Participación ciudadana, ¿aporte o una traba para la creación de políticas y proyectos de carácter urbano?

Por Freddy Lugo Santiago

Que las personas, en general, tendemos a rechazar cualquier cambio que se pueda producir en nuestra rutina diaria, ya que no sabemos qué efectos pueden provocar estas modificaciones. Es el argumento que tienen alcaldes o planificadores para defender que las políticas públicas deben caer en manos de expertos.

Por otro lado los que apoyan la consulta ciudadana coinciden en que es un deber y derecho pues es precisamente la ciudadanía quienes serán afectados por las obras.

Si bien existen acertadas manifestaciones por parte de vecinos, como es el caso de la detención de obras de 0.3 hectáreas de oficinas en el parque Araucano. Ejemplos como el caso del Mall de Castro con un plebiscito que arrojó un impactante 94% de aprobación por parte de la ciudadanía demuestra el error en la encuesta a la ciudadanía. Los que apoyan la participación ciudadana alegan que ciertamente el error está en la pregunta y no en la respuesta pues no está mal la construcción de un Mall sino la ubicación y escala que tiene éste.

Por ello, Arquitectos como Alejandro Aravena defienden la participación ciudadana, no como un añejo sistema de levantar o bajar el pulgar, sino como una consulta en la que, se enseñe, exponga, y escuche a los ciudadanos para el desarrollo de un proyecto urbano, como es el caso de Calama PLUS. Otros casos como lo es el de Medellín demuestra lo exitoso de la participación ciudadana que logró la apropiación de los lugares y gracias a esto: disminución en niveles de vandalismo. Sumado a esto el apoyo en la mano de obra por los mismos ciudadanos y los más importante el sentimiento de dignificación a las comunidades por el simple hecho de ser escuchados.

Finalmente, se ha dicho que el sistema de plebiscito es muy costoso, pero ¿es posible poner precio a la creación de un imaginario que satisfaga las necesidades e inquietudes de la ciudadanía que a fin de cuentas contribuye con los impuestos que costean las obras públicas?

Creo además que aquí, hay dos temas que no se han profundizado lo suficiente. En primer lugar, y como mencionaba anteriormente, algunas autoridades y algunos empresarios consideran que este sistema es engorroso, y lo único que produce son trabas. Quizás es verdad, no todas las políticas urbanas deban ser cuestionadas por la ciudadanía, pero ciertamente hay temas que podemos construir en conjunto. Pienso que las autoridades y empresarios no han sabido sacarle provecho estas situaciones y se instalan en el escenario negativo de manera automática. Podrían hacer de estas una ocasión de cercanía con los ciudadanos, alcanzar la empatía y el contacto que tanto buscan durante las campañas electorales, pero las desaprovechan, se las farrean. Un idea podría ser realizar más consultas ciudadanas y menos plebiscitos.

Con este artículo no pretendo poner punto final a la cuestión sobre la participación ciudadana pero si exponer que la participación ciudadana es fundamental en la calidad de vida de una ciudad. El desarrollo local requiere que las comunidades se apropien de sus entornos, conozcan sus potencialidades y también sus limitaciones, y una de las mejores formas de lograr objetivos comunes es la participación formal e informal en organizaciones sociales.

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5 respuestas a Participación ciudadana, ¿aporte o una traba para la creación de políticas y proyectos de carácter urbano?

  1. María Jesús Alamos dijo:

    Arquitectos y urbanistas trabajan para generar cambios en la ciudad y en la vida de los habitantes. Pero la gran dificultad de ellos es entender exactamente qué se espera, qué hace falta y cómo se usa el espacio para que el resultado cumpla con las expectativas de la población.
    Si esa es la intención del arquitecto, éste debería relacionarse con la ciudad y sus habitantes por un período no corto para realmente descubrir cuáles son las necesidades, qué espera la gente que cambie, cómo se usa el espacio y cómo funcionaría mejor, etc.
    Los arquitectos hacemos uso de las herramientas enseñadas en la universidad y aprendidas por experiencias para proyectar, pocas veces nos detenemos y “desperdiciamos” meses viviendo en un lugar sin obtener ingreso alguno, para entender con profundidad el lugar a intervenir.
    Por lo mismo creo indispensable la participación ciudadana en los proyectos. Aquellos que se involucren en los diseños de proyectos informarán a el/los arquitectos de todo aquellos que no saben pues para descubrirlo requerirían de meses de contacto con el lugar.
    Tuve la oportunidad de participar en reuniones de diseño participativo para unas plazas en Pudahuel. En esa experiencia concreta se nos informó que cierta esquina de la plaza se utilizaba para las presentaciones de los niños de un jardín a fin de año y por ende se requería de un escenario y de un espacio amplio, en lo posible duro y sin árboles, para realizar dichos eventos anuales. ¿Creen que sin esa reunión los encargados del diseño de la plaza hubiesen dejado un área dura con tales condiciones?
    Apoyemos la participación para que la población se sienta orgullosa del resultado y valoren nuestro trabajo. Todos salimos beneficiados

  2. María José Arellano Vargas dijo:

    Como todo en la vida, hay pros y contras. Quizás el mayor contra, es que hace que todos los procesos sean más lentos y considerando que los tiempos de poder, son de a penas cuatro años. Las posibilidades de llegar a nada, son bastante grandes. Eso se empeora si los proyectos son de gran escala. Es muy difícil darle el gusto a todo el mundo, sobre todo en este país tremendamente individualizado.
    Creo que no todas las decisiones tienen que pasar por la ciudadanía, pero sí tienen que pasar por un panel de expertos en materias urbanas y es allí donde el rol de los arquitectos tiene que ser fuerte y autoritaria.
    En todo caso, ¿cómo puedo estar a favor de la participación ciudadana, en una ciudadanía que ni siquiera le interesa levantarse un domingo e ir a votar? Eso es grave y desacredita, en parte, la idea de que la ciudadanía tiene el derecho a expresarse. Quizás, yo soy muy radical al decir que el que no vota no puede criticar, ni opinar. Todo lo que se construye, pasa por los alcaldes y si yo no voto, ¿cómo después le voy a criticar que no me gusta tal proyecto que aprobó en tal parte? Pagar impuestos no es lo suficientemente vinculante, el voto es lo que a la larga vale.
    Pidamos más participación ciudadana, pero pidámosla si ya cumplimos con nuestro deber cívico y votamos cuando corresponde.

  3. Paula Mulatti dijo:

    Me parece esencial la participación ciudadana, pero ésta entendida como grupo de trabajo y de discusión, de interacción entre las partes, hablando de problemas y soluciones reales. La participación ciudadana implica poner los temas sobre la mesa, trabajando la realidad del proyecto, sin proponer utopías.

    Para que este diálogo pueda tomar lugar, es necesario invertir y bastante. Se necesita acondicionar los lugares de reunión, promover la información de manera eficiente, organizar el proceso de votación, etc.

    Sin duda en un comienzo la participación ciudadana será una traba, porque hay que congregar a mucha gente que piensa distinto, porque no es fácil ponerse de acuerdo, porque requiere más tiempo y dedicación, porque conviene hacer lo que uno quiere sin preguntarle a nadie. Pero de todas maneras a la larga será un gran aporte, creando espacios que de verdad sirven y se utilizan de manera adecuada. Serán proyectos exitosos y sensibles, inclusivos con la gente que se sentirá parte de un proceso.

  4. Alejandra Vásquez dijo:

    Una vez leí una anécdota sobre un hombre que le preguntó a tres albañiles ocupados en una obra: -¿Qué haces?, pregunto al primero, – Acarreo piedras, fue su respuesta; -¿Qué haces?, interrogó al segundo, -Trabajo para ganar mi vida, contestó, -¿Qué haces?, dijo al tercero, – Construyo una Catedral, fue su magnífica contestación.
    Muchas veces la labor de los alcaldes, los municipios, los ministerio, el serviu o cualquier entidad a cargo del desarrollo de la ciudad y sus comunas trabajan justamente por defecto, y pocas veces tienen real conciencia de lo que están construyendo y que impactos positivos o negativos puedan tener en el desarrollo mayor de la ciudad.
    Creo fervientemente, que es labor de los ciudadanos recordárles a las autoridades que se está construyendo o planificando una ciudad, como tal y en la que sus principales benefactores serán los ciudadanos, es por esto que la participación ciudadana me parece fundamental no solo en función de su retroalimentación al proceso de planificación sino que también como un fiscalizador y receptor al mismo tiempo. No olvidemos nunca que la ciudad está hecha para los ciudadanos.
    A mi parecer la respuesta a la pregunta sobre si es un aporte o una traba radica en los métodos de integración ciudadana ya que no todo tipo de expresión será tan efectiva como la otra. Es por esto necesario construir conductos regulares, normalizar la participación ciudadanas en métodos que realmente aporten a la retroalimentación y en este sentidos todos los actores deben ser capaces de comunicarse. Muchas veces lo que ocasiona las trabas es la dificultad de entender lo que el experto esta hablando, por lo que nosotros como arquitectos y planificadores debemos ser capaces de llevar ideas especializadas a conceptos transversales en un lenguaje fácil y común que nos permita una verdadera retroalimentación.
    Por otro lado, estas metodologías de integración debieran regularizarse en el tiempo o por lo que dure un proyecto, con la intención de que el proyecto sea una construcción entre todos los actores y no una consulta o encuesta rápida.
    Así como estas medidas deben existir muchas más, por lo que es importante que antes de poner en marcha la integración ciudadana diagnostiquemos y construyamos métodos o conductos que permitan un enriquecimiento de la ciudad a través de este y no un entorpecimiento para las políticas y proyectos de carácter urbano.

  5. Aníbal Fuentes Palacios dijo:

    Sólo es posible considerar como traba a una consulta ciudadana si damos por hecho dos cosas: una, que la voluntad válida de la construcción de la ciudad es el poder público o privado (no ciudadano), y segundo, que el tiempo apremia, característica inherente a la modernidad y a las lógicas de los ciclos políticos. Sin embargo, me atrevería a afirmar que cada día son más las organizaciones ciudadanas que ya ni siquiera se contentan con la consulta, si no que se han hecho cargo de planes de desarrollo de sus propios barrios, tomando una posición activa y determinante en la construcción de su trozo de ciudad. Tal es el caso del Barrio Yungay y Barrio Matta Sur, entre otros, que por medio de herramientas como la declaración de zona patrimonial detienen el apremio inmobiliario para establecer sus propios criterios de desarrollo barrial.

    No me cabe duda que las dinámicas de construcción de la ciudad están cambiando, en el famoso triángulo de actores (Pública, Privada, Ciudadana), la tercera esfera está cobrando cada vez más poder, y en donde la integración de instancias de consulta no sólo son recomendables, si no que son imprescindibles si se quiere asegurar la verdadera aceptación y éxito de un determinado proyecto en la ciudad.

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