¿Cuál es la respuesta al problema energético chileno?

Por María Jesús Álamos 

Chile lleva años en una constante pugna sin respuesta. Estamos consientes de que nuestra energía está siendo escasa y por lo tanto cada vez más cara pero no hemos sido capaces de determinar cómo solucionar el problema.

Los datos son los siguientes, vivimos en un país cuya economía acumula un crecimiento proyectado a 2011 de 6,3% y cuya población e industrias están requiriendo año a año de más energía. Se ha estudiado que el gasto energético aumentará un 4,0% anual, es decir, el consumo se duplicará entre 15 y 17 años más. Por ende, la inversión en nuevas fuentes de energías es urgente, de lo contario ésta será muy costosa e insuficiente para continuar con el nivel de crecimiento que Chile presenta hoy.

La propuesta que más ha surgido como respuesta a esta problemática es la construcción de centrales hidroeléctricas. Aunque décadas atrás ellas eran consideradas como productoras de “energías limpias”, razón por la cual hoy casi el 50% de la energía en Chile proviene de esta fuente, hoy ha sido muy difícil, sino imposible, aprobar estos proyectos que aparentemente ya no son exentos de contaminación y que además genera cambios en el entorno inmediato que la población no está dispuesta a tolerar. Así, la conciencia ambientalista y la participación ciudadana han logrado detener los más grandes proyectos propuestos en la historia de nuestro país en relación a esta materia, me refiero sobre todo al famoso proyecto Hidroaysén y al recién rechazado proyecto de Castilla. ¿Qué otra opción nos queda?

Los ambientalistas, en especial los Greenpeace, plantean como mejor opción las energías renovables no convencionales (ERNC) cuyo impacto social y ambiental es prácticamente nulo . La gran “falla” de estos mecanismos es que requieren de una inversión inicial muy alta, elevados costos en mantenimiento y áreas de intervención de miles de hectáreas, que se traduce en costos a los consumidores muy altos. Por ejemplo, si para producir 360 MW de energía se necesitan 3.600 hectáreas de energía hidráulica, para generar esa misma cantidad de energía a través de ERNC se necesitan aproximadamente 25.000 hectáreas de energía solar o 15.000 de energía eólica . Es decir, si se quisiera duplicar la capacidad total hoy instalada (16.970 MW) se requeriría de más de un millón de hectáreas de paneles solares, equivalente a aproximadamente 2/3 de toda la superficie de la Región Metropolitana. ¿Está Chile dispuesto a ello? ¿Habrá avances en un corto plazo que permitan reducir las superficies que exigen estas ERNC?

Por último quisiera presentar otro de los muchos métodos existentes de obtención de energía, las centrales nucleares. A pesar de que es un mecanismo que se considera riesgoso pues cualquier manipulación o destrucción de sus centrales puede generar liberación de radioactivos con devastadoras consecuencias en la sociedad, este ha sido el sistema de obtención de energía preferido en EEUU y en varios países de Europa. ¿Por qué la prefieren? Las centrales nucleares tienen la gran ventaja de que en un área de intervención relativamente pequeño son capaces de producir enormes cantidades de energía y a un costo notoriamente menor a cualquier sistema de ERNC. Para tener una referencia, el promedio de energía que produce un reactor nuclear en EEUU es de 7,7 TWh , en cambio, la energía que Hidroaysén proponía producir es de 18.430 GWh es decir, menos de ¼ del anterior . Por otra parte, es importante considerar que los avances tecnológicos han permitido crear estructuras capaces de soportar movimientos telúricos de altas magnitudes, por lo que el riesgo de estas centrales energéticas ha disminuido considerablemente en los últimos años.

Está claro que producir abundante energía, a bajo costo y sin contaminación ni riesgo es imposible, al menos hoy no existe esa opción. Por lo mismo creo que Chile, antes de tomar la decisión final sobre cómo solucionar su escasez energética, debe saber cuál es su objetivo final. ¿Queremos energía que no contamina el medio ambiente pero que su costo será elevado o preferimos tomar riesgos y producir grandes cantidades de energía en centrales nucleares obviamente de menor tamaño que las americanas? Es una decisión difícil pero la decisión la debemos tomar AHORA, la construcción de la instalación de cualquiera sea el sistema preferido tarda años, y mientras tanto la energía se hace más escasa y costosa.

FUENTES: Hidroaysen (www.hidroaysen.cl), World nuclear association (www.world-nuclear.org), Greenpeace (www.greenpeace.org), Central energía (www.centralenergia.cl), Patagonia sin represas (www.patagoniasinrepresas.cl),

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12 respuestas a ¿Cuál es la respuesta al problema energético chileno?

  1. Josefina Feuerhake dijo:

    Es cierto, el problema energético de Chile se debe solucionar hoy, no mañana. Y, lamentablemente, los objetivos del país de llegar a ser desarrollado, van de la mano de un aumento en la demanda de energía, con lo que la obtención de energía es ineludible. Tal como plantea María José en su columna, ninguno de los métodos de obtención de energía está libre de externalidades, y es desde esta perspectiva que las decisiones deben ser tomadas.
    Priorizar, es lo que debemos hacer.

  2. Josefina Anguita dijo:

    Creo que los ciudadanos aún no se dan cuenta de la crisis energética que tendremos que enfrentar en unos años más, no hay conciencia del déficit de fuentes de energía en Chile, por lo tanto la población no está preocupada. Es sólo una minoría que conoce éstos datos, por lo tanto no se está al tanto de la urgencia del tema.
    Vivimos en un país de abundantes ríos, donde la mejor manera y la más barata de obtener energía son a través de ellos. Nuestro problema es territorial, ya que al ser un país largo debemos trasladar la energía mediante cables y torres eléctricas que recorren Chile completo. Pero esto sucede en todos los casos de extracción de energía. En lo que difiere cada sistema es en el impacto en el lugar. En el caso de Hidroaysén se critica que los paisajes vírgenes de montañas serían irrumpidos por torres y cables. ¿Pero preferimos esto, o cubrir el desierto de placas solares? ¿O preferimos poner en peligro aves con los sistemas eólicos? Todos éstos sistemas traen consigo consecuencias, y creo que al momento de elegir, debemos optar por el que nos traiga más beneficios, y a menor costo, ya que no podemos darnos el lujo de seguir aumentando el costo de vivir. Creo que las centrales hidroeléctricas son la opción más viable para Chile, dada nuestra riqueza de ríos. Tenemos que sacrificar algo, para poder seguir con el alto consumo de energía. No creo que los que estén en desacuerdo con estos proyectos disminuyan su consumo para evitar la construcción de éstos proyectos, por lo tanto hay que tomar la decisión ahora, y no perder más tiempo en discusiones que retrasan el desarrollo del país.

    • teresitaechaurren dijo:

      Complejidad y Política
      Me parece insensato afirmar que “la mejor manera y más barata de obtener energía” es a través de los ríos, sin conocimientos de datos, o citar fuentes. ¿Cuál es el precio mundial de “lo intocado”?

      A su vez, felicito a María Jesús Álamos por proponer el tema de Energía Nuclear, en cuanto al panorama del problema energético. Pero a pesar de que los números impresionan, de la disminución de las emisiones de carbono y que personalmente estoy a favor de la energía nuclear, principalmente por evitar las fuentes energéticas que dañan nuestro medio ambiente, como la hidroeléctrica, es mucho mayor la gravedad del asunto.

      A diferencia de las fuentes de energía renovable, la complejidad del diseño de las plantas nucleares por sofisticado que sea, no puede ser a prueba de errores, por más seguro que se considere la planta, un error catalogado “normal”  es Inesperado, Incomprensible, Incontrolable e Inevitable (1), y puede llevar a una reacción en cadena, y esto a un desastre medioambiental y humano mucho mayor que el beneficio que la planta trae.

      Sí, se puede ver en EEUU, 65 plantas nucleares en perfecto funcionamiento, sin embargo un error es consecuencia de la inmensa complejidad de la planta que implica ser un sistema de alto riesgo a pesar de lo bien calculado y estudiado que sea el sistema. 

      Casos como Three Mile Island (1979), en que el mal funcionamiento de una pieza lleva a la otra y llevó al derretimiento del corazón de la planta; o Chernobyl en Ucrania (1986), en que el corte eléctrico produjo un sobre-calentamiento y una explosión del hidrógeno acumulado, con consecuencias en muertes, destrucción de una ciudad, y deformaciones todavía hoy inmensurables; están en la conciencia mundial, y luego casos como el de Fukushima I, Japón (2011), en que la radiación se expandió por cielo, la tierra y el mar, desalojando a 50.000 personas; demuestran que es inevitable que eventualmente ocurra lo que Perrow determinó como un “accidente normal”.

      Esto, más que eficiencia involucra un tema político, de sentimiento de seguridad de la gente y debe considerar el consentimiento y moral de la gente involucrada. Además de considerar con igual importancia los desechos nucleares en su cantidad y inutilidad (siendo que podríamos incluso proponer el enorme territorio de nuestro desierto para su ubicación y desechos) es parte del debate y oposición de la población, y de las decisiones políticas.

      (1) Perrow, Charles, ‘ “Normal accidents” by Charles Perrow”, reviewed by Daniel E. Whitney, MIT Engineering Systems Division, Working Paper Series, 2003.

  3. Olivia Benoit dijo:

    Me parece interesante destacar el tema que plantea Josefina con respecto a que quienes protestan en contra de centrales hidroeléctricas no disminuyen sus consumos. Están más que comprobados los costos y externalidades de todos los tipos posibles a instalar de energía, y necesitamos tomar una decisión.

    Creo que como ciudadanos que tenemos una voz, y logramos cosas tan grandes como detener el proceso de Hidroaysén, tenemos que ser consecuentes y responsables de nuestra opinión.
    Como se plantea anteriormente el problema es urgente, y muchos protestan por el paisaje de nuestro país. Apoyo a todos quienes lo hacen de manera consecuente, y a conciencia de que son muy pocas las soluciones viables de acá a un par de años y que si no se toman decisiones AHORA estaremos con grandes crisis de electricidad; por lo tanto ahorran y cuidan la energía en pos de defender hasta el final nuestro paisaje. En cuanto a todos los demás, demuestro mi gran descontento con el uso irresponsable que tienen del poder de la protesta hoy en día. Nadie le ve la gravedad al asunto de la escasez y como comentábamos varios en el artículo de arquitectura sustentable, esta de moda lo verde. Creo que si no estamos dispuestos a reducir nuestros consumos, debemos ser consecuentes con lo que predicamos.

    Si de verdad queremos defender nuestro paisaje, tenemos que ahorrar para dar tiempo a que otras soluciones se hagan viables de construir disminuyendo en algo la crisis energética, ¿Estás dispuesto?

    • teresitaechaurren dijo:

      Olivia,
      Antes de que se construyera la primera de siete centrales en el Bío Bío, alguien en una carta al director, expuso un cálculo, en que si el gobierno daba el subsidio a la represa, a los ciudadanos, cambiando todas las ampolletas del país por aquellas de bajo consumo, se evitaba la central. Este es el avance de la tecnología.

      No considerandome en ningún momento una persona “verde” o de “moda”, la conciencia global es Sustentable, porque la tecnología así lo permite, y el mundo está viviendo las consecuencias de décadas de inconciencia medioambiental.
      Hoy podría suceder lo mismo simplemente con las ampolletas LED. Con ÉSTA CONCIENCIA es la que no me explica cómo proyectos como Hidroaysén siguen adelante.

      Una represa hidroeléctrica además de la destrucción del río, incluye las líneas de torres de alta tensión recorren el paisaje en que para el recorrido desde el Bío Bío fue necesario talar los bosques nativos en un ancho de 100 metros. Debido a esta deforestación se han producido varios derrumbes. Por lo que se ven estas heridas en los cerros producidas por las avalancha de árboles y piedras que se deslizaron.
       
      La realidad es bien distinta.
      El Bío Bío pasó de ser uno de los 5 Ríos calificados mundialmente como los mejores para rafting, un lugar turístico internacionalmente conocido; a lo que es ahora, un lugar intervenido sin ningún interés turístico nacional ni internacional (debido a la fluctuación del lago y al proyecto de las 5 represas que quedan aún por construirse).
       
      Si alguien tiene dudas, podría ir al Bío Bío para ver el paisaje por sí mismo. Lo que cuentan los interesados se ajusta muy poco a la realidad.
       
      Espero que las autoridades abran los ojos antes de que sigamos perdiendo nuestro patrimonio natural. Pues oponerse a una represa, no es estar contra el desarrollo, al contrario, el desarrollo debe estar al servicio de la sociedad. El patrimonio natural va de la mano con el patrimonio cultural, y preservar la cultura es parte de un progreso moderno. Progresar no es necesariamente avanzar a ciegas, es mantener y apreciar lo valioso, a la vez respetando lo que muchas veces desde Santiago no percibimos como nuestro.

      Tenemos un gobierno constituido por personas de un nivel intelectual y una capacidad de gestión superior. Ellos tienen la capacidad para buscar una mejor opción.
      No es mucho lo que podemos hacer nosotros, solo trasmitir lo que sabemos.

      • Olivia Benoit dijo:

        Sé los daños que una central hidroeléctrica entrega al paisaje, y no era mi punto. Mi punto era que seamos responsables con las cosas que defendemos. Yo defiendo el paisaje del sur de Chile, pero a pesar de tratar de aportar en lo que me sale más fácil, no he disminuido mi consumo por lo tanto creo no tener el derecho de salir a alegar a las calles. Lamentablemente las soluciones son pocas tal como explican todos en sus artículos. Descentralizar la producción de energía aprovechando atributos sería una gran solución pero creo que dado el alto costo de generar esa inversión estamos lejos de lograrlo.

        Por otra parte, hablas de nuestro gobierno con personas de un nivel intelectual y capacidad de gestión superior. Creo que la capacidad de gestión la guardan para sus propios negocios, porque a pesar de defender a este gobierno en cuanto a cantidad de proyectos, leyes aprobadas, etc., todo lo que tiene que ver con licitaciones ha sido un fraude. Primero Hidroaysén, luego el Litio, seguimos ahora con el mar…. Me parece que estos gobernantes hacen negocios con quien les conviene.

  4. Todos los métodos de extracción de energía tienen sus consecuencias y éstas se pueden medir. Por eso no estoy de acuerdo en correr el riesgo de las centrales nucleares de países desarrollados como EE.UU. y países europeos, porque si se trata de ser consecuentes, miremos nuestro alrededor, las condiciones geográficas y climáticas son completamente diferentes. Partamos porque ninguno de esos países tiene las características sísmicas de Chile y las tecnologías desarrolladas para plantas extranjeras, no nos aseguran que se pueda prevenir una catástrofe en el caso de un gran sismo. Basta con ver lo que ocurrió en la planta de Fukushima, luego del terremoto de Japón oriental, si algo así ocurriera en Chile además no tendríamos los medios para mitigar el impacto.
    En mi opinión deberíamos obtener energía de manera mixta, a través de hidroeléctricas, termoeléctricas, solar y eólica, con plantas a lo largo de todo el país según los atributos de cada lugar. En este proceso, se debe exigir a las empresas generar el menor impacto posible, mitigación y en paralelo, una campaña para promover el ahorro energético. Es comprensible que se rechacen proyectos como los de Castilla, pero se debe tener cuidado porque aparte de crear una barrera para inversiones extranjeras en Chile, van escaseando las soluciones y la construcción de las plantas es lenta, es de esperar que no nos encontremos en la situación extrema de tener que construir plantas nucleares en un corto plazo.

  5. Katica Puga Ramírez dijo:

    Cómo hace notar Josefina el mayor problema energético es su traslado. Aunque parezca descabellado propongo reducir la necesidad de traslado de energía con producción de energía local.
    No supongo que sea la solución total al problema energético, pero sí encuentro primordial la independencia y autonomía, en cierto grado, de las distintas localidades o sectores del país. Actualmente dependemos de energía traída de kilómetros de distancia, cualquier problema de larga duración, tanto en su traslado como en los lugares de producción de energía pueden provocar paralización en ciertas actividades de importancia de las ciudades.

  6. Nano Fernández dijo:

    El problema energético en Chile y en el resto del mundo es uno de los temas más importantes del momento. Sabemos que el consuno mundial energético y de recursos esta siento insostenible, un estudio del Fondo Mundial para la Naturaleza indicó que la población mundial consume un 50% más de lo que el planeta puede generar. Esto esta ya trayendo problemas medioambientales los cuales son necesarios de tomar en consideración.
    Lamentablemente el escenario actual no es muy esperanzador. Las potencias mundiales están velando por un desarrollo explosivo, donde la economía y el crecimiento están en las miras, sin importar el cuidado del medioambiente. Esto lo podemos ver directamente en al obsolescencia del tratado de Kioto, el cual no fue firmado por parte de los actores más relevantes, sin llegar a un acuerdo. Hoy los países más desarrollados tienen los mayores índices de consumo energético. Pocas son las políticas de reducción de energía. El hombre esta demostrando que cada vez es más dependiente del recurso energético.

    Bajando al plano nacional el déficit energético y la crisis por encontrar una manera de generar energía “limpia” económica y rápida, sin transgredir al medioambiente se ven cada vez más lejano.
    Pero si queremos ser un país ejemplar, cuidar nuestro medio ambiente y liderar en estándares mundiales debemos invertir. La inversión hoy será altísima pero en un futuro no muy lejano se vera justificada.
    La clave esta en nuestra geografía. Somos uno de los países con mayores beneficios naturales para producir y ser una potencia en materia energética. Estamos frente a uno de los mejores escenarios para desarrollar energías renovables no convencionales. Nuestro territorio tiene la capacidad de producir localmente energía para las distintas regiones.
    El la zona norte, el Desierto de Atacama, después del Desierto del Sahara, es uno de los lugares con mayor radiación solar en el planeta, pudiendo producir energía para las ciudades y para la minería. En la zona centro se puede sacar partido de la energía geotérmica y en la zona sur de la energía hidroeléctrica a través de pequeñas centrales de paso. Finalmente en la zona austral se pueden aprovechar los fuertes vientos de la Patagonia.

    Generando de esta manera un sistema descentralizado, autónomo, local, sin necesidad de trasladar y construir una carretera eléctrica que aparte de ser una amenaza para el paisaje, tiene perdidas de más de un 27% de lo que se traslada.
    Hoy estamos en un momento decisivo del futuro de nuestro país y de nuestro planeta. Es hora de descentralizar y empoderar a las regiones. El desarrollo sustentable del país, descentralizado puede comenzar en una iniciativa como esta.
    Necesitamos generar políticas donde la mirada a largo plazo y la eficiencia del país sea la misión de todos.

  7. Catalina Funes dijo:

    Chile ha intentado responder a los cambios de la matriz energética, es importante notar que el actual Sistema Interconectado Central genera energía en un 57% a partir de las hidroeléctricas, y un 90% de la población se beneficia de ésta energía; lo cual no es menor. Chile ha intentado responder al cambio de matriz energética para reducir costos y ser más eficientes. Es así como se ha introducido el tema del traslado energético, un ejemplo es lo que paso con Argentina, pues se invirtió en generar una red de gasoductos que quedaron inutilizados cuando el país decidió cerrar el paso de gas a Chile. Chile entonces encontró la posibilidad de importar gas natural de manera de gas licuado, lo que permite el transporte de un volumen 600 veces mayor, y a pesar del traslado de este recurso, la plantas que transforman el gas licuado en gas natural si están en Chile (Mejillones- Quinteros). Este proceso permitió a Chile modificar su matriz energética, obteniendo nuevamente gas natural y a un menor costo, incluso dándose la oportunidad de venderle gas a Argentina y ciertas ocasiones.

    Con esto me refiero a que quizás la respuesta no esté siempre en territorios chilenos, mientras siga en aumento el consumo energético, se deberá seguir en la búsqueda de una fuente energética eficiente. Hoy en día es la energía hidroeléctrica la que genera una huella de carbono mucho menor que la termoeléctrica, esta última corresponde a un 99% del Sistema Interconectado del Norte Grande (SING) esto tomando en cuenta la escasez de agua del norte grande.
    Por lo tanto qué estamos buscando? Como menciona Josefina estamos dispuestos a cubrir nuestros desiertos de placas solares? Debemos considerar el área de impacto que tiene la instalación de infraestructura energética, que nos de la misma cantidad de energía que otra, la eficiencia de la energía solar en metros cuadrado hoy en día es mucho menor que la eficiencia dada hoy por las centrales hidroeléctricas.

  8. Maria Teresa Echaurren M. dijo:

    Totalmente de acuerdo el Señor Fernández (la solución no será nuclear). Y es increíble que CHILE no abra los ojos y logre ver el TERRITORIO en que se emplaza.

    Lamentablemente Catalina hoy se esta construyendo y destruyendo nuestros ríos, ¡Que se termine de destruir los ya intervenidos! Cada río que se interviene, tiene en proyecto otras tantas centrales, ya que las faenas, caminos, obreros, son números importantes en la inversión inicial de la hidroeléctrica. Con eso, concuerdo contigo, el Maipo, el Bio Bio, Colbún o Mallarauco. Importar energía, no es una solución, sino sólo conveniente en los caso del gas natural y el petróleo, que son menos rentables en nuestro territorio.

    No es materia de plebiscito u opinión de quienes sabemos poco al respecto, sino de estudio de gente capacitada, la Urgencia no es inmediata, por lo que debe priorizar eficiencia y rentabilidad en el tiempo, económica y culturalmente. Para tener esas fuentes “urgentes” de energía, las hidroeléctricas estarán funcionando en 20 años, ¿Qué tan eficiente podría llegar a ser esta prevención energética  de la que actualmente se habla, de aquí a 20 años en que se construyan las centrales hidroeléctricas, en cuánto al avance tecnológico que enfrentaremos, de aquí a 20 años?

    Exigen que al problema energético, propongamos alternativas posibles y coherentes, pues, tal vez, la solución sea hoy hacer nada, sino, estudiar el POTENCIAL del territorio, y estar disponibles a cambiar según se nos presenten posibilidades tecnológicas lógicas, eficientes y posibles. Chile, un país en vías de desarrollo, DEBE tener alcances de mira a LARGO PLAZO.

    Energía Solar en las millones de hectáreas del desierto, Geotermia cerca de las zonas mineras, Eólica en las costas y en los innumerables cambios de geográficos pronunciados del territorio, donde se producen cruces de altas y bajas presiones, y Mareomotriz en la cantidad de canales sureños (como el Chacao), van siendo alternativas cada día más eficientes y de mayor alcance.

  9. Aníbal Fuentes Palacios dijo:

    Sin duda la solución no pasa por sólo un tipo de energía, sino que precisamente por la diversificación de la matriz energética, que a mi juicio, debería además intentar avanzar hacia una autonomización de cada una de las zonas de nuestro país.

    Primer mito: crecimiento económico es directamente proporcional a un aumento en los requerimientos energéticos. Las mejoras tecnológicas en optimización energética y una correcta educación en el uso de recursos permiten despegar ambas curvas e independizarlas.

    Segundo mito: La energía hidroeléctrica o la nuclear son baratas. Eso sólo es cierto si consideramos el costo económico y usamos el elegante concepto de “externalidad” para esconder el costo ambiental, social, cultural y simbólico del daño que estos producen o bien pueden producir. Por otro lado, el avance en tecnologías como las turbinas verticales con sistema Maglev (de eliminación de roce), prometen reducir a menos del 0.5% el uso de superficies para la producción de energía eólica.

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