Arquitectura sustentable, estamos verdes

Por Constanza Cabezas Ruiz

¿Cuántos de nosotros vemos a diario como ha proliferado el uso de la palabra sustentabilidad? Desarrollo sustentable, edificios sustentables, energía, ferias, etc. Cada vez es más frecuente para todos escucharlo, ya no se trata de un término exclusivo para los entendidos en materias de la ciencia ambiental, economía o desarrollo social y urbano.

Si nos concentramos en el campo del urbanismo y la arquitectura, la sustentabilidad es un concepto que involucra lo social, económico, condiciones de habitabilidad, usos de suelo, optimización de los recursos desde la concepción de la obra hasta su ejecución, impactos en el entorno -ya sea por flujo de personas, sombra, contaminación acústica – etc.; el planteamiento anterior es amplio y complejo, sin embargo son muchos los que tras una posición aparentemente ecológica y consciente de los nuevos problemas en la ciudad, reducen y simplifican el tema llevándolo a una sola operación: los ya famosos Muros Verdes, basta hacer el simple ejercicio de tipear “arquitectura sustentable” en internet para que automáticamente se desplieguen cientos de imágenes de edificios rebosantes de vegetación.

Luego de la Cumbre de Río 92 se inicio la redacción participativa a lo largo de 10 años de la Carta de la Tierra, ésta es una declaración ética internacional de los principios para una vida sustentable. Se divide en 4 grandes temas: Respeto y cuidado de la vida, Integridad ecológica, Justicia social y económica y por último, Democracia, no violencia y paz. Cada uno engloba 4 principios generales a los cuales se suman 61 principios de detalle y esto suma y sigue. La arquitectura, desde la escala del hombre a la escala urbana, tiene un enorme campo de acción en el proceso de generar en la ciudad un ambiente que asegure el bienestar a las generaciones futuras, sin embargo este “boom” desde los 90 por una creciente conciencia sobre la Tierra, ha generado cierta superficialidad en el actuar de algunos frente al tema. Si a esto le sumamos los medios de masa, el marketing y el cada vez más importante peso de la marca, el prestigio y la competencia, la sustentabilidad queda reducida a lo más inmediato y visible, que en la arquitectura serían los límites construidos, es decir muros y cubiertas Verdes. Resulta necesario preguntarse ¿Hasta que punto las edificaciones que se dicen sustentables toman realmente el ahorro energético y el bienestar de sus habitantes como un verdadero input a la hora de proyectar? y ¿Hasta que punto es simplemente un discurso aplicado superficialmente para generar una respuesta favorable de los usuarios?

En Chile, para el 2006 sólo tres edificios fueron registrados como sustentables, mientras que el 2011 la cantidad de proyectos que habían solicitado registro pasó a 123, equivalente a un aumento del 148%. Mayoritariamente el interés reside en edificios de tipo comercial, lo cual se podría tomar como el primer indicio de que sus construcciones no son muros verdes, sino “fachadas” verdes. Cuando un edificio comercial, tiene detrás una marca que sostener, tiene por delante una imagen que proyectar. Señales de ello han dado Parque Arauco, que renovó recientemente una de sus fachadas de ladrillo por vegetación, y Hotel Intercontinental de Santiago; este caso es un buen ejemplo para debatir la idea de sustentabilidad detrás del jardín vertical.

Tras diversas propuestas para la ampliación, el 2009 comenzó la construcción que incluía una fachada sur-poniente verde a lo largo de sus 17 pisos, la que constituye una de las más altas en el mundo, el montaje estuvo a cargo de Impacto Verde; como cuenta Carlos Yanine – gerente de operaciones – “Teníamos que aprovechar la gran visibilidad que tiene esa esquina, que une dos grandes avenidas”, lo que se puede entender en darle un sello al proyecto, que al mismo tiempo fuera una imagen potente en uno de los centros mas transitados de Santiago. Los 1.500 metros cuadrados no sólo serían un nuevo espacio verde para un barrio denso en edificaciones de altura, serían la cara más visible y reconocible del Hotel Intercontinental.

Pero existen pequeños detalles que hacen la diferencia. En el caso de Hotel, la fachada esta montada sobre enchape de ladrillo, el cual es un material altamente poroso que absorbe y conserva gran parte de la humedad de la vegetación. Lo que pocos saben es que esto ha traído problemas al interior del edificio, se han tenido que cambiar revestimientos y terminaciones. Puede parecer una consecuencia menor, pero la verdad es que la elección de los materiales da cuenta de hasta que punto se esta consciente de las distintas variables del proyecto tras una fachada verde más allá de si va a no a lograr ser una imagen potente para el barrio.

Es innegable que el sistema mejora visualmente el entorno y además contribuye al ahorro de energía (cerca del 20%), al disminuir el uso de aire acondicionado, pero la critica está en poner un poco más de atención a que llamamos sustentable, ¿Es la imagen y el marketing detrás de estas fachadas verdes sólo un mal menor?, ¿Porque no poner en valor otras cualidades de lo habitable, como la inserción social o el aprovechamiento del espacio público y privado, como característica preponderante de lo sustentable?, si vamos a aplicar un sistema que genera un ahorro energético, por lo menos pongamos un poco de cuidado en que no se generen externalidades negativas en el proyecto y gastos innecesarios por otro lado.

Es de esperar que en el futuro el crecimiento de la arquitectura sustentable vaya por el camino del conocimiento profundo y la consciencia, siendo un aporte para la ciudad en otros ámbitos que vayan más allá de lo visual. Vayamos en pos de una ciudad que sustente la calidad de vida de sus habitantes día a día, en lo social, económico, y el entorno que rodea cada proyecto y sus usuarios.

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8 respuestas a Arquitectura sustentable, estamos verdes

  1. María Jesús Alamos dijo:

    Concuerdo 100% con lo expresado en el artículo. Creo que la palabra “sustentable” se está desvirtuando y utilizando para fines económicos más que para su real objetivo de crear un planeta más limpio, menos contaminante y amigable para el hombre.
    Santiago figura dentro de las 10 ciudades con mayor cantidad de edificios que intentan obtener certificación LEED. La propaganda de estos edificios es que logran disminuir hasta un 30% los gastos de calefacción, energía, agua, etc. Pero la gran pregunta que hay detrás de esto es si el proceso para obtener estos sistemas de bajo consumo son también sustentables. ¿Cuánto contamina el construir una batería que almacena la energía de los paneles solares?
    Quisiera entregar un ejemplo que poco tiene que ver con la arquitectura pero que ha engañado a la población con publicidad y promesa de reducir gastos, los famosos autos híbridos. Estos autos que se suelen llamar “verdes” por baja contaminación utilizan baterías que contienen niquel. La extracción y proceso de sólo éste químico genera tanta contaminación que hacen que construir y manejar un híbrido sea un 50% mas dañino para el medio ambiente que andar en un Hummer.
    Antes de considerar a un edificio “sustentable” es necesario estudiar en detalle cada uno de los procedimientos que lo llevaron a se lo que es. ¿Es un bien para el planeta o un bien para el propio bolsillo ?

  2. Josefina Feuerhake dijo:

    Estoy completamente de acuerdo con Constanza. Todos hemos sido testigos del creciente interés por lo sustentable que se ha generado en los últimos años. Y es que es lógico. El fenómeno del calentamiento global, la escasez de recursos energéticos, la contaminación, entre otros problemas ambientales, han generado conciencia respecto de la protección de nuestro medio ambiente. Sin embargo, lo sustentable se ha convertido en un producto en sí mismo, un producto que está “de moda” y que todos quieren incluir en sus productos (de todo orden) para aumentar sus ventas. Finalmente la sustentabilidad parece reducirse a un recurso de marketing, que atrae consumidores.
    No conocía los detalles respecto del Hotel Intercontinental, y me parece que es un clarísimo ejemplo de la mal llamada arquitectura sustentable, donde la fachada verde se convierte incluso en un problema. Si de sustentabilidad se tratara, la fachada verde hubiese sido retirada para evitar daños en revestimientos y terminaciones, que implican un derroche de material y energía. Queda en evidencia que esta fachada fue concebida con el único fin de vender.

  3. Olivia Benoit dijo:

    La palabra “sustentable” para muchos hoy significa tal como se expresa en el artículo, cubiertas verdes. Muy lejos de las cubiertas se encuentra la verdadera sustentabilidad. Tal como se explica en el artículo, ésta tiene que ver con calidad de vida, usos de suelo, y una infinidad de cosas que tienen que ver con el bienestar de las personas.
    El gran engaño en mi opinión al igual que María Jesús esta mayoritariamente en el tema de la famosa certificación LEED. Tuve la oportunidad de leer las bases de cómo obtener una certificación y trabajar en un lugar que estaba en proceso de validarla y la verdad es que no pareciera ser real. Puedes ganar puntos poniendo estacionamientos para bicicletas, poniendo paneles solares (que aportan lo mínimo para un edificio de un consumo de energía altísimo), pintando con pinturas que no dañan el medio ambiente, y sobretodo con los procesos de faena. En este punto quiero destacar mi experiencia; se envían informes semanales con calidad de hormigón, m3 utilizados, etc. Por otra parte viene un supervisor cada por lo menos dos meses a ver si se cumplen estos informes y revisar que estén bien puestas las mallas para no levantar polvo, etc. En mi caso, los informes se llenaban sin ninguna precisión, las mallas se ponían cuando venía el supervisor, y a los maestros se les daban charlas de la certificación que no decían nada más que “estamos siendo amables con el medio ambiente”. Entonces me surgió la duda ¿Es realmente sustentable el tema LEED? Y creo que la respuesta es NO, los grandes edificios como Costanera Center y Titanium están certificados en altas categorías, pero además estar ubicados en sectores centrales donde ganan puntos por estar cerca del transporte publico, no son para nada sustentables, gastan millones y millones en energía eléctrica, calefacción, aire acondicionado, etc.
    Se nos hace creer que las construcciones en Santiago se están volviendo consientes del medio ambiente y creo que es una gran mentira. Cubiertas verdes y certificación LEED no son más que palabras de moda. Creo que la verdadera arquitectura sustentable está en diseñar a partir de la mayor eficiencia energética y siendo lo más amable con el medio ambiente, a través de recursos que realmente ahorren en estos temas (y podamos comprobarlo) y aprovechen los recursos renovables; que tengan diseños que conviven en armonía con el resto de la ciudad, entregan espacios públicos y son amables con quienes transitan por sus alrededores a diario.

  4. Estoy completamente de acuerdo con la columna, es obvia la necesidad de nuestro planeta por hacer la cosas de un modo más amigable con el medio ambiente, pero creo que, actualmente, la palabra “sustentabilidad”, esta más cerca de convertirse en un slogan que de cambiar algo en serio.
    La principal razón de “simular” sustentabilidad es que sale más barato que lograrla realmente, claro que solo en lo inmediato, ya que a la larga es mucho más conveniente.
    No conocía el caso del Hotel Intercontinental, pero no me cabe la menor duda que este es uno de millones de ejemplos en nuestra ciudad, donde lo que se busca es vender a través del “Green Wash” sin realmente contribuir a hacer una ciudad más sana y ecológica.
    Creo que el tema que toca Olivia es esencial en la conversación, ya que no sólo el producto debe colaborar con el medio ambiente, si no, todo, desde la elección de sus materiales, tomando en cuenta la huella de carbono y todo lo que su construcción implica, hasta el producto mismo. Porque finalmente poner sólo una pared verde, aunque ayuda, no es la verdadera solución al problema.

  5. Completamente de acuerdo con el artículo, tanto la certificación LEED como los muros verdes o los techos con placas solares se han vuelto la cara comercial de la llamada sustentabilidad, tanto así que se ha establecido un “estilo” sustentable, impulsado por las revistas de arquitectura. Pero en la mayoría de los casos, todas estas técnicas y artefactos del gran catálogos de diseño sustentable responden a una misma cuestión, ¿cómo obtener energía y abaratar costos en el pago de la misma? Pero personalmente considero que la esencia del diseño “sustentable” no debería ir por el costo, consumo o creación de la energía sino simplemente en de qué manera el diseño del edificio permite reducir la cantidad de energía a emplear. Por ejemplo, la Torre Titanium La Portada con una fallada vidriada en casi la totalidad se sus fachadas pretende por medio de ampolletas LED o baños y ascensores que consuman menos agua y electricidad economizar el consumo de energía. Pero con la sencilla operación de diseñar parasoles en la fachada supondría una reducción radical en el uso de los sistemas de aire acondicionado para el verano. La arquitectura no debe buscar poner aparatos para abaratar los gatos en energía que el mismo diseño produce sino que desde un punto de partida tener un diseño que responda a las condicionante climáticas del lugar que en muchos casos no tienen ni siquiera que ver con un “verde” cliché por los muros y cubiertas.
    Reciclaje de materiales, el prefabricado y el uso de costosos sistemas y artefactos deben ser un plus para el equipamiento de un edificio, mas no el único argumento para declarar un edificio como sustentable, cuando muchos otros con menos recursos tecnológicos y más diseño arquitectónico logran más y mejores resultados.

  6. Me parece que el último comentario toca un punto muy interesante, la sustentabilidad desde la mirada de la arquitectura debiera apuntar a que el diseño en su base, fuera sustentable, sano para el usuario y el entorno, y de bajo consumo energético. Por ejemplo, al proyectar un edificio debiera considerarse desde un principio, las características climáticas del lugar y trabajar con ello, no una vez diseñado imponer artefactos externos que solucionen el problema, como son los equipos de climatización.
    Lo expuesto por Olivia pone en evidencia que la certificación LEED, puede llegar a ser un “maquillaje verde” engañoso y llevar a proyectos que no son realmente amables con el medio ambiente, ni en su diseño, ni en su proceso de construcción. El gran problema es que las certificaciones han pasado a ser un factor económico, de marketing, más que una buena intención de cuidar el planeta, todos sabemos que las empresas extranjeras cuando buscan instalarse en nuestro país, su primera referencia para comprar o arrendar un piso en un edificio es la famosa certificación LEED, ha pasado a ser un requisito, las políticas empresariales lo exigen.
    En mi opinión la arquitectura sustentable está en decisiones de diseño mucho más simples que pinturas que no dañan el medio ambiente, un buen ejemplo son los proyectos de Glenn Murcutt, como la Simpson-Lee House en las afueras de Sydney. La casa se construyó con materiales propios del lugar, fachadas y techos ventilados que controlan la temperatura del interior, aleros que dan sombra en las terrazas y se orienta de manera de obtener luz natural, que es controlada por diferentes estrategias. Operaciones simples de diseño que hacen de la vivienda un espacio agradable sin agregados ni parches. Además este arquitecto sólo trabaja en Australia, porque maneja las características climáticas y geográficas del lugar, lo que para él es esencial en el diseño de una vivienda que se adapta a su entorno y aprovecha sus condiciones.
    En el tema urbano, más que grandes ahorros energéticos (que estamos lejos de esas tecnologías), deberíamos preocuparnos de tener una ciudad que acoja a sus usuarios de manera íntegra: para partir por algo, podemos pensar en un plan para recuperar las riberas del Río Mapocho y devolvérselas a los ciudadanos como áreas verdes y de esparcimiento. Lo principal es priorizar a las personas, en todo orden de cosas, desde que el aire que respiremos esté limpio, hasta que se pueda caminar tranquilamente por la calle sin el peligro de ser atropellados.

  7. Nano Fernandez dijo:

    Del total del consumo energético del planeta sabemos que el 23% esta relacionado a la industria, el 28% al transporte y el 49% a la construcción. Estos datos nos revelan la importancia que tiene el sector que se vincula directamente a la campo de la arquitectura. Es en este escenario donde aparece la oportunidad y la obligación de generar grandes innovaciones y mejores en ahorro energético a nivel mundial. Esto sumado a la tendencia por el cuidado del medio ambiente que el concepto de arquitectura sustentable se pone en boga.

    Entendiendo la sustentabilidad como una termino muy complejo de abordar, en lo cual concuerdo planamente con lo que plantea Constanza “en el campo del urbanismo y la arquitectura, la sustentabilidad es un concepto que involucra lo social, económico, condiciones de habitabilidad, usos de suelo, optimización de los recursos desde la concepción de la obra hasta su ejecución, impactos en el entorno -ya sea por flujo de personas, sombra, contaminación acústica – etc.” Una estrategia de arquitectura sustentable va mucho más allá de un diseño vegetal en una de las fachadas de un edificio.

    Distintas certificaciones han buscado la maneras de incentivar y medir el impacto que puede tener un edificio en la reducción de energía. Estas certificaciones dotan a las construcciones con categorías y cualidades de sustentabilidad. A nivel mundial existen distintas certificaciones, Breeam en el Reino Unido, Leed en E.E.U.U, Green Star en Australia, pero como comentaba Olivia con su experiencia del Leed, aun no se logra atacar el problema del consumo y la concepción del proyecto de manera de hacer un edifico eficiente desde sus bases.

    Se premian construcciones capaces de desafiar las condiciones climáticas más extremas entregando espacios de confort poniendo a la tecnología en valor. Sistemas de high-tech que se replican alrededor del mundo están entregado las soluciones “sustentables” a las edificaciones.

    Pero lo que aun no se pone en valor, es el poder de las soluciones locales. Los desafíos energéticos, el entendimiento de la materia, se eficiencia, el conocimiento empírico de quienes habitaron hace miles de años el lugar donde se ha emplazado la edificación. La arquitectura vernácula ya ha resuelto de la manera más eficiente los temas de eficiencia. El saber y las soluciones vienen de un conocimiento empírico que ha sido trabajado durante miles de años y miles de generaciones que han comprendido y medido el medio ambiente. Los recursos que entrega la naturaleza respaldan las decisiones de la edificación haciéndola mucho más eficiente.
    No es hora de volver a inventar la rueda, es hora de aprender de lo que nuestras antiguos nos han dejado como legado y construir sobre estas bases ciudades sostenibles y autosuficientes.

  8. Aníbal Fuentes Palacios dijo:

    Muy interesante artículo, concuerdo completamente. Es bastante esperable y propio, por lo demás, de las dinámicas del mercado que todo lo traga, vaciando de significado las cosas para transformarlas en una mercancía más.
    Para ahondar en este mismo caso, otro dato: el sustrato utilizado en los muros verticales es la turba, un sustrato orgánico que se forma en tierras australes por la sucesiva acumulación de capas de materia orgánica. Un sustrato muy rico en nutrientes sin duda, pero cuya extracción significa un enorme daño a estos frágiles ecosistemas.

    Con todo lo expuesto en los comentarios parece que coincidimos que la supuesta sustentabilidad no es tal, sino que es otra de las pieles de oveja que el lobo tiene para vestirse.
    ¿Qué significaría un urbanismo sustentable? ¿Puede acaso un mall ser alguna vez sustentable, considerando que es en sí mismo el centro del frenético consumo-y-desecho?
    Tal vez el cambio que requerimos es más radical aún, más allá de la técnica necesitamos repensar entonces nuestra relación con los espacios para la construcción de una ciudad sostenible (espacios públicos, producción alimentaria, etc), lo que implicaría -y esto es lo difícil- lograr librarnos de la inercia de la ciudad tal como es, para imagina un nuevo paradigma para nuestras ciudades.

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