Roma, el legado de un imperio

Por Catalina Funes

El desarrollo de Roma como imperio fue un proceso ininterrumpido, que convirtió a ésta gran ciudad en un gran precedente histórico, que entendió la ciudad o “polis”, más allá de la ciudad física construida (urbe), sino además como “civitas” donde era fundamental la cultura de la vida en ciudad. Por lo tanto en su proceso de colonización fue importante la transmisión de “la roma” como cultura.

El soporte de la ciudad romana se sustentaba en tres grandes principios, la religión, lo militar y lo técnico. En este sentido la ubicación geográfica de las civitas respondía a un rito religioso, de cuatro etapas; esto siempre buscando reproducir en la tierra el cielo de los dioses, por eso es que se ordenaba, según la salida de sol de manera ortogonal: definiendo dos ejes el oriente-poniente (decumeno) y el norte-sur (cardo), esta ciudad se amurallaba, definiendo límites exteriores e interiores donde solo se podía ingresar en los remates del eje cardo.

La colonización romana, responde más a una demostración del poderío militar, y la técnica hacía posible replicar los fundamentos urbanos de la roma, en sus ciudades colonizadas.

A través de los cambios de poderío de roma, que paso de Monarquía a República y luego a Imperio, en todos los periodos es evidente que se produjo una especie de concentración de riqueza que se invirtió en gran parte en edificios públicos. Sin embargo ¿cómo se mantenía la comunicación de este gran imperio, teniendo en cuenta las distancias de las civitas colonizadas a través del plan castrense?

Es en Roma, donde por primera vez, se puede decir que se construye infraestructura a gran escala, para el beneficio de todos los ciudadanos, una claro ejemplo es la gran de caminos, que han acuñado el dicho “todos los caminos llevan a Roma”. Efectivamente así ocurría, hubo una alta inversión, que aseguró la comunicación física, que para la época el hecho de poder estar conectados de manera física era fundamental.

Hay que entender que Roma en su máximo esplendor era “la gran ciudad cosmopolita” con poderío militar y con grandes conexiones comerciales, donde se llegó a tener aproximadamente un millón de habitantes, cifras alcanzadas en Paris y Londres recién en épocas de la revolución industrial.

La alta inversión en la construcción de ciudad se hizo a través de tres elementos técnicos constructivos bases, que son el arco, la bóveda y la cúpula, que caracterizan las construcciones romanas. La ciudad de Roma estaba diseñada, de manera que cada integrante de la sociedad pudiese tener espacios para sí (fuerza militar-poder civil-pueblo).

En este sentido las construcciones públicos construidas fueron fundamentales para entender el desarrollo de esta gran ciudad. Las principales construcciones romanas fueron primero, el foro romano, este era el lugar en el que se celebraba el mercado, pero pronto se convirtió en el centro trascendental de los asuntos privados y públicos de los romanos, llegó a ser una especie de plaza pública donde todos concurrían, al ser una construcción importante en un sus orígenes se situaba en la intersección de los ejes decumeno y cardo; alrededor del foro se levantaban los principales monumentos con sentido religioso como templos y basílicas, estos se construían sobre grandes basamentos que representaban la divinidad de sus dioses, al tratarse de la morada de éstos, se debía entender como un lugar inviolable.

Otro elemento importante en el desarrollo de la ciudad lo constituye el Acueducto, pieza de ingeniería hidráulica que otorga a la ciudad un desarrollo específico en su forma. La entrega de agua a la población fue un hito esencial para la vida pública romana, pues gracias a la tecnología dada por los acueductos se podían abastecer los baños y fuentes públicas, (termas). Éstos últimos lograron convertir a Roma en un entorno urbano digno para vivir.

El resto de la ciudad era ocupado por viviendas de distinto tipo, el domus, era la típica casa romana unifamiliar que se desarrollaba hacia el interior de la manzana, pero que nunca despreocupaba su fachada pública. También existían las insulas que eran bloques de viviendas de menor calidad, donde también había espacio para el comercio en la planta baja.

Hoy en día es posible aún notar la lectura de la ciudad romana fundacional, pues a pesar del desorden de sus alrededores, se lee aún la cuadrícula ortogonal que fue el origen de todo. También es posible apreciar el poder que ha tenido a lo largo de la historia la religión, de las grandes construcciones, son templos y basílicas las que se han conservado día a día, también la cultura ha sido un legado importantísimo, y como no también patrones desorden urbano que permiten leer la grilla hipodémica en la ciudades españolas de América. O las calles aporticadas de Bet Shean en Palestina, que dan importancia al espacio público y comercio.

Roma se engrandece desde sus orígenes hasta convertirse en el centro de un gran imperio. Centros religiosos, públicos y edificios de culto constituyen la base arquitectónica de la imagen de ciudad. El rápido desarrollo hacia una ciudad de un millón de habitantes hace que sea posible que los planes de organización fallen sin embargo Roma aún tiene la lectura del origen de una ciudad de orden regular y con una clara organización social y cívica, una ciudad cosmopolita que sigue siendo un modelo urbano, de ciudad física y cultural hasta el día de hoy. Y donde aún el eje principal se lee en las ruinas de esta antigua ciudad

BIBLIOGRAFÍA

RYKWERT, JOSEPH. La idea de Ciudad. Salamanca, Sígueme, 2002.

KOLD FRANK. La ciudad en la antigüedad. Madrid, Gredos, 1992.

FAVRO, DIANE. The urban image of Augustan Rome. Los Angeles, 1996.

La Fundación de la ciudad. Barcelona, Centro de cultura contemporánea, 2000

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Una respuesta a Roma, el legado de un imperio

  1. María José Arellano Vargas dijo:

    Me interesa reflexionar de forma particular, en lo relacionado con los caminos. El trazado de caminos y la ingeniería hidráulica, que aseguraban en Roma el comercio, la expansión de la cultura, religión y mejores condiciones de vida, es un ejemplo para el Chile actual. Quizás el ejemplo es muy remoto y sin duda, lo es. Sin embargo, Roma nos deja una lección, sobre todo en la conexión interurbana que en nuestro país debería considerarse. No es menor que proyectos como el puente del canal del Chacao o la expansión de la carretera austral estén en un eterno “standby”. No es menor porque nos obliga a estancarnos como país. Esos proyectos son claves para el desarrollo e integración nacional. Roma nos ha enseñado que una civilización crece si se interconecta, entonces, ¿qué estamos esperando nosotros, en pleno siglo XXI, para sacar esos proyectos que nos unen físicamente como país? Es cierto, ahora tenemos aviones y un montón de tecnología a nuestro favor, pero yo creo que el lazo físico es muchísimo más importante que el virtual. Además que considerando que nuestro país tiende a las catástrofes, como terremotos y otros, debemos estar físicamente conectados, no podemos sólo depender de los aviones. Aparte que ni siquiera el aeropuerto Arturo Merino Benitez da abasto los fines de semana largo. Hay que tomar decisiones ahora, dejemos el letargo de las soluciones parche y avancemos hacia ser un país desarrollado, integrado y con una mejor calidad de vida para todos.

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