Áreas de esparcimiento de baja mantención

Por Josefina Anguita

Hace algunas semanas, conversando con mi abuela, me comentó sobre lo verde que es Santiago. Yo, en respuesta, le dije que en su totalidad no es verde, sino que las comunas que ella frecuentaba eran las con mayor vegetación de la ciudad.

Esto es una realidad, la gran mayoría de las comunas de la ciudad de Santiago carecen de áreas verdes y espacios públicos de recreación y ocio, es decir, no hay buenas plazas. Los espacios que deberían estar destinados al descanso están convertidos en sitios eriazos, que se convierten en puntos de delincuencia, droga, vandalismo, generando una inseguridad en la comunidad.

También se pueden encontrar plazas mal diseñadas, mal iluminadas, con poco campo de visión que, al igual que las plazas vacías, son una invitación a los malos hábitos.

Se han hecho esfuerzos por revertir esta situación, como lo planteado el año 2010, en donde el Ministerio de Obras Públicas dio a conocer que se estaban estudiando las opciones de concesionar áreas verdes. Esto consistía en que empresas privadas pudieran aportar en la inversión de construcción y mantención de éstos espacios.

Es sabido que un espacio público bien pensado puede mejorar la calidad de vida de todo un barrio, disminuyendo la delincuencia en el sector, y dándole la posibilidad de esparcimiento. Pero el gran problema, para las comunas pobres, es la mantención de estas plazas.

Entendemos la plaza como un lugar donde debe haber pasto y grande árboles frondosos, con juegos plásticos para los niños y caminos de maicillo. Esto espacios tienen un alto costo de realización y mantención, es por eso que no se ven en las comunas más pobres. Aceptemos la realidad de Santiago. Vivimos en una ciudad en que el agua no es abundante y la vegetación nativa son árboles que no requieren de riego, como el quillay, espino, cactus, peumo, litre, etc. Entonces, ¿por qué plantamos árboles de alta mantención en lugares donde no sobrevivirán? Necesitamos pensar nuevamente los espacios públicos.

No es necesario que una plaza sea “verde” para que cumpla su función de recreación. Sabemos que la vegetación nativa de la Región Metropolitana sobrevive a sequías, y se mantiene con las lluvias anuales. Además últimamente se están utilizando en parques y plazas las gramíneas ornamentales, plantas bajas, que no requieren de mucho riego. ¿Por qué no utilizar éstas plantas, y así disminuir significativamente los costos?

Soluciones hay. Existen fundaciones compuesta de arquitectos, ingenieros, diseñadores y paisajistas que, con ayuda de privados, reactivan barrios mediante la creación de plazas (por ejemplo Fundación Mi Parque). ¿Porque no hay un esfuerzo de parte de profesionales, municipalidades ricas, empresas privadas o nacionales (empresas de cobre, por ejemplo) para revertir ésta situación? No son inversiones grandes las que hay que realizar, pero si traen muy buenos resultados. Los arquitectos y paisajistas, que son los indicados para diseñar, saben cuáles son los problemas a solucionar: se necesitan espacios abiertos, para evitar la delincuencia, con sombreaderos, y que sean fáciles de mantener.

Todo está claro, entonces ¿qué hace falta para poder mejorar la vida de tantas personas, con el simple hecho de hacer plazas? Es un gesto menor, tal vez mirado a menos, pero que realmente puede cambiar la calidad de vida de muchas personas.

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11 respuestas a Áreas de esparcimiento de baja mantención

  1. María Jesús Alamos dijo:

    Efectivamente, está estudiado y comprobado que la incorporación de áreas verdes en zonas residenciales mejora el estilo de vida de los vecinos. El gran problema, sobre todo para las comunas pobres de Santiago, es que la mantención de éstas áreas es costoso y por ende inviable. Es cierto que existen formas de crear áreas recreativas a menor costo, por ejemplo la explicada en el artículo de elegir vegetación que no requiera de mucha agua. Sin embargo, el riego no es el único gasto en un espacio público. Éstos deben tener iluminación, limpieza, recolección de basura, mantención, etc que generar altas sumas de inversión que pocos pueden costear.
    Creo que concesionar éstas áreas verdes es un excelente y eficaz camino para permitir que habitantes de comunas vulnerables puedan acceder a áreas recreativas para descanso y distracción. Muchas empresas privadas están dispuestas a mantener áreas verdes a cambio de publicidad y de terrenos para comercio (kioskos, arriendo de canchas de fútbol, etc).
    Años se han esperado para que las municipalidades hagan estas inversiones pero definitivamente sus prioridades están en otros proyectos. Dejemos que otros se preocupen de esta necesidad, si la publicidad es su objetivo dudo que el trabajo lo hagan mal.

  2. Juan Cristóbal Donoso dijo:

    Concuerdo con María José, pienso que no el lograr una área verde no es sólo construírla, que como bien dices, se puede lograr abaratar costos a partir de cierto tipo de vegetación, como ha ocurrido con el parque Metropolitano desde sus inicios, en donde se comenzó por forestar los cerros que lo limitan con especies nativas de baja mantención.
    Los parques cumplen una funcion social inigualable, especialmente en sectores más pobres en donde las casas y departamentos tienen muy pequeños, por no decir nada, de jardínes, siendo estas plazas sus lugares para estar al aire libre. Hay un problema cultural, de querer formarse parte de una comunidad que pueda colaborar con mantener el espacio público, que no necesariamente tiene que ser un parque, sino que una pequeña plaza también. La gracia de la Fundación Mi Parque que mencionas es que involucran a los vecinos en la etapa de proyecto, desarrollo y construcción de la plaza, por lo que se sienten parte del resultado y así se logra una mayor conciencia de cuidado y pertenencia. Esto es lo que falta, la cultura de cuidar lo que es nuestro e incentivar el responsable uso, sin caer en su aprovechamiento para los “malos hábitos” como bien dices.

  3. En cuanto a este tema creo que es verdad lo que plantea la columna, las comunas más desprovistas de áreas verdes, son las de menores ingresos. No es extraño que esto suceda, debido a que es muy caro mantenerlas.
    Josefina plantea un tipo de plazas para estos lugares, donde se utilicen otro tipo de plantas, de manera que no sea necesario tanto riego ni mantención. El problema es que en Chile, en general, no se tiene el concepto de plaza xerófita, cuando uno hace a la gente imaginar un parque, se les viene a la cabeza “verde”, y es simple, la gente encuentra “feo” otro tipo de parques, porque no los conocen.

    Creo que una gran iniciativa es la que propone la Fundación Mi Parque, la cual se dedica a crear nuevas áreas verdes en lugares vulnerables, pero a través de proyectos participativos, porque de esta manera los vecinos hacen propio el proyecto y a la larga la gente tiende a ciudar lo que le pertenece. Además todo esto se hace a través de una alianza con el municipio, quien se compromete a mantener dichos lugares.

  4. Olivia Benoit dijo:

    En la mayoría de las comunas pobres de Santiago podemos ver pequeñas plazas. Muchas de ellas efectivamente como explica el artículo sin mantención alguna. A partir de esto expongo mi experiencia con respecto al tema, en un sector de la Villa Las Américas en La Pintana. Existen ahí pegadas a dos sectores de blocks, dos plazas. Una de ellas pertenece a la villa Las Américas; la otra a la villa que se encuentra al cruzar la calle. En términos de equipamiento e infraestructura, la plaza que pertenece a la villa las Américas es deficiente en comparación con la que se ubica al frente. Y para mí sorpresa después de varias visitas al lugar pude comprobar que la plaza con mayor equipamiento (máquinas para ejercicios y bancos) estaba siempre vacía y mal mantenida (pasto seco, basura, etc). Al contrario la pequeña plaza de la villa las américas, que también tiene máquinas y bancos, de peor calidad, estaba siempre habitada, con el pasto en perfectas condiciones, los arboles podados y sin basura. Perteneciendo ambas plazas a la misma municipalidad y encontrándose una cruzando la calle de la otra me pregunte ¿Porqué se encuentran estas plazas en tan diferentes condiciones?

    Luego de conversar por semanas con la gente, surgió la respuesta. Los vecinos de las Américas cuidaban su plaza. Ellos mismos la riegan en las épocas de calor y sequía para mantenerla bonita, ya que valoran poder ir ahí a conversar, mirar como los niños juegan, etc. Se preocupan de no dejar basura y a pesar de no sentir la confianza en el barrio como para dejar salir a los niños a jugar solos, comentan que es uno de los pocos lugares que frecuentan además de la feria.

    Creo que la respuesta al tema de plazas y espacios públicos también pasa por esto. Sobre todo en barrios vulnerables donde las villas o barrios son muy territoriales con sus plazas y canchas. Hay que potenciar este sentimiento de apropiación, mostrándole a la gente cuanto se gana al tener un espacio público al cual poder acudir para pasar tiempo ahí. Es así como las personas sienten el espacio público suyo y se preocupan de cuidarlo y mantenerlo en buen estado, y a la misma vez pueden disfrutar de ellos.

  5. Katica Puga Ramírez dijo:

    Anteriormente se planteó el financiamiento de privados para la construcción y mantención de áreas de esparcimiento en sectores vulnerables. Concuerdo que es una opción viable y realista, pero se debe tener cautela en la manera que este financiamiento se concrete, explicaré este punto con dos ejemplos.
    Un amigo que realizaba un voluntariado en un sector de riesgo social de la comuna de Peñalolén me contaba como una gran empresa de electricidad había financiado el proyecto de luminarias para una cancha de fútbol. A los pocos días de haber sido instaladas fueron apedreadas por los mismos vecinos del sector. Otro es el caso del proyecto que se realizó en el mismo sector, llevado a cabo por un grupo de voluntarios junto con unos niños del colegio del barrio, donde pintaron un mural y unos juegos que estaban deteriorados; en este caso los mismos vecinos se encargaban de protegerlos de actos vandálicos.
    Lo que aquí quiero poner a la luz es cómo el sentimiento de resentimiento social pueden teñir un proyecto y llevarlo a fracasar, mientras que el de pertenencia pueden llevar una mejora muy pequeña a crear un gran cambio perdurable.

    • Catalina Funes dijo:

      Forma de controlar esto, podría ser que los municipios se encarguen den recibir los recursos entregado por privados, así podría hacer entrega de un proyecto construido, o participativo, a la comunidad, de ésta forma, se generaría un sentimiento de pertenencia. Sobre todo con casos de barrios vulnerables, donde existe una mayor inversión en financiamiento, por lo que es indispensable la participación de los habitantes del barrio, son éstos los que generarán un compromiso para usarla, cuidarla y mantenerla.

      La clave está en el municipio, en saber cobrar y manejar financiamientos externos para el pro de su comuna. Para que es funciona entonces se debe saber qué es lo que se quiere y que se necesita, pues de otra manera la inversión podría perderse. Sobre todo si nos equivocamos en la escala del espacio público, Planteo la pregunta entonces, ¿un barrio de casas de un piso necesita un gran parque a 5 cuadras o una pequeña plaza en la esquina?

  6. Considero que hay 2 funciones fundamentales a la hora de proyectar el trazado de estas áreas verdes de uso público. Primero, tiene que ver con un diseño arquitectónico completamente adecuado al clima de Santiago. SI se puede ver que los grandes parques de Santiago consideran especies que exigen mucha más agua de la disponible naturalmente en esta zona, quizás hacer diseños de paisaje xerófito sea lo más eficiente para comunas que no tienen una gran cantidad de recursos, como bien apunta el artículo.
    Segundo, lo que no se menciona claramente en este artículo es la relación arquitecto-cliente, que se traduciría en participación ciudadana. Vale la pena preguntarse: ¿No es más inteligente sentarse con los vecinos para llegar a un proyecto en conjunto, que contemple sus necesidades y que los haga pertenecientes desde un inicio a los espacios que los acogerán? Quizás ahí hay una arista de como evitar la delincuencia, vandalismo, y mantención entusiasta de los mismos vecinos.

  7. Felipe Ruiz-Tagle Cruzat dijo:

    Entre la columna y los comentarios se tocan varios puntos interesantes, por un lado el tema sustentable, asociamos el área verde a un espacio de arboles frondosos y pasto, esto es inviable en Santiago, en donde el agua escasea y la vegetación que corresponde es de un tipo que no requiera mayor mantención, como bien dice la autora de la columna. Por otro lado se asocia el espacio publico de esparcimiento de un barrio con un área verde, lo que en mi opinión es incorrecto, los espacios públicos de esparcimiento deberían ser lugares que insten al deporte como complejos deportivos, canchas abiertas o bien plazas con una vegetación moderada acorde con el lugar y que se vean envueltas en comercio o diversas actividades que de por si solas sirvan de elemento de vigilancia para estas. En las ciudades europeas las plazas son duras rodeadas de vida, los grandes parques por otro lado son intercomunales y sirven a la ciudad más que a la comuna, la plaza por excelencia es un espacio de intercambio, un lugar en donde se encuentran los diferentes actores del barrio y en mi opinión sirven más a un barrio que las áreas verdes que se pierden en el tiempo por falta de mantención. Entiendo la idea de la apropiación como mecanismo para la mantencion de los espacios públicos, pero hay que buscar la manera de que no tenga que existir esta mantencion y se de por la calidad del lugar más que por la iniciativa vecinal.

  8. Quiero profundizar en un tema expuesto por Álvaro Castro, durante el proceso de diseño debe estar presente la consulta ciudadana, no sólo para satisfacer los deseos de la comunidad sino que lo más importante es establecer un sentidos de apropiación a la comunidad. Por haber tenido una experiencia parecida en una vecindad pobre de Colina, tuve la oportunidad de entrevistar personas del barrio y fue sorprendente como estaban dispuesto no solo a la manutención de la plaza que se proyectaba sino además si disposición para la construcción de la misma.
    Por otro lado no hay excusas en el diseño arquitectónico y de espacio público, teniendo todas las variantes siempre es posible crear un diseño que responda a las necesidades y características del lugar. Con la elección de especies y la relación que estas tengan entre sí facilitará las acciones como riego o poda.

  9. Aníbal Fuentes Palacios dijo:

    Efectivamente, como lo expone María José en su comentario, el concepto de área verde está ligada a una serie de elementos como el del pasto, cuyo origen está en la importación de un modelo de paisajismo europeo a los espacios públicos (probablemente durante el proyecto de ciudad neoclásica del centenario), los que han logrado configurar un canon paisajístico difícil de cambiar. Dicho en otras palabras, no hemos logrado articular una propuesta propia -local- en la configuración de nuestras áreas verdes.

    Desde el punto de vista de la sustentabilidad y la equidad, no sólo considero pertinente el uso de la vegetación xerófita para las comunas de escasos recursos, si no que es necesario que Santiago completo adquiera consciencia de que en la cuenca del mapocho existe una capacidad hídrica determinada, escasa y estratégica, que probablemente no sostiene la construcción de más áreas verdes en los términos en que las conocemos.
    Este tipo de cambios, estéticos y botánicos, me parecen fundamentales para avanzar hacia una real democratización de las áreas verdes en Santiago.

  10. Magdalena Ulloa dijo:

    Hace unos meses el MINVU ingresó un proyecto de ley que implica una nueva legislación de aportes al espacio público por parte de los inmobiliarios, este proyecto de ley, sumado a la propuesta del MOP para concesionar algunas áreas verdes, podrían revertir en cierta medida el estado actual de varias plazas y parques de Santiago.
    El problema de estas dos iniciativas es que las concesiones y aportes privados dependen de los atractivos y beneficios inmediatos que puedan obtener estos.
    Ambos proyectos de ley funcionan muy bien en comunas atractivas, pero como bien sabemos, la desigualdad de municipios en Santiago es abrumante y varias comunas no lo son ni para el aporte privado ni para concesiones.
    Creo que el Estado también debe velar por aquellos espacios públicos y áreas verdes en zonas vulnerables, ya que de a poco, con inversión estatal, estas zonas pueden llegar a ser atractivas. Como se ha visto en el caso de Medellín, donde gracias al aporte estatal en el espacio público (sumado a otros aportes en arquitectura, transporte, etc) las zonas vulnerables donde se ubicaban las favelas y centros de narcotráfico, hoy han vivido una completa transformación generando alzas en valor de suelo, y principalmente, aumentando la calidad de vida de los habitantes.

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