La lenta calidad. Vespucio Oriente se sigue haciendo esperar

Por Camila Romero Iriondo

Si bien en Agosto de este año, el ministro de OO.PP. Laurence Golborne había anunciado la licitación de Vespucio Oriente para antes de que terminara el año, ahora a comienzos de septiembre el proyecto ha vuelto a ser aplazado.

Después de años de conflicto el proyecto vuelve una vez mas a la mesa de diálogo. A pesar de ser un proyecto de indiscutible necesidad para completar la circunvalación del anillo de autopistas de Américo Vespucio y así descongestionar el sector que no hace otra cosa que empeorar; la propuesta no ha estado exenta de múltiples conflictos, en un principio la discusión se centro en si debería ser una autopista abierta que destruyera el parque que hay actualmente, trinchera cubierta que obligaría a botar gran cantidad de árboles , o hacer un túnel minero totalmente cubierto para no afectar la superficie. La predilección por la última opción por parte de los vecinos y las municipalidades fue inmediata, sin embargo los costos serían altísimos. Es por lo mismo que el proyecto vuelve a ser cuestionado, esta vez por los modos de financiamiento.

Al ser un proyecto complejo y de gran envergadura, los impactos producidos son muchos. Es de aquí dónde encontramos el motivo del nuevo aplazamiento según el ministro Golborne, no se quiere licitar el proyecto a medias.

Creo que todos compartimos el objetivo de que se busque un mejor resultado en un proyecto de estas características y que afecta a tanta gente. Sin embargo tomo este caso entre otros pendientes (carretera que conecta Tierra del Fuego, el camino entre Hornopirén y Chaitén, y otros) como una mera excusa para plantear una pregunta, ¿existe siempre una relación directamente proporcional entre calidad y tiempo requerido?, ¿existe la calidad rápida?.

Indudablemente tenemos casos emblemáticos de baja calidad en poco tiempo como es el caso del Transantiago. Frente a un problema que requiere una solución, por mucho que deba ser rápida, no se puede sacrificar la calidad de la solución ya que se pierde todo sentido, pero a la vez ¿qué se hace en casos donde la solución DEBE llegar de manera casi inmediata?

Para tomar un ejemplo más extremo, podemos observar una situación de carácter más urgente y muy en boca en estos tiempos. Luego del terremoto del año pasado era de extrema urgencia volver a construir las escuelas de los sectores afectados, en general se logró en un tiempo record que los niños volvieran a clases. Ahora, es verdad que las escuelas tienen más bien quizás un carácter provisorio, pero supieron resolver con eficiencia (cierta rapidez y cierta calidad) el problema.

Como los proyectos en cuestión tienen quizás una complejidad mayor y un carácter de urgencia menos evidente, al parecer por el momento, no queda otra opción mas que esperar, esperar que esta espera se vea recompensada con la tan ansiada calidad, antes de que los problemas sigan agravándose. Así, me quedo con una frase de Felipe Cubillos en memoria de la tragedia del viernes recién pasado… “No hay nada más solidario que ser eficiente”…

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6 respuestas a La lenta calidad. Vespucio Oriente se sigue haciendo esperar

  1. Felipe Contreras dijo:

    Creo que el tema que planteas refleja una paradoja; pareciera ser que a mayor participación ciudadana y transparencia en la toma de decisiones las intervenciones urbanas toman mucho mayor tiempo en desarrollarse, y en cambio, cuando estas son elaboradas por un único ente o actor sin mayor consideración por lo que opina el resto el proceso resulta ser mucho más eficiente. Es natural pensar por ejemplo que las grandes intervenciones de las ciudades del barroco en la actualidad serían imposibles de realizar, o también operaciones particulares de gran escala como la remodelación de Haussman en París, o luego en un caso un tanto más reciente el ensanche de Barcelona. Todas estas intervenciones fueron a la larga exitosas y permitieron una adecuada renovación de la ciudad, y es llamativo que en la actualidad serían del todo inviables. La pregunta entonces es como se puede pensar en realizar intervenciones de gran escala en la ciudad contemporánea tomando en cuenta la gran cantidad de actores que en ella participan. En el caso de Santiago, pienso que la respuesta tiene relación con la creación de una figura que regule la gran cantidad de intervenciones que se realizan y les dé un sentido común, como podría ser un alcalde mayor. Así, manteniendo la participación ciudadana, los proyectos se incorporarían a una visión más global del problema urbano, y dejarían de ser intervenciones tan aisladas unas de otras.

  2. María Garcés Marques dijo:

    Creo que no existe la “lenta calidad” cuando se trata de infraestructura que va directamente enfocada a mejorar la movilidad y conectividad en las ciudades y sus habitantes. La autopista Costanera Norte demoró su buen tiempo en definir su trazado, encauzar el río Mapocho y la construcción de la misma. En mi opinión y hablando estrictamente de la autopista, creo que superó las expectativas de todos los habitantes en cuanto a su calidad como infraestructura, sus kms. de túnel bajo el río lo cual ya era una innovación y sobretodo su rápida conectividad entre Lo Barnechea y la Ruta 68, aunque en la hora peak sea un suplicio entrar o salir del túnel.
    Si la autopista de Vespucio Oriente se hace demorar esperemos que el producto final sea de calidad y cumpla con los requerimientos, además que nos entregue nuevos espacios públicos en apoyo a las comunas que ésta debe atravesar y logremos llegar a nuestros destinos de manera más expedita.
    Cuando se trata de grandes infraestructuras que afectan a grandes trozos de la ciudad, las autoridades, sean alcaldes, intendentes, ministros, deben velar por un mismo objetivo y no poner sus intereses personales primero: las comunas de La Reina y Ñuñoa presionaron para que la autopista no sea a trinchera abierta en el tramo de sus comunas, sino que túnel minero, se logró un gran paso para que la ciudad en su totalidad no sufra grandes “heridas urbanas” como lo es actualmente la ruta 5 que corta por la mitad el centro de Santiago.

  3. Juan Ignacio Hodali dijo:

    La autopista Vespucio Oriente, es un claro ejemplo de una nueva socided que está alegando por lo que le parece más conveniente. Como residente de la comuna de La Reina, hace años que estoy viendo por toda nuestra comuna, carteles de “exigimos Vespucio Oriente subterráneo” y con la presión de la ciudadanía, en conjunto con las municipalidades, se logró que el proyecto se considerara en túnel minero en toda su extensión y si es necesario esperar más tiempo, para ASEGURAR UNA MEJOR CALIDAD, es mejor. Nos salvamos de otro transantiago en nuestra ciudad.
    Pero no puedo dejar de pensar en otros proyectos de autopistas urbanas que ya están construidas y no precisamente en Costanera Norte (al menos no en su tramo subterráneo) pero por ejemplo en Vespucio Sur. ¿Qué habría pasado si las comunas y sus habitantes por las que cruza la autopista, hubiesen reaccionado de igual forma que los residentes del sector oriente de Santiago? Nadie puede negar que Vespucio Sur ha acortado los tiempos de viajes, pero es verdad que ha creado espacios “residuos” dentro de nuestra ciudad, espacios que no se pueden usar donde abunda el vandalismo, ha divido barrios en dos y cruzar de un lado a otro es realmente una odisea. Si nos ponemos en el caso de que los vecinos se agruparon y exigieron una autopista subterránea, quizás aun no tendríamos una autopista en el sector sur de Santiago, los tiempos de viajes serían más largos, no se habría podido iniciar las obras de la línea 4 del metro, ni tampoco las del Acceso sur de Santiago, en el corto plazo, la calidad de vida sería peor, pero a la larga, se le habría dado un mejor espacio a la ciudad. Creo que, al menos en estos grandes proyectos urbanos, es mejor aguantar y esperar la “lenta calidad”.

  4. Álvaro Poblete Valdés dijo:

    “Lento pero seguro”. Creo que en este tipo de proyectos se debería dar esto, pero que no se mal entienda. Todos sabemos que en intervenciones urbanas de esta magnitud, los privados quieren una cosa, el Estado otra y los ciudadanos otra. Poner de acuerdo a estas tres partes es muy complicado, por lo tanto demanda mucho tiempo. Ya conocemos varios casos en los que la toma decisiones apresurada y poco planificadas, han terminado por dañar de manera gravísima algunos sectores de la ciudad, o la misma calidad de vida de las personas, y lo único que se ha podido hacer al respecto es una serie de “medidas parche” que solucionan parte de un gran problema. Me refiero principalmente a la torre Titanium, Costanera Center, Transantiago, Vespucio Oriente con Av. Grecia, entre otros.
    Sería un despropósito, comenzar a destruir un parque consolidado, para construir una autopista que nisiquiera compensaría los daños, sino también agravaría la situación. Ya tenemos varios ejemplos de lo que NO hay que hacer, y las consecuencias están a la vista. Dadas las condiciones y la manera de hacer las cosas en este país, seamos pacientes y esperemos que se hagan las cosas bien.

  5. Diego Ábalos dijo:

    Creo que no es acertado comparar la reconstrucción de escuelas básicas destruidas por el terremoto con la licitación de una autopista urbana que no es de extrema urgencia.
    Esta mega obra que se pretende llevar a cabo tiene inversiones de miles de millones lo que claramente merece ser estudiado hasta el más mínimo detalle.
    Creo que en este caso, el hacer las cosas apresuradas puede ser nefasto para la ciudad. El ministro Golbourne deberá estudiar muy bien la licitación de este proyecto para que no suceda lo acontecido en 2008 con el Túnel San Cristóbal, al cual se le aplazó su apertura por más de seis meses debido a problemas de acceso y mitigación, lo que generó que el estado tuviera que pagar a Túnel San Cristóbal S.A. lo que dejó de ganar durante ese periodo.
    Creo que es pertinente hacer las cosas bien y a su debido tiempo ya que para ser eficiente en este tipo de materias lo más importante es ser cuidadoso. En cuanto a la solidaridad, dejémosela al criterio de cada uno.

  6. Rosanna Cáceres Vergara dijo:

    Creo que es preciso diferenciar los conceptos de eficiencia, calidad y rapidez, ya que cada uno responde a procesos y tiempos distintos: primero la eficiencia debería estar en todas las obras que se emprenden, sin importar el donde, el como y el porqué. Pero ser eficiente es más que solo responder, es responder adecuadamente considerando los antecedentes y las implicancias en el futuro…
    Segundo, la calidad debe ser siempre la meta y depende de si los proyectos se resuelven adecuadamente considerando todas las variables involucradas, y para eso se requiere de tiempo, no mucho ni poco, el necesario de acuerdo a la magnitud del proyecto y a los que se verán influidos por él. Tercero, la rapidez, solo se precisa cuando se está en estado de emergencia, donde las obras emprendidas se entienden como provisorias y donde prima el suplir una necesidad básica o inminente lo antes posible. Tal como sucedió en el terremoto con las viviendas y los establecimientos educacionales, pero una vez pasada la etapa de emergencia, la necesidad sigue ahí a medio suplir y es necesario buscar una solución eficiente y de calidad.
    Esto mismo sucede con la Vespucio oriente: como hoy igual está funcionando no estamos ante una emergencia, por lo cual es preciso y justificado tomarse todo el tiempo necesario en analizar y re-analizar las distintas variables y problemáticas del proyecto de modo de asegurar su calidad, no sea que por “apurones” vallamos a terminar con una autopista sobre nivel o con una a “tajo abierto” que sea una verdadera zanja entre un lado y otro.
    Sin embargo, también hay que tomar en cuenta que la demora no debe excederse ya que si sobre analizamos cada proyecto que se vaya a hacer en la ciudad podemos terminar generando la temida “frozen-city”, en donde ya nada se hace o por la presión de la ciudadanía y el fenómeno de los NIMBY (Not In My Back Yard) o por el exceso de burocracia o por la falta de voluntad política o de una política eficiente.
    Así que se torna complejo resolver cuanto es el tiempo necesario para lograr algún proyecto, especialmente si consideramos que para ellos se requieren de subsidios y una serie de aprobaciones gubernamentales, que están sujetas a la duración de cada gobierno, la cual no se condice con la duración del desarrollo de estos mega proyectos urbanos, pero ese ya es otro tema.

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