El Cairo: Imago Mundi

Por Felipe Contreras

En Egipto se ha producido, a lo largo de su historia, un continuo traslado de los centros físicos del poder dentro de los márgenes de habitabilidad que ofrece el valle del Nilo. Desde el caso del antiguo imperio y el traslado de su capital desde Tebas a Memphis, hasta el surgimiento de Alejandría y luego el apogeo de El Cairo. Este traslado, sin embargo, no supuso la destrucción de los anteriores centros de poder. Estos perduraron, quedando como vestigios del quehacer humano en estas tierras desde la pre-historia hasta la época contemporánea. Pueden haber existido saqueos, cambios de usos, incendios, pero muchos de los grandes monumentos permanecen, así como los vestigios de las ciudades. Pareciera ser que el transcurrir de las huellas físicas en Egipto no se da una sobre otra, tapando la anterior, sino una junto a la otra, quedando todas como una evidencia expuesta del paso del tiempo y de las diferentes culturas y corrientes de pensamiento.

Esta situación, de por si llamativa, lo es aún más cuando se analiza El Cairo, porque sucede en una menor escala un hecho similar. En principio habría que señalar que se trata de una ciudad con historia. A decir verdad, mucha historia. Desde la gran pirámide hasta el asentamiento romano de Heliópolis, desde el primer asentamiento árabe de Al-Fustat hasta la ocupación Otomana, desde Saladino hasta Napoleón. Contar la historia de El Cairo sería un ejercicio del todo infructuoso para el propósito de este ensayo. Sin embargo, lo llamativo de esta ciudad es que justamente han quedado los vestigios de las distintas épocas, de los distintos actores, y al igual que como se mencionó respecto a las ciudades, no unos sobre otros, sino unos al lado de otros. Así, El Cairo es realmente un ejemplo de multiplicidad cultural, de un mundo en sí mismo, compuesto por muchos mundos coexistiendo de manera contigua.

En este punto se podrían dar algunos datos que acentúan esta situación. Asumiendo en principio que desde un punto de vista geo-pólitco la capital de Egipto es el punto de encuentro entre las culturas de África, Medio Oriente y Europa, habría que sumar el hecho de que El Cairo es la ciudad más poblada de África (15.500.000 millones de habitantes), y la 18° ciudad más poblada del mundo. A su vez, es una de las ciudades más contaminadas del planeta . Pareciera ser entonces que la problemática de El Cairo es justamente la coexistencia entre estos mundos, es acerca de las fronteras culturales y físicas que conviven en la misma capital, luego de más de mil años de historia.

Pero veamos más en detalle lo que sucede. En el denominado sector del Cairo antiguo se encuentran dos áreas principales. La principal de ellas es El Cairo islámico. Esta sección de la ciudad se ubica al Noroeste del Nilo, y es realmente una ciudad islámica como tal. A un costado de esta complicada trama de callejuelas, mercados y mezquitas, se encuentra la Ciudadela de Saladino, una fortaleza militar ubicada en el límite de la ciudad con el desierto, que alberga varios de los más importantes monumentos de la cultura islámica en la ciudad. Por otra parte, al sur, y de menores dimensiones, se encuentra el barrio copto. Este sector, que data de los primeros siglos de nuestra era, contiene varias iglesias y monumentos que dan cuenta de la importancia que tuvo el cristianismo primitivo en Egipto. Al Este del río, y también en sus márgenes, se ubica la denominada ciudad nueva, que fuera en principio ideada por el jedive Ismail Pasha en el siglo XIX. La trama actual de la ciudad llega a colindar en el Sur-Este con la necrópolis de Giza.

Sin embargo, si bien es cierto que existen y conviven en El Cairo varias realidades, es claro también que existe una predominante tanto física como culturalmente, porque la realidad indica, a pesar de los vestigios coptos, faraónicos o romanos, que El Cairo es en la actualidad una ciudad predominantemente islámica. Y si bien la mayor parte de la población habita en El Cairo nuevo, se podría considerar al antiguo barrio islámico como uno de los sectores más representativos de la ciudad. Por ello, me parece que este sector merece un mayor grado de análisis.

Sin embargo, un nuevo problema asoma a la vista. ¿Cómo describir un barrio islámico en el que nunca se ha estado, callejuelas laberínticas con realidades al parecer tan lejanas, mil años de historia islámica que persisten en una realidad física al parecer inexpugnable para el extranjero? Probablemente sea mejor comenzar con algunas citas de una reconocida novela que retratan el ambiente de la ciudad:

“Aunque el callejón está totalmente aislado del bullicio exterior, tiene una vida propia y personal. Sus raíces conectan, básica y fundamentalmente, con un mundo profundo del que guarda secretos muy antiguos”

“Durante el primer tercio del día, el callejón permanece sumido en la sombra y es frío y húmedo. El sol no penetra en él hasta que no llega el cenit y logra superar, al mediodía, la barrera que lo cubre. Sin embargo, amanece temprano y el bullicio matinal invade hasta los más recónditos rincones”.

Al ver imágenes del sector de la ciudad islámica de El Cairo se pueden apreciar ciertas características: las calles son quebradas e irregulares, el espacio público es casi inexistente y la densidad es sorprendentemente alta. A partir de las citas de Naguib Mahfuz se pueden comprender otras características; es una ciudad privada, los callejones son estrechos, y la actividad durante el día es incesante. Respecto a la estrechez, debido a la cercanía con el desierto es una acción comprensible; el sol ingresa solo en el cenit, y es probable que la arena y el viento tengan dificultades para acceder a través de tan compacta e irregular trama. En medio de esta situación, aparecen a su vez los vacíos. Un gran número de mezquitas se suceden, como claros en medio de un bosque construido. No existe la posibilidad de perspectiva o grandes puntos de fuga. Siempre hay una interrupción. Se pueden apreciar a su vez las murallas que rodean la ciudad, hoy inmersas en medio de una realidad que hace tiempo parece haberlas excedido, aunque sus grandes puertas siguen siendo una notoria presencia. El imago mundi musulmán se hace presente, y el tiempo no parece haber alterado sus principios.

Pero como se expuso con anterioridad, si bien es cierto que en El Cairo por lo general los barrios antiguos se mantienen poco alterados, también es cierto que estos conviven de manera contigua. El imaginario musulmán convive en hacia el sur con el imaginario copto, y hacia el Oeste con toda la carga de la modernidad, llegando al Suroeste incluso a los vestigios faraónicos.

En definitiva, así como el mundo musulmán realizaba sus construcciones y sus ciudades como un imago mundi –desde la religión, una visión particular de cómo debería ser el mundo-, El Cairo de manera paradójica atestigua lo contario. Lejos de una visión idealizada de la construcción del mundo, El Cairo pareciera representar la realidad del mundo como es, exponiendo en la misma ciudad distintas realidades que conviven entre ellas. Un nuevo imaginario del mundo, que da cuenta tanto de las formas modernas de convivencia, así como también las representaciones idealizadas formuladas en el pasado. Las pirámides que atestiguan el vínculo sagrado del faraón con el dios Rá, El imaginario copto y su relación con la iconografía cristiana, el mundo musulmán que refleja en la tierra el espacio humano que explicita su diferencia con Alá. Todas estas visiones coexisten en El Cairo, cada una de ellas sin haber sido alterada mayormente en sus cualidades físicas. No se contraponen, sino que conviven unas con otras.

Junto con ello, o por consecuencia de ello, se trata de una ciudad compleja, sobre la que se podrían realizar interminables lecturas. Me imagino que perderse en El Cairo sería una experiencia en términos similares terrorífica y fascinante. Y estando allí, en medio por ejemplo de la ciudad islámica, uno podría comenzar a preguntarse de que período es esta calle, ese edificio, quién fue el responsable de su construcción. Pero probablemente sea a su vez un ejercicio infructuoso. Porque como también señaló Naguib Mahfuz en El callejón de los milagros: ¿A qué Cairo me refiero? ¿Al de los fatimíes, al de los mamelucos o al de los sultanes? La respuesta solo la saben Dios y los arqueólogos.

Bibliografía:

– Breve historia del urbanismo – Fernando Chueca Goitia

– El callejón de los milagros – Naguib Mahfuz

– Cairo: Inside the megacity – ARAMCO WORLD MAGAZINE Marzo – Abril 1996

– The expanding metropolis coping with the urban growth of Cairo (seminario) – The Aga Khan award for architecture

– Plataforma Urbana: (http://www.plataformaurbana.cl/archive/2006/06/10/las-ciudades-mas-contaminadas-del-mundo/)

http://www.citypopulation.de/world/Agglomerations.html

 

 

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Una respuesta a El Cairo: Imago Mundi

  1. Alberto Daniel Alanis Baker dijo:

    interesante como esta ciudad a pesar de tener muchos años, y de tener tanta historia ya sea cono física, religiosa o arquitectónica, poco a poco se fue quedando estancada en los años anteriores. sin duda ahora quiere revivir pero no por su cuenta sino a expensas de otras ciudades alrededor de ella. el Cairo tiene todo para poder ser una ciudad independiente e importante, ya se por cultura, trabajo o simplemente turística, con el río Nilo a su lado, con las grandes pirámides, las historias de sus faraones entre muchas cosas, es lamentable como una ciudad de con esta riqueza se quede estancada en un siglo donde lo que importa es insignificante a nuestro tiempo, ósea el siglo XXI

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