Barcelona: ciudad vieja que se renueva

Por Josefina Feuerhake

Ubicada en la costa Nordeste del Mar Mediterráneo, Barcelona es la capital de Cataluña y es la ciudad más cosmopolita y económicamente activa de España. Con más de 2000 años de historia, el paso del tiempo ha quedado registrado en la ciudad, donde se pueden apreciar monumentos románicos, góticos y renacentistas, pero sobre todo, Barcelona ha sido un importante centro de desarrollo del modernismo, con Antoni Gaudí como autor de las principales obras de este movimiento en la ciudad de Barcelona.

A pesar de que existen indicios de poblamiento desde el sexto milenio A.C. en los alrededores de Barcelona, el origen de la ciudad actual tiene sus comienzos en el siglo I A.C. bajo la dominación romana, con el nombre de Barcino. Contaba con la típica estructura romana de regularidad ortogonal, con manzanas cuadradas o rectangulares, y ejes estructurantes -Cardus y Decumanus- que se cruzaban en el centro donde se disponía el foro con los edificios principales. El conjunto estaba amurallado.

Debido a su posición estratégica en el Mediterráneo, durante la Edad Media Barcelona adquiere un papel protagónico dentro del conjunto de estados que conformaron la antigua corona de Aragón, llegando a convertirse en una de las principales potencias del Mediterráneo durante los siglos XIII, XIV y XV. La estructura original de Barcino se ve modificada durante la Edad Media, adquiriendo la estructura de la ciudad medieval, con una trama irregular y la calle y espacios públicos como la resultante de la edificación de lo privado. Durante esta época surgen los primeros asentamientos extramuros, dado que ya no existía la amenaza de invasiones musulmanas. Se crearon núcleos de población, generalmente en torno a iglesias o monsaterios. Surgen así barrios como el del Pi en torno de la iglesia de Santa María del Piano, y el barrio de Sant Pere en torno de Sant Pere de les Puelles, entre otros. Estos nuevos asentamientos, llamados Viles Noves hacen que sea necesario construir una segunda muralla que engloba 130 hectáreas de suelo, y luego entre los siglos XIV y XV se construye la tercera muralla, que rodeará el sector poniente, y con ello se configura la Ciutat Vella (Ciudad Vieja.) El espacio residual entre la segunda y la tercera muralla dará origen a La Rambla, cuyo proceso de urbanización comenzó durante el siglo XV. Con su apertura nació el primer espacio urbano de gran dimensión destinado al paseo, el ocio y las ferias o mercados.

Desde mediados del siglo XIV la ciudad comenzó a experimentar un período de decadencia, que se extendió hasta el siglo XVIII, producto de la sucesión de pestes y hambrunas que provocaron una disminución de la población. A esto se suman las tensiones derivadas de la unión dinástica de Castilla y Aragón, la Guerra dels Segadors y La Guerra de Sucesión, luego de la cual Barcelona perdió sus órganos de autogobierno, pues quedó bajo el gobierno de Felipe V. Con el fin de controlar militarmente la ciudad, se construyó la fortaleza de la Ciudadela.

Desde el siglo XVIII, Cataluña fue pionera de la Revolución Industrial, con la que comenzó la recuperación económica de la ciudad. Se abrió el comercio con América, especialmente con Cuba. Barcelona exportaba sobre todo vino, aguardiente, frutos secos y manufacturas textiles.

Durante el siglo XIX Barcelona experimentó un gran crecimiento económico y demográfico que dio pie a una gran transformación urbana: se reordenó el centro con la remodelación de la plaza Sant Jaume y las calles Ferran, Jaume I y Princesa; se abrieron las plazas Real y Duque de Medinaceli; se acondicionó el puerto, que durante años no había contado con la infraestructura necesaria para la intensidad de su actividad. Pero el acontecimiento de mayor relevancia urbanística se dio en 1854 con la aprobación del derrumbamiento de las murallas, dando paso al ensanche de la ciudad.

En 1859 es aprobado el proyecto de Ensanche o Eixample de Idelfons Cerdà, que plantea una verdadera refundación de Barcelona. Consiste en una grilla ortogonal, de manzanas cuadradas situadas entre ejes de 113,3 mt y calles de 20 mt. Se extiende por todo el llano barcelonés, con 4 ejes principales: la Gran Vía como eje horizontal que comunica los dos valles fluviales; la Diagonal que cruza la ciudad desde el Collcerola hasta el mar; y la Meridiana y el Paralelo que se encuentran virtualmente en el puerto. Las manzanas tienen sus 4 bordes edificados, pero no completamente cerrados, y el centro liberado. Uno de los principios de este proyecto era la higiene, por lo que sólo se permite la edificación del 50% de la parcela. Otro principio fundamental es que el espacio dedicado a los medios de transporte y el destinado a los peatones en la sección de una calle es equivalente, mientras que todos los cruces se producen con un chaflán de 20 metros de lado, facilitando el cruce y orientando el giro de la edificación entre los lados de la manzana.

El Eixample ha sufrido diversas modificaciones; las manzanas inicialmente en ordenación abierta pasan a ser un bloque cerrado con el centro edificado, en lugar de mantenerlo como jardín; la intensidad de la edificación fue creciendo en altura y profundidad con los cambios de ordenanza, mientras que algunas de las reservas de equipamiento y parques fueron transformadas. A pesar de esto, el Eixample actual es todavía una pieza emblemática de esta ciudad, cuyo rigor geométrico ha permitido la instalación de una gran variedad de usos urbanos con una gran flexibilidad arquitectónica. El Eixample actual es en extensión la mitad del proyectado por Cerdà, pero en cuanto a su intensidad de actividad, podría equivaler al doble.

Se habla incluso de que en Barcelona central subsisten dos entidades: el proyecto Cerdà y el Eixample, una realidad producto de las contradicciones sociales y económicas de su desarrollo. La gran actividad comercial, sumada a la fuerte componente residencial y su gran extensión superficial, hacen del Eixample un centro especial, más complejo y menos especializado que otros centros urbanos europeos.

Otro acontecimiento importante dentro de la configuración urbana de Barcelona, fue la Exposición Universal de 1888, gracias a la cual se urbanizó gran parte de la ciudad y se mejoraron infraestructuras. Muchos de los edificios de la Exposición subsisten hasta el día de hoy, como el Castell dels Dragons y el Arco de Triunfo, entre otros. La exposición significó además una gran proyección internacional para Barcelona.

Se produjo durante este siglo el denominado Renacimiento de Barcelona, en el que la prosperidad económica favoreció el resurgimiento de la cultura catalana, que tuvo como vehículo de expresión el Modernisme. Se tomaron las formas góticas como estilo nacional de Cataluña, siendo Antoni Gaudí el máximo exponente de esta corriente, gracias a sus numerosas obras de arquitectura dentro de la ciudad. Algunas de sus obras más emblemáticas son el Templo Expiatorio de La Sagrada Familia, el Parque Güell, la casa Batlló, la casa Milá y la Cripta de la colonia Güell, que se han convertido en verdaderos hitos dentro de la ciudad de Barcelona. No es de extrañarse que cuando se habla de Barcelona, una de las primeras imágenes que la gente genera en su mente es la de alguna de estas obras, especialmente la Sagrada Familia y el Parque Güell.

Durante el siglo XX la dictadura de Franco trajo consigo un período de decadencia para la ciudad, pero que fue superado una vez que se instauró la democracia y junto con ella, los derechos propios de los catalanes. El continuo progreso económico y social ha posicionado a Barcelona como una de las ciudades de mayor relevancia, no sólo en España, sino en toda Europa. Un papel importante en ello lo tuvieron Los J.J.O.O. de 1992 que se desarrollaron en Barcelona. Entre los años 1986 y 1992 se llevaron a cabo grandes transformaciones urbanas, que no sólo tenían como finalidad las Olimpiadas, sino el mejoramiento de la ciudad y la realización de proyectos que por años habían estado pendientes. Se construyeron los complejos deportivos, pero también las rondas de circunvalación de la ciudad; se recuperaron y fijaron nuevas playas, y se recuperó todo el frente marítimo a través del desmantelamiento del ferrocarril de la costa, soterramiento del ramal de Glòries, depuración de las aguas residuales que se vertían directo al mar, generación y acceso viario y de transporte público a escala metropolitana.

En 2004 se celebró en Barcelona el Forum Universal de las Culturas, evento para el cual se recuperó la zona del Besós, hasta entonces poblada de antiguas fábricas abandonadas, y se construyó el puerto deportivo de San Andrés de Besós, que permitió extender la Diagonal hasta el mar.

Una vez más, Barcelona aprovechó un evento internacional de gran envergadura para urbanizar su ciudad y posicionarse internacionalmente. Durante los años 80 se llevó a cabo la recuperación de la ciudad que había sido poco cuidada durante las últimas décadas. Esta recuperación se realizó durante los períodos de los alcaldes Narcís Serra (1979-1982) y de Pasqual Maaragall (1982-1997), a través de un gran número de pequeñas intervenciones de plazas y parques y un programa de desarrollo más complejo. Este conjunto de operaciones, sumadas a aquellas realizadas para la Exposición de 1888, Los J.J.O.O. del 92 y el Forum Universal de las Culturas de 2004, demuestran cómo es posible generar una ciudad próspera, cosmopolita y turísticamente atractiva, a partir de intervenciones pequeñas y puntuales, aprovechando los momentos indicados para ello. A pesar de que una pieza clave dentro de la ciudad es el Eixample, y éste forma parte de un proyecto de gran envergadura pensado para la totalidad de la ciudad, han sido las pequeñas intervenciones de “acupuntura” las que han sabido reavivar la ciudad una y otra vez.

Referencias:

Busquets, Joan: Barcelona: La construcción urbanística de una ciudad compacta. Barcelona: Ediciones del Serbal, 2004

De Solà-Morales i Rubió, Manuel: Las formas de crecimiento urbano. Barcelona: Ediciones UPC, 1997

Sobrequés, Jaume; Ainaud de Lasarte, Josep Maria; Alsina, Matilde y Venteo, Daniel: De Barcino a BCN. Ayuntamiento de Barcelona. < http://www.bcn.cat/historia/pag/capitols_es.htm >

 

Fuente imagen:

http://www.barcelona-turist-guide.se/default75.asp?view=barcelona/stadsdelar/guide-till-eixample

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Una respuesta a Barcelona: ciudad vieja que se renueva

  1. Barcelona debe ser probablemente, una de las ciudades que mejor ha sabido establecer las reglas del juegos, o modos urbanos de operar.

    Quizás lo que caracteriza a Barcelona, es que a partir del ensanche de Cerdà, se estableció una mirada total y a largo plazo de la estructura urbana y por ende, de la ciudad que se desea tener, y que se ha respetado hasta nuestros días.
    En ese momento se hace realidad un proyecto de ciudad, que con la existencia de un conjunto de reglas (trazado de grilla, manzanas ochavadas y altura determinada) han dado cabida a una serie de expresiones arquitectónicas, y soportes de vida heterogéneos, que quedan armonizados bajo una misma estructura.

    La forma resultante preconcebida, es por ende aquello que ha permitido y condicionado a hacer de Barcelona, una ciudad con intensa vida urbana, y de la cual sus habitantes se sienten orgullosos e identificados.

    Pero estas reglas del juego establecidas por Cerdà, han sabido también incorporar impulsos y sinergias externas, como la Exposición Universal, los Juegos Olímpicos o el Forum Universal, como instancias que han permitido generar variación, enmendar errores y porque no decirlo, dotar a la ciudad de piezas arquitectónicas únicas y capaces de transformar un entorno degradado sumándole valor (no es menor que quizás la obra más importante de Mies, o una reproducción de la misma, se encuentre ahí).

    Barcelona ha entendido que para ser una buena ciudad, se requiere una mirada a largo plazo, que fije el rumbo hacia el cual progresar, y con ciudadanos activos. Este camino encuentra su materialización en arquitectura de buena calidad, algunas más tranquilas, como la obra de Coderch o Ferrater, u otras más llamativas como los proyectos de Meier, Nouvel o Toyo Ito, manteniendo siempre un justo equilibrio.

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