Berlín, moderna y tradicional

Por Paula Mulatti

La ciudad de Berlín es distinta a las demás. Se muestra particularmente dinámica y enérgica; al recorrer sus calles se presentan imágenes que dan cuenta de un pasado restaurado, un presente emprendedor y un futuro que está en proceso. Esta conjunción temporal es, en cuanto a su arquitectura, el gran sello de Berlín. Su ineludible reinvención ha sido una oportunidad para cambiar y mejorar, sin desconocer su historia.

La postguerra obligó a Berlín a volver a comenzar. Atrás quedaban 700 años de arquitectura y su consecuente modo de vida. La ciudad estaba destruida producto de los bombardeos de 1943. Podría figurarse la imagen que tuvieron los primeros asentamientos: tierra entre dos brazos del Spree y una gran masa verde correspondiente al Tiergarten. Esta vez tenían la ventaja de contar con terrenos edificables en vez de bosque y pantano; pero ahora les tocaba lidiar con los escombros de la ciudad devastada.

Entonces había que elegir la manera de continuar. En la exposición Berlin Plant, de 1946 se propusieron dos alternativas de reconstrucción. Una de ellas prescindía de lo preexistente y la otra intervenía respetuosamente sobre los trazados antiguos. Se optó en 1948 por la corriente que abogaba por una reconstrucción por partes añadidas y desarrollos secundarios. Aquí se sentaban las bases de lo que va a caracterizar a Berlín de otras ciudades.

Años más tarde, con la Exposición Internacional De Arquitectura (IBA 1984-1987) que exhibía grandes muestras de arquitectura berlinesa, comenzó a funcionar en conjunto con el departamento de planeamiento del Senado. De esta manera se empiezan a elaborar estrategias de intervención y estudios históricos que confluyen en una serie de premisas de acción donde se propone entre otras cosas, un énfasis particular en equilibrar la cualidad policéntrica de Berlín, desarrollando aquellas partes singulares -ciudades dentro de ciudad- así como comenzar desde el análisis de la estructura histórica.

Kleihues, el director de la IBA nueva, propone además una reconstrucción crítica, que no intenta reconstruir la ciudad del siglo XVIII o XIX, sino atender a las necesidades modernas.

Con todas las premisas y decisiones tomadas racionalmente en los años anteriores, surgen piezas de ciudad encargadas a varios arquitectos como Rob Krier que propone interiores de manzana vacíos con jardines en su interior, otros conjuntos habitacionales a Owaska y Kollhoff, el museo judío de Daniel Libeskind, manzanas encargadas a Aldo Rossi, edificios con intervenciones de Peter Eisenman, subcentros como Potsdamer Platz de Renzo Piano, el Kulturforum con el edificio de la Neue Nationalgalerie de Mies, etc.

Vemos como Berlín de hoy en día, no es producto del azar, sino que por el contrario, es el resultado de una decisión muy consciente al respecto. Existe una intención de renovación de ciudad que se atreve a ir por propuestas nuevas; con el gran desafío de no derribar su pasado.

El método de acción es, a mi juicio notable. No sólo esta planificación se ha llevado a cabo con éxito, transformando a la ciudad en un muestrario de la mejor arquitectura contemporánea, sino también se encuentra llena de símbolos que dan cuenta de la historia que la constituye. Son numerosos los hitos simbólicos, como el Monumento al Holocausto, la línea en el pavimento que explicita el antiguo trazado del muro o la Puerta de Brandenburgo. El Reichstag aún se yergue en su lugar, asumiendo la pérdida de la cúpula pero restaurándola con el proyecto de Norman Foster.

Berlín es un exponente de iniciativas urbanas que defienden la ciudad y la calidad de vida en ella. Un ejemplo de esta manera de concebir ciudad, lo constituye la reconstrucción del Palacio Real. En este momento se recaudan fondos para su reconstrucción, lo que será el Humboldt Forum, un centro cultural. Se pretende reconstruir la fachada tal como era el Palacio Real, utilizando el mismo sistema constructivo de la época. Al interior, se dispondrá un ambiente totalmente distinto capaz de albergar el nuevo programa.

Lo interesante de la propuesta, es que el terreno no se abandona hasta el momento de su construcción estimada para el 2019, sino que se ha instalado el Humboldt Box, un edificio provisorio de 5 pisos, donde se exhiben muestras artísticas, oficinas turísticas y restaurant en la última planta. El resto del predio se presenta como una gran explanada verde con intervenciones artísticas provisorias; todo esto de cara a la catedral y al Altes Museum de Schinkel.

Berlín rescató todo lo que quedó de su pasado y lo potenció. Las pérdidas sufridas en guerra fueron restituidas con lo mejor del momento. El borrón y cuenta nueva se supo hacer en la justa medida, obteniendo entonces una nueva imagen de ciudad que la hace tan característica. Esta es la imagen de Berlín, una convivencia honesta entre tradición y modernidad.

Referencias:

– García Roig, JOSÉ MANUEL. “Berlín: Arquitectura y Ciudad en los últimos cien años 1910-2010”.

http://www.stadtenwicklung.berlin.de

Cartografías:

http://www.berlin.ucla.edu

 

 

 

 

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Columna Ciudades. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Berlín, moderna y tradicional

  1. A pesar de no conocer la ciudad, sí puedo entender lo que se expone en este artículo. Sin embargo, me parece difícil de creer, por lo que mis felicitaciones a Berlín se redoblan.
    Hay que entender que en la historia moderna, particularmente en la posguerra, Berlín ha sido una ciudad sumamente segregada, Y no con la segregación como la conocemos acá, es más bien un segregación cultural, derivada de la división de Berlín en distritos por países. Sin mucha sorpresa he escuchado de gente que la ha visitado y se asombró por la diferencia arquitectónica radical entre el sector soviético del sector norteamericano, y del cual, más que la propioa arquitectura, pocas diferencias existen. Berlín ha sabido conjugar y unificar, en una escala mayor, más urbana, las dinámicas entre los distintos componentes de su ciudad, sin reflejar – afortunadamente – su historia de unificaciones y reunificaciones.

  2. Constanza Cabezas dijo:

    Creo que en la conclusión del artículo existe una frase clave que define a Berlín: ” la justa medida”. Tuve el privilegio de conocer esta ciudad y si hay algo que la caracteriza es la vida en equilibrio y no me refiero a estar en reposo o una cierta neutralidad, sino todo lo contrario, es dueña de una vitalidad y movimiento constante, siempre avanzando, pero con el peso de la historia como telón de fondo y efectivamente se logra un equilibrio.

    De las devastaciones de las dos Guerras Mundiales, Berlín – mas bien Alemania -, ha aprendido la lección, y esta es actuar con mesura. No se pueden tomar decisiones rápidas que afectarán a miles de personas, porque a lo largo de su historia ya han tenido bastantes obstáculos, y la planificación de la ciudad no se puede volver uno más. Es destacable el hecho de pensar un plan de reconstrucción y desarrollo, casi con una cierta humildad implícita, ir de a poco, con altura de miras, lo que no significa que las intervenciones sean pobres, sino que están bien pensadas, para ser lo suficientemente potentes y generar un aporte a la ciudad, al mismo tiempo que logran estar en sintonía con el pasado.

    Berlín, con sus más de 3 millones de habitantes, es un ejemplo a seguir para las grandes ciudades que buscan articular sus múltiples centros -y lo que implican-, con áreas verdes, teniendo en cuenta el pasado, presente y futuro. En fin, es un tema complejo, la ciudad lo es, pero como bien dijo Mies “menos, es más” . Berlín es un ejemplo de que no hacen falta enormes planes de desarrollo que abarquen toda la ciudad en un estilo casi barroco, sino que más bien, por partes, se puede llegar a un mucho mejor resultado.

  3. Rafael Bordachar R. dijo:

    Me parece que Berlín ha sabido tomar los inconvenientes y destrucciones que las guerras le han causado como un elemento a favor en el desarrollo urbano y unificación de la ciudad transformándolos en una imagen construida con la cual se muestra al mundo. Es interesante analizar la forma en cómo Berlín se reconstruyó luego de la Segunda Guerra Mundial, aquí podemos ver un caso planificado y racionalizado al largo plazo con una imagen objetivo clara. Priorizando proyectos según los recursos que se tienen en el momento y la urgencia que ellos conllevan.
    Concuerdo 100% con Constanza y es algo que siempre me ha llamado la atención de la cultura alemana post Guerra Fría que la racional forma en como Alemania se reconstruyó y unificó es una clara traducción de lo aprendido tras numerosas guerras y desastres.
    Leyendo este artículo me es imposible no pensar en los planes de reconstrucción del terremoto en el centro-sur de Chile. Creo que en Chile aún no vemos los terremotos como un oportunidad para la renovación urbana de nuestras ciudades pensándolos desde el punto de vista de las ciudades que queremos para el futuro. Si bien un terremoto y una guerra generan destrucción y necesidades que deben ser suplidas con urgencia, siempre en los plazos de construcción se podrá generar innovación si existe un interés en hacer las cosas bien y sin repetir errores.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s