No nos miremos el ombligo

Por María Garcés Marquez

La reciente tragedia ocurrida en el Archipiélago Juan Fernández fue un choque fuerte e imprevisto para nuestro país social y humanamente, pero además dejó en evidencia las precarias condiciones en las que se encuentra una parte de Chile insular. ¿Por qué debe ocurrir, nuevamente, un evento de tal magnitud para que nosotros, los “continentales”, nos demos cuenta cómo vive el resto? La tendencia en este país es mirarse el ombligo y olvidarse de la dura realidad que nuestros compatriotas deben vivir día a día.

La realidad es que un 14% de Chile es terreno insular, contabilizando cerca de 5500, del cual muchas islas están habitadas. En muchas de ellas casi no existe electricidad, los servicios básicos están lejos de ser dignos, los profesores y médicos deben viajar especialmente para servir y trabajar en poblaciones pequeñas para así aportar a un Chile más justo y con más oportunidades. Es un fuerte contraste cuando uno vive en una urbe como Santiago, donde todo está al alcance de la mano, hay nuevos empleos cada día y los servicios abundan.

Puede que sea un problema de conectividad y accesibilidad: se necesitan nuevos caminos, más puentes y en el caso de la Isla Juan Fernández, un aeródromo como Dios manda que por lo menos debiera tener una torre de control que asegure un aterrizaje a salvo. Muchos territorios de Chile están hoy en día desconectados de alguna manera u otra, como lo es el caso de la isla e islotes de Chiloé, ciertos tramos de la “carretera” Austral (Chaitén), entre otros. Todo esto dificulta la llegada de servicios, mejoras en infraestructura y también en caso de emergencia, la pronta llegada de ayuda. Es cosa de ver los puentes aéreos que se han llevado a cabo durante los últimos días para notar la escasez y mínimo abastecimiento en la isla, además de la dificultad que resulta el moverse de un punto a otro.

Más allá de si se mejora o no la pista de aterrizaje, creo que Chile debe empezar a mirar hacia las islas, estos terrenos desconectados y desprovistos de los servicios e infraestructura con que deberían contar y aprovechar el auge económico que está viviendo. Debemos empezar a descentralizar las acciones y decisiones y tomar en cuenta a aquellos 600 habitantes de Juan Fernández que luego del tsunami del año pasado, han tenido que levantarse y reconstruir una ciudad entera y de manera casi incomunicada.

Para lograr esto, creo que debe existir la voluntad por un lado y una estrategia, para lograr una mejora en estas zonas que han estado a la sombra del fuerte desarrollo que ha vivido nuestro país en los últimos años. Se deben sacar adelante proyectos de inversión por parte del Estado y también de los privados para así impulsar su economía y potenciar el turismo: el archipiélago tiene valores únicos en su flora y fauna que es visitada desde todos lados del mundo, pero no cuenta con la infraestructura necesaria para recibir un volumen importante de turistas. Son islas que quedan a tan solo 600km del continente en la Región de Valparaíso, 2 horas y media de viaje en avión, lo que es bastante cerca si se compara con Isla de Pascua, la cual queda a 3562km desde la costa en la Región del Bío-Bío o 5 horas en avión desde Santiago.

“Santiago no es Chile” y “Chile crece, pero para pocos” son frases que se escuchan a menudo y esto se debe a las políticas y proyectos que en el último tiempo han tendido a concentrarse en las grandes ciudades. Poco a poco vemos intenciones de descentralizar Chile, potenciar sus valles, su desierto y la Patagonia. Intentemos llegar a territorios desconectados pero que sí están habitados. Esperemos que se comiencen a idear nuevas estrategias para tener un Chile más conectado y menos centralizado.

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8 respuestas a No nos miremos el ombligo

  1. Felipe Contreras dijo:

    Visto desde un punto pragmático, a mi me parece natural el proceso de crecimiento que se ha dado en Chile (aunque concuerdo que no es el ideal). Si bien es cierto que nuestra economía goza de un relativo buen momento, tampoco somos un país al que le sobren los recursos, y las obras de infraestructura necesarias para lograr por ejemplo la conectividad insular requieren de un enorme gasto fiscal que muchas veces no cuadra con la los criterios de factibilidad económica. Más que pensar en una idea de infraestructura a tan gran escala como para dar por superados estos inconvenientes, creo que es necesaria una visión estratégica. Pensar donde invertir los recursos públicos en sectores que tengan un impacto considerable, y elaborar un plan de acción en el tiempo que vaya de apoco tratando los problemas.
    A modo de ejemplo, en lo personal me parecería un gasto excesivo realizar un nuevo aeródromo en Juan Fernández en lo inmediato en repuesta a los recientes eventos (varios estudios plantan que el accidente no fue problema del aeródromo sino de las condiciones climáticas, y hay muchas pistas de aterrizaje en Chile más peligrosas que la del archipiélago). En cambio, me parece que por ejemplo el puente sobre el canal del Chacao sería una intervención estratégica acertada, que beneficiaría a un número mucho mayor de población siendo además una obra icónica. Y si bien es cierto que lo más probable es que no calce con criterios de factibilidad económica, como lo ha señalado constantemente el ex ministro de obras públicas Eduardo Bitrán, pienso que el reembolso en satisfacción social y en imagen país justificarían esta inversión.

  2. Cristóbal Hillbrecht dijo:

    Recuerdo que el verano pasado hice un viaje con mi familia hacia el sur, casi hasta donde nos lleve la carretera y conociendo la diversidad de paisajes y poblados que nos ofrece Chile. Nos fuimos hasta Hornopirén y tras haber recorrido un gran trayecto, en que practicamente existía sólo naturaleza, nos dicen llegando al pueblo que la balsa sólo cruza ciertos días (creo que eran como 3 a la semana) y por supuesto tuvimos que decidir continuar a Chiloé.
    ¿Es que Chile termina en Chiloé? Bueno, por lejos la mejor forma de conección es por avión. Pero sólo conecta las ciudades más importantes. ¿Y que pasa con los viajes por tierra, la comunicación de los pueblos, además del turismo? Creo que todo chileno debería tener la posibilidad de conocer bien su país, y todo pueblo aíslado que se considera parte de Chile el derecho de estar correctamente conectado.
    Está bien, Chile no es un país desarrollado y no tiene los recursos, o prioridad, para tremendo gasto. Pero sí podría hacer mejor inversión en ciudades de una cantidad de población significativa y apostar a una descentralización de la mayoría del gasto público. Creo que la factibilidad de la economía debiera arriesgar inteligentemente también a largo plazo y con infraestructura que permita darle desarrollo a estas ciudades. Alomejor con la industria del salmón que está reemergiendo vuelva el incentivo a los privados y se de un paso.

  3. Álvaro Poblete Valdés dijo:

    A todos nos gustaría que cada rincón de Chile fuera como Santiago, en el sentido de tener una gran disponibilidad de servicios, y oportunidades que en otros sectores no los hay, o los hay en menor cantidad. Pero debemos entender también que existen otros tantos factores que no permiten que el crecimiento del país se dé de manera homogénea. Por ejemplo, el hecho de que se hagan visitas médicas cada cierto tiempo a algunas islas, no es porque el Estado asi lo quiera, sino porque no hay suficientes médicos dispuestos a irse a vivir allá. ¿Por qué? Simplemente, por que vivir allá no es igual o mejor que vivir en Santiago o en otra ciudad dotada de buenos servicios. Concuerdo en que hay islas o sectores incomunicados del país, a los cuales se les puede sacar un provecho turístico importante, pero no creo que sea muy descabellado pensar en habilitar esos sectores, para generar una vida estableciada a lo largo del tiempo, y no solo un lindo lugra para visitar por unos días, sino un lindo lugar para vivir e intercambiar bienes por servicios, o servicios por bienes. Una ciudad.

  4. Rosanna Cáceres Vergara dijo:

    “Santiago no es Chile” esta frase evidencia el sentir de todos quienes somos provincianos, y crece de forma exponencial de acuerdo a los kilometros que separan a cada poblado con “la capital”, lo cual se agrava aún si es que dependes de balsas, ferries o avionetas para llegar al continente. A su vez los servicios, la calidad educacional y la oferta cultural disminuye exponencialmente a la distancia con Santiago… Claramente el panorama es injusto, más cuando consideramos que el pais a vivido un auge económico en estos ultimos años, el cual se ve principalmente reflejado en el sector oriente de Santiago.
    Parececiera que quienes vivimos en provincia solo merecemos que se invierta en nuestras ciudades cuando hay una catástrofe: ya lo han demostrado las erupciones de volcanes, la caida de dicho avión o el terremoto del 27F. ¿Cuándo las caletas de las costas maulinas iban a recibir inversiones del conglomerado Luksic? ¿Cuándo se iban a empezar a construr hospitales regionales de ultima tecnología? ¿O liceos ? Claramente no estaba previsto hacerlos de aqui a 10 años más, de modo que las catastrofes, descontando el sufrimiento de la población, parecen ser la oportunidad para que el Estado saque sus ojos de Santiago y se preocupe de las provincias.
    Esto no es justo y menos es ético, por ser de provincias o peor aún del terrritorio insular no somos menos validos como chilenos, el que en cada comuna seamos menos que en una comuna de Santiago no hace que tengamos menos prioridad en temas de inversión….
    La solución a esto pasa por un cambio en la conciencia estatal y en la de cada santiaguino, a los cuales les preocupa solo su entorno y se olvidan de que si no fuera por todo lo producido en las provincias (cobre, vegetales, vino, ganado, leche, etc) no pordían sustentar la vida de los 6 millones de personas que viven en la capital, ya que estas se dedican principalmente a las actividades relacionadas con los servicios y las fiinanzas.

  5. Joaquín Arriagada Comunian dijo:

    Yo opino que el énfasis no debe ir siempre en la conectividad, sino en permitir la sostenibilidad de los poblados insulares. Me referiré al caso de Chiloé porque me es más cercano. Para la isla grande es más justificable una solución vial dada la gran extensión de territorio y población involucradas. Cuando se trata de las muchas islas pequeñas de Chiloé, es por supuesto imposible conectar con puentes y se opta por las embarcaciones. Problema resuelto? no. La realidad es que es un sistema de transporte irregular y poco confiable ya que en invierno el clima impide la mayoría de los viajes.

    Mientras realizaba mi práctica de servicio en la Municipalidad de Quinchao tuve que realizar dos viajes a Meulín, una pequeña isla de unos 750 habitantes (más que Juan Fernández) que forma parte de la comuna. En el primer viaje tuve la mala suerte de agarrar un resfrío con fiebre alta. Como sólo salen lanchas ciertos días de la semana (en verano) estuve forzado a esperar 3 días en muy mal estado. Fui a la casa del encargado médico de Meulín, un enfermero que me vio la garganta me dijo que tenía un VIRUS y me dio un antibiótico que, luego me enteré, está prácticamente obsoleto. En el segundo viaje, al comentar mi desagradable experiencia, habitantes de la isla me contaron que en invierno hay lancha sólo los lunes y depende del clima si sale. La mayoría de las veces pasan semanas entre los viajes. “Si te da algo como apendicitis en invierno, te mueres”. Tampoco hay sistemas de electricidad ni agua potable. Debo mencionar que según se me comentó en la municipalidad, Meulín es una de las islas menores mejor equipadas del archipiélago de Quinchao.

    La situación es precaria y muy difícil de solucionar desde el punto de vista de la conectividad. Es por eso que se debe optar por mejorar las condiciones desde adentro. Dar la infraestructura necesaria. Capacitar miembros de las propias comunidades para enfrentar las situaciones y permitir que los poblados funcionen independientemente el tiempo necesario. Se puede además aprovechar para generar empleos.

  6. Juan Ignacio Hodali dijo:

    Creo que la clave aquí está en la imágen. Cómo país, nos vendemos al mundo como un país de extremos, solo basta mirar los videos promocionales de Chile frente al mundo, videos que nos ponen los pelos de punta, donde casi no se ven imágenes de ciudades, sólo hermosos paisajes del Chile insular, norte y sur. (aquí dos videos: http://www.youtube.com/watch?v=1bR91Bz3_cM http://www.youtube.com/watch?v=1bR91Bz3_cM). Son precisamente estos lugares extremos, que parecen despoblados en los videos, los que están más carentes de servicios y donde la calidad de vida es peor. Pero no creo que sea el momento de pensar en grades obras de infraestructura para estos lugares, por más que el costo social sobrepase el costo monetario de éstos. Podría ser que un primer paso, sería mejorar estos lugares, desde el enfoque del turismo internacional, que podría entregar grandes recursos a los sectores extremos del país. Habría que crear mecanismos que estos ingresos no sean consumidos por Santiago y potenciar y mejorar el transporte aéreo. También si se piensa de esta manera, se podría hablar de otros sistemas de transportes no convencionales. Como el transporte marítimo en el sur, que podría servir como un híbrido entre transporte turístico y de personas, tal como los ferrys de las islas griegas, y recuperar el tren hacia el norte. http://blogs.elmercurio.com/viviendaydecoracion/2011/11/12/el-tren-al-que-nadie-subio.asp

  7. Alberto Daniel Alanis Baker dijo:

    muy profundo tu idea sobre el desarrollo de un país y estoy de acuerdo contigo que un país se compone desde la mas pequeña isla hasta la ciudad mas luminosa del pedazo de tierra que le corresponde. creo que esta falta de suministros y de oportunidades son simplemente porque a los de mas arriba nos lo hacen notar como algo insignificante o simplemente la mayoría no nos damos cuenta que existen estas situaciones en chile. creo que debemos actuar de una manera autónoma y no esperar a ver o escuchar alguna noticia o esperar un desastre para poder ayudar a las poblaciones con menos oportunidades

  8. Camila Romero Iriondo dijo:

    A mi juicio, el por qué se hacen muchos más proyectos y mejoras en las grandes ciudades chilenas, es simple: porque benefician a una mayor cantidad de personas. Cuando se cuenta con una determinada cantidad de recursos, es obvio que estos van a ser destinados para el beneficio de una mayoría.
    Por otro lado, me parece un poco ridículo esperar inversiones privadas sin ningún tipo de incentivo o precedente, como se menciona en uno de los comentarios. Es muy difícil que un privado invierta, o más bien “regale” sus recursos de la nada; casi nadie lo haría y sería bastante iluso, por lo que para que se den este tipo de situaciones, tienen que haber ciertos beneficios a cambio.
    Excluyendo las situaciones particulares como las de Joaquín u otras de carácter urgente; creo que la gente vive en un lugar en parte porque está dispuesta a vivir ahí. Cuando se elige un lugar para vivir, se debe ser consciente de que si bien me traerá beneficios con respecto a otros lugares, también me traerá desventajas, y es ahí donde se debe evaluar si se está dispuesto a pagar ese costo. Dando a conocer mi caso en particular, viví durante muchos años en el campo en la región del Maule, a varias horas de una ciudad grande e indudablemente que tiene sus desventajas, pero las ventajas fueron claramente mayores incluso hasta el día de hoy.

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