Montevideo, del centro a la periferia

Por Magdalena Ulloa

Después de un viaje reciente a Montevideo, la imagen que tenía de esta ciudad cambió drásticamente.

La noción de ciudad tranquila, con uno de los mejores rankings en calidad de vida , con una población relativamente envejecida, fue llevada al extremo situándola en mi mente como un pueblo vacío del lejano este.

Comenzamos el viaje paseando por los orígenes de Montevideo, la zona de la Ciudad Vieja o ex fuerte Montevieu, fuerte que fue fundado por los Portugueses en 1723 en la ribera oriental del Río de la Plata; esta zona vinculada al puerto se caracteriza por su alto valor histórico, al encontrar en ella una suma de épocas desde su fundación en manzanas orientadas a “medios rumbos” en base al clásico damero español, hasta edificaciones que pasan por una superposición de estilos arquitectónicos del siglo XIIX, XIX Y XX.

Sorprendente fue ver la cantidad de sitios baldíos y edificios abandonados, la poca gente caminando por las calles y la cantidad de zonas contraindicadas por ser “peligrosas” , características que se contradecían con la belleza de las edificaciones.

Continuamos nuestro recorrido adentrándonos en la zona “Centro” que corresponde al ensanche de la antigua ciudad colonial, construido al consolidarse Uruguay como república independiente, este tenía como objetivo albergar a los nuevos habitantes provenientes de España (Islas Canarias principalmente) y Argentina.

El ensanche, a diferencia del damero original a “medios rumbos” de la Ciudad vieja que se orientaba de este modo en búsqueda de un buen asoleamiento de las manzanas, no guarda relación alguna con la geografía de Montevideo, regido por las leyes de Indias, el nuevo damero creado al eliminar los muros del antiguo fuerte se orienta perpendicular a la costa, vinculándose a la Ciudad Vieja mediante la gran Av. 18 de Julio.

Al consolidarse el ensanche, la ciudad se volcó hacia el continente y la zona vinculada al puerto comenzó a verse dejada de lado.

Este proceso de volcamiento de la ciudad al continente, se ve fuertemente reflejado en la situación actual de borde de la Ciudad Vieja, con la excepción de algunos hitos como el Mercado o el edifico de Aduanas, la presencia de una autopista costera ha cercenado la relación del puerto y el mar con la Ciudad, generado que las zonas del casco histórico cercanas a la costa han ido consecutivamente perdiendo valor con el pasar de los años.

En los años 20, en la costa sur de la bahía, fue construida una rambla que buscaba revitalizar la relación de esta zona de la ciudad con el mar, además de ser nombrada Patrimonio de la humanidad por parte de la UNESCO debido a sus valores paisajísticos y arquitectónicos, en ámbitos urbanos, ha logrado revitalizar en cierta medida las zonas costeras del centro, pero los problemas de la Ciudad Vieja, aún continúan.

Paseando por la rambla hacia el sur ,hacia los sectores de Punta Carretas hasta Carrascos, Montevideo comienza a tomar vida, aparecen edificios de vivienda contemporáneos y mientras vamos avanzando, comienzan a aparecer viviendas lujosas dentro de barrios habitacionales exclusivos.

Este fenómeno, encuentra sus orígenes en la primera mitad del SXX, donde debido a una fuerte inmigración Europea, se comienzan a consolidar centros urbanos existentes desde la etapa fundacional.

Este proceso de conurbación que en un principio se traducía en “una imagen de ciudad ramificada, apoyada en la trama del sistema de rutas de penetración” fue causante del crecimiento de barrios costeros en las décadas de los 60’s y 70’s, que correspondían originalmente a ocupaciones vacacionales y que debido a su alta valoración social, fueron un éxito traducido en viviendas permanentes.

Durante los años 70 y 80, al igual que la mayoría de los países de América Latina, Uruguay vivió una fuerte dictadura cívico militar, que debido a sus políticas neoliberales se tradujo en una importante desregulación del mercado inmobiliario y del suelo, lo cual fortaleció el crecimiento ramificado de Montevideo.

Al igual que en el caso de Santiago, durante estos años las políticas neoliberales, y la inexistente noción de patrimonio fueron causantes de una serie de demoliciones de edificios de alto valor histórico; pero por otro lado, a diferencia del caso de Chile, los procesos de reforma del Estado que promovían la desregulación económica y la promoción de procesos de privatización no se tradujeron en un crecimiento económico considerable y la inversión privada y extranjera no llegó a los niveles esperados en relación a los otros países de la región.

Esto, que en primera instancia llevó a Uruguay a varios años de crisis económica, en ámbitos patrimoniales ha tenido un impacto positivo, ya que a diferencia de Santiago, los sitios baldíos producto de las demoliciones y los edificios abandonados de la Ciudad Vieja y el Centro, no han sido reemplazados por altas torres inmobiliarias que poca relación guardan con el entorno edificado.

Montevideo mantiene un Centro casi intacto, pero vacío y deteriorado.

En la actualidad, Montevideo alberga un 40% de la población de Uruguay,

presenta una población de 1.319.108 y una densidad de 250 hab/há de los cuales solo 62000 habitan en el Centro y Ciudad Vieja.

Montevideo es llamada por expertos un “centro urbano metropolitano poli céntrico”. La modalidad de expansión territorial, además de generar un proceso de “de involución urbana generalizada” donde “más del 40% de la superficie de la ciudad consolidada con todos los servicios pierde población de modo sostenido, que como contrapartida genera una fuerte expansión de la periferia de la ciudad” ha generado una ciudad segregada socialmente.

Más que ciudad global, mega ciudad periferia.

Pero no todo es tan negro, como vimos con anterioridad, hay un punto que juega a favor de esta ciudad.

Un reciente estudio del Instituto de Teoría y Urbanismo de la Universidad de la República, detectó que dentro de la zona Centro y Ciudad vieja, existen 133 há de área vacante , en las cuales, considerando la densidad media de Montevideo, podrían localizarse 33250 personas.

Junto con este estudio, han surgido varias iniciativas por parte de las municipalidades para repoblar la Ciudad Vieja y el Centro, atrayendo nuevos inquilinos de distintos grupos socio económicos, impulsando normas que faciliten la inversión y la rehabilitación de las propiedades, mejorando espacios públicos y principalmente velando por los intereses de los ciudadanos que ya habitan en el sector.

A Montevideo se le presenta una oportunidad única de implementar un plan de repoblamiento que vele por los intereses de los ciudadanos y el patrimonio existente, encontrándose en una situación política y económica que permite una mayor acción estatal para rayarle la cancha al mercado inmobiliario y aprender de los errores cometidos por otras ciudades Latino Americanas como Santiago.

Bibliografía:

1. Reyes Abadie, Washington. Proceso fundacional de Montevideo; Montevideo, Uruguay Ediciones de la banda Oriental [1977]

2. Forum Internacional la Revitalización Urbana en América Latina y Europa : el Caso de Montevideo (2002 : Montevideo, Uruguay). Roma : Instituto Italo-Latino Americano, [2003]

3. Instituto de Teoría y Urbanismo de la Universidad de la República. “Los inmuebles vacantes de Montevideo: una reserva para un desarrollo urbano inclusivo”. (Montevideo) 2004 [online]. [citado 2012-10-23], Disponible en: http://www.farq.edu.uy

4. Artigas, Alicia et al. Transformaciones socio-territoriales del Área Metropolitana de Montevideo. EURE (Santiago) [online]. 2002, vol.28, n.85 [citado 2012-10-23], pp. 151-170 . Disponible en: http://www.scielo.cl

5. Acua, S, Fernandez, L. Plan para repoblar la Ciudad Vieja. [online]. [citado 2012-10-23], Disponible en: http://www.elpais.com.uy/03/09/07/pciuda_57174.asp

6. http://www.montevideo.gub.uy/ciudad/datos-utiles/barrios

 

 

 

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4 respuestas a Montevideo, del centro a la periferia

  1. Carlos Rodríguez Palleres dijo:

    Montevideo es una capital diferente a cualquier otra capital latinoamericana. Concuerdo plenamente con la visión de ser una ciudad que pareciese no tener vida, con una población envejecida y con un deterioro inminente. Se trata de una capital pequeña con una población pequeña de un país pequeño. Se ve eclipsada por su vecina de al frente, Buenos Aires y sus 12 millones de habitantes. Alguien dijo por ahí que Montevideo era aburrida, que no pasaba nada, pero concuerdo con el artículo cuando se dice que es una ciudad que tiene una vida fuerte. La diferencia está en que posee diferentes “centros” donde están las personas, donde se ve gente joven y no la población envejecida uruguaya. Pero sí de todos los centros, la ciudad Vieja pareciese ser la más deshabitada.

    La ciudad fue fundada en un sector que no privilegia el desarrollo concéntrico, sino más bien extendido y parece obvio pensar que la Ciudad Vieja se convirtió en la periferia de una Montevideo de la Modernidad de los años 60/70. Se dice que Montevideo es decadente porque todos sus edificios viejos están ahí, a medio morir saltando si es que ya no murieron. Que Uruguay no tuvo un neoliberalismo desmedido es cierto; en Montevideo no hay muchas construcciones nuevas. Y es que Uruguay no tiene demanda para construir la cantidad de torres que tiene Santiago. Esto es una oportunidad para pensar en nuevas forma de repoblamiento. La Ciudad Vieja puede ser la “el centro periférico” de la ciudad, pero posee los servicios, las edificaciones y la ubicación como desarrollarla. Trabajar el patrimonio arquitectónico uruguayo debería ser la forma de plantearse el desafío de repoblar un centro; al igual que en Santiago deberían existir incentivos económicos para que las personas deseen mudarse de Carrasco al centro de la ciudad. El punto de inflexión entre el caso de Santiago y el de Montevideo está en cómo se regula el tipo de edificación que se quiere. La ciudad posee un patrimonio que se puede utilizar mediante la reconversión de edificios y/o regulación de alturas. Pero esto debería ir de la mano de un plan urbano de desarrollo; mejorar el espacio público existente, generar nuevo espacio publico, mejorar la conectividad en ciertos sectores, mejorar el transporte público y promover la seguridad. Lo que no se puede hacer es dejar esto sólo al mercado; dejar que se construyan torres de 20 pisos es matar a Montevideo. Matarla, degollarla, asesinarla, violarla; cualquiera de los verbo funciona porque como se expuso la ciudad tiene una identidad marcadamente tranquila, pero no muerta. Pensar que al aumentar la densidad a la Ciudad Vieja con edificación en altura se le da vida es erróneo, porque con la poca densidad urbana Montevideo ya tiene esa vida que identifica a la ciudad.

  2. Constanza Cabezas dijo:

    El caso que se presenta en Montevideo es similar al de muchas otras ciudades latinoamericanas. Capitales como Lima y en su momento Santiago, vieron prácticamente vaciados sus centros históricos, que sufrieron deterioro, inseguridad y abandono. La ciudad de Santiago, supo implementar un programa, que aunque no veló por la conservación del patrimonio, aumentó la población del centro histórico, haciéndolo uno de los más dinámicos del continente.

    Es difícil pensar que en una ciudad como Montevideo, donde ya no se preservó el patrimonio, por la gran cantidad de sitios baldíos, no se densifiquen los centros, hay muy pocos casos de repoblamiento exitosos, sin que haya densificación. El caso de Santiago, con el PRS, nos demuestra que quizás es preferible densificar y atraer en masa a nuevos residentes, que traen consigo nuevas oportunidades y nueva vida a los barrios, especialmente cuando están así de deteriorados. No solo le devuelve la vida a los centros, con el tiempo también atraen nuevas inversiones, que a su vez ayudan a preservar el patrimonio. Nuevamente el caso de Santiago es ejemplificador, que este último tiempo ha visto nacer proyectos de recuperación patrimonial como el Palacio Pereira, el Palacio de Justicia, las torres de la Catedral Metropolitana, etc. Es difícil pensar que Montevideo escoja otro camino.

    • Magdalena Ulloa dijo:

      Constanza, en la columna no planteo que la densificación no sea la medida, lo que planteo es que Montevideo se encuentra en una situación ventajosa en comparación al plan de regeneración urbana implementado en Santiago ya que puede aprender de los errores cometidos en los paises vecinos, velando por la conservación del patrimonio y la nueva construcción armónica con el entorno.
      El problema no es la densificación, sino CÓMO densificar, entre los años 80 y principios de los 90, en Chile no existía el concepto de patrimonio y edificios que se encontraban en buen estado en vez de ser recuperados fueron demolidos para construir en esos terrenos altas torres inmobiliarias o edificios posmodernos que guardan nula relación con el entorno, no solo por como se relacionan con la arquitectura pre existente, sino también por no ofrecer espacios públicos para la nueva densidad, ni siquiera ampliando las veredas.
      Todos sabemos que el PRS fue funcional en su objetivo de repoblar el centro, de activarlo, pero la forma definitivamente no fue la correcta.
      Montevideo ahora toma conciencia, sobre la necesidad de una planificación armónica, para dejar felices a todos y no solo a unos pocos mediante el cambio de uso de edificios, construcciones de altura prudente con el entorno, ampliaciones, etc. Eso es lo que muestra el estudio llevado a cabo por el Instituto de Teoría y Urbanismo de la Universidad de la República, la posibilidad de DENSIFICAR sin construir enormes torres inmobiliarias.

  3. Alejandra Vásquez dijo:

    Concuerdo con el comentario que realiza Carlos respecto a que el supuesto de que la densificación en altura para el problema de despoblamiento de la Ciudad Vieja ciertamente no es la solución. Muy por el contrario, se atacaría la identidad y el patrimonio de un país que ha sabido valerse por sí mismo.
    Es interesante que el despoblamiento de los centros sea un fenómeno a repetirse en varias ciudades latinoamericanas, sin embargo, considero que la respuesta uruguaya ya ha comenzado a tener sus primeros brotes y justamente, no va por el camino de las torres en altura.
    La respuesta uruguaya al despoblamiento ha diferido de la de Santiago y el subsidio habitacional de renovación urbana, ya que en Montevideo la renovación urbana se ha enfocado en las actividades turísticas, culturales y comerciales. La renovación urbana, entonces, se ha entendido como un proceso de reconversión, en donde se ha reutilizado la estructura y los edificios patrimoniales de la Ciudad Vieja para contener programas de concurrencia cívica, por sobre la habitacional, es por esto usual encontrarse con edificios patrimoniales convertido en hostales, salas de exposiciones e incluso tiendas, servicios y restaurantes.
    Es singular que los programas que presentan no sean del tipo habitacional, como ocurre en Santiago, ya que en nuestra ciudad existe una necesidad de mantener una población fija durante la noche para evitar la consolidación de focos de delincuencia. En Montevideo este no es el caso y por tanto, la reconversión parece una opción mucho más viable que la renovación habitacional de Santiago. El mismo problema, diferente contexto, múltiples respuestas

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