Nueva York: de Ideologías y Formas Urbanas.

Por Ignacio Uliarte P.

Cuando pensamos en Houston, Philadelphia, Pheonix, Dallas, Los Ángeles e incluso Chicago, distan bastante de la imagen que se tiene de Nueva York, la ciudad emblema de EEUU. Esto es porque NYC está lejos de ser la ciudad más representativa de dicho país, aunque en ella, están todos los preceptos que fundan los principios americanos.

La forma urbana de Nueva York, contrasta una homogeneidad igualitaria, con segregación y marginación de inmigrantes. Los principios americanos de libertad, igualdad y democracia, se manifiestan en un riguroso, homogéneo e igualitario trazado de calles, que difiere de la sociedad multicultural que se ha construido sobre esta grilla.

¿Cuáles son las claves de la evolución de Nueva York? ¿De qué manera estos principios se transforman en hechos construidos y determinan las características de esta ciudad?

Nueva York se encuentra en la costa este de EEUU, en la desembocadura de ríos navegables, lo que le valió una posición estratégica como entrada de mercancías desde Europa hacia el interior del continente, lo que explica su temprano desarrollo y la cantidad de inmigrantes que en todas las épocas han desembarco en la ciudad.

Consta de cinco distritos, Bronx, Brooklyn, Queens, Staten Island y Manhattan. Sin embargo, es este último el de mayor relevancia, ya que es el que concentra tanto la actividad económica, comercial e histórica de la ciudad, como los cimientos de los principios fundacionales de ésta.

Si bien, los otros cuatro distritos en el último tiempo han mostrado un interesante desarrollo de crecimiento y reconversión urbana, es en Manhattan donde se encuentran las claves, factores y tendencias del crecimiento de NYC.

Nueva York, a primera vista pareciera ser una ciudad homogénea que se desarrolla igualitariamente por toda la isla de Manhattan debido a su estricta grilla de 60 por 200 metros, que permite mantener una homogeneidad en la horizontal, y un permanente cambio y renovación en la vertical. Sin embargo hay diferencias implícitas que quedan en manifiesto durante el desarrollo histórico de esta ciudad.

Descubrimiento, Colonización e Independencia: Tres momentos de Inmigraciones

Si bien, el descubrimiento de la Isla de Manhattan se le atribuye al italiano Giovanni da Verrazzano hacia el 1524, no es hasta principio del 1600 que Manhattan pasa a ser colonia Europea, luego de la venta de la isla por 24 dólares en baratijas por parte de los indígenas del lugar al Gobernador Holandés Peter Minuit, quien posteriormente construye un fuerte en la punta sur de la isla, llamándolo Nueva Amsterdam.

Ir a plano de la geografía original de Manhattan.

Rápidamente Nueva Amsterdam se consolida como ciudad de Negocios, funcionando como rótula de mercancías entre el nuevo y viejo mundo. Sin embargo, para lo colonos, mentalmente nunca habían dejado Holanda, y el nivel de vida se hizo insostenible, por lo que la compañía de indias entró en crisis y quebró. Este escenario de una colonia disminuida en número y en capacidad, hizo presa fácil para que los ingleses, sin necesidad de disparos ni enfrentamientos, sitiaran la ciudad y convirtieran a Nueva Amsterdam, en Nueva York, colonia inglesa.

Ir a plano de Elementos actuales, con la isla original

Nueva York durante el siglo XVIII se encontraba en pleno auge económico e intelectual. La ciudad ya se había expandido extra muros, lo que hoy se conoce como GreenWich , East y West Village ya habían sido anexados a la ciudad producto de la consolidación del antiguo sendero indio, Broadway, como también por la construcción del puente de Brooklyn. La cantidad de mercancías que se transaban en el Puerto de Nueva York permitieron la consolidación del puerto y a la vez significaban grandes ganancias para la corona Británica, producto de los altos impuestos que se debían pagar. Esto produjo que Nueva York pronto se convirtiera en el bastión de enfrentamiento de las trece colonias en contra de la corona, conformadas por hombres ilustrados y férreos negociantes quienes no estaban dispuestos seguir pagando impuestos a un gobierno que no les permitía participación ni representación.

Muy tempranamente, Nueva York se consolidó como destino de personas en búsqueda de mejores oportunidades, en donde “por horrible que sea su aspecto, es recordada como una ciudad de belleza altiva y apasionada; el lugar eterno del deseo, y también donde los hombres sienten que su vida será colmada gloriosamente” (Thomas Wolfe).

Ir a plano interactivo de NYC

Sin embargo las densidades, cantidad de indigentes y hacinamiento eran tales, que la viruela de 1739, o la fiebre amarilla en a finales del 1700 y reiterados incendios en el casco antiguo provocaron la expansión de la ciudad hacia el norte; donde se localizaron las viviendas de mayor nivel e incluso servicios bancarios, y a la vez dejó una ciudad fantasma y agónica al sur en donde tomaron lugar los indigentes e inmigrantes.

La campaña de libertad y luego reconquista, no sólo tuvo repercusiones a nivel político. Los enfrentamientos en la ciudad fueron de tal magnitud, que se destruyeron la mayoría de las viviendas, y lo que en un principio había sido un problema a un sector de la población más vulnerable, se masificó. En este escenario, fue cuando los propietarios descubren la especulación inmobiliaria, y nuevamente, se expande la ciudad hacia el norte. John Jacob Astor, el primer multimillonario de América, le debió su fortuna al desarrollo de la cuadrícula de Manhattan, y al ir comprando parcela tras parcela hasta poseer casi toda la isla.

Comissioners Plan: Ideologías y Forma Urbana

Frente a una ciudad pujante, y la necesidad de un orden de crecimiento que fuera consecuente con los preceptos e ideales por los que se había luchado, se crea el Comissioners Plan , el cual estipuló la característica grilla de Manhattan, una grilla sin centro, sin límites reales, en donde incluso los puertos son entendidos como una continuación de la grilla por sobre el mar. Un modelo abstracto, que en su homogeneidad y repetición busca la generación de una ciudad democrática e igualitaria, en donde no hubiera jerarquías de algunos por sobre los otros.

La importancia de este plan, no es sólo la definición formal de la ciudad, sino que en él quedan en manifiesto ciertos preceptos que hacen de la ciudad un emblema tanto del poder americano como de los principios que guiarán su historia y desarrollo. Formalmente, el plan consiste en una cuadricula homogénea de 200 por 60 metros (aprox), compuesta por calles en sentido oriente poniente, y avenidas en sentido norte sur. Esto, busca generar una fluida actividad comercial, debido a que las estrechas 155 calles oriente poniente comunican y conectan los muelles, generando un tránsito expedito de las mercancías, mientras que las 12 Avenidas, más anchas buscan generar un ambiente público, donde se localicen los lugares de intercambio.

Así, en esta homogeneidad quedan en manifiesto los principios de democracia, igualdad y libertad, mediante una trama homogénea que permite una repetición invariante, que en este caso arrasa incluso con la geografía de la antigua Isla de las Colinas (Manhattan), construyendo una ciudad igualitaria, sin un centro definido y sin límites duros que la contengan.

Estos postulados, no sólo tenían una raíz ideológica, sino también la intención de demostrar la fuerza que tenía la emergente nación. Posterior al levantamiento de los mercaderes de NYC, la ciudad se convirtió en el emblema del poderío y de lo que era capaz Estados Unidos.

De La Ciudad Ideológica, a la Ciudad Segregada

Esta idea de homogeneidad sin importar preexistencias buscaba igualdad y democracia, pensando que esta uniformidad aparente impediría diferencias de plusvalías de los lotes, y producto a la incesante repetición todos podrían acceder a uno.

Sin embargo, esta homogeneidad resulta sólo aparente. La cuadrícula únicamente permitió tener una base permanente y reconocible, capaz de aceptar cualquier cambio, pero poco a poco nacen barrios étnicos y se refuerza la idea de centro-periferia, en donde la isla, la misma que ha sido urbanizada, parcelada y edificada de forma igualitaria, democrática y homogénea, se convertirá en centro, y serán los barrios periféricos de Manhattan, como Harlem, los otros distritos, o incluso el estado vecino NJ, los que acojan la vivienda.

Por otro lado, el ansiado sueño de multiplicar la vivienda dentro de la Isla, además de la intensa vida e intercambios, provocaron que se cuadriplicara la población de Manhattan. Durante el siglo XIX, la ciudad pasa de tener alrededor de 500.000 habitantes a más de tres millones.

Nuevamente los problemas de salubridad y hacinamiento volvían a la palestra, y los Tenements, típicas viviendas de NYC, con poca fachada a la calle para una mayor rentabilidad del suelo, y su consecuente mala ventilación e iluminación, se convirtieron en una especie de conventillos, con población inmigrante hacinada y prontamente en focos de delincuencia, gangsterismo y enfermedades.

Además, los mismos ideales de libertad, democracia e igualdad, como también el llamado sueño americano, provocan que Nueva York se convierta en emblema de las inmigraciones.

El desarrollo económico que experimenta NYC, la apertura de la bolsa de comercio en 1792, y posterior Wall Street, es ajena a gran parte de la población. Millones de Europeos que huyen de la hambruna del viejo continente, llegan a NYC, a una tierra desconocida, sin lazos ni contactos, a empezar de cero.

Dentro del espíritu de NYC está ser una ciudad de inmigrantes. El hecho de su localización geográfica así lo determinó aún en manos Holandesas. Sin embargo, son los irlandeses la primera gran colonia segregada, victimas del ostracismo, por ser católicos, iletrados y pobres, quienes representaban 1/3 de la población.

Con el tiempo italianos, serbios, húngaros, griegos, polacos, judíos, alemanes y rusos colman la ciudad de Nueva York, convirtiéndose en importantes manos de obra, quienes construyeron y levantaron al país luego de la guerra de sucesión.

Central Park: centro de Vida Pública democrática

Debido a la alta tasa de crecimiento que experimentó Nueva York durante el siglo XIX, y la intensa vida que se vivía en ella, la población no tenía lugares de vida pública.

En un principio, la vida pública tuvo lugar en torno a los muelles de los bordes oriente y poniente de la Isla, como centro informal de intercambio. Sin embargo, con el tiempo y los altos tráficos, los entornos de los muelles se convirtieron en lugares con baja habitabilidad.

Por otro lado, las avenidas, planteadas como centros de vida pública no daban abasto para la cantidad de población. Los niveles de hacinamiento eran tales, que los habitantes acudían a los cementerios, en búsqueda de lugares despejados, solitarios y abiertos.

Poco a poco, ilustrados alzaron las voces proclamando por la construcción de un gran parque para la ciudad, a la usanza de sus contemporáneos en Francia, Italia o Inglaterra, pero esta vez de iniciativa pública y para los ciudadanos, alejándose del modelo de parque de los grandes palacios europeos.

Así, la construcción del parque no quedó exenta de ideologías. En el proceso de diseño hay ciertas lecturas sobre lo que significa la ciudad americana. Olmstead, su diseñador pensaba en este parque como ‘un lugar de trascendencia, como el primer gran parque construido en este siglo, un desarrollo democrático de la más alta significancia’, evocando su condición, pública y libre, ajena a los cerrados, privados y monárquicos.

Harlem: la otra Nueva York

El desarrollo de la ciudad siguió su curso. Cada vez NYC se hacía más multicultural, y su relevancia internacional va en alza. Wall Street se consolida como una bolsa de valores notable, y comienzan las primeras grandes obras de infraestructura en la ciudad. El Metro ya abarcaba gran parte del Lower Manhattan, y se conocían sus beneficios, y las alteraciones que provocaban en los precios del suelo.

En la primera década del siglo XIX, el municipio de NYC anunció la construcción de una línea de metro que uniría el Downtown de NYC con Harlem, ubicado en el extremo norte. Esta noticia, provocó una intensa especulación, y se construyeron lujosas casas en torno al futuro metro. Sin embargo una fuerte recesión impidió la construcción de la infraestructura y ya no hubo compradores para las viviendas. Fue así, como los afro-americanos, empezaron a alquilar estas casas, por un precio enormemente menor al que están destinados originalmente.

Poco a poco, la ciudad se fue polarizando y segregando, y lo que en algún momento fue una trama homogénea e igualitaria, hoy presenta variaciones sobre lo que sucede sobre ella.

La generación de barrios segregados fue nociva para un desarrollo armónico de la ciudad. Más del 85% de los reos del estado de Nueva York son negros o hispanos, y el 75% de ellos provienen de 7 barrios; Harlem, Lower East Side (Manhattan), South Bronx y South Jamaica (Queens), East New York, Brownsville y Bedford Stuyvesant (Brooklyn).

Si bien, son problemas transversales al desarrollo de toda ciudad, el problema de Nueva York es que ofrece una imagen ampliada de los problemas comunes de las grandes ciudades.

Nueva York hoy: expansión, segregación y regeneración.

Si bien, los antecedentes hasta ahora mostrados se refieren a los principios de la ciudad de Nueva York, lo ocurrido hasta el siglo XX, nos permite hacer una lectura de la evolución natural que tiene la ciudad, a partir de las ideologías que se plasman en ella, y los resultados y repercusiones que esto ha implicado.

Así, se han determinado tres espacios de la evolución natural de NYC, una ciudad expansiva, segregativa y regenerativa.

Ir a Mapa Interactivo de Crecimiento de NYC 

Expansiva, porque a medida que la ciudad necesitaba más espacio, fue consumiendo territorio, tanto horizontal, como vertical, lo que en algún minuto fue la isla de Manhattan, de las colinas, fue transforma en ciudad, y lo que parecía ser una ciudad amurallada por dos ríos, empezó a ganarle terrenos al agua, y a conquistar extramuros.

Segregativa, porque a medida que la ciudad se expande, va renovando los usos de suelo en desmedro de los antiguos pobladores, provocando históricas gentrificaciones, y finalmente polarizando la ciudad. Así, durante mucho tiempo encontramos dos Manhattans, la de los dos tercios del Central Park hacia el sur, blanca, cosmopolita y romántica y lo que sucede el norte, negra, peligrosa y marginada.

La regeneración es propia de esta ciudad. Las constantes renovaciones y gentrificaciones son naturales en una ciudad que toma lugar en una isla (escasez de suelo), y más aún con férreas y potentes presiones inmobiliarias. Lo que hace no muchos años era un barrio industrial, hoy son los barrios más caros y de moda, como es el caso de Chelsea, o The Villages e incluso el Soho, y que prontamente se saturarán, entrarán en obsolescencia, y se irán regenerando nuevos barrios.

Estos tres escenarios, son los factores más importantes que han provocado que Nueva York se convierta en una de las ciudades más alucinantes de América y el mundo. La Nueva York que cambió la forma de proyectar de Le Corbusier, o que impresionó a Mondrian dando un giro en sus producciones, nos habla de una ciudad con un nivel de intensidad tal, que es difícil de describir, y en el que las tensiones de igualdad, segregación y multiculturalidad, son la receta de una ciudad irrepetible.

Cabe destacar, como este plan igualitario, homogéneo y democrático, a pasar de su rigurosidad, haya dado paso a escenario de ciudades tan distintas, siempre en expansión y permanente cambio.

Últimamente, Nueva York ha tendido a dar un giro. La Nueva York clásica, en permanente expansión y regeneración ha detenido su velocidad producto de los siguientes factores. En primer lugar por el atentado a las torres gemelas, el surgimiento de nuevos polos internacionales y las sucesivas crisis que en las últimas dos décadas han azotado la ciudad, han desacelerado el normal crecimiento de ésta. Por otro lado, una nueva corriente de poder ciudadano  ha dejado atrás la imagen avasalladora e intransigente de NYC. Planes como el New York 2030, el Highline NY , o las peatonalizaciones de Broadway y Times Square, han volcado nuevamente la ciudad hacia el habitante, tratando de mantener y hacer sostenible la rica vida urbana de la que durante el siglo XX fue la capital del mundo.

Referencias:

Charyn, Jerome. . Nueva York : crónica de la jungla urbana /. . 1a. ed.. Barcelona : Santiago, Chile : : Eds. B, Grupo Zeta,, 1998.. 176 p. :

Nueva York : capital del siglo XX / Kenneth Frampton ; prólogo, fotografía y pies, Alejandro Muño

Urban design Manhattan : Regional Plan Association prepared by Rai Y. Okamoto and Frank E. Williams

AIA guide to New York city / ed. Norval White, Elliot Willensky

Plataforma Urbana: http://www.plataformaurbana.cl

 

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