Atenas no es Athenai

Por Juan Ignacio Hodali

Lo primero que vemos al llegar al Nuevo Museo de la Acrópolis, diseñado por Bernard Tschumi, son las ruinas del antiguo sitio arquelógico de Makrygianni, debajo de nosotros. El nuevo museo, que está alineado con el Partenón, tiene en su subsuelo un barrio completo de la Atenas clásica, o en griego antiguo, Athenai, el cual podemos ver gracias al suelo transparente que se instaló. Las ruinas están detrás de una vitrina mientras la ciudad moderna se fue construyendo sobre (o alrededor) de ella, borrándola de su nuevo trazo.

Atenas es una de las ciudades habitadas más antiguas del mundo, su historia comprende más de 3400 años. Desde la era clásica hasta hoy, estuvo bajo dominio romano, bizantino, turco y un rey Bávaro, además de sufrir bombardeos en varias guerras. Por lo que el trazo de la ciudad cambió varias veces durante su largo tiempo de vida. Para los años 1150 – 800 aC, ya existían en el lugar varios poblados en torno a la ciudadela de la Acrópolis, que se fueron uniendo en una ciudad y ya para el año 700 aC. se construye el primer templo para la diosa Atena sobre la Acrópolis. Para la época de aristóteles, Atenas tenía una planta caótica, que nada recuerda a la grilla hipodámica implentada en las nuevas ciudades coloniales como Miletos o Priene y su principal característica era la su bipolaridad: la Acrópolis y el Ágora.

Aun hoy la Acrópolis domina el centro de Atenas, pero al igual que el sitio de Makrygianni debajo del nuevo museo, la Acrópolis se encuentra en una especie de vitrina al aire libre. Su vacío sigue cumpliendo la función de poner en valor los volúmenes de los templos. Lo mismo sucede con el ágora. Para el siglo V aC, el ágora de Atenas era el centro de la vida social de la ciudad, sus principales edificios, la Stoa y el Buleuterión, cumplían la función del intercambio de ciudadanos y las asambleas. El vacío del ágora era cruzado por la vía de las Panateneas que venía de la puerta de la ciudad hacia la Acrópolis. Este vacío, con el tiempo, se empezó a llenar de edificaciones, quedando como un espacio insterticial y ya para las épocas romana y bizantina fue transformado en un barrio residencial, demostrando que ya en la antigüedad la ciudad de Atenas fue borrando su traza clásica para dar paso a nuevos pensamientos. Es más, cuando comenzaron las excavaciones en la década de 1930 y luego de la Segunda Guerra Mundial, se tuvieron que demoler centenares de casas modernas que habían borrado la huella del antiguo ágora. Lo mismo sucedió con el ágora romano, unos pocos kilómetros al este del ágora original de Atenas. El ágora Romano fue fundado entre los años 19 al 11 aC, pero para las épocas bizantinas y otomanas, fue transformado en un barrio residencial que luego fue completamente demolido en el S. XIX, cuando terminaron las excavaciones arqueológicas.

Atenas hoy es todavía una ciudad de planta caótica, diferente a la planta clásica y lo que queda de la era antigua son fracciones esparcidas por la ciudad y poco conectadas, poco hay en la huella de la ciudad moderna excepto ciertos puntos donde lo que queda está en esta especie de vitrinas o ventanas a otra ciudad. Lo mismo sucede con los monumentos bizantinos y otomanos, principalmente porque Atenas no era la ciudad principal en estas civilizaciones. Hasta el siglo XIX la ciudad de Atenas –y toda Grecia- era parte del Imperio Turco. Después de su independencia en 1830, Atenas es elegida la capital y un nuevo Rey proveniente de Bavaria, llama a dos arquitectos de la escuela de Austria para que creen un nuevo plan para Atenas. Es la mayor planificación urbana de Atenas de la era moderna. Para este plan, se usaron los preceptos del neoclasicismo, que se estaban usando en Austria y Alemania, para abrir grandes avenidas y construir los nuevos edificios gubernamentales, finalmente de este plan se hizo una versión más económica. A comienzo del siglo XX la migración campo-ciudad y los exiliados griegos de Turquía llegaron por miles a establecerse en Atenas, por lo que la ciudad debió resolver en poco tiempo una inesperada explosión demográfica, creciendo de forma rápida. Su respuesta fue edificios al estilo del movimiento moderno y su planificación estaba dentro de lo económicamente viable, con calles y avenidas hechas para los automóviles. Esa imagen, obtenida en el siglo XX es lo que vemos de Atenas hoy. Una ciudad moderna, cuyos edificios neoclásicos sobrepasan las pequeñas iglesias bizantinas y las ruinas clásicas quedan entre grandes bloques de edificios residenciales.

Quizás el elemento que mejor resume lo sucedido en Atenas es justamente una de las pocas huellas visibles que quedan de su época clásica y más aun, de su fundación, la acrópolis. La acrópolis se ve desde casi todos los puntos del centro de Atenas y desde su cima se pueden ver los mismos elementos geográficos que vieron los primeros que se asentaron en alrededor de ella. En la época de Pericles se hicieron los mayores avances en la construcción de la Acrópolis, fue bajo su mandato que el año 447 aC que comienzan los trabajos en el Partenón, además de otros edificios sagrados. Durante la era romana de Atenas, se agregaron otros templos romanos y finalmente la acrópolis fue usada como fortificación. Bajo el dominio bizantino el Partenón es transformado en una Iglesia y para la conquista turca, se convierte en polvorín y luego en Mezquita. Cuando Grecia se independiza y Atenas es declarada capital, hay un fuerte espíritu de helenización, donde se trata de recuperar el carácter clásico de Atenas, borrando la mayoría de los monumentos turcos. El nuevo plan de urbanización de Atenas, del nuevo Rey proveniente de Bavaria, se hace alrededor de la Acrópolis, tal como había sido la fundación de la ciudad, poniendo en valor este nuevo sentimiento de helenización, al igual que sus edificios neoclásicos.

Es así como la acrópolis queda como uno de los pocos elementos, claramente reconocibles, que provienen de la Atenas clásica, pero ahora más como un museo, un hito geográfico, un recuerdo de lo que era Athenai. Desde la independencia Griega de los turcos e incluso hasta hoy, la ciudad de Atenas se declara heredera de la ciudad clásica y lo es en cierto modo, pero claramente no es la misma ciudad de antes. Casi nada de sus antiguos trazados se refleja en el plano moderno, ni siquiera sus cursos de agua. Diferentes pueblos han borrado las huellas de los antiguos pueblos que los precedían, muchas veces completamente, como el caso de la Grecia moderna con los vestigios de la ciudad turca. Atenas no Athenai, pero incluso hoy, los edificios modernos se posan sobre lo que queda de la traza antigua, tal y como lo hace el Nuevo Museo de la Acrópolis o los edificios de Mario Botta en el centro de Atenas, pero siempre dejando una ventana, para que la podamos ver.

BIBLIOGRAFÍA

City Of Sokrates, An Introduction to Classical Athens – J. W. Roberts

La Historia Construye La Ciudad, Coleccion Básica Para Estudiantes de Arquitectura – Arthur Korn

Breve Historia del Urbanismo – Fernando Chueca Goitia

Helenic Ministry of Culture and Tourism http://www.yppo.gr

Architecture and Meaningn on the Athenian Acropolis – Robin Francis Rhodes

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