El Sistema privado como solución social

Por Felipe Iglesias

Debido a la constitución del 80’ el sistema privado ha sido avalado en distintos ámbitos para solucionar temas sociales. Este modelo se ha propuesto para la educación, la vivienda y la salud en nuestro país y sus resultados han generado diferencias sociales de gran magnitud.

Hoy en día está en boga “el Movimiento estudiantil” y con respecto a la intervención de privados en la educación proponen:

Fin efectivo al lucro en todo el sistema de educación chilena, tanto básica, media como educación superior. No puede ser concebida la educación como un medio para un negocio que no garantiza ni calidad, ni equidad.

En la constitución que nos rige sale explícitamente que la educación superior no debe haber lucro, pero en cuanto a la educación básica se permite y fomenta bajo subsidios estatales. Por lo tanto se permite que privados puedan generar “ingresos” prestando servicios educacionales. El sistema funcionó en el aumento de la cobertura en las matrículas escolares, pero lo más grave fue la desregulación de los privados por qué no se sabía el tipo de educación que prestaban ni que realizaban con el dinero de todos los chilenos. Uno podría pensar que la solución a este problema es un ente de mayor fiscalización y preocupado en la calidad del servicio que se está dando. Es más, el Gobierno presenta como solución a este punto la creación de una superintendencia de la educación preocupada netamente en este tema.

En los niveles (Instituto Profesional / Centros de Formación Técnica /Educación Básica y Media) dijeron que su foco está en la calidad y que serían muy estrictos en cerrar cualquier institución que no cumpliera estándares mínimos.

Debido a esto pregunto ¿Se puede avalar un sistema que subvenciona la ganancia de privados? ¿Se debe hacer negocios con la educación de nuestros hijos aunque presente calidad? ¿Por qué no es la educación pública la que pueda ofrecer educación de calidad y gratuita?

Con respecto a lo sucedido con la vivienda en chile se promovió el aumento de la “propiedad privada” dando un énfasis a otorgar mayor protección a la propiedad escrito en el art.24 de la carta magna. Esta aseveración de partida genera conflictos entre el “bien común” y “propiedad privada”, ya que se otorgan mayores garantías a los intereses particulares, dado que nadie puede, en caso alguno, ser privado de su propiedad. Esto se da en la imposibilidad de intervención del estado sobre proyectos urbanos privados que afecten el bien común, la derogación de planes reguladores demasiado restrictivos, hasta dificultades para expropiar cuando se requieran terrenos para la realización de obras públicas. Aún bajo estos problemas la llegada de los privados generó una significativa reducción de los niveles de déficit habitacional de la población, por lo tanto solución a los problemas de hacinación e higiene de las viviendas en décadas anteriores. Además la industria inmobiliaria se especializó en este tipo de proyectos, aumentando su eficiencia.

La política de vivienda instaurada realizó diversos programas de vivienda social.

Programa de vivienda social: entrega un sitio con una casa económica por un valor igual o menor a aprox. 400 UF

Programa de vivienda progresiva:

1a etapa: entrega de sitio de 18m2 con conexión agua potable, alcantarillado, energía eléctrica, pavimentación y una unidad sanitaria.

2a etapa: complementar la casa para alcanzar estándar de vivienda básica de un valor no mayor a las 210 UF

Programa PET: entrega de vivienda de entre 40 y 50 m2 pareada de 1 ó 2 pisos, o de un departamento en un edificio de 3 ó 4 pisos entre 38 y 42 m2.

El problema de la actuación de los privados es que construyeron en grandes paños ubicados en la periferia de la ciudad, debido a que estos terrenos son los de menor valor maximizando las utilidades. Además se basaron solamente en construir viviendas y no propusieron equipamiento ni servicios para estas comunidades, lo que finalmente provocó guetos de pobreza en los cuales ni la policía puede entrar.

Entiendo que la solución que sale a flote en muchas discusiones es que se necesita regular. Pero ¿Es realmente necesario que los privados solucionen los problemas de Educación y Vivienda de las familias chilenas? Además hay que pensar que la idea del neoliberalismo y del mercado es que este se regula por sí mismo y que el Estado no debería entrometerse en estos asuntos.

Al finalizar pienso… nosotros pagamos desde que nos levantamos hasta al acostarnos impuestos. El 19% de la cama donde uno duerme, el 19% de la toalla que usa al secarse, el 50% en la bencina para transporte, el 19% en libros, etc. ¿Qué recibimos a cambio? Este es un sistema que ha fomentado la desigualdad social, hay que tener la esperanza que la ciudadanía no pierda la fuerza en la lucha de una sociedad más equitativa y justa.

– Recomiendo escuchar la entrevista en tolerancia Cero al Alcalde de Puente Alto Manuel José Ossandón realizada el Domingo 28 de Agosto 2011.

http://www.chilevision.cl/home/component/option,com_contentchv/task,blogcategorychv/id,141/Itemid,229/index.php?option=com_content&task=view&id=377696&Itemid=229

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5 respuestas a El Sistema privado como solución social

  1. Me parece injusto decir que el modelo de articulación público-privado ha sido el causante de injusticias sociales. Sin duda que el modelo no es perfecto, pero hay que saber destacar cuando el modelo ha sido exitoso y como extrapolarlo a otros ámbitos en que no ha sido tal.

    En términos de ciudad, lo que nos convoca, el mecanismo público-privado ha logrado disminuir notablemente el déficit de vivienda, y la situación de allegados, siendo hoy un problema del cual afortunadamente estamos superando, y continuando con el siguiente paso de instrucción laboral, gestión de espacios públicos o programas de mejoramiento de la vivienda.

    Creo que la clave del éxito del modelo, es cuando se subsidia la demanda, y no la oferta (cómo pasa con las universidades), también de haber sido capaz de articular el privado como ejecutor de viviendas, eficientes, y de rápida inversión; regulada y estipulada según el marco legal impuesto por el Estado; como también, la importantísima entrega de títulos de dominio (de propiedad privada) a los nuevos pobladores, no sólo como un hecho simbólico, sino que la posibilidad de acceder a redes de agua, alcantarillado y electricidad, como también de beneficios y subsidios.

    Si bien el modelo de gestión Público-Privada en viviendas, tiene problemas de localización, se debe a políticas gubernamentales de los años 80 y 90, de una ciudad en expansión. De modo que la clave está en estipular bien cuál es el rol del estado, y el rol privados, dónde se ponen los incentivos y subsidios para un modelo exitoso, en donde el Estado no tiene los recursos para satisfacer todos los frentes.

  2. María Garcés Marques dijo:

    El modelo público-privado tiene ventajas que el modelo plenamente público carece. Cuando se licita la construcción de viviendas y/o equipamiento a los privadas, uno compite por ganar la licitación. En estos concursos se proponen diversos proyectos donde no solo se mide el estándar de calidad de la vivienda, que viene estipulada, sino que, se plantean mejoramientos de espacio público, proyectos de equipamientos, entre otros. Además, el modelo público-privado es más eficiente, menos burocrático y en términos de vivienda, ha logrado disminuir su déficit en un corto tiempo.
    Cabe destacar también que ciertas iniciativas complementarias a este modelo han logrado construir espacios notables en la ciudad. El caso de la Plaza de Maipú, que fue un concurso que se lanzó a todo el país, incorporó la participación ciudadana en la gestión. Qué querían los habitantes de la comuna, qué imagen tienen para su plaza, entre otros. Quizás haga falta incorporar a las comunidades dentro de los proyectos de vivienda para hacer de estos nuevos lugares, más reconocibles e involucrar a sus propios habitantes.
    Creo que mirar de manera negativa un modelo que ha mejorado los estándares de vida de personas que no tenían un techo digno no es la manera de hacer una mejor ciudad. Nuestra labor como futuros arquitectos es proponer e incorporar métodos positivos y complementarios a los modelos que hoy existen, como lo es la participación por parte de la comunidad, los concursos abiertos para dar con la mejor solución, entre otros. Hay que tratar de mirar el vaso medio lleno y no medio vacío.

  3. Joaquín Arriagada Comunian dijo:

    Mi opinión es que se debe ser cuidadoso de no caer en esta alergia a los privados que está muy de moda. El simple hecho de que alguien gane plata con algo no lo hace malo. Es un hecho que muchas veces el sistema privado puede entregar estándares de mayor calidad que el sistema público. Un ejemplo es Elemental. En una entrevista a Alejandro Aravena en revista El Sábado (03/09/2011) se menciona que Elemental es una empresa con fines de lucro, incluso en sus iniciativas sociales. El argumento de Aravena es que “Estas preguntas son tan complejas que lo que se necesita es calidad profesional, no caridad profesional”. El tema de la caridad es clave: las iniciativas de vivienda social son sumamente complejas, ya que se debe calzar algo poco rentable con emplazamientos y resultados de calidad. Es por eso que se necesitan buenos profesionales, que en su mayoría trabajan en el ámbito privado, dedicándole todo su tiempo esfuerzo e interés.
    Yo creo que el problema no es la presencia de privados como actores, sino la relación entre ellos y el sistema público, las labores que cada lado debe cumplir. El sistema de concurso público me parece acertado, estando la clave en las bases que se entregan. El Estado debiera fijar cuidadosamente las exigencias para las propuestas, y establecer y expropiar los emplazamientos adecuados, cercanos a las fuentes laborales y servicios.
    Otra forma mucho más extrema sería realizar mega proyectos que integren vialidad, usos de suelo y servicios.
    El punto es que el Estado no puede encargarse de cada detalle de un país, se ha intentado y se ha fracasado.

  4. Álvaro Poblete Valdés dijo:

    Cito al presidente de la República con unas palabras que dijo hace algún tiempo: “Nada en la vida es gratis”. ¡Claro! En otras palabras, para obtener cualquier cosa, hay que entregar algo a cambio. Eso es lo que los privados no quieren entender, porque no los conviene. Por otro lado el Estado, o el gobierno de turno, debe velar por el bienestar social. La pregunta es: ¿Son compatibles estas dos ideas? ¿Se puede lograr una educación, salud, vivienda, o lo que sea de calidad considerando que el excedente que recaudarían los privados, puede ser reinvertido en favor de la calidad misma? Evidentemente no lo son. Pero habría que hacer una diferencia entre “educación de calidad” y “educación de la mejor calidad posible”. Si tomamos lo primero, puede que haya espacio para el sector privado, ya que las usuarios son libres de elegir si poner o no a sus hijos en esos colegios. Lo que me preocupa a mi es lo que ocurre en los colegios particulares-subvencionados, en donde en la mayoría de los casos, la falta de fiscalización en temas de asistencia de los alumnos a clases, es una mina de oro para los empresarios, ya que cobran la subvención de alumnos que nunca van a clases, o peor aun, ¡van simultáneamente a 4 o 5 colegios! Es decir, el Estado le está regalando la plata de todos nosotros a esos señores. Creo que más que cortar la relación entre el sector público y el privado, el tema está en cómo el Estado regula a los privados, entre otras cosas haciendo cumplir la ley.

  5. Hugo Bertolotto dijo:

    Si bien concuerdo con comentarios anteriores, en cuanto a que el modelo público-privado a mostrado ventajas (o ha ido mejorando) en temas como la vivienda social. Creo que tu columna apunta a un gran “¡BASTA!”, ejemplificado en la educación y vivienda. Basta de vivir en un país en el cuál hay que pagar por todo: desde el estacionamiento en el metro (pago por no contaminar la ciudad, descongestionar calles y a la vez pago porque no hay un transporte público eficiente que llegue al metro), pasando por la salud (si no quiero morir en el intento), la educación (si quiero tener una de calidad), hasta para poder entrar a un parque. Este país está basado, como tú dices, en un sistema neoliberal, pero es poco liberal, no existe competencia, no hay gama de oferta o están coludidas o se fusionan, generándose un monopolio manejado por los “5 apellidos” que todos conocemos.

    Tampoco digo que hay que invocar la teoría del proletariado o dejarnos la barba como Marx, para nada. Pero hay que buscar un equilibrio en el cual toda la ciudadanía sea beneficiada, eliminando la desigualdad social, sobre todo en temas de salud, educación y vivienda. Y quien mejor que el Estado para hacerlo (¿para eso están no?) y si el sector privado se quiere involucrar, que lo haga, pero que existan regulaciones en sus gestiones de trabajo, es lógico.

    Ojo, países desarrollados como en Europa, los ciudadanos pagan hasta casi un 40% de impuesto. Claro, tienen educación gratis, salud gratis, seguro de cesantía, buena jubilación, etc. Pero como ha quedado demostrado este último tiempo, estos “Estados de bienestar” también son frágiles, por eso hay que buscar un perfecto equilibrio entre los beneficios que se entregan y lo que el Estado dispone (en eso están ahora en el viejo continente, pero jamás pensando en eliminar beneficios, sino que modificarlos. Por ejemplo, jubilarse a los 67 años en vez que a los 65, cosas así). ¿Te imaginas un modelo así en Chile? ¡Serian todos “cesantes”! Pero los que estudiamos tendríamos educación pública y de calidad.

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