciudades chilenas, que sin recursos se van “olvidando de ser ciudades” igual que Washington.
    Si a EEUU le falta regulación para “salvar” a su capital; a nosotros, a la inversa, también nos falta para ayudar a nuestras ciudades regionales.

  2. Felipe Ruiz-Tagle Cruzat dijo:

    Me parece que el problema de Washington pasa por ser tierra de nadie, si bien es la capital de la mayor potencia mundial y concentra el poder de esa nación, como nos dice Teresita, el 56% de sus habitantes, son personas que se encuentran ahí para representar los intereses de otros lugares ante este país, ya sean diplomáticos extranjeros o congresistas estadounidenses, están para abogar por sus lugares de residencia o representarlos, son esos los problemas que les preocupan. Es una ciudad con una gran masa de lo que podríamos llamar habitantes pasajeros o “turistas” que están ahí por una razón determinada y un tiempo determinado. Esto se ilustra aun mas en que el representante que tienen en el congreso, como nos dice el articulo, no tiene derecho a voto. Como se generaran buenas políticas publicas si los que viven en ese lugar no están abocados a ello, la política americana siempre ha sido estatal, el progreso depende de cada estado por si solo y el gobierno se dedica a solucionar los problemas que cada uno reclama pero no se preocupa de su capital y el territorio próximo en que se asienta, esta ciudad es tierra de nadie, cuando deberia ser tierra de todos.

  3. El título, “La capital que se olvidó de ser ciudad” puede tener su explicación en el propio origen de esta ciudad. Washington, como bien señala el artículo, fue pensada y planificada desde cero, por el ingeniero francés Pierre Charles L’Enfant, con la misión de convertirse en la capital de los Estados Unidos.
    En ese sentido, al momento de pensarse, probablemente tuvo más incidencia el valor simbólico de su trama barroca, con sus elementos urbanos, parques, avenidas y monumentos, más que el hecho de pensar que dicha ciudad debía ser habitada por ciudadanos.
    Como muchas ciudades que se construyen desde cero, el habitante o ciudadano, es olvidado al momento de planificarla, ya que es un “dato” con el que no se cuenta, y que deberá aparecer en un momento posterior, cuando todo esté listo. En una ciudad que además tiene una diversidad de nacionalidades, ocupaciones y una población que probablemente al cabo de unos años se vaya, la posibilidad de que existan ciudadanos identificados con la ciudad, y que son finalmente quienes le dan vida, disminuyen, acrecentando el problema.
    El alma de una ciudad no se encuentra en la calidad urbana o su planificación, este es sólo el soporte, para que los ciudadanos, que son finalmente quienes construyen y dan vida a la ciudad, hagan de ese espacio un lugar único. Sin lugar a dudas un buen soporte físico es fundamental, pero más relevante son los ciudadanos, “el gentilicio”, que son capaces de hacer una buena ciudad.

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