Anillos verdes, los nuevos muros medievales

Por Constanza Cabezas

Múnich: Capital del Estado Federado de Baviera, ubicada en las riberas del río Isar, más de 1.300.000 habitantes, es la tercera ciudad con mayor densidad demográfica de Alemania después de Berlín y Hamburgo, sede principal de importantes industrias como BMW y Siemes AG, mundialmente conocida por la Oktoberfets, por el Parque Olímpico diseñado especialmente para ser sede de los juegos en 1972 y por sus variadas Pinacotecas. Toda esta descripción nos da luces sobre la envergadura y la importancia de la ciudad dentro de Alemania, pero como toda empresa –entendida como Acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo. – que tiene éxito hoy en día, Múnich a debido atravesar a lo largo de sus más de 1.000 años de historia diversas etapas, desde los muros medievales a los grandes parques y edificios contemporáneos, que la han establecido como una de las ciudades con mejor calidad de vida de Alemania.

En los últimos 30 años la ciudad ha aumentado en 300.000 sus habitantes –equivalentes a Temuco – principalmente bajo una configuración de crecimiento horizontal el cual ha tenido consecuencias no menores; La construcción de la infraestructura necesaria para sus 4440 hab/km2 ha ido ganándole terreno a la naturaleza, por lo que las autoridades pertinentes han desarrollado un plan integral de protección llamado Perspektive München. Este involucra proyectos de vivienda, infraestructura, transporte y un anillo verde de protección cercano al límite actual de la ciudad.

Si en la Edad Media se construyeron muros para defender la ciudad de las amenazas y ataques de invasores, hoy en día se “construyen” limites de protección natural, las amenazas ya no vienen desde afuera, sino que son las políticas públicas y sus propios habitantes los que generan el mayor impacto en la calidad de vida e identidad de la ciudad.

Munich Medieval

El origen de la ciudad se remontan al siglo VIII, cuando un grupo de monjes Benedictinos provenientes de la abadía a orillas del lago Tegernsee, al sureste de Baviera fundaron un pequeño monasterio que incluía la Iglesia de San Pedro –que aún se conserva como hito al centro de la ciudad-, el lugar fue llamado “Munichen” (El lugar de los monjes). Hacia el siglo XI los transportes de sal tenían que atravesar un puente sobre el río Isar, para realizar la ruta entre Reichenhall y Hallein (ciudad de Augsburgo) esta posición estratégica marcó un giro en la función de la ciudad y en el año 1158 el duque Enrique XII de Baviera, miembro de la dinastía de los Güelfos, destruye el puente y construye uno nuevo tomando posesión de la ciudad y del fecundo negocio de la sal. El 14 de junio de ese mismo año, las nuevas instalaciones y su moneda fueron aprobados por decreto imperial, de manera que de un golpe, el asentamiento monástico pasó a desempeñar un papel totalmente distinto.

Su nuevo carácter de ciudad económicamente próspera hizo necesaria la construcción, en 1175 de un muro perimetral de 1,4 km de longitud, 1,7 a 2 m. de ancho y 5 m. de altura para protegerla. La bonanza económica de la sal atraía cada vez a más población y también la atención de la dinastía alemana Wittelsbach, la ciudad seguía creciendo más allá del antiguo muro. Era entonces necesario construir un segundo anillo que fue terminado en 1328, en sus medidas se evidencia el nuevo tamaño de la ciudad, con una longitud de 4 km, 2 m. de ancho y 9 m. de altura.

En menos de 200 años Múnich logró un poderío tal que el Emperador del Sacro Imperio Romano Ludwig IV de Baviera (1314 a 1347), la estableció como capital de Baviera. Los muros medievales cumplían una función de protección y defensa de toda amenaza exterior, y al mismo tiempo desde sus 4 puertas permitían un control y ganancias económicas por el paso obligado de las rutas comerciales. A mayor importancia de la ciudad, mas complejo y mayores eran las dimensiones del muro, y esto queda patente en el doble anillo amurallado de la ciudad.

Más que Renacimiento, Potencia

Aunque los muros se conservaron más allá del 1800, en 1328 hubo un gran incendio que obligó a la reconstrucción. Junto con ella llegó –literalmente – el Renacimiento, entre los años 1550 – 1579 Múnich aumentó su importancia económica y política, convirtiéndose en el principal centro artístico y cultural del Renacimiento alemán, ahí se construyó el gran Anticuario de la Residencia Real. Luego durante la Guerra religiosa del siglo XVII, en 1609, Maximiliano I fundó la Liga Católica, haciendo de Múnich la capital del Catolicismo alemán, así después de 500 años Múnich volvía a su vocación religiosa, pero al mismo tiempo mantenía su poderío económico.

De ahí en adelante, todo fue esplendor y crecimiento. En 1663 Comienza la construcción de la Theatinerkirche y del palacio Nymphenburg. 1759 se funda la Academia Bávara de las Ciencias. En 1789 en Principe Karl Theodor manda a construir el parque Englischer Garten para los ciudadanos. En 1825-48 los arquitectos Leo von Klenze y Friedrich von Gärtner construyen algunos de los edificios más espléndidos de la ciudad. En 1882 Múnich alberga la primera feria de electricidad de Alemania; introduciendo alumbrado en la ciudad.

A mediados de 1800 el muro representaba más un problema que un beneficio, Múnich estaba en auge, era una ciudad estable y segura y el muro restringía el crecimiento de la ciudad, algo no deseado en ese entonces.

1800. Muro estrellado 1858. Expansión sin muro 1905.

Terminada la Segunda Guerra Mundial, Múnich retoma su crecimiento construyendo cada vez más espacios públicos, e infraestructura que alberguen al millón de habitantes en la década de los 70. De ahí en adelante siguió la expansión, pero ¿A que costo?, sin el limite del muro construido, ¿Que regula y da forma a la ciudad?

Perspektive München

Como se ha descrito, Munich se ha formado en un proceso de suburbanización progresiva que ha ido ocupando los terrenos adyacentes a las vías de transporte desde sus inicios como paso obligatorio en la ruta de la sal hasta los nuevos productos agrícolas de comercio hoy en día. Para ordenar el avance de la ciudad, en 1963 se redactó el primer plan de desarrollo urbano que establecía en líneas generales un trazado de crecimiento centralizado, luego en 1975 se re estructura la ciudad en base a un modelo poli céntrico, más acorde al tamaño de la ciudad y las necesidades de infraestructura comercial, residencial e industrial.

Sin embargo esta expansión horizontal ha puesto en la mira de las autoridades el riesgo futuro de los terrenos agrícolas y forestales que son la base de la economía regional y suman el 80% del territorio. Es por esto que resulta imprescindible para el ayuntamiento generar un plan de desarrollo controlado (1998), que no ponga en juego la calidad de vida de sus cada vez más numerosos habitantes y que por otro lado no termine por erosionar el territorio.

Perspektive München tiene 13 líneas de acción – visión integral-, una de ellas es el Plan de los anillos verdes. El modelo abarca toda el área metropolitana en la cual se mantiene a escala territorial una estructura poli céntrica. Los pequeños centros compactos están dotados de empleo y servicios, y se conectan entre ellos por transporte público. Alrededor de los centros urbanos se plantea un espacio libre de transición o amortiguación, éstas son las áreas de reserva del paisaje, espacios protegidos debido a sus valores naturales: hábitats, vegetación, fauna, cursos de aguas superficiales y aguas subterráneas. También incluyen los terrenos de uso agrícola y forestal y los pastizales.

El plan de los anillos verdes tiene 3 objetivos principales, por un lado proteger las áreas rurales en las cuales se encuentra la identidad cultural arraigada en la tierra y en el paisaje. Por otro lado se busca proteger estos terrenos por su importancia económica y de abastecimiento y por último para preservar un paisaje cultural de esparcimiento al interior y en los límites de la ciudad, donde estas áreas de reserva – en algunos casos – pasan a ser espacios de aprovechamiento público.

En conclusión, al dar esta mirada general del crecimiento de Múnich queda en evidencia su multiplicidad de funciones e importancia estratégica para el desarrollo de Alemania. Hoy en día las amenazas ya no son los ataques de cañón, las tropas y carruajes. Hoy en día las amenazas están dentro de la misma ciudad, la expansión sin regulación, las vías rápidas y segregadoras, la falta de espacios para la comunidad y la cultura, por lo mismo si en la época medieval fue necesario incluso construir un segundo frente de muros para la protección de la ciudad, hoy en día Múnich apuesta por el anillo verde y las áreas de reserva, que como bien describen en el Plan son una herramienta de protección que condicionan el crecimiento urbano resguardando las funciones paisajística, ecológica, productiva y recreativa de los terrenos que aun no han sido ocupados al borde de la ciudad.

Fuentes Bibliográficas:

Gravagnuolo, Benedetto. Historia del urbanismo en Europa 1750-1960, Ediciones AKAL, 1998. 486 p.

LANDESHAUPTSTADT MÜNCHEN (2007) Evaluierung der Perspektive München. Evaluierungsbericht.

Murray, John. From A Handbook for Travellers in Southern Germany, Eighth Edition. London. 1858.

Pirenne, Henri, 1862-1935. Las ciudades de la Edad Media. . 4a Ed. Madrid: Alianza Editorial, 1980. 167 p.

Sica, Paolo. Historia del urbanismo: El siglo XX, INAP, 1981. 768 p.

Thomsen, Christian Werner, 1940. Visionary architecture: from Babylon to virtual reality. Múnich: Prestel, c1994. 191 p.

Fuentes Web:

http://habitat.aq.upm.es/eacc/amunich.html

http://descubriendoelmundoo.blogspot.com/2010/11/murallas-de-munich-parte-2.html

http://www.muenchen.de

 

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3 respuestas a Anillos verdes, los nuevos muros medievales

  1. Josefina Feuerhake dijo:

    Es valorable que se tomen este tipo de medidas cuando está en juego la calidad de vida de la gente, tal como se plantea, el anillo verde en cuestión no solo se transforma en un límite “natural” para controlar el crecimiento en la ciudad, sino que se transforma en parque, resguardo de áreas protegidas, pulmón verde etc.
    Sólo en un aspecto es lamentable de que se restrinja el crecimiento de esta amigable ciudad, aunque en el caso de Munich es diferente, pues lo que se busca no es sólo evitar el crecimiento de la ciudad, sino que resguardar áreas naturales que son fuente de trabajo y parte de la economía de ese lugar; y es que se priva a otros habitantes de gozar de los beneficios de tan prestigioso lugar. ¿No sería bueno entonces que esta idea se aplicara a más ciudades para mejorar la calidad de vida de sus habitantes, permitiéndole a más personas acceder a los beneficios de la urbe protegida por el cinturón verde?
    Cómo nos veríamos en Santiago con una argolla ecológica como esa, siendo que en nuestro caso tenemos el límite NATURAL de la precordillera que corresponde a ¼ aproximadamente del supuesto anillo; si éste se completara y se construyera un parque alrededor de toda nuestra metrópolis, en las zonas norte, sur, poniente. Quienes se verían más beneficiados serían aquellos de las periferias, cuyos habitantes en gran parte corresponden a los quintiles más bajos. Cómo aumentaría el valor del suelo y su calidad de vida con un parque al lado: naturaleza, cultivos urbanos, lagunas e incentivo de deporte. Además se limitaría el crecimiento de la ciudad motivando el poblamiento de regiones como una medida de descentralización. ¿Cuántos pájaros de un tiro?

  2. Katica Puga Ramírez dijo:

    Con respecto a la propuesta que hace Josefina sobre este anillo verde para nuestra ciudad de Santiago, ni siquiera son necesarios referentes externos, basta sólo volver unas décadas y revisar el Plan Regulador Intercomunal de Santiago del año 1960, cual justamente proponía un “Cinturón Verde”. Éste, en semejanza al de Munich, pretendía contener la creciente expansión urbana de esos años, impidiendo la conurbación con otros centros urbanos cercanos, como era entonces San Bernardo, Puente Alto, Maipú y Quilicura. Además se deseaba proteger las áreas agrícolas ubicadas a las afueras de la ciudad, por ende se necesitaba trazar un límite a la ciudad que amenazaba con invadir los territorios rurales. A su vez se pretendía destinar el uso del suelo de esta franja para satisfacer los requerimientos de la población que contenía, como por ejemplo, su alimentación, por ello allí se propusieron los huertos urbanos y obreros como fuente de producción de alimentos agrícolas y ganaderos.
    Actualmente podemos observar cómo fracasaron algunos objetivos del PRIS del 60: finalmente el crecimiento de nuestra ciudad empujó el límite hasta finalmente conurbarse con las comunas vecinas antes mencionadas, y actualmente no existe esta barrera entre lo rural y urbano, por lo que nuestra capital se sigue expandiendo, conquistando terrenos agrícolas.
    Obviamente nuestra ciudad ha cambiado, tanto en la morfología de sus límites como en la relación entre lo rural y lo urbano, por ende no pretendo proponer volver a implantar el PRIS del año 60, pero sí considerar la necesidad de este “Cinturón Verde”, tomando en cuenta su función principal de crear un distanciamiento entre lo urbano y rural, amortiguando el impacto de la ciudad (como por ejemplo su contaminación atmosférica, acústica, etc.) tanto sobre los terrenos de producción agrícola como de las áreas naturales. Hacer de este “Cinturón Verde” un solo parque que bordee nuestra ciudad es una idea hermosa, aunque también ilusoria. Este anillo verde puede estar constituido por distintos sectores, algunos tramos de parques, otros de reservas naturales, incluso en otros huertos, predios agrícolas de menor tamaño que también sean parte de esta transición entre la densa escala urbana y la holgada rural.

  3. Alejandra Vásquez dijo:

    Me parece extremadamente interesante la analogía que realiza Constanza entre los muros construidos de roca solida en la época medieval y los nuevos anillos verdes propuestos en la ciudad Munich, mas lo que me parece por sobre todo valorable, es el replanteamiento de las amenazas a los que se ve enfrentada una ciudad.
    Justamente como indica la columna, las amenazas más tangibles ya no tienen que ver con una posible batalla o conquista de la ciudad, sino que con los problemas viales, de transporte, de excesiva urbanización, de extensiones por sobre lo ideal, etc. Sin embargo, tanto la amenaza medieval como la contemporánea son provocadas por el hombre y contraatacadas por el mismo.
    Los anillos verdes propuestos, parecen una respuesta vanguardista considerando que los límites para estas amenazas perfectamente pueden ser construidos a través de un anillo vial, o reguladas por un plan regulador, más la solución sigue siendo física, pero más natural, más sustentable y por supuesto, más permeable dada la necesidad de abrir la ciudad al mundo a diferencia de la época medieval.
    Debemos entender que el anillo verde no sólo permite responder a las amenazas que una ciudad puede presentar, sino que también resuelven el problema del límite y el traspaso entre lo urbano y lo rural, algo que por supuesto debiéramos aprender en Chile, ya que es verdaderamente notable, construir protecciones a través de lo que ya poseemos, la naturaleza.

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