Florencia: la estrategia del Monumento-Piazza-Calle

Por María José Arellano

Firenze convoca y convoca en grande. No por nada, es la séptimo novena ciudad del mundo que más atrae turistas (1.690 personas sólo el 2010). Es el foco de arte, arquitectura e historia renacentista por excelencia. Museos acogen obras de Miguel Angel y Boticelli; coexisten edificios de Brunelleschi y Alberti; y es posible encontrarse con el escudo de los Medici en cada esquina. Sin embargo, esta ciudad es más que sólo sus obras de arte y arquitectura simbólica. Florencia es una de las ciudades protegidas de la UNESCO, siendo un aporte al patrimonio mundial. Lo es, no sólo por poseer un amplio muestrario artístico, sino por como es la ciudad misma. Una ciudad con historia, evidentemente. ¿Cuál es su mayor aporte en materia urbana? ¿Son sólo fachadas reconocibles a través de la historia de la arquitectura? ¿O existe un particular interés en desarrollar espacios públicos que se complementen con estas fachadas?

Florencia fue fundada en el 59 aC por una colonia de soldados romanos llamados Florentia, que construyeron un campo de ejército con una grilla ortogonal en el actual centro de la ciudad. Desde un principio, estuvo fuertemente vinculada al comercio, dada su ubicación estratégica en el centro de las rutas comerciales. La prosperidad, como arma de doble filo, dio paso a numerosas invasiones y disputas sobre la ciudad. En la Edad Media, Florencia se convirtió en un condado del Santo Imperio Romano y hacia 1138 se constituyó como una comuna cuyo comercio prosperaba y el crédito se acumulaba en sus arcas. Se agrandaron las viejas murallas, se construyeron nuevos puentes y un total de 30 mil personas la llegaron a habitar en el siglo XIII dada la migración del campo. Las nuevas órdenes religiosas llegaron fuertemente a evangelizar y en 1294 se comenzó a construir la nueva catedral de Santa Maria dei Fiore. La prosperidad tuvo su apogeo en los siglos XIV y XV en el llamado Trecento, que desemboca en el Renacimiento, donde los mecenas, como los Medici, dieron un nuevo rostro a la ciudad, llenándola de obras de arte que atestiguaban el Humanismo nuevo con el ser humano como centro y regulador del cosmos. Leonardo Da Vinci, Miguel Angel, Botticelli, Brunelleschi fueron algunos de sus protegidos. Después de aquel apogeo, viene el declive y aunque hacia 1865, Florencia fue capital de la Italia unificada por 5 años, en el siglo XX ha sufrido un proceso de degradación, sólo frenado por el creciente turismo.

Florencia no es y no sería nada sin su pasado renacentista. ¿Cuál es entonces, el mayor aporte que se hizo principalmente en esta ciudad en el Trecento? Para mi, la respuesta es muy clara: la Piazza.

La mayoría de los edificios que se construyeron en ese periodo, tendieron a romper con el denso y caótico entramado de calles medievales existentes. Esos edificios respondieron a una planificación de familias poderosas y ricas, que contaban con la aprobación popular para embellecer la ciudad. La ciudad debía atestiguar el humanismo, en cuanto su racionalidad y su control sobre la naturaleza caótica y “fea”. Lo medieval, ya no podía ser el ejemplo a seguir. Sin embargo, no se podía botar toda la ciudad y volverla a construir bajo los nuevos ideales. Pero se podían botar algunas edificaciones y construir otras nuevas que reordenaran y le dieran un nuevo sentido y sentimiento urbano a una Florencia modelo de prosperidad. Pero no sólo eso, también se botan los al rededores, para construir la Piazza. Una Piazza que se vuelca sobre el monumento y le da un nuevo sentido.

Según Marvin Trachtenberg, la piazza posee tres características fundamentales en el modo de pensamiento renacentista. El primero es que abre y le da espacio al nuevo monumento, el tener que botar los alrededores ya nos habla de un interés por darle cabida en una ciudad “caóticamente” medieval. El segundo, está relacionado con darle a ese nuevo espacio abierto un nuevo orden abstracto. Vinculando no sólo un ideal geométrico, sino también, un conjunto de relaciones que inspiran una regularidad espacial. Se alinean fachadas, se determinándose alturas, materialidades, ritmos y decoraciones. Se diseña un perímetro que da medida al nuevo espacio abierto y lo racionaliza. El tercero, está relacionado con la percepción visual de la piazza. El nuevo monumento, no sólo tiene que ser visible en su totalidad, sino que tiene que ser visto de una “manera correcta”. Por ello, los caminos que vinculan la piazza con el resto de la ciudad, son de mucha importancia. Se planifica el encuentro con el edificio, su ángulo de visión. Un monumento no se ve desde cualquier parte, se tiene que ver desde su lado más bello. Pueden ser uno o varios, pero el encuentro con la fachada se diseña y se construye geométricamente. La relación es entonces Monumento-Piazza-Calle. Sería entonces, un error pensar que en el Trecento florentino, sólo se diseñaron fachadas. Era más que eso, es una apertura de espacio público en su sentido estético más puro.

La planificación en ese periodo, fue pragmática, improvisada y oportunista. Por ello, Florencia no se construyó enteramente en el Trecento, sino que más bien se remodeló. Una remodelación exitosa, pero puntual. No pretendían arreglar toda la ciudad y si lo pretendían, no alcanzaron a hacerlo. Se intervinieron ciertos puntos, tales como la Piazza del Duomo frente a la catedral de Santa Maria dei Fiore, pero más imponente es quizás, la Piazza della Signoria frente al Palazzo Vecchio, que se muestra en la imagen. Esta estrategia hace que esta ciudad se “vea” distinta y se pueda ver su belleza. La imagen en este sentido, aun que muestra la quema de Savonarola, grafica muy bien el como se ve la ciudad y la estrategia urbana queda clara.

Evidentemente, a medida que pasaron los años, también las piazzas cambiaron su función. Si antes tenían un fin estéticos; posteriormente se transforman en un instrumento político y ser lugar de encuentros sociales “peligrosos”. Es un espacio delimitado que no tiene puertas y puede cobijar ideas revolucionarias en contra del orden establecido. Los mismos Medici se dieron cuenta de esto y transformaron la plaza en una muestra de poder, de su poder, llenándola de arte que expresa su superioridad sobre el popolo. Esto prevalece hasta hoy en día y sucede en prácticamente todas las ciudades del mundo, hasta en Santiago. En ese sentido, no es difícil comparar la Piazza della Signoria con la Plaza de la Constitución. Sin embargo, creo que la lección que tenemos que sacar de Florencia es ese significado primero que dan pie a las intervenciones urbanas: la triada Monumento-Piazza-Calle.

¿Se puede reformar una ciudad sólo en base a puntuales intervenciones? ¿Pueden ser esas intervenciones ser tan significativas como para cambiarle el rostro? Creo que sí y Florencia es un ejemplo de ello. Evidentemente, no me refiero a intervenciones puntuales a que son una escala pequeña. No, en Florencia se construyó y se construyó en grande. Me refiero a que la ciudad se “planifica” como una sumatoria de Monumentos-Piazzas-Calles, que pueden construirse progresivamente y de a poco cambiarle la cara a una ciudad. Esta es una estrategia que funcionó y convirtió a Florencia en lo que es hoy. No es sólo construir monumentos por su interés cultural, educacional, religioso, político o comercial; es construir un espacio público que los albergue y construir un entramado de calles que respondan a ese nuevo monumento.

Es una estrategia que requirió expropiación, legislación de lo que se construía en el perímetro del vacío y dineros que solventen la inversión. Evidentemente hoy no se puede hacer de la misma manera que se realizó en Florencia más de 500 años atrás. Nadie soportaría que le quitaran su casa sólo con el argumento de que “un monumento se verá más bello”. Ese es un problema de nuestro siglo y es nuestro deber intentar integrar más variables y posibilidades técnicas para que nuestra ciudad crezca en pos del bien común.

Si se pensara más en una ciudad de apartes integradas, como lo pensaron los Florentinos hace 500 años, tendríamos una ciudad más bella y armónica, pero la pregunta clásica es ¿cuánto cuesta? En Florencia las familias reinantes eran enormemente ricas y podían hacer la inversión. Hoy se podría pedir ayuda de privados que se comprometan con el cuidado de la ciudad y darles a cambio paños de terrenos atractivos. Creo que se pueden encontrar soluciones para promover un nuevo destino a una ciudad que ya está construida. Muchos piensan que Santiago no puede cambiar, porque ya no hay paños de terreno libres y está todo construido. Pero si se piensa, en Florencia, con su pasado medieval, también parecía todo dicho; pero bastó con que las autoridades tuviesen la visión de otra ciudad, para que la máquina se pusiese en marcha y la Florencia que hoy conocemos sea la atractiva capital de la Toscana y un punto obligado para cualquier turista en Europa.

Florencia no sería lo que es sin esta serie de intervenciones. Sin los Medici, que en su afán de encontrar la belleza en una ciudad medieval, abrieron piazzas que ensalzaban sus monumentos y calles que permitían su conexión. Su estrategia de intervención puntual, le dio nueva vida a la ciudad e hicieron que Florencia no sólo renaciera cultural, sino también, urbanamente. Su belleza histórica es única y la ciudad da cuenta de ello. Sin embargo, su estrategia es utilizable actualmente y podemos aprender de ella en el modo en que construimos ciudad y la diseñamos. Pero más que nada, en el como la remodelamos.

Referencias

http://www.aboutflorence.com/florencia/historia-de-Florencia.html

http://blog.euromonitor.com/2012/01/euromonitor-internationals-top-city-destinations- ranking1-.html

Trachtenberg, Marvin. Dominion of the eye: urbanism, art, and power in early modern Florence. Cambridge: Cambridge University Press,1997

Imagen

Francesco Rosselli?. La ejecución de Savonarola en la Piazza Della Signoria. 1498. Museo di San Marco, Florencia.

http://bonesdontlie.wordpress.com/2012/06/21/bones-abroad-visiting-the-famous-dead-in- florence/

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2 respuestas a Florencia: la estrategia del Monumento-Piazza-Calle

  1. Katica Puga Ramírez dijo:

    Considero muy interesante como la ciudad de Florencia pudo reinventarse, no sólo con la creación de nuevos monumentos renacentistas dentro de una ciudad medieval ya existente, sino lo que María José saca a la luz: las plazas.
    Esto podría relacionarse con nuestra capital: constantemente nuestra ciudad va mutando y se va densificando en ciertos sectores, pero tal como aumentan las nuevas construcciones debiesen aumentar en respuesta los espacios vacíos de menor escala, las plazas. A lo que me refiero no es sólo un tema de equilibrio de llenos y vacíos, sino que una población ubicada densamente requiere ser compensada con áreas de esparcimiento locales y cercanas.
    Si son las inmobiliarias las encargadas de echar abajo casas antiguas para construir edificios y densificar la trama urbana, entonces tendrán que ser las municipalidades quienes se encarguen de crear plazas, holgando esta trama, entregándonos espacios donde podamos respirar.

  2. Josefina Feuerhake dijo:

    Es destacable como los Florentinos valoran el arte y el monumento, hasta el punto de hacer un espacio especial para él. Es una especie de museo exterior, donde la importancia se le da a la obra al aislarla de la trama urbana. Creo que sería una buena idea imitar este sistema en Santiago, pero creo que la necesidad de la plaza en nuestro país va más allá de hacer la ciudad más bella y potenciar su capital cultural.
    Al igual como se plantea en la columna, la piazza se constituyó como una forma de dar aire a la densa grilla ortogonal del centro de la ciudad, donde sus habitantes se ahogaban cada día más con la creciente construcción de edificios.
    Algo parecido pasa en nuestra capital, los barrios centrales están tan habitados y construidos, que ya no se hace agradable vivir ahí, a no ser porque se es de los pocos privilegiados que están cerca del trabajo, o del par de parques que se encuentran en el sector.
    Si analizamos otros barrios como los de Providencia, la llamada Ciudad Jardín por la cantidad de espacios comunes verdes, podríamos decir que éstos disminuyen cada vez más por la densificación de la zona. Yendo más arriba, a la comuna con mejor status y calidad de vida, Vitacura, podemos ver que esto se da por la vida de plaza | parque | espacio público que aún mantiene. En cada barrio hay una plaza cercana con grandes árboles, banquitos y una pérgola de flores, el parque bicentenario aporta áreas verdes a la comuna al igual que la ribera sur del río Mapocho en Monseñor Escrivá de Balaguer.
    Si ya no se pueden destruir construcciones del centro para hacer piazzas, al menos cuidemos las que ya tenemos, e imitemos el modelo de las comunas en que sí funcionan, para hacer de todo Santiago y para todos un lugar donde se pueda vivir mejor.

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