Chile: el arte de gobernar lo imprevisible

Por Hugo Bertolotto

11 de Marzo del 2010, el Congreso Nacional ungía presidente a Sebastián Piñera Echeñique, todo hacía presagiar que la tarea no iba a ser fácil, un terremoto y posterior maremoto tenía a una parte de nuestro territorio en el suelo. El hombre, como buen empresario debe haber pensado que esa desgracia era una oportunidad para demostrar que con gestión y eficiencia se puede reconstruir un país de la noche a la mañana; sobraban recursos y tecnócratas con postgrados de prestigiosas universidades. Su impaciencia alcanzó para levantar todo aquello que puede catalogarse como “de emergencia”, de la verdadera reconstrucción nada o muy poco y los discursos no aplacan la indignación de los damnificados que necesariamente contractan la realidad con las palabras.

Pero como la vida da nuevas oportunidades, un hecho vinculado a variables irracionales elevó al presidente a la cima de la adhesión ciudadana, claro, me refiero al rescate de los mineros, al “chilean way”, al famoso papelito, los 33, la Fénix 1,2 y 3, etc.

El hombre lucía feliz, rebosante, como no iba a ser así, recorrió el mundo mostrando el papelito y recibiendo elogios y golpecitos en los hombros de respetables dignatarios del orbe. Por su mente, que duda cabe, la idea de que lo mejor que pudo haber hecho en su vida fue ser presidente de Chile se ancló a su cabeza con racional fuerza.

Pero vaya que injusticia, otro evento inesperado afecta la figura presidencial: 81 reclusos mueren calcinados en la cárcel de San Miguel, que desnuda la precariedad del sistema carcelario, la inutilidad de meter y meter personas en prisión para combatir el delito sin atacar sus causas sociológicas y sin un efectivo sistema de prevención y rehabilitación, mandan a la borda la bullada batalla contra la delincuencia, llave maestra de su campaña.

No pasó mucho tiempo cuando a uno de sus ministros se le ocurrió terminar con el subsidio al gas en Magallanes, que es como robarle la frazada al “Zafrada”. Y sucedió lo imprevisible, se levantó y paralizó la ciudad una semana entera y el mismísimo Golborne, recién asumido como biministro, tuvo ir hasta allá para apagar el fuego y revertir la medida.

A esta altura el presidente pasa a ser poco creíble y empieza a bajar en las encuestas. Cambios de gabinete y nada. Que falta un relato y políticos de fuste en los ministerios y nada. Pero hay esperanzas, dos proyectos sociales, rebaja del 7% de salud a los jubilados y un postnatal de 6 meses, crecimiento económico en cifras azules y aumento sustancial del empleo, se vislumbran como las palancas que repuntarán su popularidad.

Y estalla Hidroaysen, dejando al descubierto el tongo de los personeros que deben decidir sobre la factibilidad ambiental de estos proyectos, todos funcionarios pagados por los gobiernos de turno; la indignación cunde y una marcha que no se veía desde finales de los 80 irrumpe en Santiago y las principales ciudades del país. No sé de donde salieron tantos ecologistas, pero su número fue proporcional a la caída en las encuestas del presidente.

En eso estábamos y en un país anestesiado y abúlico, respetuoso hasta el paroxismo de sus instituciones, de pronto y en forma inesperada surge de la nada, como flores en el desierto, un descomunal movimiento estudiantil que con un apoyo social impresionante no sólo pone en jaque al gobierno, sino también a los políticos, al sistema de representación, al sistema distributivo del país y a un modelo educacional, que librado a la regulación del mercado, se ha transformado en oportunidad para muchos empresarios inescrupulosos, de dudosa calidad, cuna de las desigualdades y segregaciones sociales, que ha llevado a la ruina a familias y estudiantes.

Para más remate no tiene alternativas, le están cuestionando el alma del sistema impuesto por su sector; el lucro, el emprendimiento, el estado prescindible etc., y este tema quedará instalado hasta el término de su mandato y mas allá, ni esperanzas que suba en las encuestas.

Pero no es todo, los pobladores se toman Dichato, los mapuches no dan tregua, los deudores del retail indignados con los intereses usureros, el intento de encubrimiento de la muerte del estudiante por Carabineros y el parte “arreglado” al hijo del General, en fin por todos lados salta la liebre.

Y en relación a ese maldito avión que cayó en el archipiélago Juan Fernández, viene el cuestionamiento a la Fach por su lógica de guerra en un vuelo con civiles; viajes sin posibilidad de retorno a un peñasco en medio del océano, con un clima cambiante y de pesadilla ya relatado por Defoe en base a la experiencia vivida allí por el marinero escocés Alexander Selkirk o por los patriotas relegados por el realista Osorio en los albores de nuestra independencia.

Señor presidente Ud. es una persona preparada y con una racionalidad exquisita y ordenada, que planifica y dispone conforme a lo que mandan los manuales de administración y negocios, pero un país es como la vida, una sucesión de imprevistos que desordenan la existencia a cada rato, y con mucho respeto, eso no se lo enseñaron en Harvard.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Columna Contingencia. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Chile: el arte de gobernar lo imprevisible

  1. Felipe Iglesias N. dijo:

    Me parece excelente la columna y relata tal cual los sucesos en que este Gobierno ha sufrido. Yo me pregunto, ¿Las exaltaciones sociales surgieron de manera espontánea o fue “la nueva forma de gobernar” lo que provocó la incertidumbre de la sociedad Civil ?. Tanto se ha hablado de la suerte del Presidente Piñera que hoy en día la frase: “Piñera es Yeta” termina siendo una afirmación común entre la ciudadanía tal como sucede para la población argentina, la cual se tocan los testículos o en su efecto la entrepierna de las muejres cada vez que les nombran a Menem.

    Lo único que podría resaltar es que se necesita un “manejo” político dentro de cada Gobierno para saber lo que la ciudadnía necesita o le importa. Es por eso que un Gobierno tecnocrático no resultó, y que finalmente se tuvo que amparar en politicos avezados como Allamand, Longueira, Chadwick y Matthei para darle algún rumbo a un Buque que lleva meses perdido.

  2. Diego Ábalos dijo:

    Piñera ha demostrado una vez más que el estado no funciona como una empresa privada. A pesar de los numerosos intentos por reducir el poder del estado, realizados en esa oscura época de Chile que luego en los ’90 nos dejó como el gran “Tigre de Sudamérica” ya que ahora vemos los problemas a plazo que trae el modelo neoliberal, el estado sigue trabajando bajo una lógica de la burocracia. En su gobierno, el presidente Piñera ha sufrido de los grandes problemas que sufre un país que “crece a pasos agigantados” pero que no se refleja en la gran mayoría de los chilenos y, a diferencia de la empresa privada donde las huelgas no se permiten, el pueblo chileno si se cansa de ver como los beneficios llegan solo a unos pocos.
    Cuando Piñera estaba a cargo de LAN, se les enviaba una carta a sus trabajadores (firmada por el mismísimo Piñera) pidiéndoles que por favor no se adhirieran al sindicato. Como recompensa de no hacerlo, el trabajador sería beneficiado con un bono en dinero. Esta práctica, aparte de ser ilegal, deja entrever la forma en que el actual Presidente aborda los problemas sociales, ya sea en una empresa u hoy en día en el gobierno.
    Esperemos que con tanta marcha, protesta e indignados, sus asesores lo ayuden a escuchar de vez en cuando al pueblo, ya que más que mal… fueron los que le dieron ese 51,61% que le permitió llegar a la presidencia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s