El rol del arquitecto en Santiago. Una ciudad trizada

Por Rosanna Cáceres Vergara

Durante casi 4 meses de movilizaciones estudiantiles o mejor dicho de movilizaciones sociales, las calles de nuestra ciudad han sido escenario del descontento de la ciudadanía, sirviendo de plataforma para múltiples intervenciones: marchas, carnavales, decoraciones, bailes, agresiones, enfrentamientos, vandalismo, etc. generando que todos nos cuestionemos acerca de ¿Cuál es nuestro papel y nuestra posición frente a las demandas estudiantiles?

Sin importar cual es la posición de cada uno, la reflexión en torno a los petitorios y propuestas del gobierno nos interpela como personas, como chilenos, ya que nos vemos enfrentados a un tema más profundo, donde el movimiento estudiantil es sólo la punta del iceberg, el cual atañe a todas las esferas de nuestra vida: la inequidad, la segregación y la injusticia social. Es en torno a este tema donde podemos contribuir como arquitectos, ya que no tenemos las competencias para generar una ley educacional o una reforma tributaria, pero sí podemos entender y sopesar los alcances de nuestra acción sobre la ciudad. De modo que no podemos abstraernos de la situación, encerrándonos en el proyectar un edificio o argumentando que los petitorios no nos influyen directamente, ya que no podemos dejar de lado el hecho de que el edificio no es un ente abstracto, está relacionado con la ciudad, con la forma en que se vive en ella, y a partir de él se generan múltiples fenómenos sociales.

El principal reflejo de la inequidad se percibe al analizar el mapa de Santiago: la mayor cantidad de áreas verdes y ofertas culturales se ubican en el sector centro-oriente de la capital, así como la oferta educacional, los servicios, los comercios, etc. Esto es mas alarmante al revisar los mapas de precios de suelo, de densidad y de distribución socioeconómica: el sector oriente posee los mayores precios de suelo, la menor densidad, las mejores redes viales y es habitado por las clases media-alta y alta, presentándose como antagonista del sector sur-poniente donde el grano es pequeño y denso, ya que como el precio de suelo es menor en las periferias históricamente el MINVU ha construido gran parte de la vivienda social durante el s.xx en ese sector, generando enclaves de pobreza, guetos y aumentando la segregación natural de la sociedad. Si todo el análisis que se podría desprender de dichos planos no es suficiente, basta comparar dos fotografías: una de un barrio del sector nororiente v/s otra de un barrio en el sector sur-poniente: cuesta pensar que estemos hablando de la misma ciudad.

Mientras en uno se disfruta de la ciudad jardín, la buena arquitectura, los espacios amplios, la seguridad, las áreas verdes y la planificación; en el otro se sobrevive hacinado, en casas improvisadas, agrupadas unas sobre otras, entre pasajes angostos e inseguros, en medio de la violencia y la falta de planificación. Este último punto, es en gran medida el detonador del exceso de segregación social presente en Santiago, ya que al permitir que el mercado sea el motor que dirija nuestra sociedad, la forma en que habitamos y por ende la ciudad misma, estamos permitiéndole intervenir en la ciudad convirtiéndola en un bien de consumo, pervirtiendo su condición de bien social y disminuyendo las externalidades positivas que se obtienen al vivir agrupados, dejando a un gran porcentaje de personas al margen de la obtención de servicios o condenados a obtenerlos en una calidad muy inferior.

Si el Estado se ha convertido en un observador de la acción del mercado y con su política subsidiaria o con su programa de viviendas sociales ha contribuido a acentuar las diferencias al construir los barrios en las periferias, sin pensar en el futuro de estos ni en que tengan posibilidades de tener algún tipo de plusvalía, generando que el círculo vicioso de la pobreza se repita una y otra vez. ¿No es tiempo de pensar en quienes son los que están tomando estas decisiones? ¿Por qué si el problema es tan claro, no se toman medidas estructurales para erradicar la segregación? ¿Es falta de voluntad política? ¿Simplemente se confía en que algún día el problema se resolverá sólo? ¿A quien le corresponde corregir este fenómeno?…

La ciudad contiene el quehacer social del hombre, su orientación central será capaz de guiarla y generar factores/fenómenos que la hagan evolucionar. De modo que está en cada miembro de la sociedad el tratar de corregir la segregación que se ha producido, pero es principal tarea de quienes tienen la ciudad como objeto de trabajo el tratar de reparar dichas injusticias.

La arquitectura se preocupa de construir el habitar del hombre, ya sea en la pequeña escala de una vivienda o a gran escala de un megaproyecto urbano, está presente en cada paso que se da en la ciudad, la configura desde cada decisión que se toma en un proyecto, por lo tanto el rol del arquitecto es fundamental. Este posee las competencias necesarias para observar la situación y proponer opciones para solucionarlas, pero ¿Dónde están los arquitectos en la sociedad? ¿Qué capacidad de influir tenemos? ¿Por qué miramos el edificio hacia adentro y no consideramos su efecto real en la sociedad? ¿Por qué aun se toma conciencia de que al reconstruir un barrio o al mejorarlo, podemos potenciar todas las actividades que ahí se llevan a cabo y podemos beneficiar a todos los actores que en él habitan?

La sociedad hoy nos interpela, nos solicita que tomemos el mando del buque y comencemos a hacer buena arquitectura donde más se necesita, donde claramente rendirá más frutos, donde tengamos que explorar los límites de la creatividad para tornar lo deseable en rentable, donde lo que importa sea calidad de vida que logremos albergar y detonar más que la calidad de la imagen que saldrá en las revistas. Para esto, por ejemplo, podemos seguir el proceso de la vivienda social de ELEMENTAL.

Ante el cuestionamiento de que la vivienda social SERVIU no obtenía ninguna plusvalía en el tiempo, de hecho disminuía su precio ya que no considera las posibles ampliaciones y el entorno del barrio, tornándose una inversión absolutamente poco rentable tanto para el Estado como para los pobladores, acentuando el círculo vicioso de la pobreza, ELEMENTAL respondió planificando en conjunto con los pobladores, de acuerdo a sus necesidades actuales y futuras, llegando a un nuevo concepto: más vale construir media casa bien, que una entera a medias. O sea que ellos propusieron construir el núcleo básico de las viviendas y organizarlas en el barrio considerando una serie de posibles de ampliaciones que serían hechas por los propios pobladores, generando todo un proceso de participación de la ciudadanía y de identificación con el barrio que se les entregaría. Al considerar dicho crecimiento y ordenarlo, lograron que la población creciera lo más homogéneamente posible, evitando el deterioro del barrio y aumentando la plusvalía de cada casa.

El proceso vivido por ELEMENTAL es el reflejo de una planificación visionaria y conciente, donde se consideran todos los factores y actores involucrados en la construcción del barrio y las consecuencias que se generarán. Este es el tipo de proceso que hoy es necesario imitar y perfeccionar, ya que son la clase de iniciativas que permiten terminar con la segregación y la inequidad al brindarle a la gente una herramienta concreta para aumentar su calidad de vida y salir de la pobreza.

Fuente imagen:

Elaboración propia en base a:

– Plano “Grupo económico predominante y servicios de abastecimiento, Santiago”

http://www.plataformaurbana.cl/archive/2008/05/30/puente-alto-la-prensa-y-los-estigmas-al-no-mirarnos-las-caras/

– Fotografía sector San Carlos de Apoquindo

http://www.skyscraperlife.com/latin-bar/50056-que-quieres-saber-sobre-chile-o-los-chilenos-53.html

– Fotografía “Campamentos Hoy”

http://www.minvu.cl/opensite_20110316160104.aspx

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3 respuestas a El rol del arquitecto en Santiago. Una ciudad trizada

  1. Felipe Contreras dijo:

    Me parece que el análisis general es irrefutable; Santiago es una ciudad sumamente inequitativa y segregada. Sin embargo, creo que al poner a ELEMENTAL como ejemplo de lo que si hay que hacer se produce una paradoja. ELEMENTAL es un ente privado, y es efectivamente un buen ejemplo de lo que pueden lograr los arquitectos de manera independiente sumándose al diseño de soluciones habitacionales. Pero el problema es que justamente así como el actual sistema permite que se produzcan iniciativas como ELEMENTAL, también es el mismo que generó en principio la segregación de la ciudad. Por lo tanto, creo que aunque suene mal, la solución a los problemas de la ciudad no pasa tanto por un cambio de actitud de los arquitectos, sino que tiene relación principalmente con crear una serie de normas que definitivamente impidan que se produzcan las falencias que generan estos problemas. Pienso que la causa de que en las ciudades mejor resueltas en términos de equidad social exista interacción y buenas soluciones habitacionales no se debe a que todos los arquitectos locales sean éticos y capaces, sino a que existe una normativa que simplemente les impide realizar intervenciones que no sean acordes con el entorno.
    Pienso que una vez que exista una buena normativa, y estén las capacidades administrativas para hacerla cumplir, la buena arquitectura va a llegar sola, y la deficiente no va a ser aceptada. Pero si en cambio ponemos las fichas en que los arquitectos tengan un cambio de actitud y generen solos más iniciativas tipo ELEMENTAL, las consecuencias pueden ser muy peligrosas.
    Ahora bien, de que los arquitectos pueden hacerse parte de generar y perfeccionar las normas, de eso no cabe duda.

  2. Con la pregunta inicial, de cuál es el rol de los arquitectos en la ciudad, me pasan dos cosas.
    En un primer momento, y como siempre lo he creído desde que entré a la escuela, debemos volcar nuestra profesión hacia la construcción de una sociedad mejor, pero con las herramientas que tenemos como profesionales, la del diseño.

    De manera que me hace mucho sentido, entender la arquitectura como la articulación de relaciones, en todo tipo de escalas de interveción; desde la solución de un detalle constructivo, y como relacionas los distintos materiales, hasta problemas tan complejos como los urbanos, siendo capaz de relacionar diferentes capas y tensiones para lograr una mejor ciudad, un mejor lugar para la sociedad.

    Sin embargo, hay que entender que hay fuerzas mayores, y por mucho que como arquitectos queramos ciudades más equitativas, la solución de esto pasa por desiciones, alejadas a la del diseño.

    Creo que nuestra labor frente a este ‘paradigma’ es hacer valer nuestra profesión, con argumentos válidos para sopesar problemas que hoy solo se evalúan en términos de costos al corto plazo.

  3. Ana Cristina dijo:

    Claramente, es imposible cambiar el mundo en un día o pretender que solo desde la arquitectura se plantee el vuelco que dará lugar a la equidad; pero ciertamente, cada uno desde su propia vida, construye una gran parte del cambio; unos ponemos el problema en manos de otros y ciertamente, no es cuestión de leyes, de pensamiento, de figuras políticas mejores, ni de grandes inversiones; así como el problema es multidimensional, la solución se debe plantear de igual manera. La arquitectura ha sido sinónimo de lujo, de belleza, de poder, de orden, e incluso, ha transmitido la ideología de movimientos artísticos, políticos y generacionales; esa capacidad, se la da lo inherente que resulta un edificio a cada asunto de la vida diaria, la planificación urbana como hecho inalienable y la conciencia generalizada mundialmente por habitación digna y ciudad democrática.
    No es posible que nos hagamos a la idea que nuestros limites están dados por presupuesto o normativa, sobretodo, cuando ostentamos el titulo de CREATIVOS. El urbanismo social, los BUENOS equipamientos realizados con bajo presupuesto, los sistemas de transporte publico masivos correctamente dispuestos, las propuestas emergentes de vivienda social plausibles y en general, todas esas pruebas de que es POSIBLE, deben impulsar un ejercicio real de la profesión, entendiendo también, que ensuciarse las manos no es intentar adherir un ladrillo a otro, sino ir mas allá del autocad y el escantillón y asumir que la multidisciplinariedad de nuestra profesión nos obliga a ser cada vez más sociólogos, mas políticos, más artistas y sobretodas las cosas, menos EGOS y mas HUMANOS.

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