Chicago: La oportunidad de una catástrofe

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Por Álvaro Poblete

Muchas ciudades a lo largo del mundo han sido victimas de algún tipo de catástrofe. En algunos casos provocados por fenómenos naturales, y en otros casos por los mismos seres humanos. Lo cierto es que de una u otra manera, estas catástrofes han determinado en varios casos la forma o el desarrollo de algunas ciudades, que han debido reconstruirse y seguir su curso normal. Es el caso de la ciudad de Chicago en Estados Unidos, en donde un incendio de proporciones (El Gran Incendio de 1871), cuyas razones aún no se han podido determinar, arrasó con toda la ciudad. Si a esta “limpieza” se le suman las nuevas tecnologías que comenzarían a aparecer, nos queda como resultado, una inmejorable oportunidad para reinventar una nueva ciudad acorde a los tiempos y a las necesidades económicas que requería Chicago.

 

Chicago, hasta el año 1871 era una ciudad de madera. Los muros, techos, ventanas y puertas estaban construidos con madera. Hasta las veredas, e incluso algunas calles eran también de madera. Sin embargo, el 8 de Octubre de ese mismo año, un gran incendio terminó con la vida de cientos de personas, y junto a ello, con todas sus edificaciones. Poco y nada se pudo hacer para recuperar algún elemento de la ciudad, debido a las características del material frente al ataque del fuego.

Después de una catástrofe de esa magnitud, es inevitable que la gente quede con ese temor a que vuelva a ocurrir algo similar, sobre todo si la ciudad en donde ellos viven está vulnerable a ello, y es por esto que la madera se volvió un material poco seguro y confiable para la reconstrucción de la ciudad.

Chicago se encontraba en un escenario perfecto para los grandes inversionistas. Su condición geográfica, ubicada a orillas del lago Michigan y conectada con el rio Mississippi a través del canal Illinois, hace de esta ciudad un punto importante de actividad económica. Por otro lado, la aparición del acero, la producción en serie y la creación del ascensor, permitieron construir edificios de mayor altura y capacidad, y las nuevas técnicas de cimentación, implementación de sistemas de calefacción, ventilación e iluminación y fontanería, hicieron que la calidad de vida de la ciudad sea mejor.

Sin embargo, la arquitectura no tuvo un rol protagónico en la reconstrucción de la ciudad, sino que se encontraba al servicio de la ingeniería, en el sentido que el diseño no era un tema relevante, como si lo era la eficiencia, rapidez y calidad de los edificios. Se puso los esfuerzos en construir edificios que resistieran al fuego, que fueran fáciles y rápidos de construir, y que tuvieran capacidad para la mayor cantidad de gente posible. Si revisamos los primeros rascacielos, nos encontraremos con edificios tratados mas bien como objeto que como una pieza de la ciudad, en ese sentido carecen de arquitectura, ya que no fueron pensados en cómo el hombre habita la ciudad. Lo que si es cierto y no se puede negar es que la sumatoria de ellos, mas allá de que posteriormente si se hayan diseñado edificios con buena arquitectura, terminó por conformar una de las ciudades mas importantes del mundo, y con una identidad y cultura muy marcada.

Cabe preguntarse por qué Chicago llegó a ser como es. ¿Tuvo que ver realmente el incendio?, ¿se encontró en un proceso de avances tecnológicos que le favorecieron?, ¿fue la ubicación geográfica la que determinó la importancia de esta ciudad? Yo creo que la respuesta es una ecuación que combina las tres respuestas a las preguntas anteriores. Toda ciudad se establece en un lugar por que es detectado algún recurso o alguna razón de estar ahí (Chicago aparece como un conector intermodal entre la zona Este y la zona Oeste de Estados Unidos), pero de no haber sido por el fuerte desarrollo tecnológico, o mas que eso, por haber sabido utilizar las técnicas del momento, no se habrían podido erguir esos edificios de tal altura. Pero antes que todo esto, fue necesaria una “limpieza” de la ciudad, dada en este caso por el incendio.

Chicago no es el único ejemplo en donde ocurre esto. Le Corbusier, por ejemplo, ve la devastación de las ciudades, luego de la Primera Guerra Mundial, como una oportunidad para hacer una nueva arquitectura en esos “nuevos tiempos” e imponer las ideas del movimiento moderno en la ciudad. Independiente de que sus ideas hayan funcionado o no, el pensamiento es el mismo: Comenzar desde cero, aprovechando las tecnologías del momento y las oportunidades que ellas nos brindan.

Finalmente, no puedo dejar de pensar qué ha ocurrido en Chile con respecto a la reconstrucción. ¿Hemos aprovechado la oportunidad que dejó el terremoto del 27 de Febrero o se ha tratado de parchar de la mejor manera posible lo que antes ya estaba? No se trata, obviamente, de comenzar a construir rascacielos en las costas mas afectadas de chile, sino de replantearse los problemas de la ciudad, con la “ayuda” de una catástrofe, que de cierto modo ha eliminado partes de la ciudad que muchas veces no dejan ver la realidad histórica de ésta.

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